De su padre y de su madre (Arp 143)

Hoy vamos a añadir un nuevo destino en la constelación del Lince, ese grupo de estrellas débiles, sin una forma llamativa, entre las cuales se esconden verdaderas maravillas al alcance de un telescopio de aficionado. Le toca el turno a una pareja de galaxias en interacción que han entrado a formar parte del catálogo Arp de galaxias peculiares como Arp 143:

Las estrellas de NGC 2444 y NGC 2445 están siendo testigos de un encuentro cósmico entre sus dos galaxias, situadas a unos 180 millones de años luz de nuestra Vía Láctea. Fueron descubiertas por Édouard Stephan en 1877 (el mismo que observó por primera vez el famoso Quinteto de Stephan). NGC 2444 es una galaxia lenticular, la más afectada de las dos componentes. Su halo difuso deja ver restos de lo que pudo haber sido un magnífico brazo espiral, hoy relegado a brillar tenuemente como una sombra del pasado.  NGC 2445, en contacto con ella, es una galaxia irregular que también ha perdido su forma anterior. Sin embargo, su superficie se ha visto adornada con una miríada de puntos azules, regiones densas formadas por miles de estrellas recién formadas. ¿Por qué una galaxia se anemiza de esa manera mientras que la otra reluce como si hubiera fuegos artificiales? Hay muchos motivos que pueden propiciar esa diferencia, pero NGC 2445 tenga, probablemente, mayores reservas de gas que, al sufrir un aumento de densidad tras el choque entre nubes moleculares, produce un prolífico brote esetelar. Sin embargo, curiosamente, NGC 2444 tenía antes de la colisión el doble de masa que su compañera, por lo que debería haber sido la menos afectada por el encuentro. ¿Quizás había perdido ya gran parte de su gas? Por ahora lo único que podemos hacer es lanzar hipótesis y fantasear. Si observamos con detenimiento la fotografía anterior veremos que, arriba a la izquierda del núcleo de NGC 2444, justo antes de que su halo se funda con el cielo, brilla una fina estrella. Pues bien, no es una estrella, sino un quásar cuya luz se emite desde una distancia mayor de 10.000 millones de años luz. Su magnitud es de 17.5 así que su observación está reservada a telescopios gigantes o a la astrofotografía.

Cuando observé Arp 143 por primera vez me llevé una grata sorpresa: antes de tener la visión adaptada a la oscuridad ya pude intuir una imagen irregular que me hizo soltar una risa nerviosa. Últimamente estoy comprobando que, en muchas ocasiones, los primeros segundos que observamos un objeto nos pueden adelantar si habrá detalles interesantes. En el caso de Arp 143 no me cabía duda. Conforme pasaron los minutos pude distinguir sin problema los dos núcleos de las galaxias, siendo el más brillante el de NGC 2444.  Esta última se acompañaba de un halo ovalado e inclinado con respecto a NGC 2445, algo asimétrico. NGC 2445 tenía una forma triangular, fruto de uno de los arcos más destacado de la galaxia, según pude comprobar después con una fotografía. El otro arco no conseguí distinguirlo, puede que me faltara tiempo de observación o, simplemente, mayor apertura. Una estrella se situaba al lado de las galaxias conformando una hilera con sus brillantes núcleos, pudiendo haber pasado por una supernova de NGC 2445. No sería raro, pues esta galaxia, gracias a su brote estelar, alberga supernovas cada poco tiempo, siendo la última registrada en el año 2016. Con telescopios de mayor apertura podremos hacer una exploración minuciosa de muchas de sus regiones de formación estelar, pero con los de menor apertura también podemos disfrutar largamente de esta peculiar pareja.

Arp 143.png

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