Explorando la Osa Mayor (NGC 4088, NGC 4085 y NGC 4157)

Hoy le toca el turno a otra galaxia que proporcionará una agradable sorpresa al observador que se atreva a buscarla. Se trata de NGC 4088, una galaxia espiral que está interaccionando con NGC 4085, ambas visibles en el mismo campo del ocular. Conocida como Arp 18, NGC 4088 fue descubierta por William Herschel en 1788, mientras que su compañera no formó parte del catálogo hasta el año siguiente.

Foto NGC 4088.jpg

Ambas galaxias se encuentran a unso 51 millones de años luz de distancia, formando parte del grupo de M109, del que ya conocemos a algunos de sus componentes (M109, NGC 3718…). De hecho, forman parte del extremo del grupo más cercano a nosotros. Lo más llamativo de NGC 4088 es, sin duda, su morfología tan peculiar, que no son más que cicatrices de interacciones con otras galaxias (principalmente con NGC 4085, aunque no se descartan encontronazos con otras más lejanas en épocas más remotas). Los indiscutibles protagonistas, como podemos apreciar en la fotografía anterior, son sus dos brazos espirales, que se encuentran formando un ángulo demasiado forzado: No es difícil hacerse una idea de la fuerza a la que deben haberse visto sometidos. Además, destacan también un sinnúmero de cúmulos de jóvenes estrellas recién formadas, esas condensaciones azuladas que se pueden distinguir en sus brazos. El núcleo no ha sufrido tanto las fuerzas de marea generadas por las interacciones, por lo que presume de una textura más homogénea y el color amarillento de las estrellas de edad más avanzada.

Con una magnitud de 11.1, no es difícil encontrar NGC 4088 a bajo aumento, muy cerca de la mencionada M109. Con una longitud  de 5.7 minutos de arco, presenta una forma alargada con su centro más brillante, en forma de barra, y no será difícil sorprendernos cuando distingamos sus brazos, que se extienden formando un ángulo que no es el habitual, ambos en direcciones opuestas. Esta característica la pude ver desde el primer instante con mi Dobson de 30 cm, y sospecho que debe ser visible también con telescopios de menor apertura bajo cielos oscuros. NGC 4085, algo más tímida, se deja ver sin ningún problema como una mancha de menor extensión, llamando la atención su perfil tan fino, como corresponde a una galaxia espiral vista de canto. Ambos universos forman una pareja realmente impresionante que, probablemente, no reciben toda la atención que se merecen.

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Pero aún hay más. Una de las veces que estaba observando estas galaxias moví sin querer el tubo, y mientras las buscaba nuevamente fui a dar con otra galaxia brillante y con cierta personalidad. La busqué en el atlas, confirmando que se trataba de NGC 4157, curiosamente otra de las componentes del grupo de M109. Es otra galaxia espiral que nos ofrece su perfil, con una leve inclinación que permite distinguir algunos detalles de su núcleo, al menos en fotografías de larga exposición. Presenta también un importante número de regiones HII, así Foto NGC 4157.jpgcomo abundante polvo oscuro que atenúa la luz de sus regiones más centrales. Tres supernovas se han registrado en esta galaxia, ocurridas en 1937, 1955 y 2003.

Visualmente debo decir que esta galaxia me recordó enormemente a NGC 1055, en Cetus, sobre todo por la compañía de dos brillantes estrellas con las que forma un atractivo triángulo. NGC 4157 es un conspicuo trazo nebuloso en el cielo, algo más extenso que las anteriores galaxias, cuyo centro destaca como una barra brillante. Sus extremos se van agudizando poco a poco hasta desaparecer por completo. Cabría destacar, sin embargo, que la mitad superior de la galaxia, la que incluye al núcleo, se encuentra más iluminada que la inferior, que corresponde con los brazos más cercanos a nosotros, un efecto que no es difícil de apreciar con nuestros propios ojos. Sin duda, un objeto para rematar una visita a estos recónditos y exóticos lugares de la Osa Mayor.

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El Messier más lejano (M109)

Pierre Mechain fue un geógrafo y astrónomo francés, gran colaborador de Charles Messier y descubridor de cometas y objetos de cielo profundo. De hecho, 28 de los objetos del catálogo Messier se deben a la labor de este hombre, que murió en Castellón de la Plana por culpa de la fiebre amarilla. Hoy vamos a estudiar un objeto que Mechain descubrió en 1781, descrito por Messier 2 años después como “una nebulosa cerca de Gamma UMa”. Sin embargo, no llegó a medir con exactitud su posición, de manera que quedó al margen del catálogo hasta que Owen Gingerich lo incluyó en 1953. Las indicaciones de Mechain parecen referirse a NGC 3953, una galaxia cercana a la mencionada estrella (y que ha recibido el sobrenombre de M109 B), mientras que Messier, al parecer, se refería al objeto que actualmente conocemos como M109.

Foto M109 Bob Franke

Crédito: Bob Franke

Al apuntar a M109 estamos observando el objeto más lejano del catálogo Messier. A pesar de que algunas estimaciones sitúan esta galaxia a unos 55 milloes de años luz, la mayoría de estudios aumentan esta distancia hasta los 88 millones de años luz. A esta distancia, su diámetro sería de unos 200.000 años luz, superando de largo a nuestra Vía Láctea. Si consideramos esta última estimación, estaría compuesta por la abrumadora cantidad de un trillón de estrellas… M109 presenta cinco llamativos brazos dispuestos en espiral, con una barra central que la cataloga como una galaxia de tipo SBc. Numerosas regiones HII en sus brazos delatan la presencia de una importante proliferación estelar.

Foto M109 NOAO

Crédito: NOAO / AURA / NSF 

M109 es la galaxia principal del grupo galáctico que lleva su nombre. El grupo de M109 está compuesto por unas 80 galaxias, entre las que podemos encontrar algunas notorias como NGC 3718, NGC 4088 o NGC 4102. M109 posee, al menos, tres cercanos satélites, las galaxias UGC 6923, UGC 6940 y UGC 6969, aunque seguramente habrá otras que escapen a nuestra visión. Sin embargo, no parece que M109 haya canibalizado a ninguna otra galaxia en los últimos tiempos. Un estudio sobre la disposición del hidrógeno neutro reveló la presencia de un agujero en el núcleo carente de este elemento. La barra central habrá sido probablemente la causante de esta falta de hidrógeno, al canalizar el gas hacia otros lugares. De haber habido alguna fusión intergaláctica previa este vacío se habría rellenado con el gas de la galaxia canibalizada. La única supernova registrada en M109 tuvo lugar en 1956, alcanzando una brillante magnitud de 12.3.

Para llegar hasta M109, nada más fácil que apuntar con nuestros instrumentos a gamma UMa, conocida como Phecda o Phad. Su nombre ya hace referencia al lugar que ocupa en la constelación, viniendo a significar “muslo de la osa”. Phecda es una estrella de tipo Ae, una esfera de hidrógeno que gira a gran velocidad, formando a su alrededor un disco que produce una intensa emisión electromagnética. Se encuentra a 83 años luz de distancia y pertenece a la Asociación Estelar de la Osa Mayor. De hecho, Mizar y Alcor se localizan bastante cercanas a ella, a poco más de 8 años luz, por lo que deben verse como una doble de componentes excepcionalmente separados.

Desde esta estrella no tenemos más que mirar al este para comprobar la presencia de una pequeña manchita borrosa, la galaxia M109. A pesar de su gran distancia a nosotros, nos sorprenderá su tamaño, que alcanza los 7.6 x 4.7 minutos de arco. Su magnitud de 10.6 la pone al alcance de un par de buenos prismáticos si observamos desde un sitio oscuro. Cualquier telescopio es capaz de distinguir, sin dificultad, un brillante núcleo y una prolongación del brillo en forma de barra. En mi caso, con el Dobson de 30 cm pude distinguir algunos elementos más. A 214 aumentos el brillo disminuía considerablemente, pero me permitía observar mejor los detalles. La barra se encontraba más definida, bastante inclinada con respecto a una brillante estrella que marcaba el borde del halo, que se extendía adoptando una disposición ovalada. Tras varios minutos de adaptación comencé a ver que, de los extremos de la barra, salían unos tímidos brazos en direcciones opuestas, débiles pero largos, que iban abrazando el halo por el exterior, dirigiéndose hacia las dos estrellas que flanquean la galaxia. Sentí una intensa emoción. Muchas otras veces había intentado ver estos llamativos brazos, y tras varias noches intentándolo aparecieron ante mis ojos, lo cual no hace más que convencerme de que debemos ser persistentes. No pasa nada si no conseguimos ver algo, pero no podemos darnos por vencidos, si insistimos al final acabaremos superando ese límite, siempre y cuando las condiciones de observación estén de nuestro lado.

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Sorpresas en la Osa Mayor (NGC 3718 y HCK 56)

La Osa Mayor vuelve a estar en una posición privilegiada para que los observadores del norte disfrutemos de sus infinitas galaxias, y tantas tiene que siempre hay alguna que nos sorprende. Hoy vamos a ver varias de ellas que se engloban en el mismo campo del ocular, y cada una tiene un encanto propio. El vientre de la osa marca la posición de estas galaxias, pudiendo usar NGC 3718 como referencia. Es ésta una galaxia maravillosa, también conocida como Arp 214, que despliega toda la elegancia que una espiral barrada puede permitirse. Sus dos prominentes brazos se encuentran especialmente abiertos y muestran una gran simetría entre sí. Su anómala disposición es fruto de una interacción con otra galaxia en un pasado no muy lejano, otra espiral cercana que se denomina NGC 3729 y que se sitúa a apenas 150.000 años luz de ella. Sus brazos desperdigados cuentan con algunas condensaciones azuladas, lugares de formación de estrellas que brillan con intensidad y resaltan con respecto al resto de la galaxia. El núcleo, amarillento, es residencia de estrellas de mayor edad, aunque cuenta con un elemento que lo caracteriza de forma muy llamativa: hay una interesante banda de polvo oscuro que divide el núcleo en dos, visible con telescopios de gran apertura. Tras su sombra, miles de estrellas están naciendo en el momento actual, o más bien hace 52 millones de años, el tiempo que sus fotones han tardado en llegar a nuestros ojos.

Fue descubierta por Herschel en 1789, y su núcleo está al alcance de pequeños telescopios (con una magnitud visual de 11), aunque conforme aumentemos la apertura podremos ver más y más detalles. Con mi Dobson de 30 cm quedé sorprendido del brillo central de la galaxia, y en seguida comencé a notar que su luz no era completamente homogénea. Tras unos minutos de adaptación pude comprobar que el núcleo parecía tener dos regiones más luminosas, que se disponían a modo de número “8”, y más tarde comprendí que dicho efecto era debido a la presencia de la banda oscura  central. No tuve conciencia de haber visto la banda en sí, aunque pude distinguir las dos zonas más brillantes que dejaba a ambos lados. La segunda sorpresa vino más adelante, cuando mis ojos fueron capaces de detectar sus dos brazos principales, casi invisibles, apreciables durante unos pocos segundos, como dos prolongaciones que se alejaban del núcleo en direcciones opuestas. El más brillante era el que se acercaba a dos cercanas estrellas, pero a pesar de ello tuve que sudar para disfrutarlo.

NGC 3718 no es la única recompensa que ofrece el cielo en este campo de estrellas, sino que podemos aspirar a localizar una interesantísima agrupación galáctica. El grupo compacto Hickson 56, también conocido como Arp 322, se sitúa al lado de NGC 3718, si bien se encuentra mucho más alejado desde nuestra posición, a unos considerables 425 millones de años luz. Podemos entender, por tanto, la dificultad de su observación. Juntas, forman una hilera que se extiende por 90 segundos de arco de espacio, lo cual equivale a 48.000 años luz a la distancia considerada. No figuran en el catálogo NGC ni en el IC, lo cual da una idea de su debilidad. Son las siguientes:

-Hickson 56a: MGC+09-19-113

-Hickson 56b: UGC 06527

-Hickson 56c: PGC 35618

-Hickson 56d: PGC 35615

-Hickson 56e: PGC 35609

Foto HCK 56.jpg

Crédito: DSS II

Su magnitud oscila alrededor de la 15, siendo HCK 56d la más débil, con una magnitud de 16.8. Estas galaxias por sí mismas serían prácticamente inapreciables si estuvieran aisladas unas de otras, y carecerían de interés, pero la unión hace que reluzcan con entidad propia. HCK 56b y HCK 56d son emisoras de ondas de radio, probablemente por una importante proliferación estelar, mientras que HCK 56a y HKC 56d son galaxias Seyfert, portadoras en su núcleo de un agujero negro supermasivo. HCK 56a, así como HKC 56e, se encuentran algo más separadas del resto, aunque su distancia parece ser similar.Todas ellas tienen menos de 1 minuto de arco de diámetro, y es su unión la que las hace visibles.

Con mi Dobson de 30 cm las pude apreciar con visión indirecta a bajo aumento, antes incluso de buscarlas, cuando todavía estaba disfrutando de NGC 3718. Aparecían como una débil línea borrosa, etérea e intermitente. Al usar mayores aumentos pude ver esa delicada línea fantasmal con mayor claridad, aunque requería de todas formas visión periférica. No había ni rastro de HCK 56a ni HCK 56e que, aisladas, perdían el beneficio de la unión, pero las restantes podían apreciarse sin ninguna dificultad. En varias ocasiones me sobresalté, emocionado, cuando, durante un breve segundo, algunos diminutos puntos aparecieron en medio de la franja: los núcleos lejanos de HCK 56b y HCK 56c que, tímidos, parecían asomarse a ver quién les estaba observando. Con mayor apertura esta curiosa cadena de galaxias debe ser, sin duda, algo digno de recordar.

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Entre cuatro esquinas (grupo de NGC 3998)

Todo el mundo conoce de sobra la forma del “Carro”, parte de la Osa Mayor, y cuando queremos buscar objetos de cielo profundo indudablemente se nos vienen a la cabeza algunos como M51, M97, M81 y M82… Todos estos objetos rodean al famoso carro, pero, ¿conocemos realmente lo que hay en su interior? Las cuatro estrellas principales que forman el “recipiente”, por así decirlo, engloban un espacio en apariencia vacío, que en realidad rebosa de galaxias de distinto tipo y magnitud, algunas dispuestas en pequeños grupos, otras mayores y solitarias… Hoy vamos a dedicarle una entrada a varias galaxias de esta región tan poco visitada.

Foto NGC 3998

Podemos partir de Phecda o gamma UMa, una de las brillantes estrellas que forman el cuadrilátero del carro. A menos de 2 grados hacia el interior reside nuestro objetivo, un grupo de galaxias dominado por NGC 3998, una galaxia lenticular situada a unos 45 millones de años luz. Presenta una forma esférica ligeramente elongada, con un disco de estrellas que no se disponen en forma de brazos. Un brillante núcleo destaca en el centro, escondiendo tras su fuerte luz un agujero negro supermasivo. Su magnitud de 10.5 hace que sea relativamente fácil de encontrar, apreciándose a bajo aumento como una mancha borrosa y redondeada con un núcleo puntiforme en el centro. Justo al lado se puede apreciar otra pequeña galaxia denominada NGC 3990, de magnitud 12.6. A 115 aumentos, con un campo de unos 30 minutos de arco de diámetro, otras galaxias están al alcance de nuestros telescopios. Destaca NGC 3982, una galaxia espiral que vemos de cara, con dos prominentes brazos que se van dividiendo, de un color azulado que delata su proliferación estelar. Se encuentra algo más lejos, a unos 60 millones de años luz, y sus dimensiones alcanzan los 40.000 años luz. No es difícil de ver, con una magnitud de 11.8 y un diámetro de 2 minutos de arco. La galaxia más interesante en cuanto a su aspecto visual es, sin duda, NGC 3972, una galaxia espiral que se nos presenta de perfil. Tiene un brillo superficial muy bajo, por lo que necesitaremos un cielo bien oscuro para distinguirla. Veremos entonces una débil pero bien definida mancha alargada que parece cortar el cielo a través de unos 3 minutos de arco de longitud. No presenta un núcleo brillante ni otro detalle, pero estas galaxias tan alargadas son siempre bienvenidas. Por último, y aún más difícil, tenemos cerca a la pequeña NGC 3980 (también denominada, por error, NGC 3977). Tiene una magnitud de 14.4 y un brillo superficial tan bajo que es, sin duda, el gran desafío a la hora de observar este grupo. Es una pequeña espiral que pondrá a prueba nuestros cielos y nuestra paciencia.

NGC 3998.png

Lejanos destellos con nombre propio

Hace unas semanas me encontraba bajo un cielo oscuro mirando el atlas por la zona sur de la Osa Mayor, buscando objetos entre sus patas. Encontré dos galaxias con nombre propio y pensé que debería haber una buena razón para que alguien se preocupe en nominarlas de alguna manera, así que les eché un vistazo.

La primera de ellas, IC 708, tenía escrito al lado “Papillon”, que viene a significar “Mariposa” en español. IC 708 forma parte de un cúmulo galáctico que se llama Abell 1314 y que contiene más de 250 galaxias. Se encuentra a una distancia tremendamente elevada, a unos 450 millones de años luz. Entre sus componentes encontramos 4 galaxias que pertenecen al catálogo IC, mientras que el resto forman parte de otros catálogos como el PGC o el UGC. El nombre de “Papillon” deriva de su visión en ondas de radio, y es que en este cúmulo de galaxias se ha encontrado una de las mayores estructuras emisoras de radio que se pueden observar. Alrededor de la galaxia encontramos una zona de intensa emisión con la forma de dos alas abiertas (usando un poco la imaginación), aunque no es la única fuente que encontramos, pues parece que dichas alas fuesen el comienzo de un enorme filamento que se continúa hasta IC 711. En la siguiente imagen podemos apreciar estos fenómenos, además de diversas fuentes de menor tamaño que pululan por todo el cúmulo.

Foto Abell 1314.jpg

IC 708, así como IC 711, son radiogalaxias, es decir, galaxias en las que vemos una importante emisión de ondas de radio. ¿Cómo puede ser que veamos este tipo de radiación entre galaxias? Parece ser que se forma en lugares donde hay grandes nubes de hidrógeno flotando alrededor de galaxias con núcleos muy activos. Del interior de estas galaxias saldrían despedidos enormes cantidades de electrones a velocidades cercanas a la luz que colisionarían directamente con estas nubes, originando la fuerte radiación (denominada sincrotrón) que podemos apreciar desde aquí.

En la vertiente visual Abell 1314 no es tan interesante, aunque supone un desafío por su extrema debilidad, y siempre tiene algo de surrealista y emotivo poder observar objetos tan distantes. A 65 aumentos IC 708 era la más brillante de las galaxias del campo, con una magnitud de 14.1. Redondeada y de bordes difusos, pequeña, nada haría pensar en la fuerza que desprende de su núcleo. Muy cerca, a poco más de dos minutos de distancia, pude apreciar a IC 709, de magnitud 15, más pequeña aún pero fácilmente distinguible con visión indirecta. Al lado de una brillante estrella destaca también IC 712, una elíptica ligeramente elongada. El otro extremo del filamento de ondas de radio, IC 711, puede apreciarse brillando con magnitud 15.1, al lado de un discreto grupo de 5 estrellas. Justo a su lado, visible de manera más fácil con mayor aumento, pude apreciar una débil estrella doble. Posteriormente, comparando el dibujo con imágenes, una de las componentes podría ser una galaxia en vez de una estrella, una elíptica MGC +08-21-06, miembro del grupo también. Por último, la galaxia que más difícil me resultó apreciar y, sin embargo, la más interesante visualmente, fue PGC 35831, una espiral vista de perfil que se encuentra algo más lejos, a unos 480 millones de años luz. Con visión lateral, tras varios minutos conseguí ver claramente su llamativa forma, como una diminuta astilla en medio de la oscuridad del cielo.

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Con la vista cansada por el esfuerzo me desplacé, muy cerca, a la siguiente galaxia con nombre propio, NGC 2985, que el atlas denominaba “Espiral en miniatura”. Situada a unos 45 millones de años luz de nosotros, es la galaxia más pequeña en la que se ha podido discernir una estructura espiral. Es una espiral enana cuyo diámetro se encuentra entre los 5.000 y los 10.000 años luz, con un bulbo Foto NGC 3928.pngexcesivamente azulado para su edad, que denota una etapa reciente de intensa proliferación estelar.

Cuando la observé iba con la imagen de una espiral pequeña en mente, y hoy me planteo si fue sugestión o realmente pude distinguir sus brazos. En primer lugar vi una esfera blanquecina con un núcleo más intenso, con el suficiente brillo superficial como para usar mayores aumentos. A 214 aumentos noté algo brillante a la derecha de la galaxia, en su disco, y tuve por unos momentos la impresión de que era uno de sus brazos espirales, impresión que varias veces pude confirmar. Al otro lado, y tras un buen rato observando, pude notar otra pequeña condensación, apenas visible durante varios segundos. Mi escepticismo llegó a posteriori, cuando observé las pocas imágenes que circulan en la red sobre la galaxia. Efectivamente, los brazos estaban en el lugar que yo había visto, pero las fotografías muestran unos brazos muy pequeños y de bajo brillo. La observación, no obstante, la terminé seguro de que los había podido distinguir, por lo cual dejaré para una segunda visita el juicio visual.

NGC 3928

Más galaxias del norte (NGC 4236 y NGC 2985)

La zona que engloba a la Osa Mayor y a Draco nos sorprende en cada rincón con galaxias de diferente morfología y magnitud, aptas para todos los instrumentos de observación. Hoy vamos a ver dos de estas galaxias que se encuentran al norte de M81 y M82. La primera de ellas, NGC 4236, pertenece, de hecho, al grupo de galaxias de M81. Está situada a poco más de 11 millones de años luz y, a pesar de contar con una magnitud de 10.5, no nos será precisamente fácil su observación. Esta dificultad depende de un factor importante en astronomía que se denomina brillo superficial. Básicamente, tiene en cuenta el brillo de un objeto por unidad de superficie. Por ejemplo, podemos comparar una nebulosa planetaria de magnitud 12 con una galaxia extensa de la misma magnitud. La planetaria, mucho más pequeña, será mucho más fácil de ver, ya que el brillo se encuentra concentrado en un área menor. Sin embargo, si la galaxia tiene, por ejemplo, 10 minutos de arco, será distinguible a duras penas, ya que la magnitud 12 se encuentra dispersa por un área mucho mayor. Éste es el problema que encontramos con NGC 4236, una galaxia con un brillo superficial de 15.4 mag/arcmin y extensa, alcanzando los 22 x 7 minutos de arco.

Foto NGC 4236.jpg

NGC 4236 es una galaxia espiral barrada con 75.000 años luz de diámetro. Recientemente ha tenido lugar en ella una importante proliferación estelar, que se ha manifestado con el gran número de remanentes de supernova que se han detectado desde nuestro planeta. Abundantes regiones HII pueblan sus brazos, destacando una que es especialmente extensa y brillante al noroeste, y que será uno de nuestros objetivos de observación. Para encontrarla podemos partir de un trío de estrellas formado por kappa draconis, 4 Dra y 6 Dra, situadas al norte de la Osa Mayor. La primera de ellas es una brillante estrella de tipo espectral B, joven y masiva, que se encuentra a unos 500 años luz de distancia. Está rodeada de un disco de materia que se ha originado por su alta velocidad de rotación, que en el ecuador es mayor de 250 km/s. A menos de 2 grados de estas estrellas encontraremos a nuestra galaxia. NGC 4236 es de esos objetos que se ven tremendamente afectados por la más mínima contaminación lumínica, ya que su bajo brillo superficial hará que desaparezca si la noche no es suficientemente oscura. Con el Dobson de 30 cm, a 65 aumentos ya se distingue como una mancha fantasmal, alargada, tan difusa que no muestra forma alguna. A 115 aumentos ocupa más de la mitad del campo del ocular, y la paciencia será nuestra mejor herramienta para observarla, además de intentar dejar de lado a la brillante estrella que comparte ocular con ella. Poco a poco va quedando más definido el halo, muy débil pero fácilmente visible con visión lateral. Presenta una zona central más brillante y alargada en el sentido del lado mayor de la galaxia, el núcleo barrado del que salen los esquivos brazos. Tras largo rato mirando a través del ocular  conseguí ver la región HII más brillante de la galaxia, apenas una pequeña mancha tenue y difusa, situada al noroeste en la periferia del halo. No es fácil de distinguir, pero resulta tremendamente gratificante y emocionante poder apreciar estructuras de este tipo en galaxias distintas a la nuestra.

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Podemos aprovechar esta incursión en la zona para observar otra galaxia de la Osa Mayor relativamente desconocida, denominada NGC 2985. Es una delicada espiral situada a una distancia mucho mayor, a unos 62 millones de años luz. Presenta una estructura interna que recuerda a las galaxias floculentas, con múltiples brazos fragmentados salpicados de regiones azuladas, aglomeraciones de estrellas jóvenes y masivas. Sin embargo, podemos apreciar una región periférica compuesta por dos Foto NGC 2985brazos espirales mucho más tenues y pobres en estrellas, extendiéndose hasta perderse de vista.

Su magnitud de 10.4 la hace asequible a la mayoría de instrumentos, y una estrella roza su halo como si pudiera llegar a tocarla. Es una galaxia de tipo Seyfert, con un núcleo activo que emite altas cantidades de radiación. Dicho núcleo destaca como un punto brillante al observarla a 214 aumentos con el Kronus de 7 mm, ocular con el que no pierde excesivo brillo. Se puede apreciar la región interna de la galaxia como una esfera bien delimitada, de forma levemente alargada, rodeando al brillante núcleo. Es una galaxia pequeña, pero su visión es ciertamente agradable, y un sitio al que recurrir cuando queramos ver algo distinto a lo habitual.

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Guardianes de la Osa Mayor (2ª parte)

M81 y M82 son, como ya dijimos, las galaxias dominantes del denominado grupo de M81 que, a poco más de 10 millones de años luz, está formado por una treintena de componentes. Hoy le toca el turno a algunas galaxias de este séquito que flanquean a la gran pareja central y que, por tanto, podemos aprovechar para observar en la misma sesión.

Grupo M81.jpg

Fotografía realizada por Benjamín Hernández Fernández

La más cercana de estas galaxias, a tan sólo 45 minutos de arco de M81, es NGC 3077, una interesante galaxia que muestra la silueta redondeada de una galaxia elíptica. Sin embargo, imágenes de larga exposición han revelado la presencia de grandes nubes de polvo y gas en su interior que, de forma radial, parecen querer escaparse de la galaxia. Estas masas de polvo son el resultado de la interacción de NGC 3077 con M81 y M82, hecho que también puede probarse a mayor escala cuando observamos en distinta longitud de onda, habiéndose descubierto la presencia de filamentos de gas dispuestos como puentes entre NGC 3077 y M81. Situada a unos 12.8 millones de años luz de distancia, NGC 3077 tiene un diámetro de unos 20.000 años luz, considerándose por tanto una galaxia enana de tipo incierto, ya que presenta características propias de las elípticas, espirales e irregulares. Lo que sí está bien claro es que es víctima de una intensa proliferación estelar, gracias al gas que una vez fue atraído por M81 y que ahora, tras muchos millones de años, vuelve a caer en la galaxia, removiendo al mismo tiempo el medio interestelar. Por tanto, podemos decir que NGC 3077 comparte su comportamiento con M82, que también es una galaxia de brote estelar.

Visualmente no supone ningún problema para localizarla, tan cerca de M81 que cabe en el mismo campo si usamos un ocular de bajo aumeno. La primera vez que observé NGC 3077 quedé sorprendido por su alto brillo superficial, así como por su zona central, mucho más luminosa. A 125 aumentos noté, desde un primer momento, una extraña sensación, la impresión de que la superficie no era completamente regular, algo distinto al resto de galaxias elípticas. Así mismo, la zona central no parecía ser perfectamente esférica, sino más bien “poligonal”, algo que me resultó peculiar pero que posteriormente pude comprobar en fotografías. ¿Serían las franjas de polvo oscuro las que otorgaban un aspecto irregular a la superficie de la galaxia? No estoy seguro, pero no lo descartaría. Lo que sí sé es que NGC 3077, con tanta intriga, me mantuvo un buen rato pegado al ocular, durante el cual fue consciente de que una parte de la zona central era más brillante que el resto. Por si fuera poco una estrella doble corona la imagen, a modo de colofón. Se trata de HD 86677, una estrella de magnitud 7,9 y su compañera de la 9,7, que aparece rojiza ante el contraste con la primaria, que brilla con tono amarillento.

NGC 3077

NGC 2976, al otro lado de M81, también muestra similares huellas de estas fuertes interacciones. Es considerada una galaxia espiral peculiar, aunque su estructura queda disimulada por los girones de gas y polvo oscuro que tapizan su superficie. Desde hace 500 millones de años está siendo fruto de una gran proliferación estelar, igual que ocurre con NGC 3077, sobre todo en una región de 5.000 años luz alrededor del núcleo. El resto de la galaxia, especialmente su periferia, es relativamente pobre en gas, perdido a raíz de las interacciones y de la constante formación de estrellas. Es una galaxia aún más pequeña que NGC 3077, pese a lo cual no supone gran problema para observarla con instrumentos modestos. De hecho, presenta una forma muy interesante que podría describir como la típica galaxia en espiral que se inclina hacia nosotros en un ángulo poco pronunciado, a modo de M31 o NGC 2841. Dos estrellas aparecen rozando su elíptico halo como si fueran sendas supernovas, si bien se encuentran miles de veces más cerca que la galaxia.

NGC 2976

Por último, vamos a finalizar esta visita viajando a una distancia mucho mayor, saltando de los cómodos 12 millones de años luz a unos vertiginosos 205 millones de años luz, distancia a la que se encuentra NGC 2959, una galaxia espiral barrada que dista apenas un grado de M81. Sus dos finos brazos la rodean en repetidas ocasiones, haciendo gala de una ordenada armonía. Ronda la magnitud 13.7, por lo que deberemos estar bajo un cielo oscuro para poder apreciarla como una pequeña esfera difusa y tenue, apenas una reminiscencia de lo que verdaderamente es, una enorme aglomeración de soles con un diámetro de 90.000 años luz.

NGC 2925