Siluetas en la Osa Mayor (NGC 4605)

Nos vamos despidiendo de las galaxias primaverales, en esta ocasión con una peculiar galaxia que sorprenderá a cualquiera que la vea desde un cielo oscuro. Se trata de NGC 4605, una galaxia que se encuentra sobre la Osa Mayor, a medio camino entre M101 y M81.

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NGC 4605 que se sitúa a unos 15 millones de años luz, formando parte del conocido grupo de M81. En este grupo de galaxias podemos apreciar numerosas formas llamativas, peculiares y brillantes, como M82 con su gran actividad central, NGC 2403 con sus brazos espirales o la galaxia de Draco NGC 6503. Todas forman parte de una treintena de universos que se dispersan por un área relativamente grande del cielo, a una media de 12 millones de años luz de distancia. NGC 4605 es una galaxia enana espiral con una barra central que aparece inclinada respecto a nuestro ángulo de visión, por lo cual no se pueden diferenciar claramente sus brazos. Su tonalidad azulada y las múltiples condensaciones que bañan su superficie, así como esas nubes oscuras, son sólo una muestra del gran número de estrellas que se están formando en su interior.

NGC 4605 fue descubierta por William Herschel en 1790, apreciándola como una mancha alargada y difusa. Hoy, con telescopios de apertura media y en lugares alejados de la contaminación lumínica podemos llegar a apreciar su estructura irregular y los juegos de luces que nos ofrece, convirtiéndose en una agradable sorpresa para todo aquel que no la conozca. De entrada, a bajo aumento aparece como una mancha alargada perdida en un campo de pocas estrellas, algo que no es de extrañar en esta región del cielo. En cuanto usamos mayor aumento constatamos que no estamos ante una galaxia regular. Un núcleo brillante destaca en la región central de una nube alargada que se extiende a través de unos 5 minutos de arco de longitud. Otra región más brillante aparece justo al lado, y la difusa nube sigue un poco más allá, estrechándose conforme se acerca al extremo. Al otro lado, NGC 4605 se va ensanchando poco a poco, apareciendo una porción más luminosa abrazando el borde, dando la sensación de ser una isla independiente.

NGC 4605

Retorno a M101

Una de las metas de todo lo que hacemos, además de disfrutar, debería ser la autosuperación, y en la astronomía ala práctica nos permite ir mejorando en distintos aspectos, algo que podemos comprobar conforme pasa el tiempo. Hace dos años estuve observando los brazos en espiral de la galaxia M101, junto con algunas de sus regiones HII. En esta entrada podéis leer información sobre este maravilloso universo, y este es el dibujo que realicé:

m101-detalles

La otra noche, el cielo parecía estar lo suficientemente oscuro como para poder ofrecerme un buen rato con esta galaxia, así que decidí apuntarle con mi Dobson de 30 cm y usé un ocular de aumento elevado, a 214x, para empaparme de esos claroscuros que ocuparon el campo de visión. Los tres principales brazos aparecían bien definidos, partiendo de un centro muy brillante que se acompañaba de una estrella de magnitud 9. Las distintas regiones HII fueron apareciendo, salpicando sus brazos con la delicadeza de lejanas nubes de hidrógeno incandescente.

M101

Algunas están incluidas en el catálogo NGC, pero otras condensaciones no son más que el acúmulo de distintos grupos estelares, nebulosas y remanentes de supernova que, en conjunto, aparecen como regiones más densas. Especialmente intensa era la Región E, compuesta por al menos 72 objetos menores que se disponen formando una brillante hilera, contando las regiones F y H con otros tantos. Es sencillamente increíble que podamos apreciar objetos tan lejanos con dos sencillos espejos… La más poblada de estas condensaciones es NGC 5462, que en un tamaño relativamente pequeño acoge a 117 regiones HII, remanentes de supernova, cúmulos estelares y fuentes de UV y rayos X. Los habitantes de M101 deben alucinar cada vez que miran a esta región del cielo…

M101 B - detalles

La fuerza de NGC 3690

Uno de los grandes placeres de la astronomía es la capacidad de asombro que es capaz de hacernos sentir. La noche del 25 de marzo me disponía a buscar un objeto del cual sólo sabía su nombre, NGC 3690, una galaxia que se encontraba encuadrada en el “cazo” de la Osa Mayor, en una zona relativamente poco conocida. Lo que vi me hizo frotarme los ojos, alejarme del ocular para respirar profundamente y volver a mirar. La siguiente fotografía muestra uno de los objetos más sorprendentes que podemos encontrar en esta constelación, aunque su tamaño y su brillo no nos lo pongan precisamente fácil:

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Los grandes ojos del Hubble nos muestran un baile entre galaxias ante el cual nadie puede quedar indiferentes. Halton Arp incluyó esta pareja de galaxias en su catálogo bajo el nombre de Arp 299, si bien no especificó sus nombres y, por tanto, la consecuente confusión ha reinado en torno a estos objetos. Parece ser que NGC 3690 hace referencia a las dos principales galaxias que se muestran en la fotografía, las dos gigantes que están interactuando, mientras que IC 694 es la pequeña galaxia esferoidal que aparece bajo ellas, ajena al encuentro intergaláctico y situada más allá, a unos 180 millones de años luz de distancia. Las dos grandes protagonistas, que llamaremos NGC 3690E (la oriental) y NGC 3690W (la occidental), se encuentran a 134 millones de años luz, una distancia ya de por sí considerable. Son dos galaxias barradas irregulares que, en el momento actual, presentan un estado avanzado de interacción, de manera que sus discos están entremezclados. Sus núcleos están extremadamente cercanos entre sí, a unos 20 segundos de arco que, a dicha distancia, corresponden a unos 15.000 años luz de separación. Jirones de gas se han desatado a su alrededor, una revuelta de estrellas que salen despedidas en todas direcciones, formando lazos y estructuras que no hacen más que reforzar la sensación de lucha cósmica.

Esta interacción tomó dimensiones más serias hace unos 700 millones de años, generando toda una oleada de formación estelar que se manifiesta en forma de múltiples condensaciones que se pueden apreciar en las fotografías de larga exposición. De esta manera, la emisión de ambas galaxias es extremadamente intensa en ondas de radio e infrarrojo (de hecho, son consideradas como ULIRG, las siglas de ultraluminous infrared galaxy). Presentan una abundante cantidad de hidrógeno molecular, equivalente a unas 10.000 millones de masas solares, así que podemos afirmar que hay gasolina de sobra para seguir formando estrellas durante mucho tiempo. Esta formación desbordada da lugar a la aparición de numerosas supernovas: desde el año 1990 se han registrado 8 de ellas, otro número que supera con creces a cualquier otra galaxia. Las dos últimas tuvieron lugar en 2010, una en cada galaxia, así que es de prever que pronto tendremos más para disfrutar.

El telescopio NuSTAR de la NASA ha observado las galaxias en el ultravioleta, confirmando la presencia de dos agujeros negros en sendas galaxias. El de NGC 3960W se encuentra activo, despidiendo ingentes cantidades de radiación ultravioleta. El otro parece quiescente, silencioso, aunque bien pudiera ser que estuviera rodeado de tanto gas y polvo que quedara oculto en el interior. En un futuro próximo, sea como sea, ambos agujeros negros estarán en su máximo esplendor, con una gran cantidad de gas y estrellas disponibles para servir de alimento.

Foto NGC 3690 rx.jpg

Pero esta pareja de galaxias tienen algo más para mostrarnos: continuamente hacemos hincapié en que el universo no es algo estático, que cada galaxia está en incansable movimiento. Pues bien, aquí tenemos una irrefutable prueba de que esto ocurre con Arp 299. Se ha descubierto la presencia de una cola de gas que alcanza los 587 millones de años luz, un rastro de gas que las galaxias están dejando a su paso. Situada al norte de las galaxias, este reguero cósmico ha debido tardar, al menos,  unos 750 millones de años en formarse. De esta manera las dos galaxias, con su turbulenta relación, acaban salpicando a sus compañeras más cercanas.

Foto NGC 3690 tail

NRAO/AUINRAO/AUI and Zoltan G. Levay (STScI) and Juan M. Uson (NRAO)

 

Y hablando de compañeras cercanas, vamos a mencionar a otra pareja de galaxias que se sitúan al lado y que se conocen como Arp 296. La principal componente, de magnitud 15.7, es una espiral que se llama PGC 35345, mientras que su compañera, de magnitud 18, recibe el peculiar nombre de SDSS J112850.64+583336.7. Por supuesto, quedan fuera de nuestro alcance, al menos ésta última, aunque siempre es interesante contemplar en fotografías el filamento que une a ambas galaxias.

Foto Arp 296

NGC 3690 tiene una magnitud global de 11, siendo detectable incluso en telescopios de 10 cm de apertura. No obstante, si queremos apreciar detalles tendremos que usar telescopios de mayor diámetro. La primera vez que observé estas galaxias con mi Dobson de 30 cm me llamó la atención su brillo, relativamente elevado. Aparecía como una mancha pequeña aunque definida, de apenas 2 minutos de arco de diámetro, por lo que decidí usar el ocular de 7 mm. A 214 aumentos y con visión lateral quedé sorprendido al comprobar que ahí había dos galaxias, no sólo una como tenía en mente. Aún más, pude apreciar algunas diferencias entre ellas. NGC 3690W aparecía más pequeña y redondeada, con un núcleo puntiforme que destacaba sobre su pequeño halo. NGC 3690E, al primer vistazo, parecía más tenue  y difusa, aunque en unos pocos segundos de adaptación se convirtió en un todo un regalo para la vista. Poseía una región interna más brillante que se disponía de forma alargada, de norte a sur, rodeada por un halo ovalado fácilmente visible. Sin embargo, al usar visión periférica mostraba una zona ensanchada, aún más débil, que se abría hacia el lado opuesto a su compañera, como un abanico fantasmal que no hacía más que dar fuerza al conjunto, a pesar de su pequeño tamaño. No vi rastro de IC 694, aunque debo decir que tampoco la busqué. Quedé tan embelesado con la pareja de galaxias que mis ojos siguieron tras el ocular hasta que mi vista, cansada por el esfuerzo, me obligó a descansar. Miré a la región interna de la Osa Mayor, pensando en la cantidad de objetos intrigantes que aguardarán esperando su momento…

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Explorando la Osa Mayor (NGC 4088, NGC 4085 y NGC 4157)

Hoy le toca el turno a otra galaxia que proporcionará una agradable sorpresa al observador que se atreva a buscarla. Se trata de NGC 4088, una galaxia espiral que está interaccionando con NGC 4085, ambas visibles en el mismo campo del ocular. Conocida como Arp 18, NGC 4088 fue descubierta por William Herschel en 1788, mientras que su compañera no formó parte del catálogo hasta el año siguiente.

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Ambas galaxias se encuentran a unso 51 millones de años luz de distancia, formando parte del grupo de M109, del que ya conocemos a algunos de sus componentes (M109, NGC 3718…). De hecho, forman parte del extremo del grupo más cercano a nosotros. Lo más llamativo de NGC 4088 es, sin duda, su morfología tan peculiar, que no son más que cicatrices de interacciones con otras galaxias (principalmente con NGC 4085, aunque no se descartan encontronazos con otras más lejanas en épocas más remotas). Los indiscutibles protagonistas, como podemos apreciar en la fotografía anterior, son sus dos brazos espirales, que se encuentran formando un ángulo demasiado forzado: No es difícil hacerse una idea de la fuerza a la que deben haberse visto sometidos. Además, destacan también un sinnúmero de cúmulos de jóvenes estrellas recién formadas, esas condensaciones azuladas que se pueden distinguir en sus brazos. El núcleo no ha sufrido tanto las fuerzas de marea generadas por las interacciones, por lo que presume de una textura más homogénea y el color amarillento de las estrellas de edad más avanzada.

Con una magnitud de 11.1, no es difícil encontrar NGC 4088 a bajo aumento, muy cerca de la mencionada M109. Con una longitud  de 5.7 minutos de arco, presenta una forma alargada con su centro más brillante, en forma de barra, y no será difícil sorprendernos cuando distingamos sus brazos, que se extienden formando un ángulo que no es el habitual, ambos en direcciones opuestas. Esta característica la pude ver desde el primer instante con mi Dobson de 30 cm, y sospecho que debe ser visible también con telescopios de menor apertura bajo cielos oscuros. NGC 4085, algo más tímida, se deja ver sin ningún problema como una mancha de menor extensión, llamando la atención su perfil tan fino, como corresponde a una galaxia espiral vista de canto. Ambos universos forman una pareja realmente impresionante que, probablemente, no reciben toda la atención que se merecen.

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Pero aún hay más. Una de las veces que estaba observando estas galaxias moví sin querer el tubo, y mientras las buscaba nuevamente fui a dar con otra galaxia brillante y con cierta personalidad. La busqué en el atlas, confirmando que se trataba de NGC 4157, curiosamente otra de las componentes del grupo de M109. Es otra galaxia espiral que nos ofrece su perfil, con una leve inclinación que permite distinguir algunos detalles de su núcleo, al menos en fotografías de larga exposición. Presenta también un importante número de regiones HII, así Foto NGC 4157.jpgcomo abundante polvo oscuro que atenúa la luz de sus regiones más centrales. Tres supernovas se han registrado en esta galaxia, ocurridas en 1937, 1955 y 2003.

Visualmente debo decir que esta galaxia me recordó enormemente a NGC 1055, en Cetus, sobre todo por la compañía de dos brillantes estrellas con las que forma un atractivo triángulo. NGC 4157 es un conspicuo trazo nebuloso en el cielo, algo más extenso que las anteriores galaxias, cuyo centro destaca como una barra brillante. Sus extremos se van agudizando poco a poco hasta desaparecer por completo. Cabría destacar, sin embargo, que la mitad superior de la galaxia, la que incluye al núcleo, se encuentra más iluminada que la inferior, que corresponde con los brazos más cercanos a nosotros, un efecto que no es difícil de apreciar con nuestros propios ojos. Sin duda, un objeto para rematar una visita a estos recónditos y exóticos lugares de la Osa Mayor.

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El Messier más lejano (M109)

Pierre Mechain fue un geógrafo y astrónomo francés, gran colaborador de Charles Messier y descubridor de cometas y objetos de cielo profundo. De hecho, 28 de los objetos del catálogo Messier se deben a la labor de este hombre, que murió en Castellón de la Plana por culpa de la fiebre amarilla. Hoy vamos a estudiar un objeto que Mechain descubrió en 1781, descrito por Messier 2 años después como “una nebulosa cerca de Gamma UMa”. Sin embargo, no llegó a medir con exactitud su posición, de manera que quedó al margen del catálogo hasta que Owen Gingerich lo incluyó en 1953. Las indicaciones de Mechain parecen referirse a NGC 3953, una galaxia cercana a la mencionada estrella (y que ha recibido el sobrenombre de M109 B), mientras que Messier, al parecer, se refería al objeto que actualmente conocemos como M109.

Foto M109 Bob Franke

Crédito: Bob Franke

Al apuntar a M109 estamos observando el objeto más lejano del catálogo Messier. A pesar de que algunas estimaciones sitúan esta galaxia a unos 55 milloes de años luz, la mayoría de estudios aumentan esta distancia hasta los 88 millones de años luz. A esta distancia, su diámetro sería de unos 200.000 años luz, superando de largo a nuestra Vía Láctea. Si consideramos esta última estimación, estaría compuesta por la abrumadora cantidad de un trillón de estrellas… M109 presenta cinco llamativos brazos dispuestos en espiral, con una barra central que la cataloga como una galaxia de tipo SBc. Numerosas regiones HII en sus brazos delatan la presencia de una importante proliferación estelar.

Foto M109 NOAO

Crédito: NOAO / AURA / NSF 

M109 es la galaxia principal del grupo galáctico que lleva su nombre. El grupo de M109 está compuesto por unas 80 galaxias, entre las que podemos encontrar algunas notorias como NGC 3718, NGC 4088 o NGC 4102. M109 posee, al menos, tres cercanos satélites, las galaxias UGC 6923, UGC 6940 y UGC 6969, aunque seguramente habrá otras que escapen a nuestra visión. Sin embargo, no parece que M109 haya canibalizado a ninguna otra galaxia en los últimos tiempos. Un estudio sobre la disposición del hidrógeno neutro reveló la presencia de un agujero en el núcleo carente de este elemento. La barra central habrá sido probablemente la causante de esta falta de hidrógeno, al canalizar el gas hacia otros lugares. De haber habido alguna fusión intergaláctica previa este vacío se habría rellenado con el gas de la galaxia canibalizada. La única supernova registrada en M109 tuvo lugar en 1956, alcanzando una brillante magnitud de 12.3.

Para llegar hasta M109, nada más fácil que apuntar con nuestros instrumentos a gamma UMa, conocida como Phecda o Phad. Su nombre ya hace referencia al lugar que ocupa en la constelación, viniendo a significar “muslo de la osa”. Phecda es una estrella de tipo Ae, una esfera de hidrógeno que gira a gran velocidad, formando a su alrededor un disco que produce una intensa emisión electromagnética. Se encuentra a 83 años luz de distancia y pertenece a la Asociación Estelar de la Osa Mayor. De hecho, Mizar y Alcor se localizan bastante cercanas a ella, a poco más de 8 años luz, por lo que deben verse como una doble de componentes excepcionalmente separados.

Desde esta estrella no tenemos más que mirar al este para comprobar la presencia de una pequeña manchita borrosa, la galaxia M109. A pesar de su gran distancia a nosotros, nos sorprenderá su tamaño, que alcanza los 7.6 x 4.7 minutos de arco. Su magnitud de 10.6 la pone al alcance de un par de buenos prismáticos si observamos desde un sitio oscuro. Cualquier telescopio es capaz de distinguir, sin dificultad, un brillante núcleo y una prolongación del brillo en forma de barra. En mi caso, con el Dobson de 30 cm pude distinguir algunos elementos más. A 214 aumentos el brillo disminuía considerablemente, pero me permitía observar mejor los detalles. La barra se encontraba más definida, bastante inclinada con respecto a una brillante estrella que marcaba el borde del halo, que se extendía adoptando una disposición ovalada. Tras varios minutos de adaptación comencé a ver que, de los extremos de la barra, salían unos tímidos brazos en direcciones opuestas, débiles pero largos, que iban abrazando el halo por el exterior, dirigiéndose hacia las dos estrellas que flanquean la galaxia. Sentí una intensa emoción. Muchas otras veces había intentado ver estos llamativos brazos, y tras varias noches intentándolo aparecieron ante mis ojos, lo cual no hace más que convencerme de que debemos ser persistentes. No pasa nada si no conseguimos ver algo, pero no podemos darnos por vencidos, si insistimos al final acabaremos superando ese límite, siempre y cuando las condiciones de observación estén de nuestro lado.

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Sorpresas en la Osa Mayor (NGC 3718 y HCK 56)

La Osa Mayor vuelve a estar en una posición privilegiada para que los observadores del norte disfrutemos de sus infinitas galaxias, y tantas tiene que siempre hay alguna que nos sorprende. Hoy vamos a ver varias de ellas que se engloban en el mismo campo del ocular, y cada una tiene un encanto propio. El vientre de la osa marca la posición de estas galaxias, pudiendo usar NGC 3718 como referencia. Es ésta una galaxia maravillosa, también conocida como Arp 214, que despliega toda la elegancia que una espiral barrada puede permitirse. Sus dos prominentes brazos se encuentran especialmente abiertos y muestran una gran simetría entre sí. Su anómala disposición es fruto de una interacción con otra galaxia en un pasado no muy lejano, otra espiral cercana que se denomina NGC 3729 y que se sitúa a apenas 150.000 años luz de ella. Sus brazos desperdigados cuentan con algunas condensaciones azuladas, lugares de formación de estrellas que brillan con intensidad y resaltan con respecto al resto de la galaxia. El núcleo, amarillento, es residencia de estrellas de mayor edad, aunque cuenta con un elemento que lo caracteriza de forma muy llamativa: hay una interesante banda de polvo oscuro que divide el núcleo en dos, visible con telescopios de gran apertura. Tras su sombra, miles de estrellas están naciendo en el momento actual, o más bien hace 52 millones de años, el tiempo que sus fotones han tardado en llegar a nuestros ojos.

Fue descubierta por Herschel en 1789, y su núcleo está al alcance de pequeños telescopios (con una magnitud visual de 11), aunque conforme aumentemos la apertura podremos ver más y más detalles. Con mi Dobson de 30 cm quedé sorprendido del brillo central de la galaxia, y en seguida comencé a notar que su luz no era completamente homogénea. Tras unos minutos de adaptación pude comprobar que el núcleo parecía tener dos regiones más luminosas, que se disponían a modo de número “8”, y más tarde comprendí que dicho efecto era debido a la presencia de la banda oscura  central. No tuve conciencia de haber visto la banda en sí, aunque pude distinguir las dos zonas más brillantes que dejaba a ambos lados. La segunda sorpresa vino más adelante, cuando mis ojos fueron capaces de detectar sus dos brazos principales, casi invisibles, apreciables durante unos pocos segundos, como dos prolongaciones que se alejaban del núcleo en direcciones opuestas. El más brillante era el que se acercaba a dos cercanas estrellas, pero a pesar de ello tuve que sudar para disfrutarlo.

NGC 3718 no es la única recompensa que ofrece el cielo en este campo de estrellas, sino que podemos aspirar a localizar una interesantísima agrupación galáctica. El grupo compacto Hickson 56, también conocido como Arp 322, se sitúa al lado de NGC 3718, si bien se encuentra mucho más alejado desde nuestra posición, a unos considerables 425 millones de años luz. Podemos entender, por tanto, la dificultad de su observación. Juntas, forman una hilera que se extiende por 90 segundos de arco de espacio, lo cual equivale a 48.000 años luz a la distancia considerada. No figuran en el catálogo NGC ni en el IC, lo cual da una idea de su debilidad. Son las siguientes:

-Hickson 56a: MGC+09-19-113

-Hickson 56b: UGC 06527

-Hickson 56c: PGC 35618

-Hickson 56d: PGC 35615

-Hickson 56e: PGC 35609

Foto HCK 56.jpg

Crédito: DSS II

Su magnitud oscila alrededor de la 15, siendo HCK 56d la más débil, con una magnitud de 16.8. Estas galaxias por sí mismas serían prácticamente inapreciables si estuvieran aisladas unas de otras, y carecerían de interés, pero la unión hace que reluzcan con entidad propia. HCK 56b y HCK 56d son emisoras de ondas de radio, probablemente por una importante proliferación estelar, mientras que HCK 56a y HKC 56d son galaxias Seyfert, portadoras en su núcleo de un agujero negro supermasivo. HCK 56a, así como HKC 56e, se encuentran algo más separadas del resto, aunque su distancia parece ser similar.Todas ellas tienen menos de 1 minuto de arco de diámetro, y es su unión la que las hace visibles.

Con mi Dobson de 30 cm las pude apreciar con visión indirecta a bajo aumento, antes incluso de buscarlas, cuando todavía estaba disfrutando de NGC 3718. Aparecían como una débil línea borrosa, etérea e intermitente. Al usar mayores aumentos pude ver esa delicada línea fantasmal con mayor claridad, aunque requería de todas formas visión periférica. No había ni rastro de HCK 56a ni HCK 56e que, aisladas, perdían el beneficio de la unión, pero las restantes podían apreciarse sin ninguna dificultad. En varias ocasiones me sobresalté, emocionado, cuando, durante un breve segundo, algunos diminutos puntos aparecieron en medio de la franja: los núcleos lejanos de HCK 56b y HCK 56c que, tímidos, parecían asomarse a ver quién les estaba observando. Con mayor apertura esta curiosa cadena de galaxias debe ser, sin duda, algo digno de recordar.

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Entre cuatro esquinas (grupo de NGC 3998)

Todo el mundo conoce de sobra la forma del “Carro”, parte de la Osa Mayor, y cuando queremos buscar objetos de cielo profundo indudablemente se nos vienen a la cabeza algunos como M51, M97, M81 y M82… Todos estos objetos rodean al famoso carro, pero, ¿conocemos realmente lo que hay en su interior? Las cuatro estrellas principales que forman el “recipiente”, por así decirlo, engloban un espacio en apariencia vacío, que en realidad rebosa de galaxias de distinto tipo y magnitud, algunas dispuestas en pequeños grupos, otras mayores y solitarias… Hoy vamos a dedicarle una entrada a varias galaxias de esta región tan poco visitada.

Foto NGC 3998

Podemos partir de Phecda o gamma UMa, una de las brillantes estrellas que forman el cuadrilátero del carro. A menos de 2 grados hacia el interior reside nuestro objetivo, un grupo de galaxias dominado por NGC 3998, una galaxia lenticular situada a unos 45 millones de años luz. Presenta una forma esférica ligeramente elongada, con un disco de estrellas que no se disponen en forma de brazos. Un brillante núcleo destaca en el centro, escondiendo tras su fuerte luz un agujero negro supermasivo. Su magnitud de 10.5 hace que sea relativamente fácil de encontrar, apreciándose a bajo aumento como una mancha borrosa y redondeada con un núcleo puntiforme en el centro. Justo al lado se puede apreciar otra pequeña galaxia denominada NGC 3990, de magnitud 12.6. A 115 aumentos, con un campo de unos 30 minutos de arco de diámetro, otras galaxias están al alcance de nuestros telescopios. Destaca NGC 3982, una galaxia espiral que vemos de cara, con dos prominentes brazos que se van dividiendo, de un color azulado que delata su proliferación estelar. Se encuentra algo más lejos, a unos 60 millones de años luz, y sus dimensiones alcanzan los 40.000 años luz. No es difícil de ver, con una magnitud de 11.8 y un diámetro de 2 minutos de arco. La galaxia más interesante en cuanto a su aspecto visual es, sin duda, NGC 3972, una galaxia espiral que se nos presenta de perfil. Tiene un brillo superficial muy bajo, por lo que necesitaremos un cielo bien oscuro para distinguirla. Veremos entonces una débil pero bien definida mancha alargada que parece cortar el cielo a través de unos 3 minutos de arco de longitud. No presenta un núcleo brillante ni otro detalle, pero estas galaxias tan alargadas son siempre bienvenidas. Por último, y aún más difícil, tenemos cerca a la pequeña NGC 3980 (también denominada, por error, NGC 3977). Tiene una magnitud de 14.4 y un brillo superficial tan bajo que es, sin duda, el gran desafío a la hora de observar este grupo. Es una pequeña espiral que pondrá a prueba nuestros cielos y nuestra paciencia.

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