Desentrañando a Cefeo (NGC 7419 y NGC 7354)

La constelación de Cefeo se encuentra en una posición privilegiada para observar durante el verano, y a partir de estos meses irá descendiendo paulatinamente hasta esconderse bajo el horizonte al norte de nosotros. Ya hemos visto algunos objetos verdaderamente interesantes que guarda en sus dominios, como NGC 6946 o NGC 7023, y hoy vamos a sumar otros dos a la lista, un cúmulo abierto y una nebulosa planetaria.

NGC 7419 es un pequeño cúmulo abierto que yace entre Cefeo y Casiopea, en una zona densamente poblada por estrellas, como corresponde al camino de la Vía Láctea en su región otoñal. Se encuentra situado a una gran distancia de nosotros, a 61.300 años luz, lo cual, si tenemos en cuenta que el centro de la galaxia está a unos 27.000 años luz, es una dimensión importante. Se encuentra, pues, al “otro lado” de la Vía Láctea, de ahí su bajo brillo. Es peculiar porque se han descubierto en él 5 supergigantes rojas, las estrellas de mayor diámetro que se conocen hasta ahora. Uno pensaría que deben ser extremadamente calientes, pero la realidad es totalmente opuesta, pues presentan muy poca densidad, con lo cual lo que hacen realmente es enfriarse conforme más grandes son. Dentro del espectro, suelen ser de tipo K y M, las más rojas conocidas. Tras esta etapa de gigante roja, las estrellas terminarán su vida, de forma silenciosa o en forma de supernova. Otras estrellas de este tipo más famosas son, por ejemplo, Betelgeuse en Orión o Antares en Escorpio (no necesitan presentación y ya hablaremos de ellas a su debido momento). En el corazón de NGC 7419 brilla, además, una estrella de carbono, que resulta cuando la estrella ha quemado su hidrógeno, componiéndose principal de helio. Entonces los átomos de helio se agrupan de tres  en tres y, a la vez que sueltan energía, forman átomos de carbono. Estas estrellas son de un color rojizo oscuro, muy interesantes a la vista, aunque la componente de este cúmulo se escapa al alcance del aficionado.

A bajos aumentos NGC 7419 ya se sospecha al lado de una estrella más brillante, el ojo percibe claramente, si la noche es buena, que ahí hay algo que no debería estar. A 125 aumentos se percibe una nebulosidad de forma alargada con un chisporroteo de estrellas en su interior. Envueltas en una difusa nebulosa que arropa al cúmulo, a 214 aumentos obtuve la mejor imagen, pudiendo distinguir unas 10 estrellas débiles, parpadeando unas junto a otras, en un espacio que medirá unos 4-5 minutos de arco. La nebulosidad de fondo me recordaba a esos cúmulos irresolubles, aunque en este caso obedece realmente a la presencia de gases, los restos de la formación de ese grupo de estrellas tan lejanas. No pude apreciar tonalidades rojas que se correspondieran a las supergigantes, supongo que el bajo brillo imposibilita distinguir los colores, pero quizá alguien con más sensibilidad sea capaz de conseguirlo.

NGC 7419

El siguiente objeto se encuentra bastante más cerca de nuestro sistema solar, a 4.200 años luz de distancia. Es NGC 7354, una bonita nebulosa planetaria con estructura anular perfectamente asequible a la mayoría de telescopios. En fotografías se pueden apreciar dos capas de gases, una externa perfectamente circular y otra interna más ovalada. Ambas son el resultado de expulsar los gases de la envoltura estelar en diferentes momentos de la vida de la estrella central, que luego han sido moldeados por los vientos solares generados. Esta estrella es una enana blanca que brilla con una magnitud 16, fuera del alcance del telescopio medio.

NGC 7354

Al ocular ya destaca como algo especial a bajos aumentos. Es un objeto de bajo brillo, más débil que otras como M57 o NGC 2022. Aun así, no es difícil identificarla entre el brillante campo de estrellas circundantes. Mayores aumentos serán necesarios para distinguir su estructura. A 214 aumentos se aprecia una pequeña nebulosa con cierta forma ovalada, no llega a ser un círculo perfecto. Con el filtro OIII el brillo de sus bordes se incrementa sustancialmente y muestra todo el esplendor de una nebulosa anular, con la zona interior más oscura. En su interior no se aprecia estrella alguna, pero ver estos anillos de humo en el cielo es una fuente inagotable para la vista.

Dos planetarias de verano (NGC 40 y NGC 6826)

La estación estival nos brinda la oportunidad de observar un buen número de nebulosas, tanto planetarias como difusas. En esta ocasión nos vamos a centrar en dos nebulosas planetarias, el vestigio de la muerte de dos estrellas, en Cefeo y en el Cisne.

NGC 40 o Caldwell 2, situada muy cerca de Errai o gamma Cephei, es una planetaria que se encuentra a 3.500 años luz de nosotros, y presenta una serie de peculiaridades que la hacen digna de observar. Por un lado su estrella central es bastante brillante, con una magnitud de 11.6, y se considera una estrella de Wolf-Rayet (en esta entrada hablábamos sobre ellas). Esto es equivalente a altas temperaturas (50.000 ºC), rápida pérdida de su envoltura y fuertes vientos que modelan los gases que la rodean. A estos vientos se deberá, probablemente, el curioso revestimiento que la rodea, que semeja un óvalo que es cortado en dos lados opuestos, de forma que la estrella central parece flanqueada por dos paréntesis o líneas curvas independientes.

Al telescopio es realmente interesante. A 65 aumentos ya se aprecia como una estrella ensanchada y borrosa, que queda perfectamente definida cuando usamos 125 aumentos. Entonces se ve cierta forma ovalada en su forma, y se aprecian perfectamente los dos “paréntesis” que rodean a una brillante estrella central. Uno de los paréntesis parece tener distinto grosor en uno de sus extremos. Hacia el interior, una clara nebulosidad inunda el resto del espacio hasta llegar a laestrella. A 214x el contraste mejora notablemente, es una nebulosa que aguanta muy bien los aumentos, así que decidí hacer el dibujo con el ocular Omegon de 7 mm. El campo, para ser hecho a tanto aumento, es bastante rico en estrellas.

Tras un rato de adaptación pude ver algo que se situaba en la envoltura de la nebulosa, un nódulo, pensé primero. Tras mirar con detenimiento comprobé que era una pequeña estrella inmersa en la capa externa, muy cerca de uno de los paréntesis, aportando a todo el conjunto un agradable broche.

NGC 40

El siguiente objetivo fue NGC 6826, otra nebulosa planetaria que brilla en un campo plagado de estrellas en la constelación del Cisne, bajo una de sus alas.  El cisne vuela, pero lo hace lentamente, de forma que dispondremos de varios meses para recorrerlo entero, gracias al alargamiento de las noches de otoño. Esta nebulosa forma parte también del catálogo Caldwell, con el número 15, y es conocida como la Nebulosa Parpadeante (Blinking planetary).

NGC 6826 se encuentra un poco más cerca que NGC 40, a 2.000 años luz de distancia, y su diámetro es algo menor. Como la mayoría de nebulosas planetarias, tiene forma esferoidal, con algunos matices que vamos a ver. En fotografías puede apreciarse cómo NGC 6826 está compuesta por dos capas superpuestas, una mayor redondeada, y otra menor This gallery shows four planetary nebulas from the first systematic survey of such objects in the solar neighborhood made with NASA's Chandra X-ray Observatory. The planetary nebulas shown here are NGC 6543 (aka the Cat's Eye), NGC 7662, NGC 7009 and NGC 6826. X-ray emission from Chandra is colored purple and optical emission from the Hubble Space Telescope is colored red, green and blue. A planetary nebula is a phase of stellar evolution that the sun should experience several billion years from now, when it expands to become a red giant and then sheds most of its outer layers, leaving behind a hot core that contracts to form a dense white dwarf star. A wind from the hot core rams into the ejected atmosphere, creating the shell-like filamentary structures seen with optical telescopes. The diffuse X-ray emission is caused by shock waves as the wind collides with the ejected atmosphere. The properties of the X-ray point sources in the center of about half of the planetary nebulas suggest that many central stars responsible for ejecting planetary nebulas have companion stars.más elíptica. Estudios de 1990 sugieren que la forma elíptica de la nebulosa se debe a la presencia de una estrella compañera que fue evaporada por la estrella central. Al parecer, esto explicaría su forma ovoidea, mientras que la capa más externa, invisible al telescopio visual, es perfectamente redonda.

Además la nebulosa posee dos zonas polares iluminadas de forma características que son conocidas como FLIERs (o Regiones de Emisión Rápida de Ionización-baja… Sería una traducción aproximada), que podemos encontrar en otras nebulosas planetarias. Parece que provienen de fulguraciones de la estrella central y alcanzan velocidades supersónicas. Nuevos estudios en el futuro podrán comparar su movimiento actual y establecer un poco mejor su naturaleza.

Su estrella central brilla con una magnitud 10.6, y es este alto brillo el responsable de su efecto “parpadeante”. Efectivamente, cuando observamos NGC 6826 a bajo aumento se produce un curioso fenómeno, una especia de ilusión óptica. Si miramos la estrella fijamente, la nebulosa desaparece, y cuando miramos a otro lado, la nebulosa resurge ante nuestros ojos, como si estuviera parpadeando realmente. Este efecto dejé de notarlo a mayores aumentos.

Como la mayoría de planetarias, soporta estupendamente altos aumentos sin pérdida de la calidad de visión, siempre que la noche sea estable. A 214x la imagen era estupenda. La brillante estrella rodeada de una clara esfera nebulosa, con gran brillo superficial, al lado de una bonita estrella. Pero esa noche buscaba algo más. Había visto imágenes de los FLIERs y me pregunté si estarían al alcance de mi telescopio. Dediqué un buen rato a NGC 6826, usando la visión periférica en distintos ángulos, respirando más rápido, menos… hasta que finalmente noté un punto brillante en uno de los lados de la nebulosa. Al principio pensé que había sido sugestión, pero volví a intentarlo de nuevo y pude comprobar reiteradas veces que ese “algo” estaba ahí. Posteriormente confirmé por su posición que era uno de los FLIERs, el opuesto a la estrella más cercana. El otro me fue totalmente imposible, habrá que buscar mejores noches (y más horas de práctica).

NGC 6826

Iridiscente (NGC 7023)

Imagina una estrella gestándose, inmersa en una enorme cantidad de polvo y gas, que se va condensando gracias a la gravedad. Ahora ponle a la estrella de nombre SAO 19158 y comprueba cómo ese gas que rodeaba a la estrella hace millones de años no ha terminado de extinguirse, quedando a su alrededor como brazos de un fantasma que no quiere marcharse.

Realmente ha habido cierta discordia en cuanto a nomenclatura, refiriéndose realmente NGC 7023 a un cúmulo abierto colindante con esta estrella (personalmente no vi ningún cúmulo por el telescopio), y LBN 487 a la nebulosa propiamente dicha. Este increíble objeto seFoto NGC 7023 encuentra a 1.300 años luz de nosotros y recibe el nombre de Caldwell 4 o Nebulosa de Iris, concepto que se entiende al ver fotografías de larga exposición y comprobar su semejanza con dicha flor. A diferencia de otras que hemos visto, ésta es una nebulosa de reflexión, lo cual implica que no brilla por la ionización de su estrella, sino porque la luz de ésta se “refleja” en sus partículas de polvo en suspensión que no han desaparecido desde que se formó la estrella. Observaciones en infrarrojo indican que la nebulosa podría contener moléculas de carbono complejas conocidas como PAHs, así como anillos de benceno, lo cual dota a LBN 487 de un mayor interés.

Predominan en ella los colores azules, característicos de las zonas de reflexión, y contiene algunas partes con nebulosas de emisión, pequeñas regiones HII de formación de estrellas que generan una luz rojiza en las imágenes.

Se encuentra en uno de los laterales de Cefeo que, con su forma de “casa”, alcanza en estas noches su posición óptima para observar, en lo alto hacia el norte. Una vez la tengamos en el telescopio podremos apreciar, a bajos aumentos, una pequeña nebulosidad rodeando la estrella en cuestión. Es un objeto que requiere cierto tiempo para ver detalles, así que paciencia y oscuridad son los principales ingredientes para verlo en condiciones (una abertura importante ayuda, claro). Con mi Dobson la mejor imagen la obtuve a 125 aumentos, con los cuales empecé a notar ciertas irregularidades. Por un lado había dos zonas bien diferenciadas, una pequeña nebulosa encima de la estrella y otra más alargada por debajo, que se curvaba como si quisiera tocar a una estrella inferior. Una prolongación salía de este último filamento hacia el lado contrario, hacia otra estrella cercana. Toda la zona brillaba con un tenue resplandor fácilmente visible con visión periférica, una inquietante sombra en el cielo. Mientras dibujaba lo que veía tras el ocular fui siendo consciente de que había otras dos regiones más densas, finas, en lados opuestos y mirando al centro. Una vez estuve seguro de verlas las plasmé en el papel.

NGC 7023

Al probar a usar filtros quedé desconcertado. Ni el UHC ni el OIII parecían surtir efecto, llegando a oscurecer incluso la nebulosa, por lo que me basté del Hyperion 13 mm a secas. Tiene sentido, ya que las nebulosas de reflexión no responden a estos filtros, ya que no “emiten” por sí mismas la luz, como lo hacen las nebulosas de emisión. Más aumentos también disminuían el contraste y el detalle (no merece la pena en objetos como éste, amplios y de bajo brillo superficial).

Terminé de observarla con un buen sabor de boca y fui a compararla con fotografías, especialmente para saber si las dos últimas franjas que había visto eran realmente así. Al ver las imágenes quedé sorprendido por la riqueza de formas y el entramado de nubes que presenta esta nebulosa. En próximas salidas habrá que visitarla de nuevo, con el pretexto de buscar el resto de filamentos más débiles.

Paciencia, o NGC 6946

Hay objetos que le piden a uno tiempo, lo exigen sin miramientos, y ése es el caso de NGC 6946. Las primeras dos veces que la vi a través del telescopio, apenas distinguí una mancha difusa, grande, pero difusa. La tercera vez, en un lugar más oscuro y tras varios minutos, sus dos brazos más brillantes aparecieron ante mis ojos. Y, por último, un tercer brazo apareció en la última observación, dejando claro que la práctica y constancia son fundamentales en esta afición.

NGC 6946, también denominada Caldwell 12 o Arp 29, es una pequeña galaxia espiral de unos 40.000 años luz de diámetro (poco más de una tercera parte de la nuestra) que se encuentra en la constelación de Cefeo, a una distancia de 18 millones de años luz, flotando solitaria sin pertenecer a ningún grupo de galaxias. Resulta extraño entonces encontrar en ella una tasa de formación de estrellas muy alta, ya que las galaxias más “productivas” son aquellas que están rodeadas por otras galaxias, con las cuales pueden interactuar y usar su material para formar estrellas. No, NGC 6946 flota sola en el espacio, con tan sólo dos galaxias satélite pequeñas situadas a bastante distancia como para que sean las causantes de su proliferación. Y esto no es lo más llamativo de esta galaxia.

Foto - NGC 6946

Es conocida popularmente como “Fire Cracker Galaxy”, o la Galaxia de los fuegos artificiales. Dicho nombre procede de la aparición de continuas supernovas en el último siglo. Desde 1917 se han observado en ella nueve supernovas, visibles muchas de ellas con telescopios de aficionado, habiendo sido las últimas en 2002, 2004 y 2008. Este gran número de explosiones refuerza el concepto de su importante actividad estelar (en comparación, en nuestra galaxia tiene lugar, en promedio, una supernova por siglo).

Como he comentado al principio, NGC 6946 no es una galaxia especialmente fácil de ver, debido principalmente a que tiene un brillo superficial bajo (se encuentra “tapada” parcialmente por la vía láctea, restándole un brillo importante). Sin embargo, conforme pasamos tiempo ante el ocular, los detalles van apareciendo. A 65x apenas se distingue algo más que una mancha difusa de unos 10’ de arco. A 125x NGC 6946 nos empieza a mostrar sus encantos. Llama la atención, de entrada, un núcleo redondo e intenso con un halo alargado. Dos brazos son fácilmente visibles, en lugares diametralmente opuestos, perdiéndose en la oscuridad. La visión periférica revela mejor su curvatura y su posición. Un poco más difícil es el tercer brazo, que tiene su origen en un lado del halo y es más cerrado que los anteriores. En fotografías se aprecia un cuarto brazo que no fui capaz de distinguir, así que tengo un motivo más para apuntar a ella en la próxima salida. A mayores aumentos la imagen se atenúa bastante, perdiendo con ello detalle.

NGC 6946

Apuntemos a ella el telescopio en estas noches de verano y otoño, porque no sabemos cuándo volverá a aparecer otra supernova. Sólo veremos en ese caso una diminuta estrella en alguno de sus brazos, pero la espera habrá merecido la pena.

PD: por cierto, podemos sacar más provecho a esta visita. Muy cerca, compartiendo ocular a pequeños aumentos, tenemos a NGC 6939, un bonito y llamativo cúmulo abierto con un gran número de estrellas pululando a todo lo ancho.