Filamentos en lo más remoto (3ª parte)

El término de “Gran Muralla” nos sonará familiar si recordamos los artículos acerca de Abell 1656 y Abell 1367, los cúmulos de Coma y Leo, respectivamente, que conforman el Supercúmulo Coma-Leo. Haciendo un breve recordatorio, mencionaremos que ambos cúmulos de galaxias forman parte de una de las mayores estructuras conocidas en el universo a gran escala, una inmensa pared de galaxias de hasta 700 millones de años luz de longitud y unos 200 millones de años luz de ancho. Su descubrimiento por John Huchra y Margaret Geller nos proporcionó una nueva forma de entender el universo, conformado por una sucesión de filamentos y espacios vacíos a modo de esponja de proporciones infinitas. La Gran Muralla tiene, a su vez, tres componentes principales, siendo los más cercanos Abell 1656 y Abell 1367, a poco más de 300 millones de años luz de distancia. Hoy culminaremos el estudio de esta estructura con el último y más lejano de estos componentes, situado a los pies de la constelación Hércules. Se trata de Abell 2151, una aglomeración de unas 200 galaxias que residen a 485 millones de años luz, por lo que al contemplarlas estaremos viajando en el tiempo a una época en la que los eucariotas más primitivos exploraban tierra firme a medida que se diversificaban a velocidades de vértigo. Cabe decir que la constelación de Hércules, famosa por sus cúmulos globulares y nebulosas planetarias, es extremadamente rica en galaxias débiles, constituyendo el marco de los grandes supercúmulos de Hércules. A una distancia similar, dos de ellos destacan por su abundancia y tamaño, siendo el más meridional el hogar de Abell 2151, aunque también se encuentra formado por otros cúmulos (como Abell 2147 y Abell 2152). El otro supercúmulo, más al norte, es algo más cercano (unos 400 millones de años luz) y en él destacan Abell 2197 y Abell 2199).

Foto Abell 2151.jpg

Abell 2151, descubierto en 1930 por Harlow Shapley, es un cúmulo en vías de formación, aún joven, formado por varios subcúmulos, tres principales, que están colisionando. Sus galaxias tienen tintes azulados que denotan su escaso tiempo de vida, y si recorremos sus rincones en fotografías nos sorprenderá su gran riqueza en galaxias espirales. Si tenemos en cuenta otros cúmulos más avanzados como el de Virgo recordaremos que las elípticas eran la nota predominante en su equipo. Sin embargo, en Abell 2151 las galaxias espirales suponen al menos el 50% del total, y resulta curioso comprobar la inmensa cantidad de parejas galácticas en interacción. Poco a poco esa gran familia irá evolucionando y envejeciendo, con galaxias elípticas en las que el amarillo predominará sobre el azul. Mientras tanto, podemos dejarnos asombrar por la variedad de formas que observamos en cualquiera de sus regiones.

Vamos a hacer un repaso por su zona central, que contiene a los componentes más llamativos. Con el ocular Kronus de 7 mm obtenía 214 aumentos y una pupila de salida de 1.43, bastante adecuada para observar estos tenues y pequeños objetos, que en su mayoría rondan la magnitud 14 y 15. En el campo que obtuve, de unos 15 minutos de arco de diámetro, pude englobar a 7 de ellas, formando dos hileras. La hilera más externa está conformada por NGC 6043, NGC 6045 y NGC 6047. La primera de ellas es una galaxia lenticular con una pequeña compañera denominada PGC 1541265 que parece rozar su halo. Ambos objetos tienen una velocidad de recesión similar, lo cual nos permite conocer que se encuentran relativamente cerca, si bien no podemos asegurar que estén interaccionando entre sí. NGC 6045 es una galaxia más interesante, al menos visualmente, ya que presenta una forma muy alargada y definida. Es una espiral vista de perfil, de magnitud 13.9 y, por tanto, fácilmente visible al telescopio. Con unos 175.000 años luz de diámetro, se conoce también como Arp 71 por una débil compañera que parece encontrarse en su extremo de forma perpendicular (PGC 84720). De la misma manera que en el caso anterior, no se puede confirmar que ambas galaxias estén siendo alteradas por su cercanía, pero no obstante es un par muy atractivo que podría recordar a NGC 4656 en fotografías de larga exposición. Aún hay más, ya que una tercera galaxia aparece en el lomo de NGC 6045, añadiendo más misterio al asunto, una mínima galaxia redondeada de magnitud 18 que bien podría ser un satélite de la mayor. La última componente de esta hilera, NGC 6047, es una galaxia elíptica de magnitud 13.5, más brillante que el resto, con una forma ligeramente alargada y acompañada por una pequeña estrella en uno de sus extremos.

Abell 2151.png

La otra hilera de galaxias tiene dos brillantes elípticas, NGC 6039 (erróneamente catalogada como NGC 6042) y NGC 6041. Ésta última presenta otra pequeña galaxia lenticular compañera, PGC 56960, de magnitud superior a 16 y, por tanto, reservada a mayores aberturas o mejores cielos. IC 1170 es otra galaxia espiral que podemos encontrar en la zona, aunque su bajo brillo superficial la pone fuera de nuestro alcance. Sin embargo, en esta región la galaxia más impresionante es NGC 6040, personalmente mi favorita, también conocida como Arp 122. Es un sistema doble en interacción, siendo NGC 6040A una galaxia espiral vista casi de perfil, con unos brazos deformados debido a su cercanía a NGC 6040B, una galaxia lenticular con un brillante núcleo. En los brazos de NGC 6040A pueden apreciarse pequeñas manchas azuladas, huella de las regiones HII de formación estelar que se están formando a raíz de su encuentro intergaláctico. La noche que observé este interesante grupo, bajo los oscuros cielos de Don Domingo, dediqué especialmente mi tiempo a poder distinguir ambas galaxias como cuerpos independientes, algo que nunca había conseguido pero sospechaba al alcance de mi Dobson de 30 cm. De entrada lo aprecié como una sola mancha, brillante (magnitud 13.9) y pequeña, algo más extensa con visión periférica. Tras un largo rato intentándolo, dándome algunos paseos para relajar la musculatura, conseguí por fin distinguir los dos componentes con una forma de letra “L”. No estaban completamente separados, pero esa silueta tan llamativa, ese giro brusco del brillo homogéneo, era lo más cerca que iba a estar de ver a la esquiva NGC 6040B con mi equipo. Tras el esfuerzo realizado relajé la vista, volviendo hacia atrás para contemplar al resto de galaxias en su conjunto. Podría haber dedicado el resto de la noche a cazar, una por una, el mayor número posible de galaxias de Abell 2151, pero el tiempo era limitado y la noche invitaba a observar débiles nebulosas de la región del Cisne.

Abell 2151 detalles.png

2 Respuestas a “Filamentos en lo más remoto (3ª parte)

  1. Pingback: El Supercúmulo de Perseo-Piscis (1ª parte) | El nido del astrónomo

  2. Pingback: Filamentos en lo más remoto (4ª parte): Abell 2199 | El nido del astrónomo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s