Lejanos destellos con nombre propio

Hace unas semanas me encontraba bajo un cielo oscuro mirando el atlas por la zona sur de la Osa Mayor, buscando objetos entre sus patas. Encontré dos galaxias con nombre propio y pensé que debería haber una buena razón para que alguien se preocupe en nominarlas de alguna manera, así que les eché un vistazo.

La primera de ellas, IC 708, tenía escrito al lado “Papillon”, que viene a significar “Mariposa” en español. IC 708 forma parte de un cúmulo galáctico que se llama Abell 1314 y que contiene más de 250 galaxias. Se encuentra a una distancia tremendamente elevada, a unos 450 millones de años luz. Entre sus componentes encontramos 4 galaxias que pertenecen al catálogo IC, mientras que el resto forman parte de otros catálogos como el PGC o el UGC. El nombre de “Papillon” deriva de su visión en ondas de radio, y es que en este cúmulo de galaxias se ha encontrado una de las mayores estructuras emisoras de radio que se pueden observar. Alrededor de la galaxia encontramos una zona de intensa emisión con la forma de dos alas abiertas (usando un poco la imaginación), aunque no es la única fuente que encontramos, pues parece que dichas alas fuesen el comienzo de un enorme filamento que se continúa hasta IC 711. En la siguiente imagen podemos apreciar estos fenómenos, además de diversas fuentes de menor tamaño que pululan por todo el cúmulo.

Foto Abell 1314.jpg

IC 708, así como IC 711, son radiogalaxias, es decir, galaxias en las que vemos una importante emisión de ondas de radio. ¿Cómo puede ser que veamos este tipo de radiación entre galaxias? Parece ser que se forma en lugares donde hay grandes nubes de hidrógeno flotando alrededor de galaxias con núcleos muy activos. Del interior de estas galaxias saldrían despedidos enormes cantidades de electrones a velocidades cercanas a la luz que colisionarían directamente con estas nubes, originando la fuerte radiación (denominada sincrotrón) que podemos apreciar desde aquí.

En la vertiente visual Abell 1314 no es tan interesante, aunque supone un desafío por su extrema debilidad, y siempre tiene algo de surrealista y emotivo poder observar objetos tan distantes. A 65 aumentos IC 708 era la más brillante de las galaxias del campo, con una magnitud de 14.1. Redondeada y de bordes difusos, pequeña, nada haría pensar en la fuerza que desprende de su núcleo. Muy cerca, a poco más de dos minutos de distancia, pude apreciar a IC 709, de magnitud 15, más pequeña aún pero fácilmente distinguible con visión indirecta. Al lado de una brillante estrella destaca también IC 712, una elíptica ligeramente elongada. El otro extremo del filamento de ondas de radio, IC 711, puede apreciarse brillando con magnitud 15.1, al lado de un discreto grupo de 5 estrellas. Justo a su lado, visible de manera más fácil con mayor aumento, pude apreciar una débil estrella doble. Posteriormente, comparando el dibujo con imágenes, una de las componentes podría ser una galaxia en vez de una estrella, una elíptica MGC +08-21-06, miembro del grupo también. Por último, la galaxia que más difícil me resultó apreciar y, sin embargo, la más interesante visualmente, fue PGC 35831, una espiral vista de perfil que se encuentra algo más lejos, a unos 480 millones de años luz. Con visión lateral, tras varios minutos conseguí ver claramente su llamativa forma, como una diminuta astilla en medio de la oscuridad del cielo.

Abell 1314.png

Con la vista cansada por el esfuerzo me desplacé, muy cerca, a la siguiente galaxia con nombre propio, NGC 2985, que el atlas denominaba “Espiral en miniatura”. Situada a unos 45 millones de años luz de nosotros, es la galaxia más pequeña en la que se ha podido discernir una estructura espiral. Es una espiral enana cuyo diámetro se encuentra entre los 5.000 y los 10.000 años luz, con un bulbo Foto NGC 3928.pngexcesivamente azulado para su edad, que denota una etapa reciente de intensa proliferación estelar.

Cuando la observé iba con la imagen de una espiral pequeña en mente, y hoy me planteo si fue sugestión o realmente pude distinguir sus brazos. En primer lugar vi una esfera blanquecina con un núcleo más intenso, con el suficiente brillo superficial como para usar mayores aumentos. A 214 aumentos noté algo brillante a la derecha de la galaxia, en su disco, y tuve por unos momentos la impresión de que era uno de sus brazos espirales, impresión que varias veces pude confirmar. Al otro lado, y tras un buen rato observando, pude notar otra pequeña condensación, apenas visible durante varios segundos. Mi escepticismo llegó a posteriori, cuando observé las pocas imágenes que circulan en la red sobre la galaxia. Efectivamente, los brazos estaban en el lugar que yo había visto, pero las fotografías muestran unos brazos muy pequeños y de bajo brillo. La observación, no obstante, la terminé seguro de que los había podido distinguir, por lo cual dejaré para una segunda visita el juicio visual.

NGC 3928

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