Banco de pruebas: NGC 6888

Queda inaugurada esta sección en la que pondré dibujos que voy haciendo con otros telescopios distintos al mío. Éste en concreto lo realicé a través del Schmidt-Cassegrain Celestron C11, un espectacular telescopio que me enseñó mi amigo Leo de Alarcon Web. Este tubo mezcla lentes y espejos para obtener una imagen nítida y a la vez es luminoso, con un diámetro de 280 mm. Personalmente me sorprendió su abertura y el hecho de 2.8 metros de focal estuviesen comprimidos en apenas 60 cm de longitud, fácil de montar y de transportar. Una vez situados bajo los oscuros cielos de Gorafe decidimos probar, en primer lugar, con NGC 6888, un objeto del que ya hablamos con anterioridad y que observé con mi Dobson 12” desde un cielo suburbano (podéis leer el artículo original en este enlace). Haciendo un breve resumen, NGC 6888 es la nebulosa formada a partir de una estrella Wolf-Rayet. Dicha estrella, HD 129163, se sitúa a unos 4000 años luz de distancia y tiene la tierna edad de 4.5 millones de años. Es una estrella que creció exponencialmente a velocidades poco usuales, alcanzando una masa 500.000 veces superior a la de nuestro sol. Posteriormente fue perdiendo sus capas externas rápidamente, formando durante el proceso vientos del orden de cientos de miles de kilómetros por hora que dispersaron sus capas externas de gas y las empujaron hacia el cosmos. La nebulosa en expansión, que debería ser relativamente homogénea y regular, se fue encontrando con masas preexistentes de gas, por lo que fue creciendo de forma anárquica, dando lugar a las interesantes curvas que podemos  apreciar hoy en día.

Cuando observé NGC 6888 a través del C11 lo primero que me sorprendió no fue la nebulosa, sino la nitidez de las estrellas, apareciendo como puntos perfectos, incluso las más brillantes, poblando todo el ocular. Desde un primer momento, a 82 aumentos, se podía apreciar parte de la nebulosa alrededor de la brillante estrella HD 129163, especialmente con visión periférica. Decidí poner directamente el filtro OIII, apareciendo nuevos filamentos nebulosos como por arte de magia. Se apreciaba entonces sin problema gran parte de la periferia arriñonada que caracteriza a esta nebulosa, con una especie de entrante o “pico” hacia la estrella central, responsable de que estuviéramos disfrutando en ese momento con sus exhalaciones. Con visión lateral los bordes fueron prolongándose, aunque no llegaron a cerrarse al otro lado, aunque sí pude distinguir cierta nebulosidad tenue en regiones más internas. Este es el dibujo con lo observado tras una correcta adaptación visual y una observación sin prisa:

BP - NGC 6888.png

Pasando ya a opinar sobre la calidad de la imagen en sí, creo que podría definirla como una mezcla entre las bondades de un telescopio refractor con lentes de calidad y la gran abertura que suele tener un reflector, todo eso unido en un tubo transportable y fácil de usar. Una semana antes pude disfrutar de NGC 6888 con mi Dobson de 12”, así que puedo dar algunas pinceladas más a modo de comparativa. Con el reflector pude ver más detalles e incluso cerrar la envoltura completa de la nebulosa, si bien es verdad que observaba desde un cielo más oscuro aún y a menores aumentos (62x). Esta sería, quizás, la única pega que le pondría personalmente al C11, y es su focal tan elevada. Por supuesto, en la visión planetaria, de estrellas y objetos pequeños es sublime (recuerdo la observación tan nítida y perfecta de NGC 6818 a unos 600 aumentos), eso es innegable. Sin embargo, puede verse algo más afectado con objetos más extensos, ya que conseguir aumentos reducidos con una focal de 2.8 metros es bastante complicado y el campo puede quedarse pequeño. Estoy 100% seguro de que si hubiéramos observado NGC 6888 a 50 aumentos podríamos haber obtenido una imagen muy similar a lo que yo vi con mi Dobson de 12”, pero no disponíamos de oculares adecuados para aumentos tan bajos. Ahora, recopilando los pros y contras (la “única contra”), puedo decir que me sorprendió lo que este telescopio puede hacer, y estoy deseando poder dedicarle más tiempo para observar los detalles de nebulosas planetarias, cúmulos globulares y pequeñas galaxias con formas definidas. Hasta ahora ha sido el único telescopio capaz de hacer preguntarme si lo hubiera elegido al principio, antes de comprar el mío, y la verdad es que no tendría nada clara la respuesta.

2 Respuestas a “Banco de pruebas: NGC 6888

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