El triplete de Draco (NGC 5981, NGC 5982, NGC 5985)

Draco es una constelación que a menudo pasa de largo en un segundo plano, debido a que es tan extensa que su forma se pierde con facilidad, sin contar con un número importante de estrellas brillantes que ayuden a su orientación. Por otro lado, es tan larga que rodea a la polar, teniendo regiones que mostrarnos prácticamente durante todo el año. Ahora, en primera, alcanza su mejor momento, arriba en el cénit, y podemos aprovechar para observar muchas de sus galaxias. Las que nos ocupan hoy son tres en concreto, alineadas en un fascinante triplete, con el aliciente de ser completamente distintas entre sí.

Foto NGC 5985 Ken Crawford

Imagen captada por Ken Crawford

La variedad de formas es evidente cuando contemplamos esta fotografía, y es que el Triplete de Draco, como se conoce a este grupo, está compuesto por una galaxia elíptica y dos espirales, una vista de frente y otra de perfil. Podemos, de esa manera, comparar de un vistazo distintos tipos de galaxias. NGC 5985 es la mayor y más brillante de ellas, situada en un extremo, y es una bonita espiral barrada alargada con múltiples brazos situada a unos 120 millones de años luz. Es una galaxia de tipo Seyfert 1, con un agujero negro supermasivo en su interior que ha podido ser descubierto gracias a su disco de acreción, la materia que va girando a su alrededor y, progresivamente, siendo “devorada”, liberando gran cantidad de energía. Algo más lejos, a 130 millones de años, encontramos a NGC 5982, totalmente diferente a la anterior. Es una galaxia elíptica, con un núcleo extremadamente brillante y una estructura ovalada de luz fantasmal, tan llamativa en este tipo de galaxias. Se han encontrado a su alrededor cúmulos globulares de edades muy dispares que, junto a una estructura externa en forma de capas, dan pie a pensar que su origen se debe a la colisión entre varias galaxias distintas. Por último, NGC 5981 es otra galaxia espiral, esta vez vista de canto, extremadamente fina y más débil, a pesar de lo cual se encuentra más cerca que las anteriores, a unos 100 millones de años luz de distancia. Muestra una delicada línea oscura cruzando su ecuador, masas de polvo oscuro iguales que las de nuestra Vía Láctea.

Si vemos el trío de Draco desde un lugar oscuro quedaremos, sin duda, asombrados ante su interesante imagen. Para encontrarla podemos partir de la línea que une a Kochab y Pherkad, los más externos componentes de la Osa Menor. Por cierto, ambas estrellas ocupaban el polo norte celeste hace 1500 años, así que de un vistazo podemos apreciar lo rápido que va cambiando el eje de nuestro planeta. Además, en una noche limpia nos llamará la atención el color de Kochab, que aparece de un rojo intenso muy llamativo, debido a que es una gran estrella de tipo espectral K4. Si seguimos la línea que forman ambos astros, saltando de estrella en estrella, daremos con nuestro objetivo. Desde un primer momento salta a la vista NGC 5985, brillante y de un tamaño considerable, como una esfera difusa y alargada. Llama la atención su núcleo, que presenta una forma ovalada, visible con visión directa. Justo abajo, a menos de 10 minutos de arco, encontramos a NGC 5982, redonda, con un núcleo brillante y puntiforme en su interior. Es algo más débil que la anterior, pero su brillo está distribuido por un espacio menor, por lo que a veces da la sensación de ser más brillante. La tercera componente de este grupo es mucho más débil, de magnitud 13.2, y se sitúa siguiendo la línea que forman las anteriores. NGC 5981 es visible con mirada periférica, primero como una mancha extremadamente difusa y sin forma, aunque poco a poco se va conformando su silueta larga y fina, como una pequeña aguja en medio del espacio. No se puede apreciar su barra central, probablemente hagan falta mayor abertura o mejores cielos, pero lo cierto es que el conjunto es altamente sugestivo, conformando un paisaje cósmico agradable a la par que didáctico.

NGC 5985

A orillas del abismo (NGC 6503)

Ya hemos hablado previamente del Grupo Local, el conjunto de galaxias con el que compartimos nuestro espacio en el cosmos. Recientemente se nos puede englobar en otra estructura denominada, en inglés, “Local Sheet”, que viene a significar “Hoja local”. Esta agrupación engloba a un número de galaxias que se disponen en un espacio de unos 46 millones de años luz y tan sólo 1.5 millones de años luz de grosor, de ahí su mención como hoja. Lo que más nos interesa ahora mismo es que esta hoja galáctica marca el borde de una región rica en galaxias y se abre a un extenso vacío, conocido como el Vacío Local, en el que el número de galaxias es mínimo y se extiende a través de unos 200 millones de años luz. Es un mar oscuro, un páramo yermo que parece haberse producido por acción de la gravedad que, al unir a las principales galaxias, deja estos huecos entre ellas. Si da vértigo pensar que entre nuestro sol y la estrella más cercana nos separan 4.2 años luz de distancia, imaginar estos 200 millones de años luz de oscuridad puede llegar a estar fuera del alcance de nuestra imaginación.

Foto 6503.jpgSin embargo, no está totalmente vacío. Pequeñas galaxias sobreviven en esta región, y NGC 6503 es un buen ejemplo de ellas. Se encuentra a 17 millones de años luz, en el borde de este inmenso Vacío, y es una galaxia espiral enana que mide unos 30.000 años luz. Desde nuestra posición la vemos con una inclinación del 19%, por lo que sus brazos quedan relativamente poco visibles. Es una galaxia Seyfert, con un núcleo activo y considerado de tipo LINER, lo cual hace referencia a la probable presencia de un agujero negro en su interior que provoca la emisión de energía en diferentes longitudes de onda. Sin embargo, a juzgar por las emisiones, el agujero no debe disponer de una gran cantidad de estrellas para “echarse a la boca”, siendo considerada NGC 6503 una galaxia de bajo brote estelar en su centro, aunque en las zonas más periféricas podemos ver en las fotografías regiones HII de formación estelar.

Para buscarla tenemos que ir a la constelación del Dragón, que ocupa un área importante en el cielo y casi todos los meses podemos disfrutar de una gran porción suya. La zona nos resultará familiar, y es que se encuentra especialmente cerca de NGC 6543, la nebulosa del Ojo de Gato que ya vimos con anterioridad. Al mirar por el ocular, en una noche oscura con algo de humedad, agradecí enormemente el alto brillo de la galaxia, que adquiere una forma muy alargada, compartiendo campo con una brillante estrella cerca de uno de sus extremos. A 214 aumentos no perdía intensidad y el fondo se oscurecía más, componiendo una imagen espectacular. Otras pequeñas estrellas pululaban a su alrededor, aunque ninguna se atrevía a rozarla. Su núcleo era más brillante, ovalado y, por momentos, tras adaptar la vista completamente, me pareció ver el comienzo de un brazo en espiral. Tras descansar la vista volví para comprobar si continuaba allí y, efectivamente, una zona más brillante salía del núcleo y caminaba por su zona superior, la más cercana a la estrella principal.

NGC 6503

Cuando miremos al cielo en su busca y veamos la constelación de Draco, intentemos imaginar ese vacío inmenso a orillas del cual nos encontramos, para intentar conseguir, aunque sea de forma muy lejana, esa sensación que es una mezcla de vértigo y de inmensidad a la vez.