Sorpresas en la Osa Mayor (NGC 3718 y HCK 56)

La Osa Mayor vuelve a estar en una posición privilegiada para que los observadores del norte disfrutemos de sus infinitas galaxias, y tantas tiene que siempre hay alguna que nos sorprende. Hoy vamos a ver varias de ellas que se engloban en el mismo campo del ocular, y cada una tiene un encanto propio. El vientre de la osa marca la posición de estas galaxias, pudiendo usar NGC 3718 como referencia. Es ésta una galaxia maravillosa, también conocida como Arp 214, que despliega toda la elegancia que una espiral barrada puede permitirse. Sus dos prominentes brazos se encuentran especialmente abiertos y muestran una gran simetría entre sí. Su anómala disposición es fruto de una interacción con otra galaxia en un pasado no muy lejano, otra espiral cercana que se denomina NGC 3729 y que se sitúa a apenas 150.000 años luz de ella. Sus brazos desperdigados cuentan con algunas condensaciones azuladas, lugares de formación de estrellas que brillan con intensidad y resaltan con respecto al resto de la galaxia. El núcleo, amarillento, es residencia de estrellas de mayor edad, aunque cuenta con un elemento que lo caracteriza de forma muy llamativa: hay una interesante banda de polvo oscuro que divide el núcleo en dos, visible con telescopios de gran apertura. Tras su sombra, miles de estrellas están naciendo en el momento actual, o más bien hace 52 millones de años, el tiempo que sus fotones han tardado en llegar a nuestros ojos.

Fue descubierta por Herschel en 1789, y su núcleo está al alcance de pequeños telescopios (con una magnitud visual de 11), aunque conforme aumentemos la apertura podremos ver más y más detalles. Con mi Dobson de 30 cm quedé sorprendido del brillo central de la galaxia, y en seguida comencé a notar que su luz no era completamente homogénea. Tras unos minutos de adaptación pude comprobar que el núcleo parecía tener dos regiones más luminosas, que se disponían a modo de número “8”, y más tarde comprendí que dicho efecto era debido a la presencia de la banda oscura  central. No tuve conciencia de haber visto la banda en sí, aunque pude distinguir las dos zonas más brillantes que dejaba a ambos lados. La segunda sorpresa vino más adelante, cuando mis ojos fueron capaces de detectar sus dos brazos principales, casi invisibles, apreciables durante unos pocos segundos, como dos prolongaciones que se alejaban del núcleo en direcciones opuestas. El más brillante era el que se acercaba a dos cercanas estrellas, pero a pesar de ello tuve que sudar para disfrutarlo.

NGC 3718 no es la única recompensa que ofrece el cielo en este campo de estrellas, sino que podemos aspirar a localizar una interesantísima agrupación galáctica. El grupo compacto Hickson 56, también conocido como Arp 322, se sitúa al lado de NGC 3718, si bien se encuentra mucho más alejado desde nuestra posición, a unos considerables 425 millones de años luz. Podemos entender, por tanto, la dificultad de su observación. Juntas, forman una hilera que se extiende por 90 segundos de arco de espacio, lo cual equivale a 48.000 años luz a la distancia considerada. No figuran en el catálogo NGC ni en el IC, lo cual da una idea de su debilidad. Son las siguientes:

-Hickson 56a: MGC+09-19-113

-Hickson 56b: UGC 06527

-Hickson 56c: PGC 35618

-Hickson 56d: PGC 35615

-Hickson 56e: PGC 35609

Foto HCK 56.jpg

Crédito: DSS II

Su magnitud oscila alrededor de la 15, siendo HCK 56d la más débil, con una magnitud de 16.8. Estas galaxias por sí mismas serían prácticamente inapreciables si estuvieran aisladas unas de otras, y carecerían de interés, pero la unión hace que reluzcan con entidad propia. HCK 56b y HCK 56d son emisoras de ondas de radio, probablemente por una importante proliferación estelar, mientras que HCK 56a y HKC 56d son galaxias Seyfert, portadoras en su núcleo de un agujero negro supermasivo. HCK 56a, así como HKC 56e, se encuentran algo más separadas del resto, aunque su distancia parece ser similar.Todas ellas tienen menos de 1 minuto de arco de diámetro, y es su unión la que las hace visibles.

Con mi Dobson de 30 cm las pude apreciar con visión indirecta a bajo aumento, antes incluso de buscarlas, cuando todavía estaba disfrutando de NGC 3718. Aparecían como una débil línea borrosa, etérea e intermitente. Al usar mayores aumentos pude ver esa delicada línea fantasmal con mayor claridad, aunque requería de todas formas visión periférica. No había ni rastro de HCK 56a ni HCK 56e que, aisladas, perdían el beneficio de la unión, pero las restantes podían apreciarse sin ninguna dificultad. En varias ocasiones me sobresalté, emocionado, cuando, durante un breve segundo, algunos diminutos puntos aparecieron en medio de la franja: los núcleos lejanos de HCK 56b y HCK 56c que, tímidos, parecían asomarse a ver quién les estaba observando. Con mayor apertura esta curiosa cadena de galaxias debe ser, sin duda, algo digno de recordar.

NGC 3718.png

Entre cuatro esquinas (grupo de NGC 3998)

Todo el mundo conoce de sobra la forma del “Carro”, parte de la Osa Mayor, y cuando queremos buscar objetos de cielo profundo indudablemente se nos vienen a la cabeza algunos como M51, M97, M81 y M82… Todos estos objetos rodean al famoso carro, pero, ¿conocemos realmente lo que hay en su interior? Las cuatro estrellas principales que forman el “recipiente”, por así decirlo, engloban un espacio en apariencia vacío, que en realidad rebosa de galaxias de distinto tipo y magnitud, algunas dispuestas en pequeños grupos, otras mayores y solitarias… Hoy vamos a dedicarle una entrada a varias galaxias de esta región tan poco visitada.

Foto NGC 3998

Podemos partir de Phecda o gamma UMa, una de las brillantes estrellas que forman el cuadrilátero del carro. A menos de 2 grados hacia el interior reside nuestro objetivo, un grupo de galaxias dominado por NGC 3998, una galaxia lenticular situada a unos 45 millones de años luz. Presenta una forma esférica ligeramente elongada, con un disco de estrellas que no se disponen en forma de brazos. Un brillante núcleo destaca en el centro, escondiendo tras su fuerte luz un agujero negro supermasivo. Su magnitud de 10.5 hace que sea relativamente fácil de encontrar, apreciándose a bajo aumento como una mancha borrosa y redondeada con un núcleo puntiforme en el centro. Justo al lado se puede apreciar otra pequeña galaxia denominada NGC 3990, de magnitud 12.6. A 115 aumentos, con un campo de unos 30 minutos de arco de diámetro, otras galaxias están al alcance de nuestros telescopios. Destaca NGC 3982, una galaxia espiral que vemos de cara, con dos prominentes brazos que se van dividiendo, de un color azulado que delata su proliferación estelar. Se encuentra algo más lejos, a unos 60 millones de años luz, y sus dimensiones alcanzan los 40.000 años luz. No es difícil de ver, con una magnitud de 11.8 y un diámetro de 2 minutos de arco. La galaxia más interesante en cuanto a su aspecto visual es, sin duda, NGC 3972, una galaxia espiral que se nos presenta de perfil. Tiene un brillo superficial muy bajo, por lo que necesitaremos un cielo bien oscuro para distinguirla. Veremos entonces una débil pero bien definida mancha alargada que parece cortar el cielo a través de unos 3 minutos de arco de longitud. No presenta un núcleo brillante ni otro detalle, pero estas galaxias tan alargadas son siempre bienvenidas. Por último, y aún más difícil, tenemos cerca a la pequeña NGC 3980 (también denominada, por error, NGC 3977). Tiene una magnitud de 14.4 y un brillo superficial tan bajo que es, sin duda, el gran desafío a la hora de observar este grupo. Es una pequeña espiral que pondrá a prueba nuestros cielos y nuestra paciencia.

NGC 3998.png

Lejanos destellos con nombre propio

Hace unas semanas me encontraba bajo un cielo oscuro mirando el atlas por la zona sur de la Osa Mayor, buscando objetos entre sus patas. Encontré dos galaxias con nombre propio y pensé que debería haber una buena razón para que alguien se preocupe en nominarlas de alguna manera, así que les eché un vistazo.

La primera de ellas, IC 708, tenía escrito al lado “Papillon”, que viene a significar “Mariposa” en español. IC 708 forma parte de un cúmulo galáctico que se llama Abell 1314 y que contiene más de 250 galaxias. Se encuentra a una distancia tremendamente elevada, a unos 450 millones de años luz. Entre sus componentes encontramos 4 galaxias que pertenecen al catálogo IC, mientras que el resto forman parte de otros catálogos como el PGC o el UGC. El nombre de “Papillon” deriva de su visión en ondas de radio, y es que en este cúmulo de galaxias se ha encontrado una de las mayores estructuras emisoras de radio que se pueden observar. Alrededor de la galaxia encontramos una zona de intensa emisión con la forma de dos alas abiertas (usando un poco la imaginación), aunque no es la única fuente que encontramos, pues parece que dichas alas fuesen el comienzo de un enorme filamento que se continúa hasta IC 711. En la siguiente imagen podemos apreciar estos fenómenos, además de diversas fuentes de menor tamaño que pululan por todo el cúmulo.

Foto Abell 1314.jpg

IC 708, así como IC 711, son radiogalaxias, es decir, galaxias en las que vemos una importante emisión de ondas de radio. ¿Cómo puede ser que veamos este tipo de radiación entre galaxias? Parece ser que se forma en lugares donde hay grandes nubes de hidrógeno flotando alrededor de galaxias con núcleos muy activos. Del interior de estas galaxias saldrían despedidos enormes cantidades de electrones a velocidades cercanas a la luz que colisionarían directamente con estas nubes, originando la fuerte radiación (denominada sincrotrón) que podemos apreciar desde aquí.

En la vertiente visual Abell 1314 no es tan interesante, aunque supone un desafío por su extrema debilidad, y siempre tiene algo de surrealista y emotivo poder observar objetos tan distantes. A 65 aumentos IC 708 era la más brillante de las galaxias del campo, con una magnitud de 14.1. Redondeada y de bordes difusos, pequeña, nada haría pensar en la fuerza que desprende de su núcleo. Muy cerca, a poco más de dos minutos de distancia, pude apreciar a IC 709, de magnitud 15, más pequeña aún pero fácilmente distinguible con visión indirecta. Al lado de una brillante estrella destaca también IC 712, una elíptica ligeramente elongada. El otro extremo del filamento de ondas de radio, IC 711, puede apreciarse brillando con magnitud 15.1, al lado de un discreto grupo de 5 estrellas. Justo a su lado, visible de manera más fácil con mayor aumento, pude apreciar una débil estrella doble. Posteriormente, comparando el dibujo con imágenes, una de las componentes podría ser una galaxia en vez de una estrella, una elíptica MGC +08-21-06, miembro del grupo también. Por último, la galaxia que más difícil me resultó apreciar y, sin embargo, la más interesante visualmente, fue PGC 35831, una espiral vista de perfil que se encuentra algo más lejos, a unos 480 millones de años luz. Con visión lateral, tras varios minutos conseguí ver claramente su llamativa forma, como una diminuta astilla en medio de la oscuridad del cielo.

Abell 1314.png

Con la vista cansada por el esfuerzo me desplacé, muy cerca, a la siguiente galaxia con nombre propio, NGC 2985, que el atlas denominaba “Espiral en miniatura”. Situada a unos 45 millones de años luz de nosotros, es la galaxia más pequeña en la que se ha podido discernir una estructura espiral. Es una espiral enana cuyo diámetro se encuentra entre los 5.000 y los 10.000 años luz, con un bulbo Foto NGC 3928.pngexcesivamente azulado para su edad, que denota una etapa reciente de intensa proliferación estelar.

Cuando la observé iba con la imagen de una espiral pequeña en mente, y hoy me planteo si fue sugestión o realmente pude distinguir sus brazos. En primer lugar vi una esfera blanquecina con un núcleo más intenso, con el suficiente brillo superficial como para usar mayores aumentos. A 214 aumentos noté algo brillante a la derecha de la galaxia, en su disco, y tuve por unos momentos la impresión de que era uno de sus brazos espirales, impresión que varias veces pude confirmar. Al otro lado, y tras un buen rato observando, pude notar otra pequeña condensación, apenas visible durante varios segundos. Mi escepticismo llegó a posteriori, cuando observé las pocas imágenes que circulan en la red sobre la galaxia. Efectivamente, los brazos estaban en el lugar que yo había visto, pero las fotografías muestran unos brazos muy pequeños y de bajo brillo. La observación, no obstante, la terminé seguro de que los había podido distinguir, por lo cual dejaré para una segunda visita el juicio visual.

NGC 3928

Más galaxias del norte (NGC 4236 y NGC 2985)

La zona que engloba a la Osa Mayor y a Draco nos sorprende en cada rincón con galaxias de diferente morfología y magnitud, aptas para todos los instrumentos de observación. Hoy vamos a ver dos de estas galaxias que se encuentran al norte de M81 y M82. La primera de ellas, NGC 4236, pertenece, de hecho, al grupo de galaxias de M81. Está situada a poco más de 11 millones de años luz y, a pesar de contar con una magnitud de 10.5, no nos será precisamente fácil su observación. Esta dificultad depende de un factor importante en astronomía que se denomina brillo superficial. Básicamente, tiene en cuenta el brillo de un objeto por unidad de superficie. Por ejemplo, podemos comparar una nebulosa planetaria de magnitud 12 con una galaxia extensa de la misma magnitud. La planetaria, mucho más pequeña, será mucho más fácil de ver, ya que el brillo se encuentra concentrado en un área menor. Sin embargo, si la galaxia tiene, por ejemplo, 10 minutos de arco, será distinguible a duras penas, ya que la magnitud 12 se encuentra dispersa por un área mucho mayor. Éste es el problema que encontramos con NGC 4236, una galaxia con un brillo superficial de 15.4 mag/arcmin y extensa, alcanzando los 22 x 7 minutos de arco.

Foto NGC 4236.jpg

NGC 4236 es una galaxia espiral barrada con 75.000 años luz de diámetro. Recientemente ha tenido lugar en ella una importante proliferación estelar, que se ha manifestado con el gran número de remanentes de supernova que se han detectado desde nuestro planeta. Abundantes regiones HII pueblan sus brazos, destacando una que es especialmente extensa y brillante al noroeste, y que será uno de nuestros objetivos de observación. Para encontrarla podemos partir de un trío de estrellas formado por kappa draconis, 4 Dra y 6 Dra, situadas al norte de la Osa Mayor. La primera de ellas es una brillante estrella de tipo espectral B, joven y masiva, que se encuentra a unos 500 años luz de distancia. Está rodeada de un disco de materia que se ha originado por su alta velocidad de rotación, que en el ecuador es mayor de 250 km/s. A menos de 2 grados de estas estrellas encontraremos a nuestra galaxia. NGC 4236 es de esos objetos que se ven tremendamente afectados por la más mínima contaminación lumínica, ya que su bajo brillo superficial hará que desaparezca si la noche no es suficientemente oscura. Con el Dobson de 30 cm, a 65 aumentos ya se distingue como una mancha fantasmal, alargada, tan difusa que no muestra forma alguna. A 115 aumentos ocupa más de la mitad del campo del ocular, y la paciencia será nuestra mejor herramienta para observarla, además de intentar dejar de lado a la brillante estrella que comparte ocular con ella. Poco a poco va quedando más definido el halo, muy débil pero fácilmente visible con visión lateral. Presenta una zona central más brillante y alargada en el sentido del lado mayor de la galaxia, el núcleo barrado del que salen los esquivos brazos. Tras largo rato mirando a través del ocular  conseguí ver la región HII más brillante de la galaxia, apenas una pequeña mancha tenue y difusa, situada al noroeste en la periferia del halo. No es fácil de distinguir, pero resulta tremendamente gratificante y emocionante poder apreciar estructuras de este tipo en galaxias distintas a la nuestra.

NGC 4236.png

Podemos aprovechar esta incursión en la zona para observar otra galaxia de la Osa Mayor relativamente desconocida, denominada NGC 2985. Es una delicada espiral situada a una distancia mucho mayor, a unos 62 millones de años luz. Presenta una estructura interna que recuerda a las galaxias floculentas, con múltiples brazos fragmentados salpicados de regiones azuladas, aglomeraciones de estrellas jóvenes y masivas. Sin embargo, podemos apreciar una región periférica compuesta por dos Foto NGC 2985brazos espirales mucho más tenues y pobres en estrellas, extendiéndose hasta perderse de vista.

Su magnitud de 10.4 la hace asequible a la mayoría de instrumentos, y una estrella roza su halo como si pudiera llegar a tocarla. Es una galaxia de tipo Seyfert, con un núcleo activo que emite altas cantidades de radiación. Dicho núcleo destaca como un punto brillante al observarla a 214 aumentos con el Kronus de 7 mm, ocular con el que no pierde excesivo brillo. Se puede apreciar la región interna de la galaxia como una esfera bien delimitada, de forma levemente alargada, rodeando al brillante núcleo. Es una galaxia pequeña, pero su visión es ciertamente agradable, y un sitio al que recurrir cuando queramos ver algo distinto a lo habitual.

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Guardianes de la Osa Mayor (2ª parte)

M81 y M82 son, como ya dijimos, las galaxias dominantes del denominado grupo de M81 que, a poco más de 10 millones de años luz, está formado por una treintena de componentes. Hoy le toca el turno a algunas galaxias de este séquito que flanquean a la gran pareja central y que, por tanto, podemos aprovechar para observar en la misma sesión.

Grupo M81.jpg

Fotografía realizada por Benjamín Hernández Fernández

La más cercana de estas galaxias, a tan sólo 45 minutos de arco de M81, es NGC 3077, una interesante galaxia que muestra la silueta redondeada de una galaxia elíptica. Sin embargo, imágenes de larga exposición han revelado la presencia de grandes nubes de polvo y gas en su interior que, de forma radial, parecen querer escaparse de la galaxia. Estas masas de polvo son el resultado de la interacción de NGC 3077 con M81 y M82, hecho que también puede probarse a mayor escala cuando observamos en distinta longitud de onda, habiéndose descubierto la presencia de filamentos de gas dispuestos como puentes entre NGC 3077 y M81. Situada a unos 12.8 millones de años luz de distancia, NGC 3077 tiene un diámetro de unos 20.000 años luz, considerándose por tanto una galaxia enana de tipo incierto, ya que presenta características propias de las elípticas, espirales e irregulares. Lo que sí está bien claro es que es víctima de una intensa proliferación estelar, gracias al gas que una vez fue atraído por M81 y que ahora, tras muchos millones de años, vuelve a caer en la galaxia, removiendo al mismo tiempo el medio interestelar. Por tanto, podemos decir que NGC 3077 comparte su comportamiento con M82, que también es una galaxia de brote estelar.

Visualmente no supone ningún problema para localizarla, tan cerca de M81 que cabe en el mismo campo si usamos un ocular de bajo aumeno. La primera vez que observé NGC 3077 quedé sorprendido por su alto brillo superficial, así como por su zona central, mucho más luminosa. A 125 aumentos noté, desde un primer momento, una extraña sensación, la impresión de que la superficie no era completamente regular, algo distinto al resto de galaxias elípticas. Así mismo, la zona central no parecía ser perfectamente esférica, sino más bien “poligonal”, algo que me resultó peculiar pero que posteriormente pude comprobar en fotografías. ¿Serían las franjas de polvo oscuro las que otorgaban un aspecto irregular a la superficie de la galaxia? No estoy seguro, pero no lo descartaría. Lo que sí sé es que NGC 3077, con tanta intriga, me mantuvo un buen rato pegado al ocular, durante el cual fue consciente de que una parte de la zona central era más brillante que el resto. Por si fuera poco una estrella doble corona la imagen, a modo de colofón. Se trata de HD 86677, una estrella de magnitud 7,9 y su compañera de la 9,7, que aparece rojiza ante el contraste con la primaria, que brilla con tono amarillento.

NGC 3077

NGC 2976, al otro lado de M81, también muestra similares huellas de estas fuertes interacciones. Es considerada una galaxia espiral peculiar, aunque su estructura queda disimulada por los girones de gas y polvo oscuro que tapizan su superficie. Desde hace 500 millones de años está siendo fruto de una gran proliferación estelar, igual que ocurre con NGC 3077, sobre todo en una región de 5.000 años luz alrededor del núcleo. El resto de la galaxia, especialmente su periferia, es relativamente pobre en gas, perdido a raíz de las interacciones y de la constante formación de estrellas. Es una galaxia aún más pequeña que NGC 3077, pese a lo cual no supone gran problema para observarla con instrumentos modestos. De hecho, presenta una forma muy interesante que podría describir como la típica galaxia en espiral que se inclina hacia nosotros en un ángulo poco pronunciado, a modo de M31 o NGC 2841. Dos estrellas aparecen rozando su elíptico halo como si fueran sendas supernovas, si bien se encuentran miles de veces más cerca que la galaxia.

NGC 2976

Por último, vamos a finalizar esta visita viajando a una distancia mucho mayor, saltando de los cómodos 12 millones de años luz a unos vertiginosos 205 millones de años luz, distancia a la que se encuentra NGC 2959, una galaxia espiral barrada que dista apenas un grado de M81. Sus dos finos brazos la rodean en repetidas ocasiones, haciendo gala de una ordenada armonía. Ronda la magnitud 13.7, por lo que deberemos estar bajo un cielo oscuro para poder apreciarla como una pequeña esfera difusa y tenue, apenas una reminiscencia de lo que verdaderamente es, una enorme aglomeración de soles con un diámetro de 90.000 años luz.

NGC 2925

De puentes intergalácticos (Arp 104)

Los objetos celestes que observamos suelen tener algún tipo de atractivo. Por un lado, puede ser un atractivo visual, como las extensas nebulosas de verano o definidas galaxias con brazos en espiral. Por otro lado, el interés puede ser puramente “astrofísico”, como las dos galaxias que nos ocupan hoy. Estamos hablando de NGC 5216 y NGC 5218, también conocidas como Arp 104 o con el misterioso nombre del Sistema de Keenan.

Foto Arp 104.jpg

Estas dos galaxias, situadas a unos 130 millones de años luz, fueron descubiertas por Herschel en el siglo XVIII y posteriormente, en la década de los 20, estudiadas por Hubble, ya conociendo su naturaleza extragaláctica. Sin embargo, hubo un detalle que se les pasó a ambos astrónomos y que no fue descubierto hasta 1935 por Philp C. Keenan. Se trata de un curioso puente de luz que parece unir las dos galaxias, un reguero de estrellas que se ha extendido tras una pasada interacción entre ambos universos y transcurre a través de un espacio de 170.000 años luz. Pocas señales tan evidentes se pueden ver como testigo del roce intergaláctico que este puente en Arp 104. Sin embargo, el descubrimiento de Keenan pasó desapercibido hasta que fue nuevamente observado, décadas después, en los observatorios de Lick y Palomar, y en los 60 fue añadido al catálogo de galaxias peculiares como Arp 104. Estas galaxias, ricas en gases, han compartido sus componentes, y por eso se detecta en este puente una importante emisión de radiación infrarroja, indicador de que se ha desatado una gran proliferación estelar, aunque en el momento actual parece haberse detenido. Se han detectado, así mismo, jóvenes estrellas gigantes azules poblando toda su superficie, flotando en la frontera entre dos mundos. En los años venideros, siguiendo este baile cósmico, ambas galaxias terminarán por fusionarse y formar una única galaxia elíptica, pero hasta entonces el espectáculo está servido. Imaginemos por un momento al habitante de un planeta que orbite una de esas estrellas a medio camino en el etéreo puente, imaginemos la magnífica visión que contemplaría, con las dos galaxias en lugares opuestos del firmamento, ocupando cada una la mitad del cielo observable.

Como decíamos, el principal interés de este par de galaxias radica en sus detalles físicos, aunque en el aspecto visual también ofrecen una curiosa estampa. No podremos ver, sin embargo, el puente de estrellas con nuestros instrumentos, a no ser que dispongamos de aberturas mayores de 70 cm y cielos bien oscuros. Tendremos que conformarnos con apreciar los dos componentes de este baile galáctico, como dos pequeñas manchas difusas. NGC 5218 es la más brillante, con una magnitud levemente superior a 12, mientras que NGC 5216, más pequeña, alcanza la magnitud 13.7. La primera presenta un núcleo algo más brillante que decae rápidamente hacia la periferia. Para ver el resto, sus brazos deformados y el largo puente, deberemos hacer uso de la imaginación o contemplar las fotografías de larga exposición. Sea como sea, el Sistema de Keenan tiene, eso no podemos negarlo, una fuerte personalidad propia.

Arp 104.png

Guardianes de la Osa Mayor (1ª parte)

Una de las parejas de galaxias que todo aficionado ha observado en más de una ocasión es, sin duda la que forman M81 y M82, en la Osa Mayor. No necesitan tarjeta de presentación, con sus dos contrastadas formas y su localización cerca de la estrella polar. Forman, especialmente M81, el corazón del denominado Grupo de M81, un conjunto de más de 30 galaxias que se sitúan relativamente cerca de nuestra Vía Láctea, a unos 11 millones de años luz. Junto con nosotros, forman parte del Supercúmulo de Virgo, siguiendo el mismo movimiento a través del espacio infinito.

Foto M81.jpg

M81 es una de las galaxias más brillantes que podemos observar desde nuestro planeta. Con una magnitud de 6.94, es visible a simple vista bajo cielos excepcionales, revelándose sin ningún problema con ayuda de cualquier instrumento óptico. Recibe el nombre de la Galaxia de Bode en honor a su descubridor, Johann Elert Bode, que la detectó en 1774, junto con M82. Cinco años después Méchain la observaría para incorporarla al catálogo Messier, pero haría falta mucho más tiempo para conocer su verdadera naturaleza. M81 mide unos 90.000 años luz de diámetro y contiene unas 250.000 millones de estrellas, cantidad que se acerca a la de la Vía Láctea, que puede llegar a alcanzar las 400.000. Es una galaxia espiral con dos brazos perfectamente definidos y plagados de regiones HII. Emite una importante cantidad de rayos X, especialmente localizados en dichos brazos, proveniente del polvo estelar que es ionizado por las estrellas en formación. Esta proliferación estelar se ha visto motivada en los últimos millones de años por interacciones con sus galaxias compañeras, destacando las ocurridas con M82 y con NGC 3077. En la siguiente imagen obtenida en rayos X podemos ver cómo se disponen sobre toda la extensión de sus brazos, con un color rosado, destacando en su centro una brillante esfera que corresponde con el núcleo, donde reside un enorme agujero negro supermasivo.

Foto M81 X

Con unas 70 millones de masas solares, este agujero negro es 15 veces mayor que el que ocupa el centro de nuestra galaxia. En algunas fotografías de larga exposición se encontró, hace más de medio siglo, un bucle que se relacionó en seguida con su interacción con M82. Recientemente se ha podido comprobar que esa estela luminosa corresponde realmente a nuestra galaxia, y es que la zona del cielo que va desde esta pareja a la estrella polar está poblada por la denominada “Integrated Flux Nebula”, un complejo de nebulosas muy poco iluminadas que se sitúan en regiones externas de nuestra galaxia y a las que dedicaremos una entrada completa por su interés particular.

Messier 82 es menos brillante que M81, pero no por ello menos interesante, ya que ha sido enormemente deformada por su encontronazo pasado. Recibe el apropiado nombre de la Galaxia del Cigarro, por su forma alargada y fina, pero cuando nos sumergimos en ella encontramos una gran cantidad de sorpresas. M82 tiene un diámetro que no llega a los 40.000 años luz y la vemos de perfil, motivo que ha dificultado su clasificación. Inicialmente se había tomado como una galaxia irregular, pero un estudio en 2005 reveló la presencia de dos tenues brazos escondidos tras las estrellas y el polvo de la galaxia. También se considera que M82 es una galaxia de estallido estelar (“starbust galaxy”), es decir, una galaxia en la que la proliferación de estrellas alcanza grados excepcionalmente elevados. La causa de este comportamiento hay que buscarla hace 500 millones de años, cuando pasó cerca de M81 y se vio totalmente alterada. Es mejor imaginarlo como la secuencia de una película para comprenderlo mejor. Ambas galaxias pasan una junto a la otra a gran velocidad. M81, que tiene mayor masa y longitud, produce un fuerte tirón gravitacional de estrellas y gas de M82, que salen disparadas hacia el espacio, pero luego, como todo lo que sube, tiene que volver a caer, de manera que todo ese gas, a elevada temperatura, se precipita en las regiones centrales de M82, produciendo el estallido de estrellas que, a modo de redbull, activó a la galaxia y aumentó su tasa de formación, gestando estrellas a una velocidad 10 veces que la de la Vía Láctea. Formó enormes cúmulos estelares que se pueden observar hoy en el corazón de M82, provocando a su vez una gran tasa de supernovas. Posteriormente han ocurrido otras oleadas de formación estelar, siendo la última hace unos 5 millones de años. La galaxia se encuentra oscurecida por grandes masas de polvo, fruto también de su colisión con M81. Dos grandes penachos compuestos por hidrógeno ionizado surgen del núcleo tumultuoso, visibles en la siguiente imagen tomada por el Hubble.

The magnificent starburst galaxy Messier 82

En 2014 se encontró el púlsar más brillante conocido hasta la fecha, denominado M82 X-2. Un púlsar es lo que queda de algunas estrellas tras explotar en forma de supernova, un pequeño cuerpo celeste que gira a vertiginosas velocidades emitiendo ingentes cantidades de radiación, a modo de faro. La peculiaridad de M82 X-2 es que su luminosidad es 100 veces mayor de lo que su masa sería, en teoría, capaz de producir. Ese mismo año apareció también una supernova, algo nada extraño, teniendo en cuenta que M82 ha sido huésped de supernovas en los años 2004, 2008 y 2009. Tanta proliferación estelar conlleva, como es lógico, una importante tasa de mortalidad, ya que nada es imperecedero.

La estampa que forman ambas galaxias a bajo aumento, enmarcadas entre estrellas de diferente brillo, es algo a lo que estamos acostumbrados, ya que no pasa primavera sin que veamos a estas galaxias un par de veces. Pese a estar habituados, sigue siendo un espectáculo que no se olvida fácilmente. Sin embargo, aprovechemos si estamos en un lugar oscuro para usar mayores aumentos y “desnudar” a estos cuerpos celestes que tanto tienen que mostrar. M81 es grande, midiendo unos 26 minutos de longitud, por lo que no podremos usar un ocular de gran aumento en ella. En mi caso usé el Hyperion de 13 mm, que me proporcionaba 125 aumentos y unos 30 minutos de campo, lo justo para disfrutar holgadamente de la galaxia. Al mirar por el ocular pude apreciar su gran brillo central y un núcleo extremadamente brillante, puntiforme, alrededor del cual se dispone un halo muy intenso en sus primeros 2 ó 3 minutos de radio, de forma ovalada. Posteriormente el brillo superficial va decayendo a medida que nos acercamos a los bordes, que quedan difusos y disimulados con el fondo del cielo. Tres estrellas se hallan inmersas en este halo y nos servirán como guía para cazar uno de sus brazos en espiral, ya que pasa justamente entre estas estrellas, torciéndose después para rodear la galaxia. Es tenue, pero ancho y fácil de ver si somos capaces de “obviar” el brillo de la galaxia en sí. El otro brazo es más débil, pero también visible pasando a través de una estrella más brillante al otro lado. La visión de M81 tiene otros dos alicientes más, dos estrellas dobles que comparten campo con ella. La primera es más evidente, cerca del brazo más visible, compuesta por dos estrellas de magnitud 10.4, SAO 15017 y SAO 15018, dos perlas separadas por 8.9 segundos de arco. La otra, HD 85458, es mucho más cerrada, formada por dos estrellas de magnitud 8.7 y 9.3 que están separadas por tan sólo 2 segundos de arco, distancia más que asequible si la atmósfera está en calma.

M81

Si M81 nos transmite una imagen de tranquilidad y de cierta armonía celeste, M82 es todo lo contrario, transmite una fuerza y un brillo difíciles de encontrar en otro lugar del cielo. Es más pequeña que su compañera, si bien su brillo superficial es mayor, por lo que los aumentos nos permitirán ahondar en su corazón sin ir en detrimento de su claridad. La estabilidad de la noche me permitió usar el ocular de 5 mm, obteniendo 300 aumentos, suficiente para que la galaxia ocupara toda la extensión del ocular. Es entonces cuando su interior se ve fragmentado en varios trozos, destacando las dos porciones más cercanas al centro, que poseen un elevado brillo, con la barra oscura central que, a tanto aumento, deja de ser una barra para adoptar la retorcida forma de un reloj de arena, más abierto en su zona norte. Esta grieta no es completamente negra, sino que es el contraste con los bordes laterales lo que la hace parecer más oscura. A cada lado, otras dos porciones más brillantes destacan sobre el homogéneo halo, parcheando la galaxia y definiendo, finalmente, sus cuatro porciones más notorias. No hay rastro de esos penachos que enarbolan el centro como una gigantesca explosión, pero no es difícil imaginarlos gracias a la gran similitud de lo que vemos con las fotografías de larga exposición. Para quien no guste de estas visiones tan ampliadas, o no quiera hacer un engorroso seguimiento manual, menores aumentos también ofrecen una gran delicadeza a la vista, y la grieta central es fácilmente visible siempre que el cielo tenga un mínimo de calidad.

M82

Un rápido vistazo alrededor de esta pareja nos mostrará pequeñas y difusas manchas, aquí y allá, salpicando la zona, que no son más que el séquito denominado Grupo de M81. Pero dedicaremos otra entrada a ellas para terminar de conocer a esta gran y cercana familia, compañeras de viaje en la inmensidad del cosmos.