Detalles en NGC 3432

NGC 3432, en la constelación de Leo Minor, es otra de esas peculiares galaxias que Halton Arp se encargó de seleccionar, y es realmente un objeto que puede sorprender a cualquier persona, observe con el instrumento que observe.

NGC 3432, también conocida como Arp 206, es una galaxia espiral enana con una barra central que no se aprecia con claridad debido a que nos muestra su perfil. Un perfil, por cierto, totalmente irregular, plagado de claroscuros que recuerda a otras galaxias como M82 o NGC 4631.Fue descubierta, como tantos otros objetos, por William Herschel en 1786. NGC 3432, situada a una distancia de entre 40 y 45 millones de años luz, pertenece a la corriente de galaxias denominada Ramal de Leo, un filamento de galaxias que comunica el Cúmulo de Virgo con el Grupo Local, y al que pertenecen algunas de las galaxias que hemos visto, como NGC 3521 o NGC 2841. Arp 206 presenta extensiones dispersas en ambos extremos a modo de plumas difusas de material galáctico, que nos ponen sobre la pista de un encuentro entre galaxias. Efectivamente, a su lado podemos apreciar una nubecilla difusa, casi en contacto con NGC 3432, que no es sino la causante de estas disrupciones morfológicas, la galaxia enana UGC 5983, visible sin dificultad con telescopio de gran apertura,

Foto NGC 3432

Sin embargo, llama la atención la ausencia de un marcado brote estelar, tan típico de estas galaxias, como ocurría en NGC 2146. Algunos estudios afirman que, desde que un encuentro intergaláctico tiene lugar, pasan alrededor de 400 millones de años hasta que el brote estelar se manifiesta, por lo que no sería descabellado que NGC 3432 se encontrara en esa franja de tiempo.

Con una magnitud de 11.7, no es difícil distinguir a NGC 3432 con cualquier telescopio, por pequeño que sea, si observamos desde cielos oscuros. Con el Dobson de 30 cm se muestra a bajo aumento como una nube alargada con una longitud de entre 6 y 7 minutos de arco y una anchura que no llega a los 2 minutos de arco. En el centro presenta un realce del brillo en forma de barra, y conforme pasan los minutos comienzan a adivinarse algunos grupos en toda su extensión. MAC 1052-3640 es el nombre de una tenue condensación que ha separado de la galaxia en el extremo nordeste, el motivo por el que Halton Arp incluyó a esta galaxia en su catálogo (spirals with detached segments o, en castellano, espiral con segmentos separados). En mi caso no pude apreciar esa pequeña nube, probablemente por falta de oscuridad, pero con un poco de perseverancia y buena transparencia no debe suponer un problema. Lo que sí pude ver fueron dos zonas de mayor densidad, pequeñas y bien definidas, regiones con una destacada proliferación estelar que se muestran más fácilmente por poseer un mayor brillo superficial.

NGC 3432.png

 

El grupo galáctico de NGC 3158

Vamos a volver a sumirnos en las profundidades del cosmos, esta vez en los dominios de la constelación Leo Menor. Allí, muy cerca de las patas traseras de la Osa Mayor, vamos a disfrutar de un lejano grupo de galaxias que se sitúan a la considerable distancia de 282 millones de años luz. La protagonista del grupo es NGC 3158, una colosal elíptica a cuyo alrededor se sitúan las más de 30 componentes que forman esta familia. Es un claro ejemplo de elíptica cD, aquellas que encontramos en los centros de las agrupaciones galácticas y que rigen la dinámica de éstas. En la siguiente imagen podemos comprobar el potente efecto que transmite NGC 3158.

Foto NGC 3158

La gran elíptica domina el centro del cúmulo, y resulta llamativo contemplar todas esas pequeñas manchas que se arremolinan a su alrededor. Su destino está claro, pasando a formar parte, como tantas otras ya lo habrán hecho, del menú de NGC 3158. Las dimensiones de esta galaxia son muy superiores a nuestra galaxia. Si tenemos en cuenta sus zonas más densas, resulta tener un diámetro de unos 170.000 años luz, aunque su halo llega más allá, alcanzando incluso los 300.000 años luz de diámetro. A ello han contribuido, sin duda, las galaxias canibalizadas a lo largo de los últimos miles de millones de años. Su magnitud de 11.9 le permitió ser descubierta por William Hersechel en 1787, siendo la mayoría de las otras galaxias descubiertas por el francés Guillaume Bigourdan en 1886 (algunas otras necesitaron del telescopio de 72 pulgadas de Lord Rosse).

Casi todas las galaxias apreciables con instrumentos de aficionado son de tipo elíptico, destacando por contraste NGC 3160, una espiral que apreciamos de canto. Con una magnitud de 14.3 y una longitud de 1.3 minutos de arco, supone una bonita aunque débil disparidad ante el resto de galaxias. Una banda oscura y plumas a ambos extremos sugieren una interacción reciente con algunas de las otras galaxias. Del resto, NGC 3163 es la más brillante, una elíptica de magnitud 13.3 (también descubierta por Herschel) cuyo halo no es del todo regular, presentando un abombamiento, fruto, igualmente, de interacciones intergalácticas: en este baile cósmico todas participan.

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Las demás galaxias visibles con un Dobson de 30 cm requieren cielos bien oscuros, pudiendo apreciarse tres elípticas alineadas: NGC 3161, NGC 3159 y NGC 3151. Todas ellas aparecían como pequeñas manchas difusas, visibles con visión periférica, siendo NGC 3161 la más débil, con diferencia, con una magnitud de apenas 14.5. Sería interesante poder apreciar el batiburrillo de pequeñas galaxias que rodean a la principal, NGC 3158, aunque tendremos que conformarnos con apreciarlas en fotografías. Aun así, las 6 galaxias que pude distinguir con mi Dobson me dejaron con un buen sabor de boca, especialmente con el contraste de la espiral NGC 3160, que parecía desafiar al resto de sus compañeras.

NGC 3158 detalles

Unión de dos desconocidas (NGC 3395 y NGC 3396)

El hombre ha dado forma al cielo acotándolo en constelaciones que le sugerían formas de seres vivos, objetos o leyendas de su época, de manera que hoy el cielo está completamente parcelado. La mayor parte de las constelaciones son bien conocidas, pero hay unas cuantas que permanecen en la sombra con cierto misterio, bien por su escasez en estrellas brillantes (como la Jirafa) o bien por su pequeño tamaño y, también, parquedad en objetos llamativos de cielo profundo. Esta última característica se puede aplicar a la constelación de Leo Minor, una pequeña constelación creada por Johannes Hevelius en 1687, situada justo el norte de la conocida Leo. Es pequeña, ocupando el puesto 64 en cuanto a superficie con respecto al resto de constelaciones, y su estrella más brillante, 46 LMi, brilla con magnitud 3.8, otro motivo más para que la constelación permanezca en las sombras del interés común. Si hablamos de cielo profundo, su fauna está compuesta por algunas galaxias relativamente débiles, ninguna de las cuales supera la magnitud 11.

Aun así, Leo Minor tiene algunos detalles que mostrarnos, y hoy nos centraremos en un espectáculo de los que tanto nos gustan, un par de galaxias que están en pleno proceso de colisión. Son NGC 3395 y NGC 3396, dos galaxias situadas a la respetable distancia de 85 millones de años y que forman parte del catálogo Arp de galaxias peculiares con la entrada número 270. NGC 3395 es una espiral barrada de magnitud 12.5 y con algo más de 50.000 años luz de diámetro, cuyos brazos están siendo deformados a medida que se acerca a NGC 3396. Esta última es una galaxia irregular que ya ha perdido su forma original, si bien conserva una barra central, los últimos vestigios de lo que pudo haber sido una bella espiral. En fotografías de larga exposición es muy llamativa la superficie de estas dos galaxias, que se halla escindida en múltiples nódulos brillantes, muestra de la gran proliferación estelar que la interacción está produciendo. Un puente de estrellas parece unir ambas galaxias por sus extremos en contacto. Al otro lado de NGC 3395, su prominente brazo espiral que se abre en un grotesco ángulo recibe su propia denominación, IC 2605.

Foto NGC 3395.jpg

Para localizarla podemos partir de la pata trasera de la Osa Mayor, cerca de la cual se halla la estrella 46 LMi o Praecipua. Es la estrella de mayor brillo de la constelación, con una magnitud de 3.8, a pesar de lo cual no cuenta con una “letra” propia (en estas constelaciones compuestas por estrellas débiles no es raro encontrar situaciones similares). Es una estrella de tipo espectral K0 que brilla con un tono anaranjado, situada a tan solo 95 años luz de distancia. Una vez localizadas ambas galaxias no será difícil distinguirlas a bajo aumento si la noche es oscura. Veremos entonces dos pequeñas manchas de unos 2 minutos de longitud, algo alargadas, que parecen tocarse en uno de sus extremos. Al usar 214 aumentos pierden algo de brillo, aunque sus detalles se aprecian con mayor facilidad. NGC 3396 es la más alargada, con su región interna más brillante, en forma de barra de apenas 1 minuto de arco de longitud, visible con más facilidad usando la mirada periférica. NGC 3395 es algo menor y tiene una forma más redondeada, si bien presenta un núcleo mucho más intenso, pequeño y circular, como si fuera una estrella incrustada en su centro. Con la visión adaptada su tamaño es algo mayor, estirándose en dirección opuesta a la zona de contacto con su compañera, como si ambas galaxias formaran una inmensa “V” cósmica.

NGC 3395.png