Hasta pronto, 46P/Wirtanen

Ayer fue una de las últimas noches en las que pudimos despedirnos en condiciones del cometa “de la navidad de 2018”, el 46P/Wirtanen, y no quería dejar pasar la oportunidad de obtener un recuerdo, aunque fuera dibujándolo desde la terraza de mi casa, bajo los cielos suburbanos de Huétor Vega, en Granada. Como ya sabréis, el cometa realizó su perihelio (paso más cercano al Sol) hace 4 días, siendo hoy, 16 de diciembre, el momento de su órbita en el que más cerca está de nuestro planeta, a una distancia 30 veces mayor que la que separa a la Luna de la Tierra, o 11.5 millones de kilómetros si queremos ser más precisos. Este acercamiento tiene lugar cada 5 años y medio, aunque sólo una de cada dos visitas es propicia para la observación, ya que en las restantes el Sol imposibilita su observación en el perihelio (en 2013 no pudo observarse hasta meses después del perihelio, y lo mismo ocurrirá en el acercamiento de 2024).

Este cuerpo formado por hielo y polvo llega a distanciarse del Sol hasta la órbita de Júpiter, y es la acción gravitatoria del gigante gaseoso la responsable de que haya sufrido cambios bruscos en su órbita y en su período durante el último siglo. Con un diámetro de 1.2 km, el cometa Wirtanen fue elegido como objetivo de la sonda Rosetta en 2004; sin embargo, un retraso en el lanzamiento de la nave obligó a cambiar el destino hacia el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Hoy en día hay una propuesta de la NASA para lanzar una sonda hacia el 46P/Wirtanen que fue denegada ya en 2012, siendo pospuesta para el 2022, así que este gélido cuerpo todavía podría dar mucho que hablar en los próximos años.

Si algo podemos criticarle a este cometa es el hecho de que no haya desplegado una flamante cola, que habría elevado aún más su categoría. No obstante, su elevado brillo nos ha permitido disfrutar durante muchas noches en los últimos dos meses, cumpliendo las expectativas previstas y siendo visible desde hace al menos dos semanas. La luna nos molestará a partir de estos días, así que cruzaremos los dedos para que siga brillando con intensidad posteriormente, a medida que sigue su camino hacia la Osa Mayor. Anoche se encontraba en un marco inmejorable, en el mismo campo que las Pléyades y no muy lejos de las Híades. Hoy apenas ha cambiado, pero las nubes enturbiarán su observación para la mayor parte de los observadores de la Península Ibérica. El tamaño de su coma alcanza más de un grado de diámetro y su brillo ronda la cuarta magnitud, pero no nos dejemos engañar. Es un brillo difuso que se ve muy afectado por cualquier fuente de contaminación lumínica. Si tenemos la suerte de observarlo desde el campo no tendremos problema en apreciarlo a simple vista. En mi caso, desde un cielo suburbano, fui totalmente incapaz, aunque con los pequeños prismáticos de 8×36 mm pude verlo sin mayores problemas. Aparecía como una esfera difusa que quisiera imitar a los grandes cúmulos globulares, con cierto gradiente desde el centro a los bordes y un núcleo puntiforme que a los prismáticos no mostraba mayor detalle. No obstante, con telescopio es posible notar irregularidades en lo más profundo del núcleo, usando aumentos suficientes y observando desde cielos oscuros. Esperemos que durante las siguientes semanas siga regalándonos interesantes vistas…

Cometa 46P.Wirtanen

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