Una ventana al corazón de la Vía Láctea (NGC 6522 y NGC 6528)

El espacio interestelar no es, ni mucho menos, vacío, sino que encontramos grandes cantidades de polvo flotando a la deriva, especialmente en las zonas centrales de la galaxia. Este polvo es el responsable de bloquear la visión de estrellas más lejanas o, al menos, de disminuir su brillo desde nuestro punto de vista, como una niebla que se dispersa por todo el cielo. Pero hay algunas zonas en las que esta niebla se disipa y podemos ver lo que hay detrás con una nitidez indescriptible, actuando como ventanas a regiones más internas de la Vía Láctea. La más importante de estas ventanas recibe, precisamente, el nombre de “Ventana de Baade”, mide alrededor de 1 grado aparente y nos permite echar un vistazo al mismísimo corazón de nuestra galaxia (siendo estrictos, vemos una zona justo colindante al núcleo de la galaxia). Y es, a través de esta ventana, donde podemos cazar in fraganti a dos cúmulos globulares que bordean el núcleo a una distancia extremadamente pequeña. Podremos verlos, además, en el mismo campo del ocular, siendo el par de cúmulos globulares más cercanos que vemos desde nuestro sistema solar.

Foto NGC 6522

Ambos se encuentran muy cerca de Gamma Sgr, conocida como Alnasl, una gigante roja de tipo espectral K0 situada a 96 años luz de distancia. NGC 6522 es el mayor de estos globulares (con 9 minutos de arco aparentes y 70 años luz de diámetro), y todo parece apuntar a que es el más antiguo de todos cuantos conocemos, siendo sus estrellas extremadamente pobres en metales pesados. Se encuentra a 25.100 años luz de distancia, a apenas 2.000 años luz del centro galáctico. Resulta curioso comprobar la fuerza de unión que deben profesarse sus estrellas para aguantar más de 12.000 millones de años girando a gran velocidad alrededor del núcleo (NGC 6522 tarda unos 10 millones de años en dar una vuelta completa a su alrededor), a pesar de lo cual ha perdido bastantes de sus estrellas. Es uno de los cúmulos con menor cantidad de componentes, contando con apenas unas cuantas decenas de miles.

A 16 minutos de arco podemos encontrar a NGC 6528, otro interesante globular que acompaña a NGC 6522 a tan sólo 1000 años luz de distancia. Imaginemos por un momento la impresión que daría ver esa inmensa esfera de estrellas visible a simple vista desde el cúmulo vecino. NGC 6528 es más pequeño, ocupando 5 minutos de arco de diámetro, y se encuentra algo más alejado que su compañero, a 26.000 años luz de distancia. A pesar de ser más pequeño (con un diámetro de unos 40 años luz) contiene muchas más estrellas, varios cientos de miles, que se encuentran mucho más concentradas. Tiene, a su vez, un porcentaje mayor de elementos pesados, fruto de su relativa juventud. A su lado podemos observar una interesante nebulosa oscura denominada Barnard 298, pequeña y de una opacidad intermedia, que bloquea una porción del fondo galáctico.

Para observar este interesante par de objetos es mejor disponer de un cielo oscuro y una atmósfera estable que nos permita usar aumentos. Sin embargo, como mejor se aprecian es a bajo aumento, apareciendo ambos cúmulos en el mismo campo con facilidad. A 115 aumentos se distinguen sin problema, siendo NGC 6522 de mayor envergadura, llamando la atención su aspecto granujiento que tan bien describen los manuales. El campo de fondo es enormemente rico en estrellas, habiendo tantas que son imposibles de contar, tiñendo el marco de color grisáceo. No obstante, estamos muy cerca del núcleo de nuestra galaxia… Entre tanta estrella llama la atención un parche oscurecido junto a NGC 6528, parco en estrellas, que corresponde a la ya mencionada nebulosa oscura Barnard 298. Si queremos resolver las estrellas de los cúmulos necesitaremos mayores aumentos, y aun así no es tarea fácil. NGC 6522 es el más sencillo de resolver, mostrando algunas de sus estrellas que, entre turbulencia y turbulencia, asoman y se dejan ver a través del ocular. NGC 6528, más pequeño y concentrado, nos hará sudar si la noche no es perfecta, y de todas formas no podremos ver más que alguna débil y tímida estrella sobresaliendo en los bordes, pero de todas formas la imagen es tremendamente sugestiva. No todos los días podemos escudriñar el corazón de nuestro universo con nuestros propios ojos.

NGC 6522.png

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