Cuestión de nombres (NGC 2366)

­­Hoy vamos a hablar de un peculiar objeto sobre el cual ha habido cierta confusión en los últimos años. Se trata de NGC 2366, una inmensa región HII con cuyo nombre se ha hecho referencia constantemente a su galaxia huésped. Sí, NGC 2366 es una nebulosa que se encuentra en otra galaxia; y sí, podemos verla con telescopios relativamente pequeños. Pero vayamos por pasos, comenzando con esta fotografía del Hubble como presentación:

Hubble view of NGC 2366

De ella podemos sacar abundante información. Por un lado, resulta extremadamente fácil distinguir una miríada de estrellas que se encuentran en la propia galaxia, lo cual nos habla de su relativa cercanía. Efectivamente, su distancia se estima en unos 11 millones de años luz y pertenece al grupo de M81. No resulta descabellado cuando comprobamos su situación en el cielo, cerca de la espectacular NGC 2403 y, consecuentemente, a unos pocos pasos de M81 y M82. Es una galaxia enana irregular, con una estructura que podría recordar a las Nubes de Magallanes (de hecho, esta categoría de galaxia se conoce como magallánica). Con un tamaño de 24.000 años luz, duplica el tamaño de la mayor de ellas. Otro de los factores que podemos apreciar en la fotografía es la presencia de una importante cantidad de nebulosas rosadas, regiones HII de proliferación estelar que son fruto de algún brote reciente. En concreto, destaca un inmenso y brillante complejo de regiones HII que es lo que viene a llamarse NGC 2366. William Herschel lo describió en su momento, sin hacer ninguna referencia a una nebulosidad difusa circundante. El mismo Ralph Copeland la observó posteriormente con el telescopio de Lord Rosse, encontrando algunos otros elementos colindantes, los cuales registró siempre tomando como referencia a NGC 2366. Sin embargo, el sentido práctico nos apremia a usar NGC 2366 como nombre para la galaxia, ya que de otra manera tendríamos que referirnos a ella con algún otro catálogo de complejos números.

NGC 2363 es el otro nombre que aparece en la literatura junto a este objeto, haciendo referencia a esa pequeña nubecilla que se sitúa cerca de la gran región HII. A priori no parecería descabellado suponer que se trata de una región galáctica más, un complejo de cúmulos estelares de reciente nacimiento. Sin embargo, estudiando su cinemática se ha llegado a la conclusión de que es una galaxia independiente, otra enana irregular que se encuentra en pleno proceso de interacción con NGC 2366. No es de extrañar, por tanto, la presencia de tantas nebulosas, fruto de un brote estelar que ocurrió hace unos 50 millones de años, estimulado seguramente por esta unión entre galaxias.

Encontrar NGC 2366 no es difícil si vamos saltando de estrella en estrella desde NGC 2403, siendo una buena excusa para visitar de nuevo a esta galaxia. Una vez en el lugar podremos ver una pequeña y concentrada nubecilla que podría recordarnos a una estrella desenfocada, que no es más que la región HII conocida como NGC 2366. No nos sorprenderá entonces que se descubriera antes esta nebulosa que la propia galaxia, pues en un primer momento apenas hay rastro de ella. Con el ocular Cronus de 7 mm, a unos considerables 214 aumentos, la región HII se ve más definida, mientras que la galaxia sólo puede adivinarse usando visión periférica, como una mancha extremadamente difusa que se alarga hacia el norte. Su magnitud de 11.1 puede llevar a error, pues su brillo superficial es extremadamente bajo. Ralph Copeland la describió en su momento como una “cola” que sale de NGC 2366, y no podemos culparle, pues podría ser confundido incluso con un cometa de tenue cola. No encontré rastro de NGC 2363, ya que al observarla pensé que era esa brillante mancha que en realidad correspondía a la región HII, lo cual me obligará a visitarla nuevamente alguna noche próxima.

NGC 2366

La galaxia de Uri Geller (UGC 3697)

Después de la brillante M63 vamos a volver a las profundidades de las galaxias lejanas, viajando esta vez a la polifacética constelación de la Jirafa, que cada vez nos sorprende con más objetos interesantes. En este caso vamos a ver una galaxia llamada UGC 3697, más conocida como la galaxia del Signo del Integral, debido a que su forma recuerda este signo matemático.

Foto UGC 3697.jpg

EsAdam Block/Mount Lemmon SkyCenter/Arizona

Se sitúa a unos 150 millones de años luz de distancia, lo cual nos pone en preaviso de que no será especialmente brillante. Pertenece a un tipo de galaxia conocido como galaxias superdelgadas, que engloba a aquellas que presentan una longitud 8 veces mayor que la anchura. UGC 3697 es una galaxia espiral que aparece extremadamente fina, con una baja densidad estelar. Lo más llamativo de este galaxia es, sin duda, la gran deformación que ha sufrido en sus dos extremos, que aparecen plegados hacia lados opuestos, otorgando a la galaxia una forma de S que recuerda también a la famosa NGC 4656 (la galaxia del Palo de Hockey) o a una cuchara que Uri Geller, el famoso mentalista, hubiera usado en uno de sus espectáculos. Hay dos motivos principales por los que una galaxia puede presentar esta disposición. Por un lado, las interacciones entre galaxias: la presencia de UGC 3714, una elíptica que se distancia de ella unos 130.000 años luz, había hecho creer a todo el mundo esta hipótesis, ya que no parecía descabellado pensar que en un pasado no tan remoto había  transitado muy cerca de UGC 3697, arrastrando consigo algunas de las estrellas de la galaxia y produciendo esas alteraciones. Sin embargo, estudios recientes parecen indicar que la causa de la deformidad es, principalmente, la acreción de una pequeña galaxia por parte de UGC 3697. Ya sabemos que las galaxias son máquinas de devorar (tenemos como referencia a nuestra propia Vía Láctea y las numerosas galaxias satélite que ya ha canibalizado), y este hipótesis explicaría los niveles de gas que se han encontrado elevados en las regiones más internas de la galaxia. De hecho, se ha encontrado lo que parece ser el núcleo de una pequeña galaxia orbitando alrededor de UGC 3697, como se puede apreciar en la siguiente imagen:

Foto UGC 3697 sat.PNG

En la fotografía del National Radio Astronomy Observatory (NRAO) podemos observar ese pequeño núcleo galáctico como una pequeña nebulosidad dispuesta al lado de una estrella, justo abajo y a la izquierda de uno de los extremos de la galaxia:

Foto UGC 3697 NRAO

NRAO/AUI

Como comentábamos antes, UGC 3697 no se encuentra aislada en el cosmos, sino que forma parte de un reducido grupo conocido como LGG 141), que comprende a nueve galaxias situadas a una distancia similar. Otra de ellas es UGC 3714, fácilmente visible con el telescopio, una espiral que podemos observar de frente plagada de regiones HII. La magnitud de UGC 3697 varía según las fuentes consultadas, aunque en general ronda entre la 13 y la 14, a pesar de lo cual su brillo superficial es relativamente elevado. No me resultó difícil distinguirla con el Dobson de 30 cm cuando apunté a la región, visible al principio como una mancha alargada y regular, mucho más definida en cuanto la vista se habituó. UGC 3714 era fácilmente visible y más brillante que su compañera, probablemente por estar más concentrada. Tenía el aspecto de una galaxia elíptica, con una forma redondeada y muy pequeña, con un diámetro de menos de 1 minuto de arco. Me decidí entonces a probar suerte con UGC 3697, intentado apreciar su curiosa forma. De entrada no pude ver más que una larga línea, una fantasmagórica franja luminosa, de bordes definidos al usar visión periférica. Tras varios minutos relajando la vista alcancé a distinguir, transitoriamente, una curvatura en el extremo de la galaxia, apenas visible al principio, aunque posteriormente fue apareciendo con mayor facilidad. La curvatura del otro extremo permaneció invisible a mis ojos, pero mi curiosidad quedó saciada y sólo pude alegrarme por haber distinguido algún detalle en esta interesante galaxia.

UGC 3697.png

Algo más que una mancha (M63)

Hoy vamos a hablar del primer objeto que descubrió Pierre Mechain, el fiel compañero de Messier, en el año 1779. Encontró una nebulosidad alargada que se encontraba muy cerca de Cor Caroli, la principal estrella de la constelación Canes Venatici. Aunque no lo sabían por aquel entonces, estaban observando una galaxia tan grande como nuestra Vía Láctea plagada con innumerables soles. La llamaron M63, siguiendo el orden cronológico de los objetos que el francés iba añadiendo a su lista. Un siglo después William Parsons, más conocido como Lord Rosee, fue el primero en distinguir que el objeto en cuestión tenía una estructura en espiral. Su verdadera naturaleza sería una incógnita hasta el siglo XIX…

Foto M63.jpg

Fotografía obtenida por el Hubble

También conocida como NGC 5055, M63 es una galaxia perteneciente al grupo de M51, que se sitúa bastante cerca en el cielo. Su distancia se estima en unos 37 millones de años luz y su diámetro alcanza los 130.000 años luz. Es una bonita espiral floculenta, quizás una de las más características de este tipo. Una galaxia floculenta presenta unos brazos espirales que parecen fragmentados por la presencia de gas, de manera que no observamos dos brazos perfectamente definidos. La disposición del gas puede apreciarse cuando la observamos en el infrarrojo, como podemos comprobar en la siguiente imagen obtenida con el telescopio Spitzer:

Foto M63 spitzer

M63 es una galaxia con numerosas regiones de proliferación estelar, visibles en la mayoría de fotografías de larga exposición. Guarda en su centro un agujero negro supermasivo con una masa equivalente 30 millones de soles. Sus estrellas más periféricas orbitan en torno a él a velocidades tan elevadas que, en condiciones normales, las harían salir despedidas al espacio exterior: sin embargo, M63 posee un halo de materia oscura con la suficiente masa como para retener a las estrellas en su órbita. En 2011 se descubrió una corriente de estrellas que se disponían en forma de arco a unos 14 minutos del núcleo, una estructura que ya se había observado con anterioridad pero nunca se había llegado a estudiar. Ese reguero de estrellas es lo que queda de una galaxia que, hace unos 5.000 millones de años, fue devorada por M63. De hecho, aún hay más, y es que algunos datos apuntan a que dicha galaxia pudo haber tenido su origen en nuestro propio Grupo Local, lo cual nos da una idea de lo amplias que pueden llegar a ser las migraciones de las galaxias. En la siguiente imagen, que podéis encontrar desglosada en este interesante enlace, se aprecian perfectamente estas estructuras irregulares que son prueba de este pasado turbulento:

Foto M63 arcos.jpg

Con una magnitud de 9.3, M63 es visible incluso con un par de prismáticos si observamos desde un lugar oscuro. Numerosas veces la había observado, aunque nunca le había dedicado el tiempo suficiente. Las líneas que separan sus brazos son tan finas y disimuladas que no contaba con poder verlas, pero hace unas semanas decidí darle una oportunidad: el cambio de las temperaturas invitaba a pasar más tiempo delante del telescopio. Con unos 12 minutos de arco de longitud, M63 era notoria en el ocular a bajo aumento, apareciendo como una mancha ovalada en cuyo centro brillaba un potente núcleo de aspecto puntiforme. A su alrededor se disponía una región alargada de considerable brillo, con la forma de un diamante de bordes suaves. Un halo de mayor envergadura se abría tenuemente continuando la forma ovalada, hasta rozar en uno de sus extremos a la gran estrella que parece proteger la galaxia. Una vez en este punto, respiré hondo y comencé a andar por el camino. Después de medio minuto volví al telescopio con la vista descansada, usando el ocular Cronus de 7 mm, que me proporcionaba unos 214 aumentos. Me senté sin prisa, usando la visión periférica por toda la superficie de la galaxia. Entonces, por fin, conseguí ver algún que otro nódulo más brillante, apenas perceptible, sobre el extenso halo. Otro acompañó al anterior a corta distancia, apareciendo durante unos breves instantes en los que el cielo demostraba ser benevolente. De esta manera me entretuve con tres o cuatro puntos brillantes, tras los cuales, con la vista ya mejor adaptada, comencé a notar otra irregularidad en la región más septentrional del halo. Allí, a medio camino del núcleo, aparecía una región más densa con la forma de un brazo espiral que se retorcía hacia atrás, una vista que me dejó atrapado al ocular durante varios minutos más. No sé cuánto más podría haber “rascado” a esta galaxia, pero mi vista exhausta me pedía un descanso, así que, contento como estaba, se lo concedí. Por fin, después de tantos años, M63 había pasado a ser algo más que una mancha.

M63

SERastrónomo: 6) Cometas

Os comparto la sexta entrada de SERastrónomo, en la cual vamos a hablar sobre generalidades de los cometas, estos misteriosos cuerpos que a menudo nos realizan una visita. Os dejo el enlace a la emisión y las últimas entradas en las que hemos hablado de distintos cometas que están ahora rondando nuestro planeta:

SERastrónomo – Episodio 6 (Cometas)


El cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresak

C/2017 E4 (Lovejoy), un cometa sorpresa

Cazando el asteroide 2014 JO25

Finalmente las nubes decidieron dar un respiro, y el asteroide 2014 JO25 se dejó ver de una manera bastante aceptable. Lo busqué sobre las 22:00, momento en que se encontraba cerca de la galaxia M51. Gracias a la aplicación SkySafari no fue difícil ir saltando de estrella en estrella hasta dar con el intruso. Allí aparecía, como un diminuto y débil punto, que a los 3 minutos ya se había movido de su sitio, incluso observado a bajo aumento. Lo observé a 50 aumentos con el NextStar 102 SLT, y pude ver cómo la gran piedra iba atravesando el campo del ocular, usando una brillante estrella como referencia. Más de 600 metros de diámetro a una distancia de casi 2 millones de kilómetros… Me repetía continuamente esos datos para ser consciente de lo que estaba viendo. Hoy, con más tiempo, he podido al fin pasar los dibujos a limpio, mostrando claramente el paso de este asteroide que nos ha visitado de manera tan fugaz.

2014 JO25 total.png

Y aquí os adjunto un gif que he hecho con las 5 observaciones, en el que podemos apreciar el camino que hizo el asteroide en apenas 18 minutos:

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Por cierto, ayer la NASA obtuvo la siguiente fotografía del asteroide con una antena de radar de 70 metros. Podemos apreciar lo peculiares que pueden llegar a ser los cuerpos que nos rodean. 2014 JO25 muestra una interesante forma bilobulada, completando un giro sobre sí mismo cada 5 horas. Ponemos así el broche final a este vecino, volviendo por nuestra parte a las lejanas galaxias que nos esperan ahí arriba.

Foto 2014 JO25.jpg

Rincones anónimos de Virgo

Al observar el cielo de primavera podemos llegar a sentirnos verdaderos exploradores del infinito, buscadores de galaxias lejanas, sintiendo el impulso de encontrar y registrar la mayor parte de ellas. El cúmulo de Virgo es uno de los principales candidatos en el cual perdernos y pasar horas y horas navegando entre sus muchos universos. Ya hemos visto en el blog un buen número de objetos Messier y de otros catálolgos en esta gran familia de galaxias. La otra noche, observando desde un cielo bastante oscuro, abrí el atlas por la zona del cúmulo y eché un rápido vistazo, buscando qué zonas densas me quedaban aún por explorar. Vi un grupito de galaxias cercano a M49, en la zona más meridional, que se agolpaban en un pequeño espacio, y decidí echarles una visita.

Foto NGC 4273

Esta agrupación de galaxias, situadas en el subgrupo B del cúmulo, forma una bonita aglomeración de considerable brillo, siendo sus principales componentes NGC 4273 y NGC 4281. A su alrededor, en una noche oscura podemos ver innumerables galaxias, aunque hoy vamos a ceñirnos a las que se engloban en unos 30 minutos de arco, el campo de visión que me da el Hyperion de 13 mm en mi Dobson de 30 cm. Vamos a empezar describiendo esta pareja de galaxias que dominan la vista. NGC 4273 es una interesante espiral barrada de magnitud 11.7, descubierta como la mayoría de ellas por Wiliam Herschel en 1786. En fotografías de larga exposición muestra unos brazos ensanchados y retorcidos, azulados, plagados por numerosas condensaciones, regiones donde se están formando estrellas de forma activa. Tiene unos 2 minutos de arco, apareciendo al telescopio como una mancha poco definida aunque brillante, ligeramente alargada y de bordes difusos. NGC 4281 resalta a su lado con un brillo ligeramente mayor, alcanzando la magnitud 11.1. Es una espectacular galaxia espiral que se nos muestra ligeramente inclinada. En la siguiente imagen obtenida con el Hubble podemos apreciarla en todo su esplendor. Misteriosas franjas de polvo rodean su núcleo, restos de un intenso crecimiento estelar no muy lejano en el tiempo, una imagen que podría recordarnos a un sistema solar en formación con el disco de polvo sobre el cual desfilan los planetas recién nacidos.

Original NGC 4281.png

Muy cerca de NGC 4273 podemos atisbar NGC 4277, una pequeña espiral de magnitud 13.7 y apenas un minuto de arco de diámetro. Para verla es necesario usar la visión periférica, apareciendo simplemente como una pequeña y tímida mancha. Justo al otro lado se dispone otra galaxia, esta vez lenticular. Se trata de NGC 4268 y, con una magnitud de 13, está al alcance de telescopios de menor apertura. Nos alejamos ahora un poco hacia el norte para encontrar a NGC 4259. Es una espiral de magnitud 13, y su desplazamiento al rojo la sitúa fuera del cúmulo de Virgo, a la considerable distancia de 110 millones de años luz. Podemos imaginar que no resulta fácil calcular distancias en este mar de manchas diminutas y lejanas…

NGC 4273

NGC 4270 es una lenticular más brillante, de magnitud 12 y 2 minutos de arco de longitud. Posee un halo irregular, con plumas en sus extremos que probablemente sean debidas a su interacción con una pequeña galaxia que hay al lado. Por último, y en mi opinión la más interesante, NGC 4266 es una galaxia espiral que nos muestra su perfil. Es de magnitud 14 y, por si eso fuera poco, se encuentra al lado de una estrella de magnitud 9.1, lo cual convierte su observación en todo un desafío. Con un poco de esfuerzo lograremos evadir el brillo de la estrella, y entonces veremos aparecer, momentáneamente, un surco fantasmal que se alarga un poco más allá del halo de la estrella. Su forma alargada y definida será una justa recompensa por el tiempo empleado. Puede que acabemos exhaustos tras observar este grupo de galaxias, pero la sensación de conocer un poco mejor este gran cielo hará que merezca la pena.

NGC 4273 - detalles

El acercamiento del asteroide 2014 JO25

A estas alturas todos hemos oído hablar de la gran “piedra” que mañana, 19 de abril de 2017, pasará “rozando” nuestro planeta… Por suerte, también han aparecido artículos menos sensacionalistas explicando la benignidad de este suceso y  las verdaderas dimensiones de este acercamiento. Vamos a hacer un breve resumen en el blog, y también daremos algunas nociones para los que quieran verlo con su telescopio en directo.

Pues bien, 2014 JO25, como se ha nombrado a este asteroide, es un fragmento de roca que alcanza los 650 metros de diámetro, lo cual es bastante considerable si tenemos en cuenta los que normalmente pasan cerca nuestra. De hecho, el último asteroide de tamaño similar que visitó nuestras inmediaciones lo hizo en 2004 y, de la misma manera, no puso en peligro a ningún ser humano. En los momentos de mayor alejamiento llega a superar, por poco, la órbita de Júpiter, para después volver rumbo al Sol, cerrando un nuevo ciclo que seguirá ocurriendo de manera indefinida. Mañana pasará a la corta distancia de 1.75 millones de kilómetros de nosotros, más de 4 veces la distancia que separa a la Tierra de la Luna. Sí, casi 2 millones de kilómetros es la cifra que las fuentes alarmistas usan para aumentar sus visitas… En fin, pero a nosotros nos interesa la parte más práctica, de manera que podemos decir que el asteroide rondará la décima magnitud, con lo cual será fácilmente distinguible con pequeños telescopios, e incluso con prismáticos si observamos desde lugares bien oscuros. El único requisito es disponer de un buen atlas celeste y una buena orientación. Os adjunto el siguiente esquema en el que se puede ver el paso de 2014 JO25 a través de la constelación Canes Venatici, introduciéndose en Coma Berenices a medida que transcurre la noche. Su velocidad aparente en el cielo llegará a ser de unos 3 grados por hora, lo cual es perfectamente distinguible a través de telescopios y a altos aumentos. Aconsejo hacer un dibujo plasmando las estrellas más cercanas y volver a observarlo unos minutos después, registrando la nueva posición del asteroide y, por supuesto, la hora de observación. Especialmente interesante será el paso del asteroide a unos 40 minutos de arco de beta Comae Berenices, una estrella que guarda enormes similitudes con nuestro sol. Este acercamiento tendrá lugar a las 4 de la madrugada, así que hará falta un esfuerzo para poder verlo, aunque podremos observar el asteroide desde que se ponga el sol. Para los observadores de este evento, hay que tener en cuenta que la hora que viene indicada en la imagen que os adjunto está dada en horario universal, de manera que tenemos que sumar 2 horas para obtener nuestra hora local.

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Las nubes son las únicas que nos pueden estropear la observación, así que cruzaremos los dedos para que nos dejen disfrutarla, aunque sea durante unos momentos.