Secretos de la osezna (NGC 6217)

La Osa Menor esconde algunos secretos bien guardados que podemos abrir si tenemos la llave adecuada. Para distinguir el objeto de hoy puede ser suficiente con un pequeño telescopio de unos 10 cm, aunque para exprimir detalles necesitaremos una apertura mayor, motivo por el cual lo intenté hace unas semanas con el Dobson de 40 cm que instalamos en el Moral.

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NGC 6217 es una espléndida galaxia espiral con una prominente barra que también es conocida como Arp 185 (del catálogo de galaxias peculiares), en el apartado de galaxias con filamentos delgados. Efectivamente, en fotografías con suficiente exposición queda patente la presencia de unos finos y tenues brazos que rodean a la estructura principal de la galaxia, posible vestigio de pasadas interacciones intergalácticas. NGC 6217 se encuentra a una distancia que se estima entre 60 y 67 millones de años luz, comparable a la del Cúmulo de Virgo. Su tamaño apenas alcanza un tercio del de nuestra Vía Láctea, y sin embargo en fotografías reluce con gran fuerza gracias a una inmensa cantidad de detalles: cúmulos de azuladas estrellas y nubes rojizas pueblan sus retorcidos brazos espirales, la manifestación de un brote estelar que tuvo lugar hace menos de 10 millones de años. Su núcleo presenta una gran actividad, emitiendo un potente chorro de rayos X cuyo origen se debe a la presencia de un agujero negro supermasivo.

Distinguir NGC 6217 a través del telescopio no es difícil, como ya comentábamos, aunque desentrañar sus secretos ya es harina de otro costal. Sin embargo, cuando me asomé a través del Dobson de 40 cm ya pude notar que su superficie no era completamente regular. Brilla con una magnitud de entre 11 y 12, y cuando la observé su núcleo mostraba una disposición alargada, dejando entrever la prominente barra que caracteriza a esta galaxia. El halo que rodeaba a la barra formaba una nube de unos 3 minutos de arco de diámetro, y con visión periférica los detalles fueron aflorando. Una pequeña estrella compartía campo junto al núcleo de la galaxia, que aparecía redondeado y más brillante. En uno de los extremos la barra parecía girar bruscamente, dando lugar a uno de los retorcidos brazos de una manera que me recordaba a NGC 1300. Al otro lado no pude distinguir el origen del brazo, aunque sí pude apreciar la principal porción de éste que se disponía como la letra T, de manera perpendicular a la barra. Conforme pasaban los minutos mis ojos iban ordenando los fotones de la peculiar galaxia, conformando una imagen bastante parecida a la de las fotografías de larga exposición.

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Una diminuta y lejana espiral (NGC 6068)

La Osa Menor es una gran desconocida en cuanto a objetos de cielo profundo, de forma que los únicos objetos “sonados” son el cúmulo abierto NGC 188 y la nebulosa planetaria IC 3568. Hoy vamos a añadir alguno más a esta escueta lista, un objeto cuyo aliciente es, además, que puede ser observado en cualquier momento del año, si bien es en estas noches cuando más provecho podemos sacarle. Lo observé con el Dobson de 40 cm que instalamos en el observatorio del Moral, es algo que hay que matizar porque, siendo objetivos, es un objeto pequeño y débil.

Foto NGC 6068

NGC 6068 es una galaxia espiral barrada que fue descubierta por William Herschel en 1801. Presenta dos prominentes brazos que se abren a lo largo de un halo alargado que alcanza los 3 minutos de arco de longitud. No se distinguen en fotografías de larga exposición condensaciones ni regiones HII, probablemente sea una galaxia bastante pobre en gas. Se encuentra lejos, a la considerable distancia de 300 millones de años luz, dato que nos ayuda a entender la dificultad de su observación. A su lado presenta una compañera aún más débil, conocida como NGC 6068A (o, si preferimos, MCG+13-11-017), una galaxia alargada de magnitud 14 que nos ofrece su perfil, apareciendo como una fantasmagórica franja luminosa, apenas perceptible con visión periférica. Sin embargo, el Dobson de 40 cm me sorprendió con NGC 6068, mostrándola inicialmente como una mancha difusa y alargada al lado de un grupo de cuatro estrellas más brillantes, entre las cuales se disponía, por cierto, su alargada compañera, en un segundo plano. El centro de NGC 6068 relucía con mayor intensidad y mostraba una franja destacada perpendicular al eje mayor, y fue tras varios minutos observando cuando uno de sus brazos se dejó ver sin gran dificultad, engrosado y muy débil, pero claramente visible. El brazo opuesto, más tenue, necesitó unos cuantos minutos más, pero finalmente se rindió a la persistencia. Dudo mucho que pudiera repetir esa misma observación con mi Dobson de 30 cm, y debo admitir que me sorprendió el nivel de detalle que podían suponer 10 cm de más (para que luego digan que el tamaño no importa). Sin embargo, la mayor sorpresa estaba aún por llegar…

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Emperatriz del norte, Polarissima Borealis

Hay nombres propios con encanto y nombres que describen a la perfección un objeto, y el que nos ocupa hoy cumple ambas características. Es un nombre que nos hace viajar a un septentrional y remoto lugar rodeado de nieve, e incluso nos hace entrever, allí al fondo en el cielo, la aurora boreal: se trata de Polarissima Borealis.

Polarissima borealis es una galaxia que cuenta con el honor de ser la más septentrional entre todas las galaxias del catálogo NGC y el IC (hay unas cuantas galaxias de magnitud superior a 17 que se encuentran más al norte, si bien su observación queda relegada a enormes telescopios). Hoy en día se encuentra a tan sólo 0.9 grados del Polo Norte Celeste, el lugar señalado si prolongásemos el eje de la tierra (del sur al norte) hacia el cielo, muy cerca de la estrella polar. Fue descubierta por John Herschel en 1831, cuya única descripción del objeto reza “Polarissima”: de ahí su llamativo y pintoresco nombre. Por lo demás, es una galaxia espiral que vemos de frente, con brazos extremadamente difusos que apenas se perciben en las mejores fotografías de larga exposición. Se encuentra a la considerable distancia de 303 millones de años luz y tiene un diámetro de unos 100.000 años luz, algo menos que nuestra Vía Láctea. Poco se ha estudiado sobre esta galaxia, destacando únicamente la presencia, en 2010, de una supernova que alcanzó la magnitud 17. Tiene una pequeña galaxia compañera de la que está separada unos 100.000 años luz, denominada PGC 36268 (su observación queda reservada para grandes aperturas).

El interés en esta galaxia radica exclusivamente en su posición en el cielo, de manera que no esperemos ver imponentes brazos espirales ni otros detalles. Con una magnitud de 14.1, nos tendremos que contentar con distinguirla en el cielo boreal, satisfechos por haber contemplado uno de los objetos más norteños de nuestro firmamento. Tiene tan sólo un minuto de arco de diámetro, por lo que tendremos que afinar la vista para verla y usar aumentos elevados para aumentar el contraste con el fondo del cielo. Aparecerá entonces como una diminuta mancha borrosa, redondeada y fantasmagórica, visible especialmente con visión lateral. En noches especialmente oscuras y telescopios grandes podemos aspirar a notar un núcleo más intenso, aunque nunca dejará de ser un lejano y borroso universo. No obstante, es un objeto que todo astrónomo debería ver al menos una vez en su vida.

NGC 3172