La esfera perfecta (M89)

Volvemos al Cúmulo de Virgo para estudiar una interesante galaxia descubierta por nuestro amigo Charles Messier en 1781, la noche del 18 de marzo. Imaginad por un momento la sorpresa de Messier cuando, mientras buscaba el cometa Halley, encontro en la constelacion de ocho manchas difusas de una sentada, ademas de M92 en Hércules. Eran tiempos emocionantes para estos primeros exploradores espaciales. De las galaxias que el astrónomo descubrió a lo largo de su vida, M89 fue la última elíptica de su famoso catálogo, y será esta galaxia la protagonista de este artículo.

Foto M89

Con el doble de masa que nuestra Vía Láctea, M89, también conocida como NGC 4552, tiene la peculiaridad de ser una de las esferas más perfectas que se pueden observar en el cielo. Las galaxias elípticas suelen tener una ligera elongación, pero M89 muestra una superficie circular sin ninguna deformidad. Podría ser una galaxia alargada pero en el mismo sentido de nuestro punto de vista, de manera que veríamos la elipse por uno de sus “polos”, apareciendo redondeada a nuestros ojos. A falta de más datos, podemos considerarla como una de las galaxias esféricas más delicadas y brillantes del cielo, con una magnitud de 10. En su interior, como en la mayoría de elípticas, reside un agujero negro cuya masa se ha estimado en unas 700 millones de masas solares, dejando en pañales a nuestro agujero negro que cuenta con “tan sólo” 4 millones. Al observar la galaxia en rayos X se han observado dos enormes burbujas que se extienden más allá de su periferia, formadas por la rápida rotación del agujero negro. Se pueden apreciar en la siguiente imagen del Chandra, en la que podrían confundirse con brazos en espiral. Una población de 2000 cúmulos globulares se dispone alrededor de la galaxia, estando algunos de ellos a 300.000 años luz del centro.

Foto M89 Chandra.png

M89 presenta una baja concentración de gas, como ocurre con la mayoría de elípticas: como causas principales tenemos su avanzada edad y su pertenencia a uno de los grandes cúmulos de galaxias. A pesar de la aparente perfección de su disco de estrellas, M89 presenta una cubierta asimétrica que fue encontrada en 1979, una especie de halo externo que parece ser el resultado de alguna antigua interacción con otra galaxia. Desde hace tiempo se conocía la existencia de un jet que se comparó con el que posee M87, aunque posteriormente se ha llegado a la conclusión de que dicha protrusión es el resto de una galaxia enana que está siendo devorada por M89. La corriente de estrellas alcanza una longitud mayor de 100.000 años luz.

Muy cerca de M89 tenemos una interesante pareja de galaxias, NGC 4550 y NGC 4551. Podemos contar con los dedos de las manos las galaxias que presentan dos poblaciones estelares que giran en direcciones opuestas, y NGC 4550 es la mejor exponente de ellas. Hablando en plata, la mitad de las estrellas de esta galaxia lenticular giran en un sentido, mientras que la mitad restante lo hace en la dirección contraria. Sólo hay otra galaxia con esta misma peculiaridad, NGC 7217, aunque algunas otras presentan una pequeña proporción de estrellas que giran en sentido opuesto. En las zonas internas de NGC 4550, además, se han encontrado grandes franjas de gas y polvo interestelar que adoptan una forma similar a brazos en espiral. La causa del comportamiento aparentemente errático de sus estrellas subyace, con alta probabilidad, en la interacción de la galaxia con una gran masa de gas intergaláctico. Esta masa de hidrogeno colisionaría con NGC 4550 en dirección opuesta a su giro, de manera que las estrellas formadas en su seno se moverían en dicha dirección. NGC 4551, a su lado, es una galaxia elíptica que, pese a su cercana situación, presenta un desplazamiento al rojo diferente, lo cual sugiere que no forman un par físico. Sin embargo, casi con toda probabilidad son miembros del Cúmulo de Virgo.

Foto M89 4550

Tenho Tuomi, Saskatchewan, Canada

La observación de M89 es sencilla, ya que no tiene importantes detalles para mostrarnos, al igual que ocurre con la mayoría de galaxias elípticas. Visible con unos simples prismáticos, aparece como una esfera de 4 minutos de diámetro de bordes difusos. A elevados aumentos su núcleo aparece más brillante y redondeado, visible con facilidad sin usar visión periférica. NGC 4550 y NGC 4551, por otro lado, complementan a la perfección la observación aportando un agradable contraste de formas. NGC 4550, alargada y delicada, forma una estupenda pareja con NGC 4551, más pequeña y redondeada.

M89.png

 

Perdiendo gas (M90 e IC 3583)

Seguimos con el fascinante Cúmulo de Virgo para ver a otra de sus grandes componentes, M90, también conocida como NGC 4569. Se encuentra en una de las zonas con mayor densidad de objetos Messier, de manera que si investigamos con un pequeño telescopio podremos ver en sus cercanías multitud de pequeñas manchas, enormes mundos situados a una distancia de unos 60 millones de años luz.

Foto M90

M90 es una de las galaxias más grandes de esta familia, con un diámetro de unos 165.000 años luz, mayor que nuestra propia Vía Láctea. Pertenece al subgrupo Virgo A, miembro inquebrantable del grupo de M87. Como rasgo distintivo muestra un importante grado de anemización, siendo usada como prototipo de este tipo de galaxias. Una galaxia anémica es aquella que ha perdido una gran cantidad del gas inicial, algo relativamente frecuente en los cúmulos galácticos. La galaxia, que se mueve a gran velocidad por un medio bastante denso, va perdiendo progresivamente el hidrógeno que contenía inicialmente, de la misma manera que si sujetamos un puñado de harina y corremos a gran velocidad terminaremos con la mano vacía, quedando el fino polvo disperso a nuestras espaldas. Es un proceso que en inglés se denomina “stripping” y, al igual que ocurría con NGC 4216, despoja a la galaxia de su “barro creador”, acusando una importante falta de proliferación estelar.

Sin embargo, en el centro de M90 todavía resta un atisbo de actividad, habiéndose producido recientemente un brote de formación estelar. Más de 50.000 estrellas, la mayoría de tipo espectral O y B, se han formado en los últimos 5 millones de años, enormes estrellas masivas que dan algo de vida a esta anciana galaxia. Curiosamente, alrededor de este nido podemos encontrar un anillo de estrellas supergigantes, de tipo espectral A, nacidas en otro estallido de formación, con una edad comprendida entre los 15 y 30 millones de años. Esta proliferación desmedida no ha hecho más que aumentar la pérdida de gas de la galaxia: con tantas estrellas formadas, no es de extrañar que muchas de ellas sean enormes astros incandescentes con una vida muy acelerada, de manera que el centro de la galaxia ha sido testigo de un sinnúmero de supernovas, explosiones que han dispersado el gas circundante, contribuyendo a la carencia de la galaxia.

Foto M90 par

M90, como la mayoría de galaxias de edad avanzada, cuenta con una importante prole de cúmulos globulares, habiéndose registrado un millar de ellos en torno a la galaxia. El número de estrellas que contiene es varias veces superior al de nuestra galaxia, con un billón de ellas distribuidas en sus brazos espirales. Estos brazos no se encuentran bien definidos, la falta de gas se manifiesta en una escasez de regiones de formación estelar, de manera que aparecen oscuros y vacíos en fotografías de larga exposición. Otra galaxia parece compartir espacio con M90, una galaxia irregular, barrada, de tipo magallánico, que no trae consigo más que incertidumbre. Se trata de IC 3583, y su cercana disposición junto a M90 le ha valido para que Halton Arp catalogase al par de galaxias como Arp 76.

Spotlight on IC 3583

Como muestra la increíble fotografía del Hubble, IC 3583 presenta signos de haber interactuado recientemente con otra galaxia: corrientes de dispersas estrellas y polvo, abundantes cúmulos de jóvenes estrellas azuladas… La causante sería, claramente, M90, si no fuera porque el desplazamiento al rojo de IC 3583 indica que se encuentra a 30 millones de años luz, justo la mitad que la distancia estimada para su compañera. Pasará un tiempo hasta que se resuelva el misterio, pero mientras tanto nada nos impedirá disfrutar de su imagen.

M90, con una magnitud de 10.2, es visible a través del buscador como una diminuta mancha difusa. A través del Dobson de 30 cm aparece como un llamativo óvalo de luz que salta a la vista incluso a bajo aumento. Decidí observarla con mi nuevo Nagler de 12 mm, que me sorprendió con su gran campo aparente y la definición de las estrellas. M90 se mostraba como un gran arañazo de luz en el oscuro telón del cielo, con un brillante núcleo de aspecto estelar. Imaginé, por un momento, esas 50.000 estrellas recién nacidas brillando a la par en ese núcleo puntiforme, notando como se me erizaba el cabello de la nuca. Las “alas” de la galaxia, los anémicos brazos, se extendían en ambas direcciones, mostrando un brillo más intenso en las regiones centrales, dispersándose luego y difuminándose hasta perderse de vista en los extremos. La pequeña IC 3583 brillaba a su lado, intentando robarle protagonismo. Con una magnitud superior a 13 y un tamaño de 2 minutos, la visión periférica suponía una gran ayuda para distinguirla como una pequeña mancha ligeramente alargada en el mismo sentido que M90. Una débil estrella parecía superpuesta en su superficie, dando por momentos la sensación de ser un núcleo desviado del centro. La visión de ambas galaxias me mantuvo pegado al ocular durante largo rato, preguntándome cuántas curiosidades más esperarían en este cercano cúmulo de galaxias.

M90.png

La reina de las galaxias (IC 1101)

Los superlativos siempre nos han causado gran admiración, y la astronomía no se queda atrás, de manera que llama nuestra atención ver los objetos más lejanos, los más grandes, más brillantes… En este aspecto, la observación de quásares puede suplir nuestra sed, ya que son los objetos más brillantes y distantes que podemos apreciar a través de un telescopio (recordemos esta entrada sobre el quásar 3C 273 o esta otra sobre la variable CTA-102). Sin embargo, cuando hablamos de observar galaxias el margen se estrecha considerablemente. Para un Dobson de 30 cm podríamos definir como galaxias débiles aquéllas que se encuentran en torno a los 400 o 500 millones de años luz, de las cuales ya hemos visto unas cuantas en este blog. Sin embargo, hoy vamos a ir más allá, vamos a vislumbrar la galaxia más masiva que conocemos, así como la más lejana que podemos captar con telescopios modestos.

Se trata de IC 1101, una galaxia que, con una magnitud rondando la 14.5, se encuentra a la singular distancia de mil millones de años luz, algo que sólo habíamos podido saborear con los mencionados quásares. IC 1101 ocupa el centro de un gran cúmulo galáctico conocido como Abell 2029. En imágenes de larga exposición podemos ver a la gran IC 1101 rodeada de todo un séquito de pequeños puntos, galaxias enanas que nada pueden hacer para evitar ser devoradas por la galaxia mayor. IC 1101 es una galaxia elíptica bastante alargada, y de ahí la dificultad de establecer sus límites son seguridad. Por un lado, la mayoría de fuentes mencionan las dimensiones en torno a 4 o 6 millones de años luz. Si tenemos en cuenta que entre la galaxia de Andrómeda y la Vía Láctea hay unos 2.5 millones de años luz, podemos hacernos una idea de lo que esos 6 millones significarían. Sin embargo, la realidad no es tan superlativa. El radio efectivo es aquel en el que se emite la mitad de la luz de la galaxia y nos da una idea de las medidas del cuerpo principal. En este sentido, el radio efectivo de IC 1101 es de algo más de 200.000 años luz, de manera que su diámetro estaría en torno a los 500.000 años luz, medio millón de años luz… No son 6 millones, pero sigue siendo una cifra que desafía la lógica. La luz sigue difundiéndose más allá de ese radio efectivo, billones y billones de estrellas que se encuentran formando un enorme y difuso halo, la mayoría de ellas procedentes de otras galaxias. Si tuviésemos en cuenta todas estas estrellas el diámetro de la galaxia se extendería más allá de los 4 millones de años luz, pero entonces habría que adoptar esos mismos criterios al resto de galaxias, y muchas de ellas crecerían sobremanera. No obstante, si adoptamos como reales esos 500.000 años luz podríamos estar más seguros de su veracidad, a riesgo de ser más conservadores.

Foto IC 1101

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso nos van a ayudar a comprender la magnitud de estos números. Nuestra galaxia tiene un diámetro estimado entre 100.000 y 150.000 años luz, con un área de influencia que supera los 300.000 años luz. M87, la galaxia masiva más cercana a nosotros, tiene un tamaño de 120.000 años luz, aunque sus efectos se extienden a un radio de casi 500.000 años luz. Y aquí entra en juego IC 1101, con su diámetro de 500.000 años luz y un área de influencia de más de 2 millones de años luz de radio. Ahora parece verdaderamente grande… ¿Cómo puede formarse un cuerpo tan colosal? La respuesta es sencilla y adaptable a los seres humanos: comiendo. IC 1101 es una galaxia muy antigua que se ha generado en un entorno rico en galaxias, de manera que desde un primer momento se ha ido fusionando con otras. Poco a poco, IC 1101 se ha convertido en un gran atractor: la gran mayoría de puntos que vemos en la fotografía, pequeñas galaxias satélite, habrán desaparecido en unos pocos miles de millones de años.

Este portento de la naturaleza fue descubierto, curiosamente, por Edward Swift, el hijo de Lewis Swift, el famoso cazador de cometas, a través de un refractor de 40 cm de apertura en el año 1890 (Edward contaba entonces con 19 años de edad). El telescopio, después de su descubrimiento, tuvo que moverse, y padre e hijo no llegaron a un acuerdo en cuanto a la posición de la galaxia, de manera que IC 1101 permaneció largo tiempo sin una descripción en el catálogo IC. El joven Edward jamás habría pensado que había sido el primer ser humano en contemplar el objeto más grande conocido de nuestro universo.

La distancia de IC 1101 juega en contra de su grandeza, así que el simple hecho de detectarla ya debería servir para que nos sintamos satisfechos. Se encuentra en la constelación de Virgo, apenas rozando el límite con Serpens Caput.  Para detectarla necesitaremos observar desde un lugar oscuro y, preferiblemente, con una atmósfera muy estable que nos permita usar altos aumentos. De hecho, decidí dibujarla a través del Celestron C11 de mi amigo Leo, con un ocular Explore Scientific de 17 mm y 92º de campo que permitía obtener un amplio campo visual con un buen contraste de imagen. IC 1101 es un objeto pequeño, con una longitud aparente de 1.2 minutos de arco, aunque relativamente grande si tenemos en cuenta su distancia. Su magnitud de 14.7 restringe la calidad del cielo necesaria para verlo, así como la proporcional dosis de paciencia. Es fácil de situar si localizamos una hilera de cuatro estrellas, apreciables en el dibujo, que se abren a la galaxia. Ésta se sitúa entre dos estrellas extremadamente débiles, brillando como una nubecilla difusa, apenas perceptible, que podemos captar con visión lateral. Aparece ciertamente alargada de norte a sur, y ningún detalle más podremos apreciar con nuestros instrumentos. Aquellos que posean telescopios mucho más potentes podrán distinguir algunas de las galaxias satélite que circundan a IC 1101, como pequeñas estrellas débiles y borrosas que vuelvan a su alrededor. La mayor galaxia del cosmos es un fantasma ante nuestros ojos, y de ahí la importancia de abordar la astronomía aprendiendo a observar “con la mente”: sólo así IC 1101 se convierte en uno de los objetos más impresionantes que podemos ver a través de un humilde juego de cristales y espejos.

IC 1101

M88, un frisbee al corazón de Virgo

Volvemos hoy a los dominios del Cúmulo de Virgo dando protagonismo a Charles Messier y a otro de sus objetos descubiertos en esta gran familia galáctica, M88.

Messier_88_galaxy

Crédito: Mt Lemmon

También conocida como NGC 4501, es una galaxia espiral cuya distancia se estima entre los 50 y 60 millones de años luz, en consonancia con las galaxias de este cúmulo. Fue descubierta en 1781, y un siglo después fue una de las 14 espirales que observó Lord Rosse, en una época en la que nadie podía imaginarse la verdadera naturaleza de estos objetos difusos.

Es un objeto de tamaño considerable, pero, cuando hablamos de la gravedad, el más grande es el que manda, de manera que M88 se está acercando rápidamente hacia M87, el núcleo masivo del cúmulo. De hecho, se mueve hacia él de canto, como si fuera un enorme frisbee cósmico que, en su camino, está siendo despojado de la mayor parte de su hidrógeno neutro. Es un fenómeno que se conoce como stripping, que en español vendría a significar pelar, y ocurre especialmente en los cúmulos, zonas con una gran densidad de galaxias y un medio intergaláctico denso y caliente. M88 es una galaxia de tipo Seyfert II, cuya emisión confirma la presencia de un agujero negro supermasivo que alcanza unas 80 millones de masas solares, algo considerable si tenemos en cuenta que el agujero negro de nuestra galaxia tiene unas 4 millones de masas solares. En el centro sí que encontramos una importante cantidad de hidrógeno neutro, que al parecer ha sido desplazado al interior a través de los brazos espirales, una misión que suelen llevar a cabo las barras centrales, en este caso ausentes. La masa de hidrógeno en esta región central alcanza las 42 millones de masas solares, suficiente para generar una importante cantidad de estrellas, aunque su destino está claro: irá acercándose progresivamente al centro del núcleo, perdiendo cada vez más gas, hasta ser devorada por la gran M87, pasando a formar parte de su población estelar.

Con una magnitud de 10.4, M88 es fácilmente visible con unos simples prismáticos si la noche es oscura, apareciendo como una pequeña mancha informe. Sin embargo, al telescopio la galaxia se revela como un interesante objeto. A bajo aumento se aprecia ya su característica forma, un óvalo de luz que alcanza los 7 minutos de longitud y que podría recordar a una versión en miniatura de la Galaxia de Andrómeda, ya que comparten la misma inclinación. Una débil estrella aparece superpuesta en uno de sus extremos, y otra pareja de ellas, más brillantes, lucen algo más alejadas. A mayores aumentos se comienza a notar cierta irregularidad en el disco galáctico, aunque no conseguí apreciar con claridad sus dos brazos. Quizás en mejores condiciones resulte más sencillo, pero aun así M88 nos regala una bonita visión y, a la vez, nos permite conocer un poco mejor la metrópolis más cercana de nuestro entorno.

M88

Afilada NGC 5170

Al sur del Cúmulo de Virgo se extienden una serie de galaxias esparcidas que llegan hasta más allá de M104, todas ellas ligadas al núcleo del cúmulo pero fuera de los subgrupos más céntricos. Son, por así decirlo, los pequeños pueblos periféricos de la gran metrópolis. En su conjunto se conocen como los grupos Virgo II, y encontramos numerosos subgrupos y algunas galaxias independientes. Una de estas galaxias con pocos amigos es NGC 5170:

Foto NGC 5170.png

NGC 5170, situada por debajo de Spica, es una espectacular galaxia espiral con una considerable inclinación, tanto que prácticamente podemos decir que se nos presenta de perfil. En fotografías de larga exposición puede apreciarse cómo una línea oscura atraviesa su región ecuatorial, lo cual nos indica la separación entre un brazo y otro. Detrás, el núcleo brilla incandescente, protegido por la ingente cantidad de polvo y estrellas que lo rodean. Su diámetro se estima en unos 130.000 años luz y numerosos estudios sitúan a la galaxia en torno a los 65 millones de años luz de distancia, al parecer un poco más allá del Cúmulo de Virgo.

Se han llevado a cabo algunos estudios interesantes en esta galaxia, siendo uno de los principales el que ha intentado obtener información de su sistema de cúmulos globulares. Gracias al telescopio Hubble se ha podido estimar una población de 600 de estos cúmulos, todos ellos con características similares a los que ya conocemos de nuestro entorno, dispuestos en su mayoría alrededor del núcleo. De hecho, en la siguiente fotografía se pueden apreciar muchos de ellos, como minúsculos granos de arena que rozan el borde de la galaxia. Entre ellos destaca uno que presenta un desplazamiento hacia el azul, indicando una metalicidad elevada, algo que no cuadra con la población general de cúmulos globulares, que por lo general presentan una metalicidad muy baja (por haberse formado en épocas primigenias en las que el hidrógeno y helio eran más abundantes). Este punto azulado podría ser el núcleo de una galaxia ultracompacta, una pequeña galaxia que habría perdido las estrellas de su halo, quedando tan sólo el núcleo al descubierto. Lo que está claro es que, con los grandes telescopios venideros, vamos a obtener datos tremendamente interesantes.

Foto NGC 5170 GC

La zona donde reside NGC 5170 es parca en estrellas: podemos usar para guiarnos la estrella 69 Virginis, una gigante roja de magnitud 4.76 con la cual podemos deleitarnos unos momentos antes de sumirnos en la oscuridad de la lejanía. NGC 5170 ronda la magnitud 12 y presenta una longitud de 10 minutos de arco. Su anchura apenas supera el minuto de arco, así que ya podemos imaginarnos su aspecto. A 214 aumentos aparece como una delicada franja luminosa extremadamente fina, mostrando primeramente un núcleo más brillante, que con visión periférica adquiere una forma alargada. A ambos lados del núcleo se extiende el halo de la galaxia como dos extensas alas que se van afinando hacia sus extremos, desapareciendo en la oscuridad de un campo sin estrellas.

NGC 5170

Rincones anónimos de Virgo

Al observar el cielo de primavera podemos llegar a sentirnos verdaderos exploradores del infinito, buscadores de galaxias lejanas, sintiendo el impulso de encontrar y registrar la mayor parte de ellas. El cúmulo de Virgo es uno de los principales candidatos en el cual perdernos y pasar horas y horas navegando entre sus muchos universos. Ya hemos visto en el blog un buen número de objetos Messier y de otros catálolgos en esta gran familia de galaxias. La otra noche, observando desde un cielo bastante oscuro, abrí el atlas por la zona del cúmulo y eché un rápido vistazo, buscando qué zonas densas me quedaban aún por explorar. Vi un grupito de galaxias cercano a M49, en la zona más meridional, que se agolpaban en un pequeño espacio, y decidí echarles una visita.

Foto NGC 4273

Esta agrupación de galaxias, situadas en el subgrupo B del cúmulo, forma una bonita aglomeración de considerable brillo, siendo sus principales componentes NGC 4273 y NGC 4281. A su alrededor, en una noche oscura podemos ver innumerables galaxias, aunque hoy vamos a ceñirnos a las que se engloban en unos 30 minutos de arco, el campo de visión que me da el Hyperion de 13 mm en mi Dobson de 30 cm. Vamos a empezar describiendo esta pareja de galaxias que dominan la vista. NGC 4273 es una interesante espiral barrada de magnitud 11.7, descubierta como la mayoría de ellas por Wiliam Herschel en 1786. En fotografías de larga exposición muestra unos brazos ensanchados y retorcidos, azulados, plagados por numerosas condensaciones, regiones donde se están formando estrellas de forma activa. Tiene unos 2 minutos de arco, apareciendo al telescopio como una mancha poco definida aunque brillante, ligeramente alargada y de bordes difusos. NGC 4281 resalta a su lado con un brillo ligeramente mayor, alcanzando la magnitud 11.1. Es una espectacular galaxia espiral que se nos muestra ligeramente inclinada. En la siguiente imagen obtenida con el Hubble podemos apreciarla en todo su esplendor. Misteriosas franjas de polvo rodean su núcleo, restos de un intenso crecimiento estelar no muy lejano en el tiempo, una imagen que podría recordarnos a un sistema solar en formación con el disco de polvo sobre el cual desfilan los planetas recién nacidos.

Original NGC 4281.png

Muy cerca de NGC 4273 podemos atisbar NGC 4277, una pequeña espiral de magnitud 13.7 y apenas un minuto de arco de diámetro. Para verla es necesario usar la visión periférica, apareciendo simplemente como una pequeña y tímida mancha. Justo al otro lado se dispone otra galaxia, esta vez lenticular. Se trata de NGC 4268 y, con una magnitud de 13, está al alcance de telescopios de menor apertura. Nos alejamos ahora un poco hacia el norte para encontrar a NGC 4259. Es una espiral de magnitud 13, y su desplazamiento al rojo la sitúa fuera del cúmulo de Virgo, a la considerable distancia de 110 millones de años luz. Podemos imaginar que no resulta fácil calcular distancias en este mar de manchas diminutas y lejanas…

NGC 4273

NGC 4270 es una lenticular más brillante, de magnitud 12 y 2 minutos de arco de longitud. Posee un halo irregular, con plumas en sus extremos que probablemente sean debidas a su interacción con una pequeña galaxia que hay al lado. Por último, y en mi opinión la más interesante, NGC 4266 es una galaxia espiral que nos muestra su perfil. Es de magnitud 14 y, por si eso fuera poco, se encuentra al lado de una estrella de magnitud 9.1, lo cual convierte su observación en todo un desafío. Con un poco de esfuerzo lograremos evadir el brillo de la estrella, y entonces veremos aparecer, momentáneamente, un surco fantasmal que se alarga un poco más allá del halo de la estrella. Su forma alargada y definida será una justa recompensa por el tiempo empleado. Puede que acabemos exhaustos tras observar este grupo de galaxias, pero la sensación de conocer un poco mejor este gran cielo hará que merezca la pena.

NGC 4273 - detalles

La primera gigante de Virgo (M49)

La primera galaxia descubierta del Cúmulo de Virgo no fue otra sino M49, la galaxia más brillante de esta gran familia de estrellas. Messier fue el primer ser humano que la observó en 1771. Ocho años después fue descubierta, de forma independiente, por Barnabas Oriani (nos sonará por ser el descubridor de M61), y por eso el almirante Smith y William Herschel atribuyeron, erróneamente, el hallazgo a este último.

Foto M49.jpg

Como ya hemos mencionado, M49, con una magnitud de 8.4, es la galaxia más brillante del Cúmulo de Virgo, formando parte del subgrupo B. Este grupo se dirige hacia el subgrupo A, y su onda de choque, visible en rayos X, se encuentra muy cerca de M49. También conocida como NGC 4472 o Arp 134, la galaxia se desplaza a gran velocidad a través de gas a enormes temperaturas, como ocurre en las regiones centrales de los cúmulos galácticos. De hecho, M49 está dejando una débil estela tras de sí, como si el gas intracúmulo estuviera “peinando” sus estrellas, como si fuera un cometa que exhibe una llamativa cola. En inglés este fenómeno se conoce como “stripping” y tiene lugar frecuentemente en estas regiones densas y calientes. A las peculiaridades de M49 hay que sumar el número de cúmulos globulares, que rondan los 6000, como ocurre en las grandes elípticas. En dos de estos cúmulos se ha inferido la presencia de agujeros negros, algo digno de ovación cuando hablamos de una distancia de 60 millones de años luz. M49 presenta un tamaño de unos 160.000 años luz de diámetro en su extensión mayor, aunque su densidad de estrellas es menor que la de M87. Como la mayoría de elípticas, en su interior se esconde un agujero negro supermasivo, con una masa cuyos valores oscilan entre 500 y 2600 masas solares.

M49 rige el movimiento de sus galaxias vecinas, bastante más pequeñas, aunque presenta especial interés su relación con UGC 7636, una pequeña galaxia satélite que está sufriendo su acción de una forma mucho más acusada, siendo despojada de gran cantidad de estrellas. En poco tiempo, UGC 7636 habrá sido completamente canibalizada, y para entonces M49 tendrá otras galaxias cercanas listas para alimentarse nuevamente. En 1969 se registró en M49 una supernova que llegó a alcanzar una magnitud de 13, siendo visible con telescopios de mediana apertura.

M49.png

Podemos buscar M49 a unos 4 grados de epsilon Virginis, la estrella que conocemos como Vindemiatrix. Es una estrella de magnitud 2.8 que significa “la vendimiadora”, una gigante amarilla de tipo espectral G que pertenece al grupo de las Hyades, el famoso grupo de Tauro. De allí, saltando de estrella en estrella, llegaremos a la brillante M49. Con una magnitud de 9.4, es fácilmente con unos simples prismáticos, aunque es con el telescopio como disfrutaremos de su grandeza. Ya a bajo aumento destaca su intenso núcleo, que brilla con una forma redondeada, abrazado por un halo que alcanza los casi 10 minutos de arco de diámetro. Como en la mayoría de elípticas, no hay más detalles que podamos alcanzar con nuestra vista, aunque en este caso podemos disfrutar de algunas otras galaxias que la acompañan en el cúmulo. Al sur encontramos a NGC 4470, una espiral de magnitud superior a 12 que aparece como una pequeña mancha difusa y con centro brillante. NGC 4464, al otro lado, es una elíptica de magnitud 12.8, algo más débil pero fácil de ver con visión periférica. Por último, NGC 4492 es algo mayor, aunque su brillo superficial es menor, por lo que puede resultar una poco más difícil de distinguir, aunque bajo un cielo oscuro no supondrá ningún problema.

M49 - detalles.png