Complejo de nebulosas en Gemini OB1

Las estrellas no se forman de manera de aislada: nacen en el seno de una nube molecular que se va enfriando y, una vez alcanzada determinada densidad, la presión en las regiones más internas es capaz de producir la fusión del hidrógeno, dando vida a una estrella. Sin embargo, en el núcleo de estas nubes moleculares las estrellas se forman en racimos, cúmulos estelares que, con el paso del tiempo, se irán separando. Nuestro Sol corrió la misma suerte, aunque hoy apenas nos sintamos parte de ningún grupo concreto (en su momento compartimos nido con algunas de las estrellas de la Osa Mayor). Hoy vamos a conocer una región verdaderamenrte fértil, situada al norte de Orión, junto al brazo derecho del cazador. Allí tenemos no una, sino varias regiones HII que se agrupan en una singular familia, cada una de las cuales es una zona condensada de la misma nube molecular, que se denomina Gem OB1. Como su nombre indica, abarca un área importante de la constelación de Géminis, aunque en su región más meridional alcanza parte de Orión. Es una de las nubes moleculares más extensas de nuestra galaxia, con unas dimensiones de entre 500 y 800 años luz, y en ella hay hasta 13 condensaciones donde se están formando estrellas de forma activa. Podemos ver gran parte de esta nube en la siguiente imagen:

foto-sh2-255

Se sitúa en el brazo de Perseo, a unos 8000 años luz de distancia, y la zona que nos interesa hoy es un complejo de 5 regiones HII que fueron descritas por Sharpless en 1959. Sh2-254 es la más débil, así como la más extensa, ionizada por HD 253247, una estrella de tipo espectral O9.5. Las dos nebulosas más brillantes son, sin lugar a dudas, Sh2-255 y Sh2-257, ambas visibles con instrumentos de mediano calibre. Sh2-255 también es conocida como IC 2162, y fue descubierta con anterioridad por Edward Barnard, en 1890. Un filtro UHC ayuda a observar estos cuerpos, aumentando el contraste del hidrógeno ionizado que conforma las nubes. Entre estas dos últimas nebulosas se encuentra un cúmulo abierto cuyas estrellas apenas han visto la luz. Son tan jóvenes que aún se encuentran envueltas en la nebulosa de la que están naciendo, siendo por tanto invisibles a nuestros ojos. El telescopio Spitzer, sin embargo, es capaz de atravesar este caparazón con sus ojos sensibles al infrarrojo, de manera que puede mostrarnos los astros en su más temprana edad. Deberán pasar unos cuantos años hasta que podamos verlos con nuestros propios ojos (desde unos cientos de miles hasta unos pocos millones de años, apenas un suspiro cósmico…). Los cuerpos más jóvenes se denominan YSO, del inglés “Young Stellar Objects”, y su estudio puede proporcionarnos valiosa información sobre el origen de las estrellas. Sh2-256 y Sh2-258 son otras dos de las nebulosas de este complejo, bastante débiles como para ser apreciadas con nuestros telescopios, si bien no son difíciles de fotografiar, presumiendo de ese tono rojizo tan típico de las guarderías estelares. Hay al menos otros 6 cúmulos escondidos entre estas regiones, ocultos por las masas de gas que los están formando, de manera que en poco tiempo habrá toda una hueste de cúmulos abiertos con los que disfrutarán nuestras futuras generaciones.

Este complejo de nubes se encuentra a los pies de Géminis, justo rozando el brazo derecho que alza Orión mientras apunta con su arco al oeste. Las dos nebulosas más brillantes son relativamente fáciles de ver, dispuestas alrededor de dos brillantes estrellas como pequeñas manchas algodonosas extremadamente tenues, que aumentan su contraste con el fondo cuando usamos un filtro UHC. La zona en conjunto alcanza unas dimensiones de hasta 50 minutos de arco, de manera que nos beneficiaremos de oculares de gran campo aparente. En mi caso usé un ocular de 22 mm y dos pulgadas, acompañado de un filtro UHC. Sh2-255 aparecía algo más brillante, redondeada alrededor de su “estrella central”. A su lado, Sh2-257 destacaba también como una nube circular, más definida al usar visión periférica. Algunas estrellas salpicaban su superficie, como si quisieran formar parte de un marco familiar, aunque no sabría decir si pertenecen al complejo nebuloso. Sh2-254 fue la sorpresa de este grupo, ya que pude distinguirla, con suma dificultad, a continuación de las dos anteriores. Con un tamaño algo mayor, sólo pude ver una de sus regiones, extremadamente débil y etérea, pero claramente visible en los momentos de mayor adaptación a la oscuridad. No podía dejar de mirar ese interesante trío fantasmagórico, pensando en lo pequeño que podía llegar a parecer algo tan importante como el germen de la vida de una estrella.

Sh2-254.png

Os dejo la siguiente versión de la imagen con los nombres incluídos:

sh2-254-detalles

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