El cometa 21P/Giacobini-Zinner

Este verano, el protagonista comentario ha sido sin duda el 21P/Giacobini-Zinner, un cometa que tuvo su máxima aproximación el día 8 de septiembre. Previamente no tuve la oportunidad de verlo en condiciones, así que el ewiojgoiesjgñ de este mes me obligué a subir a la terraza, aún a sabiendas de que su brillo se vería mermado por la presencia cercana de las luces de Granada: hay que adaptarse a las circunstancias, y pensé que siempre es mejor ver algo que no ver nada.

El 21P es un cometa periódico que cada 6.52 años hace una fugaz visita al Sol, acercándose a él a distancias en torno 1 UA (unidad astronómica). Este año, además, su perihelio coincidía con un considerable acercamiento a nuestro planeta, de manera que se encontraba a tan sólo 0.4 UA de la Tierra. Las Dracónidas, la lluvia de meteoros que tiene lugar a principios de octubre, con su tasa de mayor actividad entre el 8 y 10 del mes (esta lluvia también se conoce como las Giacobínidas). El cometa fue descubierto por Michel Giacobini en 1900, y posteriormente redescubierto en 1913 por el alemán Ernst Zinner.

Encontrar el cometa fue sencillo a su paso por la constelación de Auriga, aunque ahora se encuentra cada vez más bajo, en la constelación del Unicornio. Ya era patente con prismáticos como una pequeña esfera nebulosa, como un lejano globular. Al telescopio el diámetro de su coma ocupaba casi 5 minutos de arco, con el núcleo brillando con intensidad, casi puntual. Con visión periférica se dejaba ver sin gran dificultad una cola algo mayor de 10 minutos de arco, aunque desde un cielo oscuro podría haberla visto mucho más larga (algunos observadores visuales han reportado distinguir una longitud de hasta medio grado, duplicándose en algunas fotografías).

21P

Dos lejanos ojos (IC 5217)

Estas semanas de nubes y tormentas hacen que intentemos por todos los medios aprovechar cualquier atisbo de cielo despejado que pueda haber al anochecer. Eso, sumado a que hace unas semanas adquirí mi nuevo telescopio, un C11, me hizo subir a mi terraza la otra noche para estrenarlo de una vez. Después de observar algunos objetos conocidos, decidí buscar algo más exótico, y encontré una nebulosa planetaria en la constelación del Lagarto: IC 5217. 

Las escasas fotografías que había de ella captaron mi atención y acrecentaron mi interés, más aún cuando encontré un artículo sobre este objeto realizado por el IAA con un telescopio del observatorio de Sierra Nevada, en Granada (al final del artículo adjunto un enlace a dicho artículo). IC 5217 es una nebulosa planetaria que fue descubierta por Wilhemina Fleming en 1904. Se sitúa a unos 9.600 años luz de distancia, lo cual nos pondrá en alerta sobre su pequeño tamaño, pues tiene un diámetro de entre 6 y 15 segundos de arco, según la fuente que busquemos. Resultado de imagen de ic 5217La disparidad de tamaños se debe principalmente a la longitud de onda elegida para la observación, o a que se incluyan en el tamaño algunos elementos de la planetaria que no se ven con todos los instrumentos. IC 5217 tiene un pequeño anillo ecuatorial que, desde nuestro punto de vista, vemos de perfil, girando alrededor de la enana blanca central. El anillo de gas, en su región más interna, se aleja de su estrella a 10 km por segundo, triplicando esa velocidad en sus zonas más distantes. Este anillo, como en otras planetarias, ha propiciado la aparición de una estructura bipolar, de manera que la nebulosa presenta dos jets que parten en direcciones opuestas (algo que nos recuerda a la estructura de algunas nebulosas protoplanetarias). La estrella central, de magnitud 15.5, presenta una elevada temperatura superficial, de hasta 95.000 kelvin.

Como hemos dicho, IC 5217 es bastante pequeña, pero presenta un alto brillo superficial que la hace distinguible incluso con pequeños telescopios, con una magnitud que ronda la 11.5. A bajo aumento se aprecia como una estrella más, aunque a partir de los 150 aumentos se puede intuir una forma alargada. Aunque las condiciones de esa noche no eran las idóneas decidí exprimir la capacidad del C11 y dedicarle largo tiempo a extraer detalles, así que le puse un Cronus de 7 mm, obteniendo 400 aumentos, y me senté tras el ocular con paciencia. En un primer momento la imagen era demasiado oscura como para distinguir algo más que una pequeña y etérea nube, pero esperé para que la vista se adaptara a la oscuridad. Allí estaba la nebulosa, claramente definida como un óvalo de luz difusa, fácilmente visible con visión lateral. No había ni rastro de la estrella central, aunque con una magnitud de 15.5 no contaba con verla. Llevaba quince minutos forzando la vista cuando algo llamó mi atención: en un primer momento me pareció ver una especie de barra luminosa que destacaba en el eje principal de la planetaria. Desapareció rápidamente, pero durante los siguientes minutos pude verlo nuevamente en varias ocasiones. Finalmente mis ojos fueron afinando el detalle para distinguir, en vez de una barra central, dos diminutos puntos en el límite de la visibilidad. Se encontraban a ambos lados de la parte central, y viendo las escasas fotografías que hay de este objeto sólo podían ser sus brillantes jets, que superan en brillo a la estrella central. Emocionado por el descubrimiento, despegué hacia el siguiente objeto.

IC 5217.jpg

 

*Enlace al estudio mencionado:

https://www.aanda.org/articles/aa/pdf/2006/35/aa5542-06.pdf