Arcos sobre NGCG 474 (Arp 227)

Hoy viajaremos a 100 millones de años luz para contemplar un verdadero espectáculo, de nuevo en la extensa constelación de Piscis. Visualmente obtendremos una imagen más discreta, pero no por ello podemos dejar de sorprendernos con la siguiente fotografía:

arp-227

Se trata de NGC 474, una galaxia que, junto a NGC 470, es conocida como Arp 227. Ésta última es una espiral pequeña, brillante y ovalada, que no llamaría especialmente la atención si no fuera porque se encuentra a 160.000 años luz de su exótica compañera. NGC 474 es una galaxia difícil de definir (incluso en fotografías no es fácil apreciar su naturaleza galácttica): es una lenticular o elíptica con una región central muy brillante y definida que despliega a su alrededor enormes arcos de materia que conforman un variopinto cuadro cósmico. Varias capas de diferente densidad se aglomeran a su alrededor, extendiéndose hasta, prácticamente, rozar a NGC 470. Entre ambas galaxias discurre un puente de gas formado principalmente por hidrógeno neutro. La identificación de este gas ha permitido descubrir, también, la presencia de dos pequeñas y difusas galaxias, de manera que podemos considerar el conjunto como un grupo galáctico formado por cuatro componentes. Sin duda, el elemento más característico es ese entramado de filamentos que se disponen rodeando a NGC 474. ¿Cómo han podido formarse? La causa no está nada clara: uno podría pensar en el fruto de una interacción intergaláctica que produjera un tirón gravitatorio, arrastrando consigo estrellas y gas… De hecho, hay pruebas de que NGC 474 y NGC 470 han interaccionado no hace mucho, pero si el encuentro hubiera sido lo suficientemente intenso como para producir tal destrozo en NGC 474, ¿por qué su compañera, más pequeña, conserva su estructura relativamente intacta? Otra posibilidad apunta a una fusión entre galaxias, un violento encuentro que hubiese truncado la paz de NGC 474. Sin embargo, tras una fusión intergaláctica se pueden apreciar, al menos, dos poblaciones de estrellas con distinto movimiento, cada una llevando la inercia de su galaxia progenitora: en NGC 474 todas sus estrellas bailan al unísono, con lo cual podemos desechar este hipotético escenario. Resumiendo, no sabemos todavía a qué se debe tal despliegue de estrellas y gas, ni si quisiera si su causa ha sido interna o externa… Pero no por ello vamos a dejar de disfrutarlo.

Apuntemos nuestros telescopios al centro de la constelación de Piscis, no muy lejos de la peculiar galaxia NGC 520. Si la noche es oscura no tendremos ningún problema en apreciar a NGC 470 como una pequeña y brillante mancha ovalada, brillando con una magnitud de 12.53. A poco más de 5 minutos de arco de distancia, NGC 474, de magnitud conjunta 12.37, puede parecer algo más débil, debido principalmente a que la luz debe repartirse por un área mayor. Su tamaño supera los 6 minutos de arco si tenemos en cuenta el sistema de capas que la rodea, aunque visualmente no veremos más que la región central, una esfera tenue y bien delimitada de núcleo puntiforme. Los arcos circundantes quedan lejos del alcance de los telescopios, si bien a partir de cierta apertura podemos aspirar a distinguir un débil y extenso halo que rodea a la galaxia. No muy lejos de esta pareja y cerca de una brillante estrella,  podemos aprovechar para observar en el mismo campo de visión a NGC 467, una lenticular de magnitud 13 que se encuentra a más del doble de distancia que las anteriores, a unos respetables 250 millones de años luz.

NGC 470

La galaxia del anillo (NGC 660)

Una verdadera sorpresa nos aguarda en Piscis si conseguimos escaparnos a cielos especialmente oscuros, un objeto único en su especie que, sin duda, se encuentra infravalorado por su relativa debilidad. Se trata de la galaxia NGC 660, y con la siguiente imagen obtenida por Adam Block podemos empezar a conocerla por todo lo alto:

n660s

Adam Block/Mount Lemmon SkyCenter/Arizona

A priori podría parecernos una galaxia de brazos deformados, de manera similar a lo que ocurría con NGC 4088, pero una mirada más atenta nos revelará su exótico secreto: esos “brazos deformados” son realmente un anillo de material que rodea a la galaxia central, algo que podría recordarnos al famoso Objeto de Hoag. Sin embargo, a diferencia de aquel, NGC 660 se encuentra a tan sólo 45 millones de años luz, con lo cual nos permite observar con mayor detalle: la única pega es su orientación, ya que si estuviera de frente el espectáculo sería aún mayor. NGC 660 es una galaxia lenticular en estadio evolucionado, de una intensa atonalidad amarillenta que viene dada por la presencia de estrellas de avanzada edad. Una de las hipótesis para explicar la formación de la estructura anular se basa en el robo de material, de manera que, hace unos mil millones de años, una pequeña galaxia habría pasado cerca de NGC 660, cuya fuerza de gravedad habría arrastrado gran parte de sus estrellas hacia ella, quedando éstas flotando a su alrededor tal y como podemos ver hoy. Otra teoría habla en favor de una colisión entre dos galaxias, siendo parte del material expelido al exterior y atrapado nuevamente formando el anillo.

El anillo, que posee un diámetro de unos 50.000 años luz, no sólo contiene estrellas, sino una gran cantidad de gas. De hecho, podemos ver que está poblado por multitud de condensaciones y nubecillas rojas, fruto de una intensa proliferación estelar: el último episodio masivo de formación de estrellas ocurrió hace apenas 7 millones de años. Además, cerca del centro de la galaxia se ha detectado una importante emisión de ondas de radio proveniente de un objeto extremadamente masivo que parece corresponder a un supercúmulo estelar de unos 21 años luz de diámetro. En 2012 el núcleo de NGC 660 sufrió un aumento repentino de su emisión, multiplicando su brillo diez veces más de lo que cabría esperar si hubiera sido causado por una supernova. Tras estudiar el evento con múltiples instrumentos se llegó a la conclusión de que el aumento de brillo se debía a la emisión de jets por un supuesto agujero negro desconocido hasta el momento. Material de la galaxia habría terminado por caer en las garras de este agujero negro, girando a gran velocidad y, al acercarse lo suficiente, parte del material sería emitido en forma de potentes chorros polares.

NGC 660 no es un objeto especialmente brillante, con una magnitud 12, aunque no nos supondrá gran dificultad discernirlo contra el cielo oscuro, al menos en lo que se refiere a la galaxia central, que aparece como una nube difusa y algo alargada. El campo circundante es bastante pobre, lo cual nos ayudará a no distraer nuestra mirada, pues nuestros esfuerzos irán encaminados a atisbar ese inmenso anillo que abraza la galaxia. Para conseguirlo es primordial conocer su orientación, de manera que nuestros ojos espíen directamente el lugar correcto, haciendo uso de visión periférica y de la mejor adaptación posible a la oscuridad. Aproveché la oportunidad para verlo el verano pasado, desde los limpios cielos de Postero Alto, con una magnitud límite a simple vista en torno a 6.5. Estuve más de  media hora observando esa mancha alargada, escudriñando sus bordes en busca de alguna desviación que señalara al anillo, y finalmente, tras un enorme esfuerzo, comenzó a dejarse ver. Aparecía por segundos, desapareciendo acto seguido hasta que volvía a mirar con la vista más descansada. La estructura anular se manifestaba como una marcada desviación del eje de la galaxia, como si sus extremos giraran a 45 grados y se alejaran del centro, fantasmales, casi invisibles pero extrañamente definidos. Con instrumentos por encima de los 40 cm de apertura su observación debe ser bastante más sencilla, por lo que, si tenemos la oportunidad de observar a través de ellos, no perdamos la oportunidad de deleitarnos con un objeto tan exótico. El esfuerzo valdrá, sin duda, la pena.

NGC 660

Un quinteto en Piscis (el grupo de NGC 7782)

Volvemos hoy a la constelación de Piscis, para seguir explorando algunas de sus múltiples y distantes galaxias. En concreto, vamos a ver un grupo conocido como Zwicky 2350.6+0758. Puede que el nombre no nos suene mucho, pero Fritz Zwicky fue un astrónomo suizo que vivió desde 1898 hasta 1974, realizando importantes avances en el campo de la materia oscura y la cosmología. Durante los años 60 elaboró un completo catálogo de agrupaciones galácticas dividido en seis tomos, perteneciendo las galaxias que nos ocupan hoy a uno de ellos.

picture-70d6d903bffbc2f41970d689d92df962-hd-1017x768

Situado a unos 270 millones de años a juzgar por su desplazamiento al rojo, Zwicky 2350.6+0758 está compuesto por seis galaxias que se encuadran en la constelación de Piscis, muy cerca del cuadrado de Pegaso, entre la línea que forman Algenib y Markab. La mayoría de ellas cuentan con una magnitud superior a 14, por lo que cielos oscuros y limpios serán aliados indispensables para poder distinguirlas. La más brillante es NGC 7782, con una magnitud de 13 y un tamaño que alcanza los 2.5 minutos de arco en su eje mayor. Es una galaxia espiral con múltiples brazos anillados que se enrollan a su alrededor, adoptando una forma ovalada. En las pocas fotografías que hay en la red podemos apreciar algunas condensaciones grumosas y azuladas, lugares de activa formación estelar. Otra espiral, NGC 7780, se sitúa muy cerca de ella, con dos pequeños brazos que se abren extensamente. Tiene una magnitud de 14.7 y mide 0.9 x 0.5 minutos de arco, por lo cual será más esquiva que su compañera. Fue huésped de una supernova en el año 2001. Al lado se encuentra MCG 1-60-44, una espiral barrada de magnitud 14.8 que me pasó desapercibida la noche que observé esta familia de galaxias (probablemente por no conocer de su existencia).

NGC 7782.png

Al otro lado de NGC 7782 podemos encontrar una minúscula galaxia que forma un triángulo con dos estrellas. Se trata de NGC 7781, una espiral que nos muestra su perfil, por lo que se aprecia como una fina y alargada nubecilla de magnitud 15.2, alcanzando en su eje mayor los  0.8 minutos de arco. Su pequeño tamaño será, probablemente, la causa de que no resulte especialmente difícil su observación. Por último, una cercana pareja de galaxias completan el álbum familiar, NGC 7778 y NGC 7779, cuya magnitud ronda la 13.5. Ambas son elípticas, redondeadas y brillantes, con un intenso núcleo que se deja ver en fotografías de larga exposición. NGC 7778, NGC 7779, NGC 7781 y NGC 7782 fueron descubiertas por William Herschel en 1784, mientras que habría que esperar hasta 1881 para Édouard Stephan añadiera la quinta componente del grupo. MCG 1-60-44 fue descubierta en la segunda mitad del siglo XIX, terminando de perfilar esta lejana y débil agrupación.

NGC 7782 - detalles

La raspa del pez (NGC 100)

Piscis puede parecer una constelación relativamente pobre en objetos de cielo profundo: sin embargo, si rebuscamos un poco podemos encontrar sorpresas interesantes, como esta galaxia que observé con el Dobson de 40 cm del Observatorio del Moral.

NGC 100 es una galaxia espiral  que fue descubierta en 1885 por Lewis Swift, el famoso cazador de cometas, con un refractor de 40 cm de apertura. Se encuentra cerca de Algenib, gamma pegasi, ocupando una zona en la que las galaxias son más frecuentes (recordemos, por ejemplo, a la cercana NGC 7814 o la ingente cantidad de galaxias que forman parte del Supercúmulo de Perseo-Piscis). Se encuentra a unos 40 millones de años luz de distancia y su tamaño se estima en unos 70.000 años luz, prácticamente la mitad que la Vía Láctea. Presenta varias regiones HII en las zonas más centrales, pequeños puntos rosáceos que cuyo seno tiene lugar una importante proliferación de estrellas. En fotografías de larga exposición podemos apreciar una pequeña galaxia muy cerca de uno de sus extremos. Se trata de PGC 1509358, una débil galaxia que en realidad se sitúa mucho más lejos, a más de mil millones de años luz de distancia. Casi alcanza la magnitud 18, quedando fuera del alcance de instrumentos de apertura media (hace falta bastante más de 50 cm de apertura para poder acercarse a esta pequeña galaxia).

Sin embargo, con disfrutar de NGC 100 tendremos de sobra. Con unos 6 minutos de arco de longitud, es una de las galaxias más planas que podemos observar con instrumentos de aficionado, y seguramente una de las más atractivas de su tipo. Presenta una magnitud de 13.2 y un brillo superficial relativamente bajo, así que deberemos observar bajo un cielo oscuro para disfrutarla en su plenitud. La veremos entonces brillando fantasmagóricamente, como una tenue línea pintada sobre el lienzo de fondo, blanquecina y extremadamente fina. Su centro es más brillante; los extremos se pierden rápidamente a medida que se alejan, afinándose hasta desaparecer por completo.

NGC 100.png

 

Unión en Piscis (NGC 520)

Un verdadero espectáculo nos espera en la constelación de Piscis, situado a unos 90 millones de años luz de distancia, un objeto celeste que ha confundido a los astrónomos desde hace cientos de años. En 1784 William Herschel describió a NGC 520 como “débil y considerablemente alargada”, siendo el primer ser humano de la historia en captar sus lejanos fotones. Posteriormente, a medida que mejoraban los instrumentos ópticos, los detalles de esta galaxia fueron asombrando a sus observadores, y no sin razón, como podemos intuir por su inclusión en el catálogo Arp de galaxias peculiares con el nombre Arp 157.

Foto NGC 520 SHT

En los años 60 se consideraba una galaxia proliferativa, de características similares a M82, aunque poco después se comprobó que la verdad era bien distinta: NGC 520 no era una, sino dos galaxias. El estudio de su hidrógeno neutro permitió conocer que NGC 520 era el resultado de la unión entre una galaxia rica en gas y otra con escaso material gaseoso, en una fase similar a la de las famosas Antenas (NGC 4038 y NGC 4039). Podríamos decir, por tanto, que la visión que tenemos de NGC 520 puede ser algo parecido a lo que verán extraterrestres en un futuro cuando miren a nuestro Grupo Local; la Vía Láctea, en unos 4.000 millones de años, bailará con la galaxia de Andrómeda y sus siluetas se fusionarán en caprichosas formas.

Foto NGC 520

Al observar a NGC 520 en el infrarrojo podemos apreciar un número importante de fuentes luminosas, fruto de la gran proliferación estelar que está motivándose a raíz de la interacción. El telescopio Chandra de rayos X dedicó un tiempo de su actividad a analizar este peculiar objeto, distinguiendo dos núcleos que brillaban intensamente en dicha longitud de onda, cada uno representando el centro de cada miembro de la pareja. El núcleo más brillante en rayos X, el más masivo, es, sin embargo, el que menos se aprecia en luz visible, ya que se encuentra oculto por el disco de la galaxia, que vemos de perfil. En su interior se producen estrellas a una velocidad de 0.7 masas solares al año, hasta 35 veces más de lo esperado para estas regiones internas en una galaxia solitaria. La fuente más brillante en luz visible es la más septentrional, y representa el núcleo de la galaxia menos masiva, que vemos de frente y, por tanto, sin polvo que disminuya su intensidad. Ambas galaxias tomaron contacto hace 300 millones de años, quedando destinadas desde entonces a bailar juntas  hasta que la intensidad de la música intergaláctica las fusione en una mayor galaxia, probablemente una gran elíptica.

NGC 520 se encuentra a unos 90 millones de años luz, algo que debemos tener en cuenta cuando lo observemos con nuestros telescopios: no busquemos una galaxia de la magnitud de las Antenas (que se encuentran a la mitad de distancia). Tiene algo más de 100.000 años luz de diámetro, que en el ocular se traducen en una extensión de 4.4 x 1.8 minutos de arco. Si podemos disfrutar de un cielo oscuro nada nos impedirá distinguir a NGC 520, aunque usemos un telescopio de pequeño calibre. Con mi Dobson de 30 cm pude aprecia, ya a pequeños aumentos, que no era una galaxia normal. Su forma parecía algo irregular, alargada, algo ensanchada en uno de sus extremos. Decidí usar mayores aumentos, y a 214x pude exprimir algo más sus detalles. Su forma aparecía entonces casi triangular, con dicho ensanchamiento más patente, siendo el otro extremo bastante más estrecho, casi terminando en punta. Me recordaba en cierta manera a una versión más brillante de NGC 6745, algo que no es de extrañar si la comparamos en fotografía. En los mejores momentos de estabilidad atmosférica los bordes que se abrían hacia la zona más ancha aparecían resaltados, como dos franjas más brillantes que dejaban entre ellas, un espacio más oscuro, atisbo de polvo y gas que separan a estos dos universos en colisión.

NGC 520

El Supercúmulo de Perseo-Piscis (2ª parte)

Hoy vamos a continuar el estudio de esta gran estructura, sumergiéndonos para ello en la constelación de Piscis, donde este Supercúmulo comienza a mostrar grupos cada vez mayores de galaxias. La última vez nos quedamos en NGC 315, y desde esa galaxia sólo tenemos que desplazarnos 3 grados en dirección a Mirach (Beta Andromedae) para que entre en campo el llamativo grupo de NGC 383. Conocida como la Cadena de Piscis o Arp 331, es un conjunto de galaxias situadas a una distancia entre 200 y 240 millones de años luz que se disponen formando una cadena con su centro en NGC 383. Ésta es una galaxia lenticular clasificada como radiogalaxia, también denominada 3C 31, que presenta dos prominentes jets visibles en ondas de radio que se alejan del núcleo a medida que se expanden y se retuercen hasta una distancia de casi 1 millón de años luz. En la siguiente imagen, del NRAO, puede apreciarse junto a otras galaxias de la cadena que nos ocupa hoy. El mecanismo de emisión de energía es similar al resto de radiogalaxias, formándose a raíz del disco de acreción de un agujero negro supermasivo que ocupa el centro de la galaxia, de manera que los chorros de partículas son despedidos por sus polos a velocidades cercanas a la de la luz.

foto-ngc-383-jet

En la siguiente imagen, obtenida con el Hubble, se aprecia una increíble vista de NGC 383, con enormes bandas de polvo que oscurecen la galaxia y la asemejan, en cierta manera, a M64, la galaxia del Ojo Negro:

Foto NGC 383.png

NGC 383 se aprecia al telescopio como una nube de bajo brillo superficial compañera a una débil estrella. Presenta cierta forma alargada, y a altos aumentos se puede distinguir, casi rozando su disco, a NGC 382, una pequeña galaxia compañera elíptica que aparece con aspecto estelar. Más evidentes son, a ambos lados de NGC 383, dos parejas de galaxias que siguen, aproximadamente, la misma dirección. Por un lado tenemos a NGC 380, una galaxia elíptica que aparece como una pequeña esfera difusa, más visible con visión lateral, de apenas 1 minuto de arco de diámetro. Por encima está NGC 379, una galaxia lenticular de magnitud 12.8 y una forma alargada que se distingue al telescopio cuando la estabilidad atmosférica acompaña.

ngc-383

Al otro lado de NGC 383 podemos ver otras dos galaxias más débiles, siendo la más cercana NGC 385, una elíptica de magnitud 12.9. Justo detrás, NGC 384 es una galaxia lenticular de magnitud 13.1 y una forma ligeramente achatada que se puede apreciar, no sin cierta dificultad con el telescopio. Entre NGC 383 y NGC 385 podemos intentar cazar la débil y esquiva NGC 386, que cuenta con 0.4 minutos de arco de diámetro y una magnitud de 14.3, vislumbrándose tan sólo como una diminuta nubecilla con visión lateral. Una vez que tenemos la visión completamente adaptada a la oscuridad podemos disfrutar de todo el conjunto, y si observamos desde un lugar muy oscuro podremos aspirar a encontrar algunas otras galaxias aún más tenues.

ngc-383-detalles

La siguiente familia del Supercúmulo de Perseo-Piscis, conocida como el Grupo de Piscis o Grupo de NGC 507, se sitúa por debajo de Mirach, justo entre la estrella y M33, la Galaxia del Triángulo (sin embargo, pertenece a la constelación de Piscis). Es un grupo bastante numeroso cuyas componentes se encuentran alrededor de una llamativa estrella denominada HD 8347. Con una magnitud de 7.6, nos llamará fuertemente la atención su intenso color anaranjado, como corresponde a una estrella de tipo espectral K5, y contrasta con una tenue estrella de la décima magnitud que se encuentra a 42 segundos de distancia, y que aparece con una tonalidad azulada, fruto seguramente de la diferencia de intensidad, ya que realmente es una estrella amarillenta. Ambas estrellas no forman un sistema binario, ya que la rojiza se encuentra a casi 1000 años luz de distancia, mientras que la “secundaria” está a apenas 50 años luz. La perspectiva ha querido colocarlas en esa peculiar disposición para engañar a nuestros sentidos.

NGC 507, la galaxia principal del grupo, se denomina también Arp 299, englobándose dentro del capítulo de galaxias con capas externas, una característica que se puede apreciar en fotografías de larga exposición. Estas capas superpuestas a modo de cebolla se deben, probablemente, a la fusión previa de varias galaxias más pequeñas, y seguramente no serán las últimas. NGC 507 es una galaxia elíptica que lidera a su grupo de galaxias, y se piensa que la vecina NGC 499 pertenece en realidad a otro grupo que probablemente ha interaccionado en el pasado con el grupo de NGC 507 (un gran halo deformado visible en rayos X apoya esta teoría). NGC 508 es una pequeña galaxia elíptica que, a pesar de aparecer junto a NGC 507, no parece estar sufriendo ninguna interacción con ella, permaneciendo ajena a su influencia a pesar de su cercanía. Cerca de esta pareja se deja ver NGC 504, una galaxia lenticular de magnitud 13 que muestra una silueta alargada, así como también se muestra ovalada NGC 494, una bonita espiral que se encuentra inclinada hacia nosotros. De magnitud 12.9, está acompañada por tres débiles estrellas que forman una línea a su lado.

NGC 507.png

Junto a la llamativa y anaranjada estrella central podemos ver algunos puntos débiles, y hacemos hincapié en lo de “puntos”, ya que uno de ellos no es una estrella sino la débil galaxia IC 1687, que con una magnitud de 13.7 podría pertenecer a la categoría de “galaxias compactas”, un tipo de galaxia pequeña, densa y con poco polvo interestelar. Algo más alejada, IC 1682 es una galaxia espiral de magnitud 13.6 y un tamaño algo mayor, visible como una pequeña mancha extremadamente débil.

Y de aquí saltamos al grupo de NGC 499, en el mismo campo del ocular si no usamos aumentos elevados. En mi caso pude contemplar ambos grupos con el ocular Hyperion de 13 mm, a 115 aumentos. NGC 499 es la más evidente, una galaxia elíptica de magnitud 12.1 que muestra, incluso a bajo aumento, un núcleo puntiforme que pierde brillo hacia los bordes. Otras dos galaxias relativamente brillantes forman un triángulo con ella. Por un lado, NGC 495 es una bonita galaxia espiral que se nos presenta de frente, mostrando dos espectaculares brazos que recuerdan a NGC 1300. Por último, NGC 496 es una débil galaxia espiral de magnitud 13.4 y un aspecto que llama mi atención en fotografías de larga exposición, ya que contrasta con el resto de las galaxias estudiadas por presentar un tono azulado y multitud de “grumos”, aglomeraciones de jóvenes estrellas típicas de las galaxias que han sufrido alguna interacción reciente. Al telescopio, sin embargo, no es más que una nubecilla sin forma y extremadamente débil, pero eso no nos impide maravillarnos con el hecho de poder intuirla tras el ocular.

ngc-507-detalles

A riesgo de alargar demasiado esta entrada vamos a terminar hablando de una llamativa estructura que hace su aparición en esta zona del cielo, siendo bordeada por parte del Supercúmulo de Perseo-Piscis. Se trata del Vacío de Tauro, una zona especialmente vacía en galaxias que ayuda a definir la estructura a gran escala del cosmos que cada día vamos teniendo más clara. Esta estructura, si recordamos anteriores entradas, está formada por filamentos de galaxias con zonas poco densas, o vacíos, entre ellas, otorgando al universo una disposición con forma de esponja. El Vacío de Tauro se encuentra separando el Supercúmulo de Virgo, nuestra familia de galaxias, y el Supercúmulo de Perseo-Piscis, a través de un espacio de 150 millones de años luz. En la siguiente recreación podemos apreciar el Vacío, cuya concentración de galaxias es ínfima. De hecho, tan sólo se han descubierto unas pocas galaxias en su seno, como es el caso de UGC 2627 y UGC 2629, dos débiles galaxias que algún día trataremos de cazar.

Vacío Tauro.png

En la siguiente entrada trataremos los dos últimos grandes cúmulos de esta gran familia y representaremos de forma global todos los componentes que hemos ido viendo en estos artículos.