Una lejana familia (HCG 44 y Algieba)

Leo va alzándose más al comienzo de cada noche, no teniendo que esperar hasta altas horas de la madrugada para disfrutar de sus objetos. Hoy vamos a centrarnos en el pecho del león, que en vez de un corazón guarda dos tesoros a buen recaudo. Por un lado, Algieba, gamma Leonis, es la brillante estrella amarillenta que podemos ver por encima de Regulus. Por otro lado, una pequeña agrupación de galaxias brilla junto a Algieba, dispuestas a ofrecernos una agradable visita.

Empezaremos con Algieba, para ir adaptando la visión a la oscuridad y prepararnos para disfrutar del siguiente objetivo. La llamativa estrella no es tal, sino una estrella doble de componentes muy brillantes, con una magnitud de 2.28 y 3.51, respectivamente. Su nombre proviene del árabe “la frente”, a pesar de lo cual ocupa la zona de la melena que cae sobre el pecho del felino. Situadas a unos 130 años luz de nosotros, giran una alrededor de la otra completando una vuelta en más de 500 años. La principal es de tipo espectral K, con un diámetro 23 veces mayor que nuestro sol y una temperatura cercana a 4.500 grados kelvin. La estrella secundaria, algo más pequeña, es de tipo espectral G. Ambas son gigantes que han dejado de fusionar hidrógeno en helio, con lo cual la gravedad colapsa el núcleo mientras la envoltura gaseosa se va expandiendo, de ahí su gran diámetro. Dentro de unos miles de años tendrá suficiente energía para fusionar helio y transformarlo en elementos más pesados, continuando el ciclo habitual de las estrellas.

Se encuentran separadas entre sí por 4.6 segundos de arco, distancia fácilmente distinguible con la mayoría de telescopios. Aun así nos convendrá elegir una noche estable para disfrutar de ella. Veremos entonces dos estrellas brillantes y amarillentas, una levemente mayor que la otra, que a bajos aumentos parecen tocarse, separándose en cuanto colocamos un ocular de mayor aumento. La mejor imagen la obtuve con el ocular de 7 mm, a 214 aumentos, ambas refulgiendo con la fuerza de las estrellas gigantes. En la menor componente, por cierto, se ha descubierto un planeta situado a poco más de una UA (unidad astronómica) de distancia. Podría parecer similar a la tierra, pero la realidad es que tiene un diámetro más de 8 veces superior al de Júpiter, por lo que la vida allí no debe de ser precisamente sencilla. De todas formas la imaginación puede elucubrar muchas posibilidades. Quién sabe si en un gigante gaseoso tan enorme habrá capas de su atmósfera con una temperatura estable y elementos que permitan la formación de moléculas orgánicas…

Doble - Algieba.png

De Algieba damos un breve salto, moviendo el telescopio tan sólo 2 grados al norte, “cuello arriba”, si bien estamos viajando millones de años luz en la realidad. Hickson 44 es un grupo de galaxias cuya distancia se estima entre 60 y 100 millones de años luz, y al menos 3 de sus componentes son fácilmente visibles con aberturas moderadas. El catálogo Hickson es un compendio de 100 grupos compactos de galaxias publicado en 1982 por Paul Hickson, siendo el más famoso el Quinteto de Stephan, o Hickson 92. El que nos ocupa hoy, HCG 44, está formado por NGC 3185, NGC 3187, NGC 3190 y NGC 3193. Las tres últimas conforman, a su vez, el grupo conocido como Arp 316.

Foto HCG 44.jpg

NGC 3190 es la galaxia principal, ocupando el centro del grupo, una espiral vista de perfil que exhibe una prominente banda oscura de gas, claramente visible en la siguiente fotografía del Hubble. Mide unos 75.000 años luz de diámetro, aproximadamente la mitad que la Vía Láctea, y muestra signos de estar interactuando, especialmente con NGC 3193.

Foto NGC 3190

Ésta última es una galaxia elíptica, la segunda de mayor brillo en esta pequeña familia, con un diámetro de unos 2 minutos de arco. En las fotografías de larga exposición se aprecia un reguero de polvo brillante entre NGC 3190 y NGC 3193, un río de estrellas que ambas galaxias están compartiendo. La vista desde un planeta situado alrededor de ellas sería, sin duda, majestuosa. Sin embargo, la componente más llamativa por su forma es, probablemente, NGC 3187, una espiral barrada deformada con los brazos muy abiertos, casi a 90º de la prominente barra central, debido a la interacción gravitatoria con la galaxia principal. En sus brazos podemos observar un gran número de pequeñas condensaciones, regiones HII y cúmulos abiertos, prueba de la actividad proliferativa que está teniendo lugar en ella. Es la componente más débil del grupo, con una magnitud estimada entre la 13 y la 14. La cuarta componente de HCG 44, que se encuentra excluida de Arp 316, es NGC 3185, una espiral barrada con sus brazos en disposición circular. La familia la rematan otras dos pequeñas galaxias, PGC 86788 y PGC 2806871, visibles tan sólo en fotografías.

Hickson 44

La observación visual de Hickson 44 no es difícil si la noche es oscura. Cuando busqué estas galaxias con mi Dobson 305 mm, lo primero que vieron mis ojos de forma llamativa fueron NGC 3190 y NGC 3193. La primera ocupaba el centro del ocular, brillante, con una silueta alargada y un núcleo brillante que destacaba sin dificultad. NGC 3193, un poco más abajo, era una esfera perfecta con el núcleo más intenso, difuminándose conforme se alejaba hacia los bordes. Creo que es uno de los ejemplos más ilustrativos para diferenciar entre ambos tipos de galaxias (lo sería más aún si NGC 3190 estuviera de frente y mostrara sus brazos con claridad). NGC 3185, un poco más lejos, también se ve sin mayores problemas, una pequeña mancha difusa y de forma circular, con un núcleo menos brillante que en las anteriores. NGC 3187 es, con diferencia, la galaxia más esquiva de la familia, apreciándose con visión lateral muy cerca de NGC 3190. Al principio sólo distinguía una pequeña nebulosidad, pero prestando un poco de más atención pude distinguir su forma fina y alargada, bien definida, aunque los brazos se escapaban a mis ojos. Sin duda, una peculiar e interesante familia de universos a la que visitar en más de una ocasión.

Hickson 44 detalles

Olor a primavera (NGC 2903)

Las noches invernales en las que la luna invade el cielo hasta la madrugada invitan a quedarse bajo una manta y el calor del hogar. Sin embargo, en estas noches podemos aprovechar para dormir un poco y  salir al campo a respirar el gélido aire que dota a este segundo turno de observación de una atmósfera espectacular, propiciando noches cristalinas con muchas cosas que ofrecernos. La primavera ya se deja notar en esta franja horaria, comenzando con la silueta de Leo, saliendo temprano y situándose en lo más alto a últimas horas de la noche. Precisamente en esta constelación está el objeto que nos ocupa hoy, NGC 2903, una galaxia que reside cerca del hocico del felino.

NGC 2903 es una de esas grandes galaxias que, inexplicablemente, Charles Messier pasó de largo en la elaboración de su lista (llama aún más la atención sabiendo que hasta tres cometas pasaron junto a la galaxia en su época). Esta gran masa de estrellas es una galaxia espiral barrada que mide unos 80.000 años luz de diámetro, considerándose una hermana pequeña de nuestra Vía Láctea. Extensos brazos en espiral salen de su barra central, pero, a diferencia nuestra, se encuentra poblada por numerosas regiones HII que convierten a NGC 2903 en una galaxia de brote estelar, especialmente en las zonas más cercanas a su núcleo. Una de estas regiones es tan brillante que tiene nombre propio, NGC 2905, situada cerca del centro.

Foto 2903.jpg

Se encuentra a unos 20 millones de años luz de nosotros y, con una magnitud de 9.3, es una de las galaxias más brillantes de las que podemos disfrutar en el hemisferio norte. Tiene a su alrededor un gran número de pequeñas galaxias satélite, probables responsables de su alta tasa de formación estelar.

Con un cielo oscuro, puede atisbarse sin ningún problema con el buscador del telescopio, apareciendo como un pequeño manchurrón alargado y difuso situado por debajo de Alterf o Lambda leo, la estrella de magnitud 4.3 situada en el hocico del León. Es necesario mirar por el telescopio para comenzar a distinguir a detalles. A 65 aumentos una gran nube alargada, de unos 15 minutos de longitud, ocupa el centro del ocular. El núcleo es muy brillante y de forma elíptica, extendiéndose alrededor de él un halo uniforme entre dos estrellas más brillantes.

NGC 2903

Alguna región más brillante se llega a intuir, pero es a mayor aumento cuando lo pude con claridad. A 214x la galaxia ocupaba más de la mitad del campo de visión, con un halo brillante fácilmente visible a simple vista, aunque con visión lateral se apreciaba bastante más alargada. Inmediatamente noté una zona más brillante un poco más abajo del núcleo, alargada, perpendicular al eje principal de la galaxia (corresponde a la ya mencionada nube NGC 2905). Tras adaptar un poco mejor la visión pude apreciar que esa especia de línea brillante se continuaba y giraba en espiral hasta encontrarse con el núcleo. Sonreí; no pensaba que me iba a resultar tan fácil ver uno de los brazos principales, aunque sólo fuera el comienzo. Tras varios minutos pude comprobar que el otro brazo se encontraba simétricamente opuesto, aunque mucho más tenue. Sin embargo, por momentos, aparecía a la vista antes de volver a desvanecerse. Aún más, pude apreciar muy cerca del núcleo los fotones de un brazo que recorría la galaxia paralela al eje principal, pasando cerca de la estrella más próxima. Una vez que se compara con fotografías se puede ver que sólo vi la zona más brillante y central, ya que la galaxia prácticamente duplica en tamaño lo visto. Sin embargo, su zona externa es muy pobre en estrellas, exceptuando los dos largos brazos que se prolongan por un área de unos 20 minutos de arco. Sin embargo, ser capaces de ver su comienzo y su forma me parece más que suficiente para seguir apuntando a esta galaxia cada vez que haya ocasión. Poco a poco irá mostrando más detalles, dejándose conocer tras este primer acercamiento. Quién sabe si algún día dejará entrever en toda su plenitud esos prominentes brazos que tanto nos gusta ver a los aficionados. La astronomía se reduce a practicar, a ver todo lo que podamos, a entrenar al ojo y, lo más importante, a disfrutar con cada cosa como un niño pequeño que ve el mar por primera vez.