Cuádruple espiral (NGC 5248)

La constelación del Boyero no es precisamente una de las más llamativas en cuanto a objetos de cielo profundo. No obstante, si tenemos la oportunidad de observar bajo cielos oscuros podemos hacer algunos viajes interesantes. Hoy vamos a hablar de una galaxia que se encuentra al este de Arturo, a medio camino en dirección a Spica, la principal estrella de Virgo.

NGC 5248 es una galaxia espiral barrada que fue descubierta por William Herschel en 1784. Su distancia es incierta, pero diversos estudios coinciden en situarla entre 50 y 60 millones de años luz. Aunque nos pueda parecer muy alejada del Cúmulo de Virgo, podemos decir que es uno de sus componentes. Concretamente pertenece a una cadena de agrupaciones galácticas que reciben el nombre, en su conjunto, de Virgo III, y se disponen a la izquierda del Cúmulo de Virgo formando un filamento de unos 40 millones de años luz de longitud. Este filamento comprende a su vez varios subgrupos, siendo NGC 5248 el principal componente del grupo que lleva su nombre. Las otras galaxias que se encuentran formando parte del mismo son UGC 8575 y UGC 8614, cuya magnitud, aunque débil, las pone al alcance de telescopios de apertura media.

Esta galaxia posee un tamaño comparable al de la Vía Láctea. Dos grandes brazos se arremolinan alrededor de su núcleo y, a medio camino, se difuminan conforme se alejan a la periferia. Sin embargo, NGC 5248 guarda un curiosa sorpresa, y es que presenta otros dos brazos muy cerca del núcleo, cuya longitud llega apenas a los 1.000 años luz del centro. El final de estos pequeños brazos internos se continúa con una región de intensa proliferación de estrellas, un brote estelar con forma de anillo. En esta zona se sitúan varios supercúmulos estelares, unas enormes y masivas estructuras repletas de jóvenes estrellas y que ya vimos al observar la galaxia NGC 1569.

Cuando observemos NGC 5248 al telescopio tenemos que tener en cuenta que presenta un brillo superficial bastante pobre, así que debemos elegir un cielo oscuro y un momento en el que se encuentre cercana al cénit. Inicialmente apreciaremos una mancha difusa y ovalada, de unos 6 minutos de arco de longitud y algo más de 4 de anchura, con un núcleo brillante que destaca sobre el resto. Con un poco de paciencia podremos ir exprimiendo los detalles de esta compañera celeste, apreciando con visión periférica la presencia de sus brazos principales, que se alejan del núcleo en sentidos opuestos. 

NGC 5248

Mirándonos al espejo (Arp 271)

De casi todos es conocido el hecho de que nuestra galaxia acabará fusionándose con M31, la Galaxia de Andrómeda, dentro de unos 4.000 millones de años. Nosotros no estaremos aquí para verlo, y de ahí el interés de este par de objetos del que vamos a hablar hoy.

Se trata de Arp 271, una pareja de galaxias que están comenzando un proceso de interacción entre sí, aunque todavía no han sufrido ninguna deformación importante de sus discos. Descubiertas ya por William Herschel en 1785, ambas son galaxias espirales extremadamente parecidas entre sí. Se encuentran a una distancia superior a los 120 millones de años luz y tienen un tamaño relativamente pequeño, acaparando entre las dos una extensión de 130.000 años luz de lado a lado. NGC 5426 es la mayor de ellas, apareciendo inclinada desde nuestro punto de vista, lo cual no nos impide admirar su estructura espiral. NGC 5427, algo más pequeña que su compañera, despliega sus brazos totalmente de frente. Es una galaxia de tipo Seyfert II, con una importante emisión de radiación electromagnética desde sus regiones más centrales, promovida probablemente por la presenta de un agujero negro supermasivo. Entre ambas galaxias se aprecia un puente de material, gas azulado y algunas estrellas, que es indicativo de que el proceso de interacción ya ha comenzado, aunque según parece no se puede afirmar rotundamente que ambas galaxias vayan a fusionarse en un futuro cercano.

Ambas galaxias se encuentran en la constelación de Virgo, en una zona relativamente tranquila y alejada del tumultuoso Cúmulo de Virgo. NGC 5427, la más brillante, tiene una magnitud de 11.4, y será la primera que veamos al asomarnos al ocular. Se aprecia como una nubecilla redondeada de unos dos minutos de arco de diámetro. A su lado, con una magnitud de 12.1, brilla NGC 5426, algo más difusa y alargada, de forma ovalada y con un núcleo elongado también. En un primer momento, el único detalle que aprecié en NGC 5427 con mi Dobson de 30 cm de apertura fue un núcleo prominente y brillante, de aspecto estelar, pero tras varios minutos de adaptación comencé a notar alguna irregularidad en su disco redondeado. Con paciencia, llegué a distinguir dos de sus brazos espirales que se arremolinaban alrededor del núcleo y salían disparados hacia su compañera, como si quisieran agarrarla con más fuerza. Por momentos desaparecían del campo, pero tras relajar la vista volvían a intuirse en la lejanía. Entre ambas brillaba una tímida estrella de nuestra propia galaxia, dándose aires de privilegiada por contar con un asiento en primera fila. Con mayor apertura el espectáculo debe ser, sin duda, digno de ver durante horas.

NGC 5426

Virgo en espiral (NGC 5247)

Llevo varias semanas sin poder actualizar el blog, y no por falta de ganas, sino porque entre el trabajo y las observaciones públicas de julio y agosto apenas tengo tiempo para nada. No obstante, todavía tengo varios dibujos pendientes sobre los que hablar, y hoy le toca el turno a una galaxia que me sorprendió gratamente. Solemos pensar en los objetos Messier como los más sencillos, pero hay galaxias del New General Catalogue (NGC) que muestran su estructura espiral más fácilmente que las descubiertas por el astrónomo francés. La de hoy es un claro ejemplo, un deslumbrante universo-isla que podemos ver en todo su esplendor en la siguiente fotografía:

NGC 5247 es una espiral que vemos de frente, mostrando dos prominentes brazos espirales que se dividen, a su vez, en otros dos tras dar media vuelta alrededor del núcleo. No vemos ninguna barra central, sino que los brazos se originan en el mismo centro arremolinado. Estamos ante lo que se denomina una galaxia “Espiral de Gran Diseño”, que se diferencian claramente de las floculentas, en las que sus brazos parecen estar disgregados en múltiples fragmentos inconexos. No, aquí  vemos unos destacados brazos con múltiples condensaciones, asociaciones estelares con un reciente origen. Por las regiones más periféricas, algo disgregadas del centro, podríamos pensar que NGC 5247 ha sufrido algún reciente encontronazo con otra galaxia, pero lo cierto es que los datos apuntan a que lleva “flotando” solitaria mucho tiempo, y por eso ha sido objeto de numerosos estudios que buscan encontrar una causa para explicar la formación de los brazos espirales.

La galaxia se encuentra a una distancia estimada entre 60 y 70 millones de años luz, englobándose por tanto en el Cúmulo de Virgo, con el que ya estamos más que familiarizados. Su magnitud de 10.5 permite encontrarla con instrumentos de pequeña apertura, si bien necesitaremos telescopios mayores si queremos resolver sus brazos. Con el Dobson de 30 cm no supuso ningún desafío, a diferencia de otras galaxias del catálogo Messier. A 115 aumentos ya mostraba un prominente y brillante núcleo redondeado con una nube tenue y difusa a su alrededor, que alcanzaba unos 5 minutos de diámetro. A 214 aumentos disminuía su contraste pero, por el contrario, los dos brazos espirales principales salieron a la luz, al menos la porción de ellos previa a la bifurcación. Me recordaba a M91 sin barra central, con su brazo septentrional (abajo en el dibujo) algo más engrosado y ostentoso. Antes de cambiar a otra galaxia no pude evitar preguntarme cuántos otros objetos me esperaban en esa constelación para sorprenderme.

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Al borde de Virgo (M85 y NGC 4394)

En Virgo hay varias galaxias que están al alcance de unos buenos prismáticos bajo cielos oscuros, y M85 es una de ellas:

También conocida como NGC 4382, M85 es una galaxia lenticular, aunque algunos estudios recientes parecen identificarla como una elíptica. Ya sabemos lo difícil que puede ser en ocasiones esta distinción, pues los dos tipos de galaxia, dependiendo de la orientación, pueden adoptar la misma forma redondeada u ovalada. M85 fue descubierta por Pierre Méchain en 1781, y es una de las galaxias más septentrionales del Cúmulo de Virgo, al cual pertenece. Presenta poco hidrógeno neutro, lo cual, añadido a varios detalles de su estructura interna, hace pensar que sufrió una colisión con otra galaxia hace entre 4.000 y 7.000 millones de años, cuando nuestro Sol ni siquiera había nacido.

Cerca de M85 podemos observar una pequeña galaxia que está interactuando con ella, NGC 4394. Fue descubierta por William Herschel tres años después que Méchain encontrara a M85. Es una espiral difusa con una prominente barra central que tiene magnitud 11 y  3 minutos de diámetro, lo cual corresponde a unos 40.000 años luz a la distancia a la que se encuentra. Es una galaxia de tipo LINER (Low-ionization nuclear emission-line region), un tipo de galaxias que emiten radiación desde sus regiones más centrales: su causa puede ser la presencia de un agujero negro supermasivo de 100 millones de masas solares o, por otro lado, la emisión producida por una gran cantidad de estrellas jóvenes. Otra galaxia más pequeña está también interactuando con M85, una elíptica enana que se denomina MCG 3-32-38. En 2006 apareció un objeto de aspecto estelar y magnitud 13 en el disco de M85, con un comportamiento que no correspondía con el de las supernovas. Tras un período de observación se llegó a la conclusión de que se debía a la colisión entre dos estrellas de baja masa, un fenómeno poco frecuente que se conoce como “novas rojas luminosas”.

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Rondando la décima magnitud, podemos encontrar sin problema a M85 saltando de galaxia en galaxia. Presenta un aspecto alargado de unos 5 minutos de arco de diámetro mayor, con un núcleo brillante y redondeado que se va difuminando hacia la periferia. Los bordes no son definidos, y un pequeño punto aparece inmerso en su disco, como si fuera una supernova: en realidad es una estrella impostora, un miembro de nuestra propia Vía Láctea que se hace pasar por un viajero lejano. A su lado podemos ver sin dificultad otra nubecilla redondeada que se corresponde con NGC 4394. Presenta un núcleo brillante y puntiforme, y con visión lateral destaca una delicada barra que atraviesa su superficie de lado a lado.

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El pequeño sombrero (NGC 5746)

La astronomía nos brinda, en ocasiones, interesantes sorpresas cuando menos lo esperamos, y eso fue lo que me ocurrió hace unos meses, cuando navegaba con mi telescopio por el Cúmulo de Virgo. Dirigí mi “nave espacial” a NGC 5746, una brillante galaxia que se mostraba como una mancha alargada fácilmente visible con visión directa. Entonces, en cuestión de unos pocos segundos, no pude evitar soltar una exclamación: ¡tiene una banda oscura!

 

 

NGC 5746 es una galaxia espiral que, siguiendo los pasos de las imponentes M104 o NGC 4565, presenta una contrastada banda de polvo que la divide en dos cerca de su región ecuatorial. Se sitúa a unos 90 millones de años luz de nosotros y forma parte de una familia de galaxias conocida como Grupo Virgo III, una nube de galaxias que rotan alrededor del Cúmulo de Virgo en forma de cadenas galácticas. NGC 5746 es una galaxia de considerable tamaño, con un diámetro que se aproxima a los 200.000 años. Presenta un bulbo prominente y de forma rectangular (reflejo de una barra central) que destaca en las fotografías de larga exposición, así como un extenso halo que rodea la galaxia como un aura fantasmal. La formación estelar no es demasiado activa y el estudio en el infrarrojo descarta recientes interacciones con otras galaxias.

NGC 5746 se encuentra cerca de la brillante 109 virginis, una estrella blanca de características similares a Vega pero situada a 129 años luz de distancia. La galaxia es fácilmente visible con pequeños instrumentos bajo un cielo oscuro, apareciendo como una mancha alargada de 7 minutos de largo y apenas uno de ancho. El núcleo brilla con intensidad en medio de un llamativo bulbo, y la banda oscura se distingue sin dificultad con visión periférica, sobre todo en las regiones más centrales. Esta banda parece desplazar el núcleo y el bulbo hacia un hemisferio de la galaxia, dando una imagen que podríamos comparar con una puesta de Sol sobre el agua. NGC 5746 es un pequeño sombrero que está acostumbrado a vivir a la sombra de las grandes galaxias, pero merece, sin duda, una larga y dedicada visita.

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Anatomía de una galaxia (NGC 4536)

Entre Virgo y Coma Berenices podríamos pasar años descubriendo sus galaxias, con telescopios pequeños podemos ver cientos de ellas y mayor apertura el número alcanza las cuatro cifras. Hoy vamos a centrarnos en un verdadero portento galáctico que se merece estar en la lista de objetos primaverales de cualquier cazador de galaxias (yo no la conocía con anterioridad, y no entiendo cómo se me podía haber pasado por alto).

Se trata de NGC 4536, un espectacular galaxia cuyos brazos son más brillantes que muchos de los de otras galaxias del catálogo Messier. Aunque se encuentra en la zona del cielo que comprende el Cúmulo de Virgo, en realidad no pertenece a él, sino a un conjunto de familias galácticas que reciben el nombre de Grupos de Virgo II (o Nube de Virgo II). Estas galaxias se sitúan al sur del cúmulo y forman una extensión compuesta por diversos grupos de menor envergadura. NGC 4536 pertenece al Grupo de M61, cuya distancia se estima entre los 50 y los 70 millones de años, según el método por el que lo estudiemos. Es una galaxia de tipo SAB, una espiral con una barra central de cuyos extremos parten dos prominentes brazos plagados de regiones de formación estelar, como podemos observar en la fotografía anterior tomada con el Telescopio Espacial Hubble. Su núcleo brilla con intensidad y emite una gran cantidad de rayos X, debido a la presencia de un agujero negro supermasivo cuya masa se estima entre 10.000 y un millón de masas solares (como comparación, el agujero negro de nuestra Vía Láctea tiene una masa estimada de 6 millones de veces mayor que la del Sol).

Hay dos lugares donde se concentra la mayor proliferación estelar de esta galaxia, y curiosamente no son sus brazos espirales. La zona más antigua reside en el núcleo, mientras que una zona de formación más reciente se engloba a su alrededor, formando un anillo a unos 3 años luz del centro. ¿Cómo se puede saber si una región de formación estelar es más antigua que otra? En este caso, comprobando la población estelar de la zona en cuestión. En el núcleo abundan las gigantes rojas y los remanentes de supernova, de manera que muchas de sus estrellas han tenido tiempo de desarrollarse por completo. En cambio, en el anillo predominan las estrellas de tipo espectral O y B, estrellas que han nacido recientemente e iluminan el gas circundante formando regiones HII.

La magnitud de NGC 4731, de 11.1, la pone al alcance de un par de prismáticos bajo cielos oscuros. Tiene un tamaño de 7.6 minutos de arco en su eje mayor y 3.2 minutos de arco de ancho. Su núcleo, visto al telescopio, es brillante y fácilmente visible con visión directa, de forma redondeada. Un débil halo lo rodea, sin atisbo de la barra central, pero inmediatamente saltan a la vista los brazos espirales. “¿Cómo es posible que me haya perdido esto tanto tiempo?”, fue lo primero que pensé al contemplarla. Los dos brazos se expanden en direcciones opuestas en un ángulo muy abierto, claramente visibles con visión periférica. El más septentrional es más definido, sobre todo en su mitad más cercana al núcleo, que aparece con aspecto grumoso, con débiles condensaciones que se aprecian sin mayor dificultad. Esas condensaciones son regiones de formación estelar (aunque no tienen nada que ver con las del núcleo o las del anillo que ya hemos mencionado), y unas de las formaciones extragalácticas más sencillas de distinguir que he conocido. NGC 4536 se ha convertido para mí en una visita obligada en estas noches primaverales, cuando las ganas de infinito se apoderan de nosotros.
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Discreta M91

La región de Virgo y Coma Berenices está, como ya sabemos de sobra, repleta de galaxias, y como muestra de ello nuestro amigo Charles Messier descubrió ocho de ellas en una misma noche. Imaginad la emoción de ser la primera persona en observar esas misteriosas manchas fantasmales… Hoy vamos a ver una de las nubes que vio Messier en 1781, que engrosó su lista de descubrimientos bajo el nombre de M91.

Posteriormente catalogada por William Herschel como NGC 4548, M91 es una galaxia sobre la cual persistió un halo de misterio que no se reveló hasta hace apenas 50 años. El caso es que no se encontraba ninguna galaxia en la posición que Messier había indicado (en su descripción la localizaba a partir de M58, una cercana galaxia), por lo cual la identidad de M91 permaneció en la sombra durante años. Un astrónomo aficionado descubrió, en 1970, cuál había sido el problema: Messier había confundido la galaxia M89 con M58, por lo cual la posición de referencia era equívoca, dando lugar al error mencionado.

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M91 es una galaxia espiral barrada que alcanza los 100.000 años luz de diámetro, perteneciente al Cúmulo de Virgo. Su población de estrellas se ha estimado en unas 400.000 millones, comparable al número que posee nuestra propia galaxia. Es una galaxia anémica, especialmente pobre en estrellas jóvenes y regiones de formación estelar. Esta escasez se debe a que, a su paso a través del Cúmulo de Virgo, ha ido perdiendo gran cantidad del gas que poseía, perdiendo así la materia prima para formar nuevos astros. En su interior se ha encontrado, no obstante, un agujero negro supermasivo con una masa de aproximadamente 25 millones de soles, unas cuatro veces superior al que habita en el interior de la Vía Láctea.

M91 es el objeto más débil del catálogo Messier y, por tanto, uno de los más difíciles de observar. Es de magnitud 11, pese a lo cual su brillo superficial es bajo y nos obliga a observarla desde cielos oscuros. Sin embargo, bajo las condiciones adecuadas nos permitirá disfrutar de su estructura con relativa facilidad. Con el Dobson de 30 cm pude apreciar su núcleo redondeado que se abría a ambos lados formando una delicada barra de unos 3 minutos de arco de longitud. El halo, extremadamente débil al principio, fue definiéndose poco a poco, hasta que pude comprobar cómo aparecían, con visión periférica, dos interesantes brazos espirales que se extendían unos 2 minutos de arco desde los extremos de la barra. Por momentos desaparecían, pero tras descansar la mirada volvían a dejarse ver, etéreos y volátiles. Sin duda, un objeto al que merece echarle un vistazo de vez en cuando, sobre todo cuando tiene tantos universos islas a su alrededor.

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