La reina de las galaxias (IC 1101)

Los superlativos siempre nos han causado gran admiración, y la astronomía no se queda atrás, de manera que llama nuestra atención ver los objetos más lejanos, los más grandes, más brillantes… En este aspecto, la observación de quásares puede suplir nuestra sed, ya que son los objetos más brillantes y distantes que podemos apreciar a través de un telescopio (recordemos esta entrada sobre el quásar 3C 273 o esta otra sobre la variable CTA-102). Sin embargo, cuando hablamos de observar galaxias el margen se estrecha considerablemente. Para un Dobson de 30 cm podríamos definir como galaxias débiles aquéllas que se encuentran en torno a los 400 o 500 millones de años luz, de las cuales ya hemos visto unas cuantas en este blog. Sin embargo, hoy vamos a ir más allá, vamos a vislumbrar la galaxia más masiva que conocemos, así como la más lejana que podemos captar con telescopios modestos.

Se trata de IC 1101, una galaxia que, con una magnitud rondando la 14.5, se encuentra a la singular distancia de mil millones de años luz, algo que sólo habíamos podido saborear con los mencionados quásares. IC 1101 ocupa el centro de un gran cúmulo galáctico conocido como Abell 2029. En imágenes de larga exposición podemos ver a la gran IC 1101 rodeada de todo un séquito de pequeños puntos, galaxias enanas que nada pueden hacer para evitar ser devoradas por la galaxia mayor. IC 1101 es una galaxia elíptica bastante alargada, y de ahí la dificultad de establecer sus límites son seguridad. Por un lado, la mayoría de fuentes mencionan las dimensiones en torno a 4 o 6 millones de años luz. Si tenemos en cuenta que entre la galaxia de Andrómeda y la Vía Láctea hay unos 2.5 millones de años luz, podemos hacernos una idea de lo que esos 6 millones significarían. Sin embargo, la realidad no es tan superlativa. El radio efectivo es aquel en el que se emite la mitad de la luz de la galaxia y nos da una idea de las medidas del cuerpo principal. En este sentido, el radio efectivo de IC 1101 es de algo más de 200.000 años luz, de manera que su diámetro estaría en torno a los 500.000 años luz, medio millón de años luz… No son 6 millones, pero sigue siendo una cifra que desafía la lógica. La luz sigue difundiéndose más allá de ese radio efectivo, billones y billones de estrellas que se encuentran formando un enorme y difuso halo, la mayoría de ellas procedentes de otras galaxias. Si tuviésemos en cuenta todas estas estrellas el diámetro de la galaxia se extendería más allá de los 4 millones de años luz, pero entonces habría que adoptar esos mismos criterios al resto de galaxias, y muchas de ellas crecerían sobremanera. No obstante, si adoptamos como reales esos 500.000 años luz podríamos estar más seguros de su veracidad, a riesgo de ser más conservadores.

Foto IC 1101

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso nos van a ayudar a comprender la magnitud de estos números. Nuestra galaxia tiene un diámetro estimado entre 100.000 y 150.000 años luz, con un área de influencia que supera los 300.000 años luz. M87, la galaxia masiva más cercana a nosotros, tiene un tamaño de 120.000 años luz, aunque sus efectos se extienden a un radio de casi 500.000 años luz. Y aquí entra en juego IC 1101, con su diámetro de 500.000 años luz y un área de influencia de más de 2 millones de años luz de radio. Ahora parece verdaderamente grande… ¿Cómo puede formarse un cuerpo tan colosal? La respuesta es sencilla y adaptable a los seres humanos: comiendo. IC 1101 es una galaxia muy antigua que se ha generado en un entorno rico en galaxias, de manera que desde un primer momento se ha ido fusionando con otras. Poco a poco, IC 1101 se ha convertido en un gran atractor: la gran mayoría de puntos que vemos en la fotografía, pequeñas galaxias satélite, habrán desaparecido en unos pocos miles de millones de años.

Este portento de la naturaleza fue descubierto, curiosamente, por Edward Swift, el hijo de Lewis Swift, el famoso cazador de cometas, a través de un refractor de 40 cm de apertura en el año 1890 (Edward contaba entonces con 19 años de edad). El telescopio, después de su descubrimiento, tuvo que moverse, y padre e hijo no llegaron a un acuerdo en cuanto a la posición de la galaxia, de manera que IC 1101 permaneció largo tiempo sin una descripción en el catálogo IC. El joven Edward jamás habría pensado que había sido el primer ser humano en contemplar el objeto más grande conocido de nuestro universo.

La distancia de IC 1101 juega en contra de su grandeza, así que el simple hecho de detectarla ya debería servir para que nos sintamos satisfechos. Se encuentra en la constelación de Virgo, apenas rozando el límite con Serpens Caput.  Para detectarla necesitaremos observar desde un lugar oscuro y, preferiblemente, con una atmósfera muy estable que nos permita usar altos aumentos. De hecho, decidí dibujarla a través del Celestron C11 de mi amigo Leo, con un ocular Explore Scientific de 17 mm y 92º de campo que permitía obtener un amplio campo visual con un buen contraste de imagen. IC 1101 es un objeto pequeño, con una longitud aparente de 1.2 minutos de arco, aunque relativamente grande si tenemos en cuenta su distancia. Su magnitud de 14.7 restringe la calidad del cielo necesaria para verlo, así como la proporcional dosis de paciencia. Es fácil de situar si localizamos una hilera de cuatro estrellas, apreciables en el dibujo, que se abren a la galaxia. Ésta se sitúa entre dos estrellas extremadamente débiles, brillando como una nubecilla difusa, apenas perceptible, que podemos captar con visión lateral. Aparece ciertamente alargada de norte a sur, y ningún detalle más podremos apreciar con nuestros instrumentos. Aquellos que posean telescopios mucho más potentes podrán distinguir algunas de las galaxias satélite que circundan a IC 1101, como pequeñas estrellas débiles y borrosas que vuelvan a su alrededor. La mayor galaxia del cosmos es un fantasma ante nuestros ojos, y de ahí la importancia de abordar la astronomía aprendiendo a observar “con la mente”: sólo así IC 1101 se convierte en uno de los objetos más impresionantes que podemos ver a través de un humilde juego de cristales y espejos.

IC 1101

3 Respuestas a “La reina de las galaxias (IC 1101)

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