NGC 925, la otra galaxia del triángulo

NGC 925 es otra de las galaxias que esconde la constelación del Triángulo, frecuentemente dejada de lado, si bien comparte bastantes características de M33, su hermana mayor. Se encuentra a 30 millones de años luz, distancia que Hubble estimó con precisión gracias a la observación de las estrellas cefeidas, como podemos leer en este artículo. Es una galaxia de tipo SAB(s)d, una espiral barrada con una elongación considerable (parámetro indicado por la letra “d”). La “s” hace referencia a la ausencia de un anillo en la barra, estructura que a veces se forma en su interior. Fue descubierta en 1784 por William Herschel y, tras estudiar sus propiedades cinéticas, se ha adscrito como miembro del grupo NGC 1023, junto con otras galaxias como NGC 891.

Una de sus peculiaridades radica en una patente asimetría que domina la galaxia en todos sus rincones. Presenta un brazo sur homogéneo y continuado, relativamente normal, mientras que el septentrional aparece subdivido en múltiples zonas sin orden aparente, como si fuera una galaxia floculenta. Además, el centro de la barra no se correlaciona con el centro dinámico de la galaxia, lo cual ha dado que pensar a los astrónomos. Podría deberse a la presencia de una nube de H1 (hidrógeno neutro) gigante de un millón de masas solares que está interactuando con la galaxia, aunque nada contradice la hipótesis de que se deba a una interacción con otra galaxia. La barra es un elemento interesante, poco densa y con una importante proliferación estelar, además de estar ligeramente desviada del centro de la galaxia, lo cual hace pensar que es una estructura determinada por ondas de presión, más parecida a los brazos en espiral que a típicas barras centrales. Quizás habría, por tanto, que redefinir el término barra. En NGC 925 encontramos una gran proliferación estelar, probablemente fruto de las mencionadas interacciones, que se fundamenta en dos zonas más destacadas, en la barra central y en el extremo del brazo sur, el más “tradicional”.

Visualmente, queda patente desde un primer momento su gran parecido a M33. Un brillo superficial bajo, de 14.2, a pesar de tener una magnitud que ronda la décima. No obstante, su tamaño de 10 minutos de arco hace que la luz se disperse por un área relativamente extensa. Aparece ya a bajo aumento como una mancha alargada y muy difusa, que puede necesitar visión lateral si las condiciones no son idóneas. Mayores aumentos no ayudan a revelar más detalles, aunque con mayor apertura es posible apreciar sus brazos espirales destartalados. Se encuentra enmarcada por cuatro estrellas que forman un trapecio y que pueden ayudar a localizarla si usamos poco aumento. En mi caso el ocular por el que me decanté fue el Hyperion de 13 mm que, a 115x, proporcionaba un interesante campo visual, aunque las estrellas no son especialmente numerosas en esta región del cielo. No obstante, merece la pena hacer una visita a esta peculiar galaxia, aunque sea por dar algo de protagonismo a una constelación que carece de grandes figuras astronómicas, al margen de M33.

ngc-925

 

2 Respuestas a “NGC 925, la otra galaxia del triángulo

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