Dos lejanos ojos (IC 5217)

Estas semanas de nubes y tormentas hacen que intentemos por todos los medios aprovechar cualquier atisbo de cielo despejado que pueda haber al anochecer. Eso, sumado a que hace unas semanas adquirí mi nuevo telescopio, un C11, me hizo subir a mi terraza la otra noche para estrenarlo de una vez. Después de observar algunos objetos conocidos, decidí buscar algo más exótico, y encontré una nebulosa planetaria en la constelación del Lagarto: IC 5217. 

Las escasas fotografías que había de ella captaron mi atención y acrecentaron mi interés, más aún cuando encontré un artículo sobre este objeto realizado por el IAA con un telescopio del observatorio de Sierra Nevada, en Granada (al final del artículo adjunto un enlace a dicho artículo). IC 5217 es una nebulosa planetaria que fue descubierta por Wilhemina Fleming en 1904. Se sitúa a unos 9.600 años luz de distancia, lo cual nos pondrá en alerta sobre su pequeño tamaño, pues tiene un diámetro de entre 6 y 15 segundos de arco, según la fuente que busquemos. Resultado de imagen de ic 5217La disparidad de tamaños se debe principalmente a la longitud de onda elegida para la observación, o a que se incluyan en el tamaño algunos elementos de la planetaria que no se ven con todos los instrumentos. IC 5217 tiene un pequeño anillo ecuatorial que, desde nuestro punto de vista, vemos de perfil, girando alrededor de la enana blanca central. El anillo de gas, en su región más interna, se aleja de su estrella a 10 km por segundo, triplicando esa velocidad en sus zonas más distantes. Este anillo, como en otras planetarias, ha propiciado la aparición de una estructura bipolar, de manera que la nebulosa presenta dos jets que parten en direcciones opuestas (algo que nos recuerda a la estructura de algunas nebulosas protoplanetarias). La estrella central, de magnitud 15.5, presenta una elevada temperatura superficial, de hasta 95.000 kelvin.

Como hemos dicho, IC 5217 es bastante pequeña, pero presenta un alto brillo superficial que la hace distinguible incluso con pequeños telescopios, con una magnitud que ronda la 11.5. A bajo aumento se aprecia como una estrella más, aunque a partir de los 150 aumentos se puede intuir una forma alargada. Aunque las condiciones de esa noche no eran las idóneas decidí exprimir la capacidad del C11 y dedicarle largo tiempo a extraer detalles, así que le puse un Cronus de 7 mm, obteniendo 400 aumentos, y me senté tras el ocular con paciencia. En un primer momento la imagen era demasiado oscura como para distinguir algo más que una pequeña y etérea nube, pero esperé para que la vista se adaptara a la oscuridad. Allí estaba la nebulosa, claramente definida como un óvalo de luz difusa, fácilmente visible con visión lateral. No había ni rastro de la estrella central, aunque con una magnitud de 15.5 no contaba con verla. Llevaba quince minutos forzando la vista cuando algo llamó mi atención: en un primer momento me pareció ver una especie de barra luminosa que destacaba en el eje principal de la planetaria. Desapareció rápidamente, pero durante los siguientes minutos pude verlo nuevamente en varias ocasiones. Finalmente mis ojos fueron afinando el detalle para distinguir, en vez de una barra central, dos diminutos puntos en el límite de la visibilidad. Se encontraban a ambos lados de la parte central, y viendo las escasas fotografías que hay de este objeto sólo podían ser sus brillantes jets, que superan en brillo a la estrella central. Emocionado por el descubrimiento, despegué hacia el siguiente objeto.

IC 5217.jpg

 

*Enlace al estudio mencionado:

https://www.aanda.org/articles/aa/pdf/2006/35/aa5542-06.pdf

Mirándonos al espejo (Arp 271)

De casi todos es conocido el hecho de que nuestra galaxia acabará fusionándose con M31, la Galaxia de Andrómeda, dentro de unos 4.000 millones de años. Nosotros no estaremos aquí para verlo, y de ahí el interés de este par de objetos del que vamos a hablar hoy.

Se trata de Arp 271, una pareja de galaxias que están comenzando un proceso de interacción entre sí, aunque todavía no han sufrido ninguna deformación importante de sus discos. Descubiertas ya por William Herschel en 1785, ambas son galaxias espirales extremadamente parecidas entre sí. Se encuentran a una distancia superior a los 120 millones de años luz y tienen un tamaño relativamente pequeño, acaparando entre las dos una extensión de 130.000 años luz de lado a lado. NGC 5426 es la mayor de ellas, apareciendo inclinada desde nuestro punto de vista, lo cual no nos impide admirar su estructura espiral. NGC 5427, algo más pequeña que su compañera, despliega sus brazos totalmente de frente. Es una galaxia de tipo Seyfert II, con una importante emisión de radiación electromagnética desde sus regiones más centrales, promovida probablemente por la presenta de un agujero negro supermasivo. Entre ambas galaxias se aprecia un puente de material, gas azulado y algunas estrellas, que es indicativo de que el proceso de interacción ya ha comenzado, aunque según parece no se puede afirmar rotundamente que ambas galaxias vayan a fusionarse en un futuro cercano.

Ambas galaxias se encuentran en la constelación de Virgo, en una zona relativamente tranquila y alejada del tumultuoso Cúmulo de Virgo. NGC 5427, la más brillante, tiene una magnitud de 11.4, y será la primera que veamos al asomarnos al ocular. Se aprecia como una nubecilla redondeada de unos dos minutos de arco de diámetro. A su lado, con una magnitud de 12.1, brilla NGC 5426, algo más difusa y alargada, de forma ovalada y con un núcleo elongado también. En un primer momento, el único detalle que aprecié en NGC 5427 con mi Dobson de 30 cm de apertura fue un núcleo prominente y brillante, de aspecto estelar, pero tras varios minutos de adaptación comencé a notar alguna irregularidad en su disco redondeado. Con paciencia, llegué a distinguir dos de sus brazos espirales que se arremolinaban alrededor del núcleo y salían disparados hacia su compañera, como si quisieran agarrarla con más fuerza. Por momentos desaparecían del campo, pero tras relajar la vista volvían a intuirse en la lejanía. Entre ambas brillaba una tímida estrella de nuestra propia galaxia, dándose aires de privilegiada por contar con un asiento en primera fila. Con mayor apertura el espectáculo debe ser, sin duda, digno de ver durante horas.

NGC 5426

Virgo en espiral (NGC 5247)

Llevo varias semanas sin poder actualizar el blog, y no por falta de ganas, sino porque entre el trabajo y las observaciones públicas de julio y agosto apenas tengo tiempo para nada. No obstante, todavía tengo varios dibujos pendientes sobre los que hablar, y hoy le toca el turno a una galaxia que me sorprendió gratamente. Solemos pensar en los objetos Messier como los más sencillos, pero hay galaxias del New General Catalogue (NGC) que muestran su estructura espiral más fácilmente que las descubiertas por el astrónomo francés. La de hoy es un claro ejemplo, un deslumbrante universo-isla que podemos ver en todo su esplendor en la siguiente fotografía:

NGC 5247 es una espiral que vemos de frente, mostrando dos prominentes brazos espirales que se dividen, a su vez, en otros dos tras dar media vuelta alrededor del núcleo. No vemos ninguna barra central, sino que los brazos se originan en el mismo centro arremolinado. Estamos ante lo que se denomina una galaxia “Espiral de Gran Diseño”, que se diferencian claramente de las floculentas, en las que sus brazos parecen estar disgregados en múltiples fragmentos inconexos. No, aquí  vemos unos destacados brazos con múltiples condensaciones, asociaciones estelares con un reciente origen. Por las regiones más periféricas, algo disgregadas del centro, podríamos pensar que NGC 5247 ha sufrido algún reciente encontronazo con otra galaxia, pero lo cierto es que los datos apuntan a que lleva “flotando” solitaria mucho tiempo, y por eso ha sido objeto de numerosos estudios que buscan encontrar una causa para explicar la formación de los brazos espirales.

La galaxia se encuentra a una distancia estimada entre 60 y 70 millones de años luz, englobándose por tanto en el Cúmulo de Virgo, con el que ya estamos más que familiarizados. Su magnitud de 10.5 permite encontrarla con instrumentos de pequeña apertura, si bien necesitaremos telescopios mayores si queremos resolver sus brazos. Con el Dobson de 30 cm no supuso ningún desafío, a diferencia de otras galaxias del catálogo Messier. A 115 aumentos ya mostraba un prominente y brillante núcleo redondeado con una nube tenue y difusa a su alrededor, que alcanzaba unos 5 minutos de diámetro. A 214 aumentos disminuía su contraste pero, por el contrario, los dos brazos espirales principales salieron a la luz, al menos la porción de ellos previa a la bifurcación. Me recordaba a M91 sin barra central, con su brazo septentrional (abajo en el dibujo) algo más engrosado y ostentoso. Antes de cambiar a otra galaxia no pude evitar preguntarme cuántos otros objetos me esperaban en esa constelación para sorprenderme.

NGC 5247.png

Perseidas en Granada (11 de agosto de 2018)

Hola a todos, os queremos informar de que este año vamos a realizar nuevamente una observación astronómica de esta lluvia tan especial, aunque en esta ocasión será más tranquila y familiar que el año pasado, cuando asistieron más de 120 personas para disfrutar del evento. Os dejo el cartel y el enlace al evento creado en facebook con toda la información, en principio combinaremos la observación de las Perseidas con un recorrido guiado a través de nuestros telescopios de distintos objetos del firmamento, aprendiendo sobre la marcha acerca los procesos que rigen la dinámica del universo.

Perseidas

Evento en facebook

La actividad comenzará a las 21:00 en la Carretera de la Cabra y es necesaria inscripción previa en el siguiente enlace:

http://www.turismoastronomico.org/perseidas/

Una vez realizada la inscripción os enviaremos un correo con todos los datos detallados. Si tenéis cualquier pregunta podéis hacerla en el mismo formulario del enlace. ¡Os esperamos este sábado!

 

Eclipse lunar en Granada (27 de julio de 2018)

Hola a todos, ya quedan cuatro días para el gran evento de este mes y a nosotros nos quedan algunas últimas plazas disponibles. Realizaremos una observación guiada del fenómeno con nuestros telescopios y prismáticos, observando además distintos objetos de cielo profundo y de nuestro Sistema Solar (Saturno, Júpiter, Marte, e incluso algún cometa). Como novedad, contaremos en la actividad con un fotógrafo profesional que realizará espectaculares fotografías de los asistentes que servirán como un recuerdo único y original. Al final del evento sortearemos unos prismáticos entre los participantes de la actividad. Os dejo el cartel y el enlace de inscripción, que es obligatoria para participar. Si tenéis cualquier duda podéis preguntar  a través del mismo enlace:

Eclipse julio

Inscripción al evento

A los que no podáis asistir, mucha suerte en la observación, recordad que el eclipse tendrá lugar desde la salida de la Luna por el horizonte, en torno a las 21:30. ¡Buena caza!

Al borde de Virgo (M85 y NGC 4394)

En Virgo hay varias galaxias que están al alcance de unos buenos prismáticos bajo cielos oscuros, y M85 es una de ellas:

También conocida como NGC 4382, M85 es una galaxia lenticular, aunque algunos estudios recientes parecen identificarla como una elíptica. Ya sabemos lo difícil que puede ser en ocasiones esta distinción, pues los dos tipos de galaxia, dependiendo de la orientación, pueden adoptar la misma forma redondeada u ovalada. M85 fue descubierta por Pierre Méchain en 1781, y es una de las galaxias más septentrionales del Cúmulo de Virgo, al cual pertenece. Presenta poco hidrógeno neutro, lo cual, añadido a varios detalles de su estructura interna, hace pensar que sufrió una colisión con otra galaxia hace entre 4.000 y 7.000 millones de años, cuando nuestro Sol ni siquiera había nacido.

Cerca de M85 podemos observar una pequeña galaxia que está interactuando con ella, NGC 4394. Fue descubierta por William Herschel tres años después que Méchain encontrara a M85. Es una espiral difusa con una prominente barra central que tiene magnitud 11 y  3 minutos de diámetro, lo cual corresponde a unos 40.000 años luz a la distancia a la que se encuentra. Es una galaxia de tipo LINER (Low-ionization nuclear emission-line region), un tipo de galaxias que emiten radiación desde sus regiones más centrales: su causa puede ser la presencia de un agujero negro supermasivo de 100 millones de masas solares o, por otro lado, la emisión producida por una gran cantidad de estrellas jóvenes. Otra galaxia más pequeña está también interactuando con M85, una elíptica enana que se denomina MCG 3-32-38. En 2006 apareció un objeto de aspecto estelar y magnitud 13 en el disco de M85, con un comportamiento que no correspondía con el de las supernovas. Tras un período de observación se llegó a la conclusión de que se debía a la colisión entre dos estrellas de baja masa, un fenómeno poco frecuente que se conoce como “novas rojas luminosas”.

Resultado de imagen de ngc 4394

Rondando la décima magnitud, podemos encontrar sin problema a M85 saltando de galaxia en galaxia. Presenta un aspecto alargado de unos 5 minutos de arco de diámetro mayor, con un núcleo brillante y redondeado que se va difuminando hacia la periferia. Los bordes no son definidos, y un pequeño punto aparece inmerso en su disco, como si fuera una supernova: en realidad es una estrella impostora, un miembro de nuestra propia Vía Láctea que se hace pasar por un viajero lejano. A su lado podemos ver sin dificultad otra nubecilla redondeada que se corresponde con NGC 4394. Presenta un núcleo brillante y puntiforme, y con visión lateral destaca una delicada barra que atraviesa su superficie de lado a lado.

M85.png

El misterioso caso de Japeto

Esta entrada no es el registro de una observación sino algo que me ha sorprendido conocer, una muestra de la genialidad que pueden padecer algunas personas y que me gustaría compartir, así como un reto observacional de cara a los siguientes meses. Vamos a situarnos en el siglo XVII, una época importante para la astronomía, ya que en 1609 Galileo realizaba las primeras observaciones con un telescopio. A finales de siglo, Giovanni Cassini apuntó su rudimentario telescopio hacia Saturno y describió, entre otras cosas, la presencia de una luna que sólo era visible cuando se encontraba al oeste del planeta. Al cruzar al otro lado desaparecía por completo durante más de un mes, para reaparecer al otro lado con renovado brillo. Unos años después, con un telescopio algo más sofisticado, se dio cuenta de que el satélite no desaparecía sino que disminuía su brillo considerablemente. Con solo esta información Cassini hizo dos deducciones increíbles:

-Dicha luna se encontraba anclada gravitacionalmente a Saturno, de manera que siempre mostraba la misma cara al planeta (como ocurre con la Luna y la Tierra).

-La diferencia de brillo del satélite se debía a que la mitad de su superficie presentaba una tonalidad oscura que contrastaba con el brillo de la otra mitad.

Tres siglos después la sonda Cassini nos enviaba estas imágenes:

Giovanni Cassini, con un rudimentario telescopio, dedujo características de un lejano y pequeño mundo que se situaba a millones de kilómetros de distancia. Hoy la causa de esa coloración no está clara, aunque todo parece apuntar a que la luna Febe tiene gran parte de la culpa, probablemente por una transferencia del polvo de su superficie. Esta teoría se vio reforzada, en 2009, con el descubrimiento de un enorme anillo que rodeaba a Saturno a gran distancia, siguiendo la órbita de Febe, tan sólo visible en el rango infrarrojo del espectro. Este anillo podría estar formado por polvo proveniente de la luna Febe y sería una explicación para el tinte oscuro de Japeto. La siguiente imagen es una recreación del anillo descubierto, donde se puede comparar con el “pequeño” tamaño relativo del planeta:

Como curiosidad de Japeto cabe resaltar una curiosa formación sobreelevada que rodea su ecuador como un enorme cinturón, con una media de 13 kilómetros de altura (en algunos puntos alcanza los 20 km) y que otorga al satélite un aspecto de nuez pedregosa. Su origen es incierto también, aunque podría deberse a una colisión que habría generado una nube de material orbitando en torno a la luna: posteriormente habría precipitado sobre su superficie formando esta peculiar cordillera.

Resultado de imagen de iapetus mons

Ya sólo nos queda observar este interesante satélite e intentar averiguar cuál es el hemisferio que podemos ver desde nuestro planeta. Se encuentra al este de Saturno, así que deberíamos verlo próximo a la magnitud 12, pasando al otro lado del planeta dentro de un mes, y entonces su brillo aumentará hasta alcanzar la magnitud 10.2… ¿Somos capaces de simular la hazaña de Cassini?