En el aguijón (M7 y NGC 6453)

En astronomía la distancia juega, a menudo, al engaño con nuestros ojos, y la entrada de hoy es un claro ejemplo de ello. En la cola del escorpión, si la noche es clara, podremos ver que las dos estrellas características del aguijón apuntan hacia una delicada nube blanquecina que destaca sobre el fondo de la Vía Láctea. Se trata de M7, uno de los cúmulos abiertos más conocidos por el aficionado y uno de los más impresionantes cuando se observa a través de prismáticos. Recibe el nombre del “Cúmulo de Ptolomeo” en honor al griego que, en el año 130, lo describió por primera vez como una pequeña nube grisácea junto a la cola del escorpión. Es una familia compuesta por unas 80 brillantes estrellas que superan la décima magnitud y casi 700 más débiles, situadas a una distancia relativamente cercana, a unos 1000 años luz. Son soles jóvenes, con una edad estimada en 220 millones de años (poco si lo comparamos con los 5 mil millones de años de nuestro Sol). Todas estas estrellas nacieron al mismo tiempo y algunas de ellas son tremendamente grandes y brillantes, la mayoría de tipo espectral O y B. Serán unas cuantas las que terminarán sus vidas en forma de violentas supernovas, algo deducible de su gran masa, de aquí a varios millones de años más. Entre el cúmulo destaca una estrella por su color característico, amarillenta, que pertenece a la misma familia de estrellas pero presenta un estado evolutivo algo más avanzado, de tipo espectral G. El tamaño real de M7 es de unos 23 años luz de diámetro (no es precisamente de los mayores cúmulos existentes), aunque su gran tamaño aparente se debe exclusivamente a su cercanía a nosotros. Se encuentra, de hecho, en nuestro mismo brazo espiral.

Foto M7.jpg

Pero M7 contiene algunas sorpresas. Por un lado, varias nebulosas planetarias extremadamente débiles se encuentran escondidas entre sus estrellas, aunque su observación queda restringida a telescopios de gran abertura (algunas de ellas no son tan débiles, pero necesitarán de un buen atlas y de gran paciencia para encontrarlas debido a su apariencia estelar). Los telescopios de abertura media tienen a su disposición un cúmulo globular que linda con la periferia de M7. Es débil y pequeño, y necesitaremos conocer su posición exacta para reconocerlo, pero una vez localizado no es difícil de observar. Se trata de NGC 6453, una imponente esfera de soles situada a unos 37.000 años luz de distancia, al otro lado del centro galáctico, situación que disminuye su magnitud aparente debido a todo el gas que obstaculiza su visión. Con un diámetro aparente de 3.5 minutos de arco, es un globular de tipo IV, con una concentración relativamente elevada, si bien al telescopio no podremos resolver sus estrellas. Veremos, sin embargo, una pequeña y delicada esfera, más definida con visión periférica, cuyos bordes van perdiendo brillo y difuminándose rápidamente, quedando bastante disimulada ante el fondo de la Vía Láctea. Hay que tener fuerza para no dejar que media galaxia te haga completamente invisible, y eso es una hazaña que no se le puede negar a NGC 6453.

M7.png

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