Una pequeña fábrica de estrellas (NGC 6857)

Si contemplamos una fotografía de gran campo y exposición suficiente de la constelación del Cisne podremos apreciar numerosas nebulosas rojizas dispersas entre sus estrellas, y es que estamos en una zona de enorme actividad estelar. En el caso de hoy vamos a observar una especialmente pequeña denominada NGC 6857, una nebulosa de emisión que se sitúa muy cerca de la más conocida NGC 6888. Se encuentra a una distancia bastante considerable, a unos 25.000 años luz, y forma parte de una región HII mayor denominada Sh 2-100, en pleno brazo de Perseo. Ésta última será invisible al telescopio, pero NGC 6857, rondando la onceava magnitud, es accesible a la mayoría de telescopios de aficionado bajo un cielo oscuro.

Fue considerado durante mucho tiempo como una nebulosa planetaria, y así  se identifica en el catálogo PK, como PK 070+01.2. Sin embargo, posteriormente se comprobó su verdadera naturaleza, una nebulosa de emisión que brilla ionizada por las estrellas que se están gestando en su interior. Con 19 años luz de diámetro, sería bastante más impresionante si no fuera por la gran distancia a la que se encuentra (se acerca bastante a las dimensiones de M42, que alcanza un diámetro de 24 años luz). Aun así, con sus 4 minutos de arco de extensión, no deja de ser un objeto interesante. A unos 5 grados de NGC 6888, es fácil de encontrar si partimos de la brillante Eta Cygni, visible en el cuello del cisne.

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A bajo aumento ya puede apreciarse sin necesidad de ningún filtro como una pequeña mancha redondeada, pudiendo entenderse ahora su errada identificación como nebulosa planetaria. Sin embargo, a mayores aumentos su estructura se a definiendo y podemos notar que estamos ante otro tipo de objeto. El filtro UHC aumenta el contraste levemente, a costa de disminuir el brillo de las estrellas circundantes, que en esta zona del firmamento son abundantes. A 214 aumentos se aprecia NGC 6857 con forma de cuadrilátero, con una estrella inmersa en su interior cuyo brillo queda disminuido por la densidad de la nebulosa. Otra estrella brillante permanece justo en el borde, y dos más, de menor brillo, la flanquean al otro lado. Por momentos, con visión lateral, da la sensación de que su superficie no es del todo homogénea, aunque no podría definirlo de forma precisa. No obstante, NGC 6857 es un interesante objeto que nos permite apreciar los importantes efectos de la distancia; si estuviera más cerca, nos brindaría un espectáculo bien distinto.

Medio caparazón (WR 134)

De vez en cuando nos gusta huir de los catálogos tradicionales, de los objetos que tantas veces hemos visto, en busca de objetos exóticos que alimenten nuestra imaginación. Ese es el caso de Wolf-Rayet 134, también abreviado WR 134, una estrella que se encuentra a 6000 años luz de distancia en la constelación del cisne, muy cerca de NGC 6888. Es una estrella Wolf-Rayet que, si recordamos de anteriores entradas, son estrellas muy masivas que han crecido rápidamente, comenzando a perder sus capas externas también a gran velocidad, debido principalmente a la presencia de enormes vientos generados por la estrella, que llegan a alcanzar millones de kilómetros por hora. Estos vientos, al apartar las capas externas, crean una envoltura gaseosa que podría confundirse con una nebulosa planetaria, si bien su naturaleza es bien distinta.

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WR 134, en concreto, tiene una masa casi 20 veces mayor que la de nuestro sol, con una luminosidad que supera en 400.000 veces la de nuestra estrella. Produce una importante cantidad de radiación ultravioleta, si bien en longitud de onda visual no es tan brillante, alcanzando una magnitud aparente de 8. Tiene, al parecer, una pequeña estrella orbitando a su alrededor, dando una vuelta completa en un período de unos 2 días. Sin duda, lo más interesante WR 134 es su envoltura gaseosa. A diferencia de Sh 2-308 o NGC 7635, grandes burbujas simétricas, la nebulosa de WR 134 aparece con forma de luna creciente, como si al otro extremo no hubiera sido expulsado gas alguno. Algunos jirones más desprendidos traducen la fuerza de los vientos de WR 134, aunque, debido a su forma, sería fácil confundirla con una sencilla nebulosa de emisión en la que se estén gestando estrellas.

Su localización no es muy complicada gracias al característico grupo de 4 estrellas en cuyo centro se encuentra WR 134. La nebulosa no llega a los 10 minutos de arco de longitud, así que será mejor usa aumentos medios. Una vez localizado el lugar, miré tras el Hyperion de 13 mm, a 115 aumentos, y vi claramente el grupito de estrellas, pero no había ni rastro de la nebulosa. Recordé entonces que el resto de nebulosas Wolf-Rayet que había visto respondían extremadamente bien al filtro OIII, y WR 134 no fue una excepción. Al volver a mirar tras el ocular apareció de la nada una fina nube, débil y delicada, como parte de una gran circunferencia. De forma curva y de unos 2 o 3 minutos de arco de grosor, se apreciaba mejor con visión periférica, siendo más gruesa en su lado occidental, estrechándose algo hacia el lado opuesto. Una estrella amarillenta, casi anaranjada, se encontraba arropada al abrigo de la nebulosa. Se denomina HD 228062 y es una gigante roja de tipo espectral K2, añadiendo con su viva tonalidad aún más atractivo a esta imagen celeste.

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