En torno a NGC 2820

Volvemos a la Osa Mayor para descubrir un secreto bien guardado, un grupo de galaxias que se encuentra a la considerable distancia de 85 millones de años luz y que se conoce como Holmberg 124:

ngc2820

La principal galaxia es la espiral que vemos de canto y que recibe el nombre de NGC 2820. Fue descubierta por William Herschel en 1791, junto con otra cercana galaxia, NGC 2814, y NGC 2805. Ésta última es la más brillante del grupo, aunque se encuentra un poco más alejada del resto. Muy cerca de NGC 2820 podemos ver una pequeña mancha que se corresponde con una galaxia lenticular, IC 2458, que pasó desapercibida hasta 1899, cuando fue descubierta por Guillaume Bigourdan. NGC 2820 es una galaxia de brote estelar, producido por la interacción entre las componentes del grupo galáctico. Sus dos cercanas compañeras, NGC 2814 e IC 2458, también muestran signos de interacción intergaláctica en forma de núcleos HII. De hecho, la pequeña IC 2458 también se conoce como Markarian 108, formando parte de un catálogo de objetos que muestran una importante emisión de radiación ultravioleta.

NGC 2820

Observar NGC 2820 no es complicado, si bien sus compañeras son harina de otro costal. Con una magnitud de 13.2, la galaxia principal aparece como una mancha alargada que alcanza los 4 minutos en su eje mayor, con los bordes bien delimitados si usamos visión periférica. Una cercana estrella nos servirá para orientarnos y buscar al resto de componentes. NGC 2814 se encuentra cerca de dicha estrella y aparece también como una estría fantasmal, más débil que la anterior, alcanzando una magnitud de 14.1. IC 2458 requerirá toda nuestra paciencia y cielos  verdaderamente limpios. Podremos verla entonces como una pequeña y difusa mancha, de apenas un minuto de arco de diámetro, que parece nacer en uno de los extremos de NGC 2820. Por momentos desaparece como si nunca hubiera estado allí, para reaparecer nuevamente cuando la mirada se aparta.

NGC 2820 detalles

Baja temporal

Hola a todos, habréis notado que llevo unos días sin actualizar el blog… El motivo principal es que ayer me casé y mañana me voy de viaje a Vietnam. Allí espero poder disfrutar de algunos días despejados y ver, por primera vez, la Cruz del Sur… En fin, llevo unos prismáticos que me han enamorado por si hay suerte, ya os contaré a la vuelta si he podido cazar algo interesante. ¡Un saludo y buenos cielos!

La Galaxia del Pingüino (Arp 142)

La mayoría de objetos que tengo en mi lista de observación los encuentro a partir de libros o fotos de astronomía, pero el objeto de hoy lo incluí por culta de una fotografía. No sabía si conseguiría ver la forma de la galaxia, ni siquiera si podría adivinarlas, pero me lancé en su búsqueda.

NGC 2936 es una galaxia apodada “la Galaxia del Pingüino” que se encuentra en la constelación de Hydra, en una posición bastante baja desde el hemisferio norte pero asequible si disponemos de un buen horizonte. NGC 2936 fue antaño una típica galaxia espiral, pero su encuentro con la cercana NGC 2937 la ha transformado en una de las siete maravillas celestes. La interacción gravitatoria  ha deformado sus brazos espirales y ha moldeado una peculiar forma que asemeja, para mí, un colibrí con su largo pico y las alas en movimiento hacia abajo. Presenta una asimetría total, con los bordes más cercanos a NGC 2937 plagados de condensaciones azuladas que son el reflejo lejano de millones de estrellas jóvenes que acaban de formarse. Podemos ver, incluso, algunas zonas de gas rojizo que se han salido, literalmente, de la galaxia por el influjo gravitatorio de su compañera. Gran parte del gas y polvo usados para formar estrellas también ha sido removido y podemos verlo en forma de densos filamentos oscuros que se perfilan contra  el brillo posterior de la galaxia. La estoica NGC 2937 aparece, sin embargo, firme y sólida, como si el encuentro intergaláctico no fuera con ella. Es una galaxia elíptica con el tono amarillento que le dan las estrellas de avanzada edad. En apenas mil millones de años ambas galaxias se habrán fusionado formando una sola galaxia elíptica, más grande y brillante aún que NGC  2937.

Ambas galaxias fueron descubiertas en 1864 por el astrónomo alemán Albert Marth (descubridor de, entre otros, NGC 6052 o NGC 6956). NGC 2936 tiene una magnitud de 12.9, mientras que su elíptica compañera alcanza las magnitud 13.6, si bien es quizás más fácil de distinguir porque su brillo está recluido en un espacio más reducido. Su bajo brillo se debe a su gran distancia, que se ha estimado en unos 320 millones de años luz. Pero la pareja cuenta, además, con otro importante atractivo, UGC 5130, una galaxia irregular o espiral vista de perfil que parece el trazo azulado que un enorme pincel ha dibujado junto a NGC 2936. Se encuentra, a pesar de ser más tenue, algo más cerca, a 230 millones de años luz de distancia, y, personalmente, fui incapaz de distinguirla con mi Dobson de 30 cm. Quizás necesite cielos más oscuros para ello. NGC 2936 y NGC 2937, catalogadas también como Arp 142, sí resultaron fácilmente detectables desde un primer momento, si bien tuve que hacer un esfuerzo para distinguir algún detalle más. NGC 2937 brillaba con mayor intensidad, con unos marcados bordes redondeados. NGC 2936, por el contrario era mucho más difusa. Su región más brillante era relativamente circular, y desde ahí se abría como un abanico a medio cerrar y torcido, como si NGC 2937 tirase de ella. La vista era, sin duda, un vago reflejo de la espectacular fotografía que me había motivado a su búsqueda, pero superó con creces mis expectativas y me hizo prometer que volvería a verlas dentro de poco, en compañía de algún telescopio de mayor apertura, para poder apreciar a  al azulada UGC 5130, completando así el exótico cuadro que la Hidra nos ofrece.

NGC 2936.png

Geografía galáctica (Abell 1060, el Cúmulo de Hidra)

Hoy vamos a provechar para hablar sobre el entorno de nuestra galaxia a gran escala, indagando sobre los supercúmulos que nos rodean y sus movimientos relativos. El universo no es un conjunto de galaxias dispuestas de forma caótica: se ordenan formando una red, una estructura de filamentos en cuyos nodos se aglomeran numerosas galaxias formando cúmulos, cuya población puede abarcar desde decenas hasta miles de galaxias unidas gravitacionalmente. Nuestro Grupo Local rinde pleitesía al Cúmulo de Virgo, a 65 millones de años luz de distancia, y formamos parte, junto con otros grupos, del Supercúmulo de Virgo.

Supercúmulo de Virgo.jpg

Pues bien, el Supercúmulo de Virgo se une estructuralmente a otros supercúmulos para formar una estructura más grande aún, conocida desde hace unos pocos años como Laniakea. Laniakea es una agrupación que engloba hasta 500 cúmulos y grupos de galaxias (probablemente más) y que mide más de 500 millones de años luz en su eje mayor. Otros supercúmulos que forman parte de Laniakea son el de Centaurus-Hydra, Pavus-Indus y el Supercúmulo Meridional, que engloba algunos cúmulos ya estudiados como el interesante Cúmulo de Fórnax. El centro de masas de Laniake reside en el Cúmulo de Norma (Abell 3627), en una zona especialmente masiva que se conoce como el Gran Atractor. Como su nombre indica, nuestro Grupo Local, así como todos los cúmulos cercanos, se mueven en torno a esta zona de gran atracción gravitatoria. Pero en el universo siempre encontramos estructuras más grandes y lejanas, de manera que el Gran Atractor es atraído, paradójicamente, por el denominado Supercúmulo de Shapley, que se encuentra a 650 millones de años luz y supera en masa a todos los anteriores.

Resultado de imagen de shapley laniakea

Pues bien, tras esta dosis de geografía extragaláctica vamos a centrarnos en uno de los bloques que conforman Laniakea. Se trata del Supercúmulo de Hidra, una gran familia de galaxias que a menudo se han asociado con las del Supercúmulo de Centauro. Sin embargo, estudios recientes separan ambos supercúmulos como entidades bien diferenciadas entre sí. El Supercúmulo de Hidra mide unos 100 millones de años luz en su eje mayor y se encuentra presidido por Abell 1060, el cúmulo que nos ocupa hoy. Este cúmulo, conocido simplemente como el Cúmulo de Hidra, tiene un diámetro de unos 10 millones de años luz y cuenta con 157 galaxias brillantes, aunque un número mucho mayor de galaxias menores orbitan, con seguridad, a las anteriores. En el conjunto se ha detectado, así mismo, una importante cantidad de materia oscura, debido principalmente a que la materia visible, por sí sola, no es capaz de explicar los movimientos que se observan en sus galaxias.

El centro del Cúmulo de Hidra lo ocupan dos galaxias elípticas destacadas, NGC 3309 y NGC 3311, ambas descubiertas por William Herschel en 1835. Con una magnitud de 11.6, son fácilmente visibles con pequeños telescopios bajo cielos oscuros. NGC 3311 cuenta con el honor de ser una de las galaxias conocidas con mayor número de cúmulos globulares, superando incluso a M87: cuenta con 16.000 globulares orbitando a su alrededor. NGC 3312, cercana a ellas, es una espiral de considerable tamaño y brillante al telescopio: resulta espectacular si ampliamos la fotografía inicial sobre esta galaxia, pudiendo apreciar sus brazos irregulares y llenos de oscuro polvo con una periferia difusa, probablemente a raíz de interacciones intergalácticas. Estas tres galaxias superan los 150.000 años luz de diámetro, comparables, por tanto, a nuestra propia galaxia. Para ver más galaxias hay que buscar con ahínco, pero un buen número de ellas están al alcance de un telescopio de apertura media. PGC 31422, NGC 3307 y NGC 3308, en orden  reciente de brillo, se encuentran alrededor de la pareja de elípticas. La última es una elíptica de magnitud 12, mientras que NGC 3307, una galaxia espiral, se acerca a la 13,5. PGC 31422, con una magnitud de 15.3, supondrá un desafío para la mayoría de telescopios.

Abell 1060.png

NGC 3314, cerca de NGC 3312, es una verdadera curiosidad cósmica. Es el resultado de la superposición de dos galaxias totalmente independientes. LEDA 31531, a 117 millones de años luz, es una espiral que la perspectiva ha situado justo encima de LEDA 31532, que se encuentra a más de 140 millones de años luz, otra espiral inclinada que pertenece al Cúmulo de Hidra. Galactic Silhouettes.jpgEsta casualidad ha permitido estudiar con gran nivel de detalle el polvo disperso por la primera galaxia, pues su color oscuro contrasta enormemente con la brillante galaxia de fondo. Con telescopios normales no podremos apreciar más que un borrón de magnitud superior a 13, pero aun así no deja de ser un objeto interesante. No muy lejos, PGC 31542 es otra pequeña y débil galaxia de magnitud 15.3, otro buen reto para nuestra vista. NGC 3316, una lenticular de magnitud, casi parece un foco luminoso a su lado. Por último, PGC 31537 es otra galaxia elíptica cuya magnitud, lejos de lo que podría hacernos temer el catálogo al que pertenece, es de 13.8, aunque su brillo superficial es bajo y no será tarea fácil. Por último, aunque con una magnitud de 18 es totalmente invisible con telescopios normales, me gustaría llamar la atención sobre un objeto que se encuentra al lado de PGC 31542, a la izquierda de NNGC 3312 en la fotografía. Si ampliáis la imagen podréis ver “algo” azulado y con cierta forma ovalada, con los bordes más brillantes. Al buscar su identidad me he encontrado con que está formado, en realidad, por dos lejanas galaxias que parecen unirse por sus extremos, dando esa apariencia de lazo.

Abell 1060 - detalles.png

No podría terminar este artículo sin hacer mención a las dos estrellas protagonistas que componen este cuadro, mucho más cercanas que todas las nubecillas que hemos visto. HR 4162 es la más brillante, con una magnitud de 4.8. Es una supergigagnte roja de tipo espectral M que se sitúa a 490 años luz de distancia. Tiene un color que llama poderosamente la atención, que la primera vez que la observé describí como ámbar. Su compañera, HD 91964, tiene una magnitud de 6.7, pero se encuentra a 1.000 años luz de distancia, con lo cual es de entender su menor brillo. No obstante, hace frente a HR 4162 con un interesante color nacarado, como si fuera un grano de arena que se ha quedado en el cielo. Estas dos estrellas no hacen más que añadir una nota de color y de interés a una familia tremendamente interesante, cuya única pega es su baja situación sobre el horizonte desde el hemisferio norte.

Detalles en NGC 3432

NGC 3432, en la constelación de Leo Minor, es otra de esas peculiares galaxias que Halton Arp se encargó de seleccionar, y es realmente un objeto que puede sorprender a cualquier persona, observe con el instrumento que observe.

NGC 3432, también conocida como Arp 206, es una galaxia espiral enana con una barra central que no se aprecia con claridad debido a que nos muestra su perfil. Un perfil, por cierto, totalmente irregular, plagado de claroscuros que recuerda a otras galaxias como M82 o NGC 4631.Fue descubierta, como tantos otros objetos, por William Herschel en 1786. NGC 3432, situada a una distancia de entre 40 y 45 millones de años luz, pertenece a la corriente de galaxias denominada Ramal de Leo, un filamento de galaxias que comunica el Cúmulo de Virgo con el Grupo Local, y al que pertenecen algunas de las galaxias que hemos visto, como NGC 3521 o NGC 2841. Arp 206 presenta extensiones dispersas en ambos extremos a modo de plumas difusas de material galáctico, que nos ponen sobre la pista de un encuentro entre galaxias. Efectivamente, a su lado podemos apreciar una nubecilla difusa, casi en contacto con NGC 3432, que no es sino la causante de estas disrupciones morfológicas, la galaxia enana UGC 5983, visible sin dificultad con telescopio de gran apertura,

Foto NGC 3432

Sin embargo, llama la atención la ausencia de un marcado brote estelar, tan típico de estas galaxias, como ocurría en NGC 2146. Algunos estudios afirman que, desde que un encuentro intergaláctico tiene lugar, pasan alrededor de 400 millones de años hasta que el brote estelar se manifiesta, por lo que no sería descabellado que NGC 3432 se encontrara en esa franja de tiempo.

Con una magnitud de 11.7, no es difícil distinguir a NGC 3432 con cualquier telescopio, por pequeño que sea, si observamos desde cielos oscuros. Con el Dobson de 30 cm se muestra a bajo aumento como una nube alargada con una longitud de entre 6 y 7 minutos de arco y una anchura que no llega a los 2 minutos de arco. En el centro presenta un realce del brillo en forma de barra, y conforme pasan los minutos comienzan a adivinarse algunos grupos en toda su extensión. MAC 1052-3640 es el nombre de una tenue condensación que ha separado de la galaxia en el extremo nordeste, el motivo por el que Halton Arp incluyó a esta galaxia en su catálogo (spirals with detached segments o, en castellano, espiral con segmentos separados). En mi caso no pude apreciar esa pequeña nube, probablemente por falta de oscuridad, pero con un poco de perseverancia y buena transparencia no debe suponer un problema. Lo que sí pude ver fueron dos zonas de mayor densidad, pequeñas y bien definidas, regiones con una destacada proliferación estelar que se muestran más fácilmente por poseer un mayor brillo superficial.

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De su padre y de su madre (Arp 143)

Hoy vamos a añadir un nuevo destino en la constelación del Lince, ese grupo de estrellas débiles, sin una forma llamativa, entre las cuales se esconden verdaderas maravillas al alcance de un telescopio de aficionado. Le toca el turno a una pareja de galaxias en interacción que han entrado a formar parte del catálogo Arp de galaxias peculiares como Arp 143:

Las estrellas de NGC 2444 y NGC 2445 están siendo testigos de un encuentro cósmico entre sus dos galaxias, situadas a unos 180 millones de años luz de nuestra Vía Láctea. Fueron descubiertas por Édouard Stephan en 1877 (el mismo que observó por primera vez el famoso Quinteto de Stephan). NGC 2444 es una galaxia lenticular, la más afectada de las dos componentes. Su halo difuso deja ver restos de lo que pudo haber sido un magnífico brazo espiral, hoy relegado a brillar tenuemente como una sombra del pasado.  NGC 2445, en contacto con ella, es una galaxia irregular que también ha perdido su forma anterior. Sin embargo, su superficie se ha visto adornada con una miríada de puntos azules, regiones densas formadas por miles de estrellas recién formadas. ¿Por qué una galaxia se anemiza de esa manera mientras que la otra reluce como si hubiera fuegos artificiales? Hay muchos motivos que pueden propiciar esa diferencia, pero NGC 2445 tenga, probablemente, mayores reservas de gas que, al sufrir un aumento de densidad tras el choque entre nubes moleculares, produce un prolífico brote esetelar. Sin embargo, curiosamente, NGC 2444 tenía antes de la colisión el doble de masa que su compañera, por lo que debería haber sido la menos afectada por el encuentro. ¿Quizás había perdido ya gran parte de su gas? Por ahora lo único que podemos hacer es lanzar hipótesis y fantasear. Si observamos con detenimiento la fotografía anterior veremos que, arriba a la izquierda del núcleo de NGC 2444, justo antes de que su halo se funda con el cielo, brilla una fina estrella. Pues bien, no es una estrella, sino un quásar cuya luz se emite desde una distancia mayor de 10.000 millones de años luz. Su magnitud es de 17.5 así que su observación está reservada a telescopios gigantes o a la astrofotografía.

Cuando observé Arp 143 por primera vez me llevé una grata sorpresa: antes de tener la visión adaptada a la oscuridad ya pude intuir una imagen irregular que me hizo soltar una risa nerviosa. Últimamente estoy comprobando que, en muchas ocasiones, los primeros segundos que observamos un objeto nos pueden adelantar si habrá detalles interesantes. En el caso de Arp 143 no me cabía duda. Conforme pasaron los minutos pude distinguir sin problema los dos núcleos de las galaxias, siendo el más brillante el de NGC 2444.  Esta última se acompañaba de un halo ovalado e inclinado con respecto a NGC 2445, algo asimétrico. NGC 2445 tenía una forma triangular, fruto de uno de los arcos más destacado de la galaxia, según pude comprobar después con una fotografía. El otro arco no conseguí distinguirlo, puede que me faltara tiempo de observación o, simplemente, mayor apertura. Una estrella se situaba al lado de las galaxias conformando una hilera con sus brillantes núcleos, pudiendo haber pasado por una supernova de NGC 2445. No sería raro, pues esta galaxia, gracias a su brote estelar, alberga supernovas cada poco tiempo, siendo la última registrada en el año 2016. Con telescopios de mayor apertura podremos hacer una exploración minuciosa de muchas de sus regiones de formación estelar, pero con los de menor apertura también podemos disfrutar largamente de esta peculiar pareja.

Arp 143.png

Un cofre en Ofiuco (NGC 6633)

Ofiuco empieza a despuntar cada vez más temprano en estas noches primaverales, aunque aun así hay que trasnochar para poder disfrutarlo. La noche que vi MAXI J1820++0707 aproveché para busca algún cúmulo brillante que pudiera disfrutar sin problemas bajo cielos suburbanos y que no hubiera visto antes, y mi interés fue a parar a un llamativo cúmulo que se encuentra en Ofiuco:

NGC 6633 es una agrupación de estrellas que fue descubierta por Philippe Loys de Chéseaux en 1745, aunque, con una magnitud conjunta de 4.6, es visible a simple vista desde cielos oscuros: seguramente algunos ojos se fijaron en ella en el pasado. Caroline Herschel, 40 años después de Philippe, lo encontró de manera independiente y lo añadió a su catálogo, como también lo hizo su hermano William posteriormente. NGC 6633 es una familia de estrellas que cuenta con una treintena de componentes cuya distancia se ha estimado en unos 1.200 años luz, convirtiéndose en uno de los cúmulos abiertos más cercanos a nosotros. Sus estrellas tienen una edad de unos 600 millones de años, y su estrella más brillante es una gigante roja de magnitud 7.6.

Tiene un tamaño de 26 minutos de arco, comparable al de la luna llena, por lo que disfrutaremos más si lo observamos con pocos aumentos: de hecho, los prismáticos son ideales para contemplarlo. Con mi Dobson de 30 cm a bajo aumento me maravilló ver esa familia de estrellas tan brillantes que se disponían de forma alargada. Diez de ellas destacaban especialmente, y me sorprendió comprobar que apreciaba en ellas cierta tonalidad azulada. Sus estrellas son relativamente añosas, así que pudiera ser que el color azulado fuera fruto de las luces de la ciudad o de las nubes altas que impregnaban disimuladamente la atmósfera. Otra veintena de estrellas, más tímidas, brillaban entre medias ocupando la mitad del campo del ocular. NGC 6633 fue, sin duda, una sorpresa que ese puede disfrutar perfectamente desde cielos relativamente contaminados.

NGC 6633