¿Qué es un blázar? O sobre cómo viajar en el tiempo (CTA-102)

La pasada noche del 7 de diciembre me encontraba con el Dobson montado y mirando al mar de nubes que, contra todo pronóstico, se había gestado sobre mi cabeza. Avanzaban rápidamente, ocultando intermitentemente la luna creciente, augurando un giro turbio a esa noche, que “iba” a ser casi perfecta. Para rematar la faena, la humedad condensó una fina película de agua sobre el telescopio, sobre la mesa y sobre el coche, que se congeló rápidamente, haciendo además que las estrellas aparecieran engrosadas… Pero sabía que esa noche podía ser la última que tenía para viajar más lejos de lo que lo había hecho jamás, así que apunté a Pegaso, muy cerca de la luna, y confié en poder atravesar las nubes que iban y venían.

Mi objetivo no era otro que CTA-102, un objeto para el que la palabra “descomunal” puede llegar a quedarse corta. Fue descubierto en la década de los sesenta como una misteriosa fuente de ondas de radio, y en su momento fue una de las grandes alarmas del SETI, proponiéndose como la señal de una avanzada civilización extraterrestre. Pocos años después se conoció su verdadera naturaleza, un cuásar que brillaba fuertemente en todas las longitudes de onda y que sufría pequeñas variaciones sin orden alguno. Hagamos un repaso del concepto de cuásar, que ya tratamos en esta entrada, en la que hablábamos del lejano 3C 273, en dirección a Virgo. Este cuásar se encontraba a 2.500 millones de años luz, distancia ampliamente superada por CTA-102, que reside a la impresionante distancia de 8.000 millones de años luz. Pensemos por un momento en la escala de la que estamos hablado… El universo se formó hace 13.700 millones de años, y el Telescopio Espacial Hubble ha observado galaxias situadas a 13.000 millones de años luz, tal como eran cuando el universo tenía 700 millones de años. Pues bien, los fotones de CTA-102 nos llegan desde 8.000 millones de años luz, por lo que se formaron cuando el universo tenía menos de la mitad de su edad actual. En ese momento la tierra no se había formado aún, y todavía quedaban 3.000 millones de años para que naciese nuestro sol.

blazar

Bueno, ya tenemos claro que CTA-102 está lejísimos, pero… ¿qué es realmente? Bueno, en términos técnicos es lo que conocemos como “blazar”. Un blazar, perteneciente a la categoría de Núcleos activos de galaxias (AGN), tiene la misma estructura que los cuásars o las galaxias Seyfert. De hecho, podríamos decir que son el mismo objeto, salvo que su orientación varía de unos a otros. Su estructura general está protagonizada por un agujero negro supermasivo en el centro, rodeado de un disco de acreción que despide radiación intensa, formado por toda la materia que gira atraída por el agujero negro. Alrededor de esta zona la galaxia huésped genera una importante emisión con líneas espectrales anchas (broad-line region) y, más allá, líneas estrechas (narrow-line region). La zona de líneas anchas está rodeada por un torus de material oscurecido, de manera que si vemos el objeto de perfil sólo apreciaremos líneas de emisión estrechas (galaxia Seyfert de tipo 2). Si, por el contrario, observamos desde un punto de vista más elevado, podremos ver ambas líneas de emisión, siendo categorizada como una galaxia Seyfert de tipo 1. Ahora bien, la mayoría de estos objetos comparten una característica bastante llamativa, la emisión de un jet polar, un chorro de partículas de alta energía que sale despedido en ambas direcciones. Estos jets contienen rayos gamma, ondas de radio, ondas visuales, en infrarrojo… Cubren todo el espectro conocido y pueden alcanzar tremendas distancias, siendo tan energéticos que incluso producen la separación de los protones y los electrones. Pues bien, cuando vemos este jet apuntando exactamente hacia nosotros decimos que el objeto en cuestión es un blázar. De ahí su gran variabilidad, porque el jet es un elemento sujeto a un gran dinamismo, variando rápidamente en función de la materia que el agujero negro “traga”… Sí, podemos decir que los aumentos en el brillo del jet, que apreciamos desde la tierra, no son sino un signo de que el agujero negro ha eructado en nuestra cara…

CTA-102 ya demostró una importante variabilidad desde su descubrimiento. Normalmente ronda la magnitud 17, aunque en 2012 tuvo un pico en su brillo, llegando a la magnitud 14. Sin embargo, desde el año 2015 comenzó a aumentar poco a poco su brillo, con débiles variaciones de décimas de magnitud, llegando a documentarse el 30 de noviembre una magnitud de 11.85, más de 5 magnitudes por encima de su brillo normal. Esto equivale a un aumento 100 veces mayor en su brillo original, haciendo que un objeto situado a 8.000 millones de años luz de distancia sea observable por un sencillo telescopio de 6 cm de apertura. Por tanto, es un momento único para asomarnos al pasado y al límite de lo finito, y para ello solo tenemos que apuntar a la constelación de Pegaso, muy cerca de su estrella Markab o alfa pegasi. Allí, saltando de estrella en estrella, podremos cazar a CTA-102. Observé al blázar aprovechando un claro entre las nubes, y la intensa luna oscurecía casi todas las estrellas de la zona, pero aun así conseguí distinguir un punto de luz donde debía estar el voraz agujero negro. Lo comparé con una cercana estrella de magnitud 12.9, y estimé para el blázar una magnitud de 13.2, aproximadamente. Brillaba tímidamente, luchando contra una capa fina de nubosidad, pero se dejaba entrever sin grandes dificultades. Al verlo sentí un cosquilleo en el estómago, al pensar en que esa luz llevaba viajando a través del espacio 8.000 millones de años, casi el doble de la vida de nuestro planeta. No sabemos cuántos días estará brillando CTA-102, ni siquiera si volverá a brillar pronto una vez que vuelva a apagarse, por eso tenemos que aprovechar estos días, aunque la luna no sea favorable: es nuestra oportunidad para viajar al pasado antes de que el agujero negro sacie su hambre y vuelva a descansar.

cta-102

7 Respuestas a “¿Qué es un blázar? O sobre cómo viajar en el tiempo (CTA-102)

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  2. Magnífica entrada. Impresiona la distancia a la que está CTA-102 y que aún así seamos capaces de verlo. De hecho lo vemos como era hace 8.000 millones de años y se podría dar el caso de que actualmente ni existiera, ¿no?

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  3. ¡Muchas gracias! Y muy buena pregunta. Estos objetos se han asociado a galaxias jóvenes, de hecho se piensa que la mayoría de galaxias han pasado por una etapa transitoria en la que han brillado como quasars, y esa es la razón principal por la que sólo encontramos quasars a grandes distancias (cuando miramos “al pasado”), por las galaxias más cercanas ya han pasado esa fase hace tiempo. 8000 millones de años es mucho tiempo, incluso cosmológicamente hablando, así que sí, apostaría lo que haga falta a que ya no existe, e incluso que dejó de brillar tanto hace varios miles de millones de años. ¡Un saludo!

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  4. Muy buen artículo, además de interesante, ameno. Si ya da vértigo la cifra del origen de la Tierra (4.500 millones de años), pues la del CTA-102 es casi el doble (8.000 millones de años) y la del origen del Universo el triple (13.700 millones de años).

    Que poca cosa somos los humanos comparados con estas cifras, y al mismo tiempo, que maravillosos, ya que hemos conseguido asomarnos al Universo para estudiar todas esas maravillas.

    Un saludo

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