SERastrónomo 2×1: La Vía Láctea

Volvemos después de las vacaciones con la segunda edición de SERastrónomo, en esta ocasión hablando sobre esa increíble franja blanquecina que atraviesa el cielo en las noches de verano y otoño, la Vía Láctea. Todavía estamos a tiempo de coger unos prismáticos y disfrutar de sus recovecos antes de que su parte más brillante (Sagitario, el Águila, el Cisne…) se oculte y se despida de nosotros hasta la siguiente temporada:

Por cierto, ¡se aceptan sugerencias sobre cualquier tema a tratar!

El beso entre Venus y Marte

Esta mañana tuvo lugar una bonita conjunción planetaria, pudiendo ver en el mismo campo del ocular a Venus y a Marte, separados tan sólo por unos escasos 20 minutos de arco. A simple vista, cuando ya despuntaba el día, Venus brillaba con fuerza sobre un pequeño punto que no era otro que Marte: podemos decir que, durante unos instantes, la diosa del amor bailó junto al de la guerra, como si quisieran mandarnos un mensaje. Venus se encuentra con gran parte de su disco iluminado, aunque se distingue una pequeña región, en el margen superior, que todavía no refleja la luz del Sol. Su tamaño es de tan sólo 11 segundos de arco, pero brilla con una magnitud de -3.9. Justo abajo, Marte es apenas un disco de 3 segundos de arco y magnitud 1.8. Eso sí, nos deslumbra con su intensa tonalidad bermellón. El interior aparece anaranjado, rodeado por un halo rojizo que le hace parecer que estuviera en llamas. Sin duda, merece la pena echar un vistazo a eventos como éste. En el transcurso de los días siguiente volverán a alejarse poco a poco, despidiéndose hasta la próxima vez que se encuentren.

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Un eclipse interestelar (Beta Lyrae)

Todos recordamos el reciente eclipse de sol que dejó boquiabierto a medio mundo hace poco más de un mes. Muchos nos quedamos con las ganas de verlo, pero en cuatro días tendremos la oportunidad de observar algo más exótico todavía: un eclipse de una estrella situada a casi 1.000 años luz de distancia. Y más aún, podremos verlo a simple vista…

Con esta introducción quiero presentaros a uno de los sistemas binarios más fascinantes que hay, y para ello necesito que hagáis uso de una pequeña dosis de imaginación. Vamos a viajar con rumbo a la constelación de Lira, hacia una estrella conocida como Beta Lyrae o Sheliak. Conforme empezamos el viaje dejamos atrás a Vega, que sólo se encuentra a 25 años luz, y poco después saludamos al increíble sistema que forma la “doble-doble”, epsilon lyrae. Sus cuatro estrellas pasan rozándonos mientras nos alejamos a toda velocidad hacia nuestro objetivo, Sheliak, y cuando ya llevamos unos considerables 900 años luz de vuelo podemos apreciar que lo que parecía una estrella es en realidad un sistema binario, una pareja de estrellas tremendamente peculiar. Una brillante estrella blanquecina nos deslumbra conforme nos acercamos, pero lo que atrae nuestra mirada es lo que está a su lado. Un disco de gas y polvo rodea a la otra estrella, que queda oculta en su interior como si estuviera inmersa en una nube cargada de lluvia que gira a gran velocidad. Ambas estrellas giran una alrededor de la otra, y mientras nos acercamos al sistema la más débil, la que se encuentra envuelta en la nube de gas, se interpone entre la más brillante y nuestra nave, con lo cual el brillo total disminuye un grado considerable. Poco después la estrella brillante vuelve a aparecer por el otro lado, y nuestros ojos se deslumbran nuevamente. Acabamos de asistir a un eclipse de este peculiar sistema, algo que se repite de manera infalible cada 12 días, como un inmenso reloj cósmico que nos muestra que el universo no es una imagen estática.

Para entender la estructura de Beta Lyrae tenemos que remontarnos unos millones de años atrás, cuando la estrella primaria era la más masiva y, al convertirse en una gigante roja, sobrepasó su lóbulo de Roche: cuando la estrella rellena su lóbulo de Roche comienza a perder sus capas más externas, que son atraídas directamente por la estrella compañera. De esta manera, la estrella menos masiva comienza a recibir materia que se arremolina a su alrededor, formando un disco de acreción, aumentando tanto su masa que hoy en día es la estrella principal del sistema (tiene unas 13 masas solares). Pues bien, estas dos son las protagonistas de este baile estelar que hace que, cada 12.9 días, el brillo de Sheliak disminuya considerablemente, hasta el punto de poder distinguirlo fácilmente a ojo desnudo. John Goodricke, en 1784, fue el primero en advertir estos cambios en el brillo de la estrella, y desde entonces Beta Lyrae ha sido objetivo de numerosos estudios. En 2008 el CHARA Array Interferometer consiguió resolver la estrella primaria del disco de acreción de la secundaria. En el siguiente vídeo podemos ver la secuencia que CHARA obtuvo:

Sheliak cuenta con una gran ventaja a la hora de observar su variabilidad: está situada muy cerca de dos estrellas que presentan brillos similares a su máximo y a su mínimo, de manera que la estimación de su intensidad es extremadamente fácil. Durante la mayor parte del tiempo la estrella permanece en torno a la magnitud 3.4, bastante parecida a la de Sulafat, gamma Lyrae, que tiene una magnitud de 3.26. De hecho, cuando observamos a Vega podemos intuir, por el rabillo del ojo, a las dos estrellas prácticamente idénticas entre sí. Cuando el eclipse se produce presentan una importante diferencia de brillo, descendiendo la magnitud de Sheliak a la 4.3. En esos momentos su brillo es comparable al de zeta Lyrae, que brilla con magnitud 4.37. Por tanto, nuestro único cometido es conocer bien la posición de Sheliak y observar periódicamente para intentar cazar uno de estos eclipses. Hay una página especialmente útil de cara a conocer cuándo será el siguiente eclipse de determinada estrella:

http://www.as.up.krakow.pl/ephem/

En ella no tenemos más que hacer clic en la constelación que queramos y, posteriormente, en el nombre de la estrella. Ahí veremos una tabla con fechas de los mínimos, de manera que podremos organizarnos para observar en los días clave. En concreto, las fechas de los siguientes eclipses de Sheliak son las siguientes:

Por último, os adjunto la imagen que debéis buscar en el cielo con las magnitudes de las estrellas importantes.. Tened en cuenta que, en astronomía, la magnitud desciende conforme mayor es el brillo, de manera que zeta Lyrae, de magnitud 4.37, es más débil que gamma Lyrae, de magnitud 3.27. La magnitud límite visible a simple vista desde una ciudad  suele estar en torno a la 4.5, aunque en las grandes ciudades apenas podemos observar estrellas de magnitud 3.

Sheliak

Ojead el cielo estas noches previas para reconocer la estrella Vega (la más brillante que tenemos justo sobre nuestras cabezas) y la constelación que conforma, la Lira. Fijaos en el brillo de Sheliak y comparadlo cada noche con sus compañeras, confirmando que es muy similar al de Sulafat. La noche del martes 26 de septiembre podréis comprobar que su brillo ha descendido notoriamente, algo que se mantendrá durante toda la noche, el tiempo que tarda la estrella secundaria en pasar por delante de la principal. Al día siguiente todo volverá a la normalidad y podremos ver cómo Sheliak vuelve a relucir con su brillo habitual.

*Ojo, el eclipse del que estamos hablando es el eclipse principal del sistema, cuando la estrella envuelta en gas oculta a la más brillante. Lógicamente, habrá ocasiones en que la estrella más brillante sea la que tapa a su compañera más débil, lo que se conoce como eclipse secundario. En ese caso la magnitud de la estrella también variará ligeramente, descendiendo a la magnitud 3.8. Sin embargo, requiere un poco más de práctica apreciarlo y no es tan vistoso como el eclipse principal, por eso no le he dado tanta importancia en el artículo.

Cosas que conviene descubrir…

Hace unos días volví de pasar tres días en Postero Alto, tres días con sus tres noches. En plena Sierra Nevada, muy cerca de Jérez del Marquesado, he descubierto un verdadero remanso de paz que se eleva casi 2.000 metros sobre el nivel del mar. Pasando las últimas horas del atardecer sentado junto al telescopio, he descubierto el sonido de las golondrinas, no el de su voz sino el de sus alas cuando pasan a toda velocidad rozando el aire, como si fueran flechas lanzadas con un arco. He descubierto que hasta la más mínima brisa puede silbar a través de las montañas, trayendo a menudo sonidos lejanos, como un arroyo que corre entre escarpadas piedras o el gruñido de un zorro. Bajo uno de los cielos más oscuros que he conocido, he descubierto distantes galaxias en las constelaciones otoñales: algunas, a apenas 30 millones de años luz; otras, multiplicando por diez dicha cantidad, formando cúmulos de distinta forma y densidad. Algunas mostraban unos peculiares brazos retorcidos, mientras que otras no eran más que una etérea nube diminuta: cien mil millones de estrellas reducidas por la distancia a un solo punto. He descubierto estrellas muriendo en Casiopea, burbujas de gas que se expanden a gran velocidad, así como enormes familias de estrellas, cúmulos globulares que orbitan el núcleo de nuestra galaxia como si fueran satélites. He descubierto que, bajo cielos verdaderamente oscuros, Venus deslumbra la vista y refleja nuestra sombra sobre el suelo. He descubierto el silencio, el silencio literal que sólo puede saborearse cuando uno  huye de las grandes ciudades; he descubierto el silencio que, después de tres días y tres noches, llega a convertirse en un compañero de viaje.

Son cosas que conviene descubrir de vez en cuando…

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Cerrado por vacaciones

Estos días habréis notado que no he publicado nuevo material, pero las vacaciones, junto con las observaciones públicas, se están llevando todo el tiempo libre. Ahora mismo escribo desde un refugio a 1880 metros de altura, donde estoy pasando tres noches increíbles. Anoche fue la primera y he recolectado 21 nuevos dibujos, con galaxias exóticas y una enorme cantidad de cúmulos globulares. ¡A final de mes volveremos con las pilas cargadas y material como para escribir un libro entero!

¡Que disfrutéis del verano!

Noche de Perseidas en Granada (12/08/2017)

El pasado día 12 de agosto fue el pico máximo de las Perseidas y muchos de vosotros vinisteis a disfrutarlas con nosotros. Fue una velada extraordinaria, tanto por la buena noche que hizo (oscura y sin nubes que importunaran) como por vuestro interés, da gusto mostrar las maravillas que tenemos ahí arriba a ojos que de verdad lo disfrutan con ilusión. Quiero compartir unas fantásticas imágenes que algunos de vosotros hicisteis durante el evento, mostrando el fascinante cielo que teníamos sobre nuestras cabezas. Estad atentos porque, vista la gran aceptación de la actividad, organizaremos nuevas observaciones próximamente. Lo dicho, un placer contar con asistentes con vuestro entusiasmo y nos vemos en breve. Aprovechad estas noches de verano para refrescar lo que aprendisteis ese día: