De espirales y destellos (M33)

El tercer miembro en tamaño de nuestro Grupo Local se encuentra a 2.8 millones de años luz de nosotros, dentro del campo gravitacional de la Galaxia de Andrómeda. M33, conocida como la galaxia del Triángulo o NGC 598, se acerca a nosotros a 200 km por segundo (velocidad relativamente pequeña). Se han encontrado puentes de hidrógeno neutro y estrellas entre M33 y M31, lo cual parece ser testimonio de una interacción entre ambas que tuvo lugar entre 2 y 8 mil millones de años atrás. Se estima que en 2.500 millones de años sufrirán una colisión más violenta (y un tiempo después le tocará a la Vía Láctea…).

M33 es una galaxia espiral menor que la nuestra, con un diámetro de 60.000 años luz y una población que ronda las 40 mil millones estrellas (diez veces menos que la Vía Láctea). Fue descubierta por el italiano Giovanni Battista Hodierna cien años antes de que Charles Messier diera cuenta de ella en su catálogo. Sin embargo, no se conoció su estructura espiral hasta 1849, cuando Lord Rosse la describió como tal. Pasarían décadas hasta que se conociera su verdadera naturaleza extragaláctica.

Foto M33

Su luz llega a nosotros con una inclinación de 55º, si estuviera completamente de frente sería mayor el espectáculo. En fotografías de larga exposición podemos ver una miríada de pequeñas regiones rosadas y condensaciones, que corresponden a regiones HII en las que se están formando estrellas. Algunas de ellas, como veremos a continuación, son visibles con el telescopio, especialmente una que cuenta con un puesto propio en el catálogo NGC: NGC 604. Es una inmensa nebulosa de emisión con una composición similar a la de la Nebulosa de Orion, y de un tamaño mucho mayor, que llega a los 1.500 años luz. No es, por el contrario, una galaxia rica en supernovas (ocurre, de media, una cada 147 años), y sin embargo se han detectado casi 200 remanentes de supernova en sus brazos, los restos de anteriores supernovas, la mayoría de las cuales produce intensas emisiones de Rayos X. Se ha encontrado también en M33 el mayor agujero negro de masa estelar conocido hasta la fecha, que forma sistema binario junto a una estrella, eclipsándola cada 3.5 días, que se ha denominado M33 X-7.

M33 es, al ocular, un objeto tremendamente grande (su diámetro equivale a dos lunas llenas) y un brillo superficial, por ende, muy bajo. Tener en cuenta estos detalles será básico para verlo. Con prismáticos se puede apreciar sin ningún problema, cerca de Alfa Triangulum o Ras al Muthallath, como una difusa nube grisácea, más evidente con visión indirecta.

La primera vez que apunté mi Dobson 305 mm a M33 recuerdo sentir un poco de decepción. Había unos focos cercanos, y apenas distinguí en ella nada más que una vaga nebulosidad. Tuve que esperar a estar bajo mejores cielos para maravillarme con su estructura y sentir verdadero vértigo. A 65x apenas distingo detalles, pero a 125 aumentos sus brazos aparecen como por arte de magia. En primer lugar dos bien definidos, con forma de “S”, uno de ellos terminando en una brillante condensación que corresponde a NGC 604, la inmensa nube de gas ya comentada. El filtro OIII mejora un poco su visión, pero bajo buenos cielos me parece totalmente innecesario.

M33

Unos minutos más bastaron para darme cuenta de que otros dos brazos hacían su aparición desde el brillante núcleo, más cortos y tenues pero perfectamente visibles, mejorando su visión con mirada periférica. Entonces, para rematar, fue cuando comencé a ver que había varias condensaciones que se dejaban notar en sus brazos, perfectamente definidas. Cogí la imagen que llevaba impresa y comprobé que coincidían con zonas HII con nombre propio y, en medio de la emoción, comencé a plasmarlas en el dibujo. Fue el plato fuerte de esa noche (y de otras que le han seguido).

Os muestro el dibujo con anotaciones acerca de los objetos NGC observados para que sirva de referencia, hay muchas más regiones que no pude ver, necesitando mejores cielos y mayores aberturas, pero el hecho de ver estos detalles en un mundo que está a 2.8 millones de años luz…

M33-detalles

PD: ayer encontré un detalle que me llamó mucho la atención, un dibujo que hizo Lord Rosse (el primero en distinguir su estructura espiral). No pude evitar sonreír cuando vi el gran parecido con mi dibujo, y me hizo pensar lo importante que es plasmar todo lo que vemos, el vínculo que se crea con alguien que vio lo mismo que tú hace 200 años, o en el otro hemisferio del planeta…

Dibujo M33 1800

Una pequeña familia

No flotamos a la deriva. Nuestra galaxia no entiende de eventos aleatorios, y como muestra, se desplaza influenciada por otras galaxias, cercanas y lejanas, con las comparte una de las fuerzas más intensas: la gravedad. En ocasiones hablaremos de algunas galaxias determinadas como M31, M33, NGC 157 y otras tantas, que compartirán entre sí un importante detalle. Todas ellas son miembros de una importante familia que nos acompaña en nuestro viaje por el cosmos, todas ellas, junto a nuestra Vía Láctea, conforman el denominado Grupo Local. Por tanto, creo conveniente dedicar unas palabras acerca de este sistema para poder, más adelante, ubicar sus elementos y tener una visión de conjunto mucho más completa.

Empezaremos por una introducción cercana, partiendo de nuestro planeta, para luego poder ser conscientes de las enormes distancias de las que hablamos. Nuestro solitario Sol es una estrella que se encuentra a 150 millones de kilómetros. La luz que sale de sus reacciones de fusión nuclear tarda 8.3 minutos en alcanzar la tierra (está, por tanto, a 8.3 minutos luz). Cada planeta va aumentando un poco esta distancia según la ley de Titus-Bode (que nos ocupará otra entrada), de forma que Plutón (aunque no sea un planeta) se encuentra a casi 6.000 millones de kilómetros (40 veces más lejos que la tierra del Sol) o 5 horas y media a la velocidad de la luz. Sin embargo Plutón no es el objeto más lejano de nuestro sistema solar: la nube de Oort es un cinturón de rocas orbitando el sol que llega a la increíble distancia de un año luz (9.46 billones de kilómetros). Para hacernos una idea, una simple comparación. Si el sol es una pequeña canica y se encuentra de la tierra a 10 metros, Plutón se encontraría a 400 metros. Si quisiésemos ver el final de la Nube de Oort deberíamos cruzar la mitad de la Península, porque terminaría a 630 kilómetros.

Pasamos al siguiente nivel en cuanto a distancias. Proxima Centauri, la estrella más cercana al sol, se encuentra al cuádruple de distancia de la Nube de Oort, a 4 años luz (desde Almería hasta el norte de Francia si tomamos el ejemplo de la canica). A partir de ahí las estrellas van haciendo su aparición paulatinamente. Si nos alejamos lo suficiente veremos entonces que esos millares de puntos se van agrupando en forma de brazos en espiral que dan forma a nuestra galaxia. La vía láctea se nos presenta entonces como una inmensa aglomeración con un brillante núcleo en forma de barra del que salen multitud de brazos. Rodeando a la galaxia podemos ver más de cien cúmulos globulares, girando a su alrededor (en esta entrada podéis leer acerca de los cúmulos globulares). Más allá de esta imagen encontramos más galaxias, miles de millones de galaxias que se reúnen formando grupos, cúmulos y supercúmulos, y que rellenan el inmenso universo en el que nos ha tocado vivir.

Pero vamos a hablar ya del grupo de galaxias del que formamos parte. Podemos comenzar estableciendo unos ejes principales en este Grupo Local, formados por nuestra propia galaxia, la Galaxia de Andrómeda (M31) y la Galaxia del Triángulo (M33). Son los pilares sobre los cuales se erigen el resto de componentes. M31 dista de nosotros 2.5 millones de años luz, mientras que M33 está un poco más allá, a una media de 2.8 millones de años luz. Estos dos objetos son los más lejanos que podemos ver a simple vista (todavía no lo he conseguido con M33) bajo un cielo bien oscuro. Recientemente se ha comprobado que ésta última podría llegar a considerarse un gran satélite de M31.

En la siguiente imagen tenéis una representación tridimensional del Grupo Local, apreciándose una multitud de pequeñas galaxias rodeando a las mayores ya mencionadas. Las que rodean a nuestra Vía Láctea son especialmente difíciles de ver, porque presentan un brillo superficial extremadamente pequeño diseminado en un tamaño demasiado grande. Las dos protagonistas a corta distancia son, sin duda, las Nubes de Magallanes, pero por desgracia están vetadas a los observadores del hemisferio norte, así que habrá que esperar a viajar a regiones meridionales.

Grupo_Local

Hay al menos 46 componentes de este grupo, número que aumentará probablemente, ya que algunas galaxias enanas se esconden a conciencia incluso a ojos de los mayores telescopios.

Sin embargo, desde nuestro humilde observatorio podemos alcanzar a ver un buen número de estos vecinos, empezando por las principales M33 y M31 (junto con M32 y M110, sus satélites). Tan grandes son que podremos distinguir en ellas un buen número de detalles, como veremos próximamente en entradas específicas. Pero no sólo estos gigantes son accesibles a nuestros telescoios. Tenemos, cerca de M31, a NGC 185, NGC 147 e IC 10, esperando para que apuntemos a ellas. Algo más difíciles de ver, en una buena noche no supondrán problema alguno. NGC 6822 e IC 1613 son otros ejemplos, en Sagitario y Cetus, respectivamente. Para verlas es importante saber lo que se busca: algo muy grande y algo muy débil…

La siguiente imagen muestra la zona principal, a grandes rasgos, donde se concentran la mayor parte de galaxias de nuestro Grupo Local, siendo perfectamente accesibles desde nuestro hemisferio.

Grupo Local Centrada

Intentemos mirar en una noche estrellada a esta región con las posiciones de las galaxias metidas en nuestra mente. Situemos primero a M31 y M33, fácilmente reconocibles y enmarcadas, y luego recordemos la situación del resto de principales componentes. Hagamos un esfuerzo y démosle profundidad al campo para comprender la estructura de nuestro pequeño grupo galáctico. Si sentimos vértigo sabremos que lo estamos haciendo bien.

Grupo Local general