Un hervidero de estrellas en M15

M15 es, con más de 12 mil millones de años de edad, uno de los cúmulos globulares más antiguos que posee nuestra galaxia. Antes de hablar más sobre este objeto, vamos a indagar sobre cómo podemos conocer la edad de estos objetos, algo que seguramente no ha sido fácil descubrir. La Vía Láctea ha llegado a tener 10.000 cúmulos globulares orbitando alrededor de ella. ¿Cómo es posible que ahora sólo queden unos 150 de ellos? El espacio es, aunque a veces no lo parezca, enormemente dinámico. Estos cúmulos, en constante movimiento, han sufrido colisiones entre ellos que han ido dispersándolos, sumando sus estrellas al resto de la galaxia. Otros, por ejemplo, han sido expulsados de la galaxia y vagan sin rumbo alejándose de su atracción gravitatoria. Cuando un globular choca contra otro, sólo permanecen las estrellas más estables, las que tienen generalmente una mayor edad (las más jóvenes e inestables desaparecen o son salen disparadas del cúmulo. Las estrellas rojas son, por lo general, las más ancianas, que han perdido gran parte de su energía y son más frías que las azules. Si el cúmulo fuera joven no veríamos ninguna gigante roja, y esa regla de tres, enormemente simplificada, es lo que permite estimar la edad de estas agrupaciones de estrellas. M15 presenta una población de estrellas rojas que le convierten en uno de los globulares más antiguos que conocemos, coincidiendo prácticamente su edad con la de nuestra galaxia.

Es una enorme esfera compuesta por 100.000 soles dispersos en un diámetro de unos 175 años luz. Además, es uno de los cúmulos más densos conocidos, de forma que 30.000 de esas estrellas se encuentran en el centro ocupando un área de 22 años luz en las imágenes captadas por el Hubble. Acercándonos al núcleo, la densidad es aún mayor, considerándose la mayor concentración de estrellas que podemos observar a nuestro alrededor. De esta gran densidad central se desprende que debe haber algo con una masa increíblemente grande en ese lugar, y como hipótesis principal está la presencia de un agujero negro que atraiga con fuerza a todas esas estrellas.

Este cúmulo esconde otras curiosidades en su interior. La mayoría de fotos muestran una pequeña estrella azulada a medio camino de su núcleo, que con mayores aumentos se revela como una nebulosa planetaria, llamada Pease 1 o Kuster 648, convirtiendo a M15 en uno de los cuatro cúmulos globulares con nebulosas planetarias conocidas en su interior (otro de ellos era M22). Para ver esta planetaria hace falta, además de una abertura importante, una estabilidad atmosférica excepcional, que nos permita ver cada una de las estrellas lo más puntual posible. Conociendo las estrellas guía, podemos llegar a encontrarlo con un filtro OIII, como una estrella “engrosada” que se diferencia de las demás. Personalmente sólo lo intenté una vez y, aunque la noche era oscura, la atmósfera no me dejó usar aumentos adecuados, con lo cual tendré que intentarlo otra noche de estas.

Podemos encontrar a M15 siguiendo una de las patas de la constelación del Pegaso, que sale desde alfa pegasi o Markab. Siguiendo la línea de Enif o épsilon pegasi veremos con prismáticos, a pocos grados de distancia, una pequeña esfera de aspecto nebuloso, con un brillo relativamente. Esta observación la realicé desde cielos suburbanos con el Dobson 300 mm, y me dejó muy buen sabor de boca por su facilidad y la gran cantidad de estrellas que se llegan a resolver.

M15

A 125 aumentos ya se ve como un gran objeto, de unos 10 minutos de arco de diámetro, esférico, una nube plagada de estrellas que chisporrotean en su interior, más aparentes y densas conforme nos acercamos al centro. En la periferia se van perdiendo paulatinamente, haciendo intuir que debe ser más grande de lo que aparenta, y llegará a medir más en cielos oscuros. A 214 aumentos la imagen es espectacular, con un seeing bastante decente. Las estrellas contrastan más sobre el fondo del cielo. Tras ellas se adivina una nebulosidad más brillante hacia el centro, que con mirada periférica se adivina irregular, con algunas prolongaciones a los lados que plasmo en el dibujo. En el centro hay un hervidero de estrellas, con un gran brillo de fondo, llegando a individualizarse muchas de ellas. Igual que otros globulares inspiran delicadeza, como NGC 6934, M15 transmite fuerza y la sensación de ser algo “grande” que no deja indiferente.