NGC 7331 y su cohorte

Hay objetos que carecen del protagonismo que merecen sólo por no tener nombre propio o no pertenecer al catálogo Messier. NGC 7331 forma parte, sin embargo, del catálogo Caldwell, con la entrada número 30. Es un objeto que, como tantos otros, va ofreciendo cada vez más a medida que se le dedica el tiempo necesario, regalándonos detalles a la vista que no creíamos posible. En otras ocasiones había observado NGC 7331, sobre todo con mi antiguo 200/1000, pero sin dedicarle apenas un minuto. Veía una mancha alargada, con otras muy pequeñas cerca de ella y pasaba al siguiente objeto de la lista… Ahora me doy cuenta de todo el tiempo que he perdido.

NGC 7331 es una increíble galaxia que, hasta hace poco, se creía igual a nuestra Vía Láctea. Sin embargo, desde hace unos años se conoce que guarda más similitud con la galaxia de Andrómeda. Tiene un diámetro de unos 150.000 años luz, y se encuentra a la considerable distancia de 49 millones de años luz (como comparación, M31 se halla a tan solo 2.5 millones de años luz). Pertenece al conocido como grupo de NGC 7331, del que, lógicamente, es el principal miembro. Se nos presenta con una inclinación de 25 grados, mostrándonos elegantemente unos delicados brazos en espiral que Foto NGC 7331salen de un núcleo brillante. En fotografías de larga exposición esta configuración otorga a la imagen una increíble profundidad, dando la sensación de ver un remolino en el agua, acompañado de otras pequeñas galaxias a las que parece querer tragarse.

Se ha descubierto la presencia de dos anillos, uno externo a 20.000 y otro mucho más cercano al núcleo, compuestos por gases y testigos de regiones de importante formación estelar. El resto de la galaxia, por el contrario, es más bien poco prolífica. La zona central, el bulbo, gira en dirección contraria al resto del disco, como si fuera a contracorriente, lo cual hace suponer que se debe a la interacción con otra galaxia hace mucho tiempo, siendo ese bulbo rebelde el vestigio de dicho encuentro. Por si fuera poco, las zonas más cercanas al núcleo se mueven a una velocidad mucho mayor de la esperada, gracias a lo cual se ha deducido la existencia de un agujero negro supermasivo, similar al de nuestra galaxia, con una masa de alrededor de 500 millones de soles. Sería todo un espectáculo poder verlo. Se puede detectar, sin embargo, la emisión de energía en otras longitudes de onda distintas a la luz visible, denominadas LINERs, que se crean cuando la materia se precipita en el agujero negro a altísimas velocidades, cediendo toda su energía al medio. Dos supernovas han sido identificadas en NGC 7331, una en 1959 y otra recientemente, en 2013, que alcanzó poco más de magnitud 15.

Para añadir un atractivo más, NGC 7331 preside un bonito grupo de galaxias, visualmente más pequeñas y débiles que, lejos de compartir territorio, se encuentran diez veces más lejos, a la increíble distancia de 300 millones de años luz. Cuando sus fotones salieron disparados hacia nosotros, en la Tierra ni siquiera habían aparecido los dinosaurios. La más brillante de estas galaxias tiene una magnitud de 13.3, poniéndola fuera de alcance a telescopios de baja abertura. Sea como sea es una visión increíble a cualquier tipo de aumento.

En prismáticos se aprecia, en noches oscuras, como una mancha pequeña apenas perceptible, muy cerca de una de la esquinas de Pegaso (podemos encontrarla a partir de eta Pegasi, estrella que recibe el nombre árabe Matar, que, lejos de lo que pueda parecer, significa estrella afortunada de la lluvia). Un vistazo a bajos aumentos por el Dobson 305 mm ya muestra un disco de unos 10 minutos de arco, alargado con forma ovoidea, un núcleo brillante y algunas pequeñas islas de luz dispersas a uno de sus lados. La mejor visión la obtuve con el Hyperion de 13 mm, mostrando un rico campo de estrellas en el que reina NGC 7331, ocupando casi la mitad del espacio.

El núcleo, muy brillante, tiene cierta forma alargada, y tras muchos minutos ante el ocular pude apreciar unos salientes que le conferían una forma de S no muy pronunciada.

NGC 7331

Más evidente que estos detalles era la presencia de una banda oscura justo detrás de su núcleo, claramente visible con visión periférica. Esa banda es la que se interpone entre dos de sus brazos, fácilmente apreciable en fotografías. Intenté observar aún más. No sabía realmente si había algo más que pudiera captar con el telescopio, pero esperé, respirando profundamente, descansando la vista cada poco tiempo… Al final atisbé, en un momento de estabilidad, un jirón de luz que correspondía a uno de sus brazos, que se abría hacia la periferia y giraba en dirección al resto de galaxias compañeras. Al principio pensé que era sugestión, pero luego pude comprobar varias veces que no me equivocaba, allí había claramente un brazo en espiral. Con una gran alegría me puse a plasmarlo sobre el dibujo.

En cuanto al grupo de lejanas galaxias, se apreciaban perfectamente tres de ellas, NGC 7340, NGC 7337 y NGC 7335, mientras que NGC 7336 era apenas un manchurrón evanescente que aparecía y desaparecía con la visión periférica. Luego comprobé que su magnitud se estima entre 14.4 y 15.3, con lo cual no me extraña que me resultara más difícil. Tras contrastar el dibujo en Internet, noté con sorpresa que, sin quererlo, había registrado otras dos galaxias, mucho más pequeñas y de aspecto estelar, que corresponden a NGC 7333 y NGC 7326, lo cual suma un total de 7 estrellas en el mismo campo (realmente hay algunas otras de aspecto estelar, pero no las registré. Supongo que sabiendo el sitio exacto serán más fáciles de cazar). Así es como terminé la sesión, rectificando mi error de pensar que NGC 7331 no tenía mucho que ofrecer, y teniendo en mi repertorio un gran objeto para ver una y otra vez.

En la siguiente imagen se puede apreciar en detalle la identificación de cada una de las galaxias que rodean a NGC 7331:

NGC 7331 detalles

Una pequeña familia

No flotamos a la deriva. Nuestra galaxia no entiende de eventos aleatorios, y como muestra, se desplaza influenciada por otras galaxias, cercanas y lejanas, con las comparte una de las fuerzas más intensas: la gravedad. En ocasiones hablaremos de algunas galaxias determinadas como M31, M33, NGC 157 y otras tantas, que compartirán entre sí un importante detalle. Todas ellas son miembros de una importante familia que nos acompaña en nuestro viaje por el cosmos, todas ellas, junto a nuestra Vía Láctea, conforman el denominado Grupo Local. Por tanto, creo conveniente dedicar unas palabras acerca de este sistema para poder, más adelante, ubicar sus elementos y tener una visión de conjunto mucho más completa.

Empezaremos por una introducción cercana, partiendo de nuestro planeta, para luego poder ser conscientes de las enormes distancias de las que hablamos. Nuestro solitario Sol es una estrella que se encuentra a 150 millones de kilómetros. La luz que sale de sus reacciones de fusión nuclear tarda 8.3 minutos en alcanzar la tierra (está, por tanto, a 8.3 minutos luz). Cada planeta va aumentando un poco esta distancia según la ley de Titus-Bode (que nos ocupará otra entrada), de forma que Plutón (aunque no sea un planeta) se encuentra a casi 6.000 millones de kilómetros (40 veces más lejos que la tierra del Sol) o 5 horas y media a la velocidad de la luz. Sin embargo Plutón no es el objeto más lejano de nuestro sistema solar: la nube de Oort es un cinturón de rocas orbitando el sol que llega a la increíble distancia de un año luz (9.46 billones de kilómetros). Para hacernos una idea, una simple comparación. Si el sol es una pequeña canica y se encuentra de la tierra a 10 metros, Plutón se encontraría a 400 metros. Si quisiésemos ver el final de la Nube de Oort deberíamos cruzar la mitad de la Península, porque terminaría a 630 kilómetros.

Pasamos al siguiente nivel en cuanto a distancias. Proxima Centauri, la estrella más cercana al sol, se encuentra al cuádruple de distancia de la Nube de Oort, a 4 años luz (desde Almería hasta el norte de Francia si tomamos el ejemplo de la canica). A partir de ahí las estrellas van haciendo su aparición paulatinamente. Si nos alejamos lo suficiente veremos entonces que esos millares de puntos se van agrupando en forma de brazos en espiral que dan forma a nuestra galaxia. La vía láctea se nos presenta entonces como una inmensa aglomeración con un brillante núcleo en forma de barra del que salen multitud de brazos. Rodeando a la galaxia podemos ver más de cien cúmulos globulares, girando a su alrededor (en esta entrada podéis leer acerca de los cúmulos globulares). Más allá de esta imagen encontramos más galaxias, miles de millones de galaxias que se reúnen formando grupos, cúmulos y supercúmulos, y que rellenan el inmenso universo en el que nos ha tocado vivir.

Pero vamos a hablar ya del grupo de galaxias del que formamos parte. Podemos comenzar estableciendo unos ejes principales en este Grupo Local, formados por nuestra propia galaxia, la Galaxia de Andrómeda (M31) y la Galaxia del Triángulo (M33). Son los pilares sobre los cuales se erigen el resto de componentes. M31 dista de nosotros 2.5 millones de años luz, mientras que M33 está un poco más allá, a una media de 2.8 millones de años luz. Estos dos objetos son los más lejanos que podemos ver a simple vista (todavía no lo he conseguido con M33) bajo un cielo bien oscuro. Recientemente se ha comprobado que ésta última podría llegar a considerarse un gran satélite de M31.

En la siguiente imagen tenéis una representación tridimensional del Grupo Local, apreciándose una multitud de pequeñas galaxias rodeando a las mayores ya mencionadas. Las que rodean a nuestra Vía Láctea son especialmente difíciles de ver, porque presentan un brillo superficial extremadamente pequeño diseminado en un tamaño demasiado grande. Las dos protagonistas a corta distancia son, sin duda, las Nubes de Magallanes, pero por desgracia están vetadas a los observadores del hemisferio norte, así que habrá que esperar a viajar a regiones meridionales.

Grupo_Local

Hay al menos 46 componentes de este grupo, número que aumentará probablemente, ya que algunas galaxias enanas se esconden a conciencia incluso a ojos de los mayores telescopios.

Sin embargo, desde nuestro humilde observatorio podemos alcanzar a ver un buen número de estos vecinos, empezando por las principales M33 y M31 (junto con M32 y M110, sus satélites). Tan grandes son que podremos distinguir en ellas un buen número de detalles, como veremos próximamente en entradas específicas. Pero no sólo estos gigantes son accesibles a nuestros telescoios. Tenemos, cerca de M31, a NGC 185, NGC 147 e IC 10, esperando para que apuntemos a ellas. Algo más difíciles de ver, en una buena noche no supondrán problema alguno. NGC 6822 e IC 1613 son otros ejemplos, en Sagitario y Cetus, respectivamente. Para verlas es importante saber lo que se busca: algo muy grande y algo muy débil…

La siguiente imagen muestra la zona principal, a grandes rasgos, donde se concentran la mayor parte de galaxias de nuestro Grupo Local, siendo perfectamente accesibles desde nuestro hemisferio.

Grupo Local Centrada

Intentemos mirar en una noche estrellada a esta región con las posiciones de las galaxias metidas en nuestra mente. Situemos primero a M31 y M33, fácilmente reconocibles y enmarcadas, y luego recordemos la situación del resto de principales componentes. Hagamos un esfuerzo y démosle profundidad al campo para comprender la estructura de nuestro pequeño grupo galáctico. Si sentimos vértigo sabremos que lo estamos haciendo bien.

Grupo Local general