Una pieza del puzle (grupo de NGC 691)

Cada vez que observo un nuevo grupo de galaxias siento una emoción difícil de explicar. No se trata de “sumar” una victoria más, sino más bien del hecho de rellenar un espacio vacío en mi universo mental, parcelando las regiones y organizando la estructura galáctica que, poco a poco, va tomando forma. De esta manera, podemos apuntar al grupo de galaxias de NGC 691, en Aries, y ver unas cuantas manchas débiles y pequeñas; otra opción, sin embargo, es apartar la mirada del ocular una vez resueltas y lanzarlas con nuestra imaginación a unos 130 millones de años luz. De refilón vemos a M31, y pensamos: “a 2.5 millones de años luz parece que está ahí mismo, al alcance de la mano”. Justo al lado está la bella Gamma Arietis, y recordamos entonces que al sur de dicha estrella estaba NGC 772, con su prominente brazo espiral y su pequeña compañera NGC 770, ambas un poco más cercanas que NGC 691, a algo más de 100 millones de años luz. De esta manera vamos elaborando un mapa tridimensional que nos permite ver algo más que puntos y manchas, y nos ayuda a comprender la vastedad del cosmos.

Vamos a centrar nuestra observación sobre la estrella 1 arietis, una espectacular doble que no nos dejará indiferentes. Situada a 590 años luz, está formada por una estrella amarillenta de magnitud 6.4 y tipo espectral K1, con una secundaria de tipo espectral A6 y magnitud 7.2 que adquiere un bonito color azulado. Su separación es de tan sólo 2.87 segundos de arco, dando la sensación de ser una verdadera doble al primer vistazo. La primera galaxia que cacé fue NGC 697, denominada también NGC 674 por error, una galaxia espiral barrada cuya distancia se estima entre 111 y 138 millones de años luz, distancia a la que también se encuentran el resto de galaxias que la acompañan. No hay información publicada acerca de estas galaxias, siendo algunas fotografías profesionales la principal fuente para describirlas. En NGC 674 destacan dos prominentes y alargados brazos en espiral que se extienden a su alrededor, poblados por regiones HII de color azuladas. Sus brazos no son simétricos, fruto quizás de una pasada interacción con alguna de sus compañeras.

NGC 697.png

Se encuentra a 16 minutos de distancia de 1 arietis, por lo cual es fácil englobarlas en el mismo campo del ocular. Para ver el resto de galaxias tendremos que desplazarnos al otro lado de la estrella doble, apareciendo 5 de ellas en el mismo campo. La más brillante, con una magnitud de 11.5, es NGC 691, una bonita espiral vista de frente con marcados brazos y un núcleo puntiforme y brillante. Al telescopio no se aprecia gran detalle, pero una estrella doble aparece a su lado, con sus componentes blanquecinas extremadamente cercanas entre sí. Otras dos débiles galaxias hacen su aparición junto a NGC 691. Son IC 167 y NGC 694, siendo la primera verdaderamente espectacular en fotografías de larga exposición. Es una galaxia espiral que muestra una pequeña barra en su núcleo y dos brazos retorcidos brazos que se expanden en forma de letra “S”, un perfecto ejemplo del tipo de galaxias SBc. También podemos adivinar grumos azules que son muestra de puntos de actividad proliferativa. Visualmente sólo podemos ver el núcleo, quedando sus brazos reservados para aberturas mucho más generosas o astrofotografía. NGC 694, más pequeña, es otra galaxia espiral que muestra unos cortos brazos en un ángulo poco regular, probablemente fruto del contacto previo con alguna galaxia. En la siguiente imagen, de Alson Wong, podemos contemplar el conjunto.

foto-ngc-691-alson-wong

Por último, otras dos galaxias pueden verse en el mismo campo visual, relativamente brillantes, son NGC 678 y NGC 680, ambas formando una atractiva y contrastada pareja. Mientras que NGC 680 es una galaxia elíptica, con una forma perfectamente redondeada y definida, NGC 678 es una espiral vista de perfil, mostrando su inequívoca silueta cuando las condiciones del cielo son adecuadas. Aún hay más, y es que NGC 678 posee una interesante línea oscura de polvo que atraviesa su ecuador, con algunos entrantes y salientes que denotan una dinámica activa. Necesitaremos, eso sí, una gran abertura para poder distinguirla, así como un cielo realmente oscuro, pero nada nos impide intentar la hazaña conociendo ya su estructura.

ngc-691

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