A lomos del Escorpión (NGC 6334 y NGC 6302)

Los brazos de nuestra galaxia y, en concreto, el brazo de Sagitario, nos brindan una oportunidad estupenda para observar nebulosas y cúmulos estelares, algo que se echa en falta en primavera, cuando miramos al polo norte galáctico. Hoy continuamos el viaje que comenzamos en NGC 6357 para contemplar dos nuevas nebulosas.

La primera de ellas, a menos de 2 grados de la anterior, es NGC 6334, conocida como Sharpless-2 8 o, más comúnmente, como la Nebulosa de la Pata de Gato. Ya conocemos varias nebulosas en las que se están gestando estrellas, como M42 o M8. Sin embargo, NGC 6334 está sufriendo uno de los episodios de mayor proliferación estelar que se han observado. Decenas de miles de estrellas ocupan cada jirón de gas, la mayoría ocultas tras las nubes, estimándose que la masa total de la región es de 200.000 soles. A 5.500 años luz de distancia, es uno de los mejores lugares para estudiar la formación estelar. Se han visto más de 2.000 estrellas en su fase más primigenia de crecimiento, rodeadas aún del gas que, a modo de huevo, las mantiene y las alimenta. Poco a poco la estrella irá agotando dicho gas y será visible sin ningún obstáculo. A lo largo de un área de 50 años luz se extiende la nebulosa brillando en fuertes tonos rojizos, correspondientes al hidrógeno que las estrellas masivas ionizan con su radiación. Toda la zona sufre, además, los efectos del viento interestelar, de manera que asistimos a caprichosas formas, destacando cuatro masas gaseosas que, por su disposición, recuerdan a la huella de un felino. Normalmente la intensa actividad proliferativa se debe a explosiones de supernovas o a colisiones entre galaxias. En este caso ninguna causa parece cuadrar con la situación, por lo que aún se desconoce el origen de este “boom” estelar. No obstante, su cercanía es muy útil para estudiar el comportamiento de estas grandes masas de gas.

Foto NGC 6334.jpg

Visualmente, NGC 6334 es una de las nebulosas difusas más interesantes que podemos observar, siempre y cuando dispongamos de un horizonte sur lo suficientemente oscuro. La nebulosa es grande, alcanzando los 40 minutos de arco de diámetro, si bien la región más brillante (la huella) puede encuadrarse en menos de 30 minutos de arco. La observé por ello con el Panoptic de 24 mm, a 62.5 aumentos, y con toda la paciencia del mundo. Desde un primer momento pude apreciar cierta nebulosidad poblando el ocular de forma difusa, concentrándose gradualmente a medida que mi vista se adaptaba al ocular. Pude distinguir en primer lugar los tres “dedos” de la huella, siendo el del medio el más brillante, alrededor de una estrella más destacada. Se adivinaban algunos bordes más rectilíneos, y la almohadilla de la pata hacía su aparición como una nebulosidad alargada y más apagada. El filtro UHC definió mucho mejor todos estos detalles, y una tenue nebulosidad inundó prácticamente la mitad del ocular hacia el norte de las zonas más densas, sin forma ni rasgos característicos, pero suponiendo un añadido más a este interesante paraje.

NGC 6334.png

El siguiente objeto es una de las nebulosas planetarias más espectaculares que podemos contemplar si disponemos de una atmósfera estable. Se trata de NGC 6302, también conocida como la Nebulosa del Insecto. Situada a 3.400 años luz de nosotros, es una planetaria bipolar, una estrella moribunda desprendiéndose de sus capas superficiales, que han adquirido increíbles formas que desafían a la física. La estrella central, una enana blanca, es además una de las estrellas más calientes que se conocen, alcanzando en su núcleo los 200.000 grados de temperatura. No podemos verla directamente, sin embargo, porque se encuentra oculta tras un disco de gas y polvo que la rodea a modo de torus o donut. Esta estructura anular será, probablemente, la causante de su flujo bipolar, al bloquear el paso del gas en su dirección.

Foto NGC 6302

NGC 6302 presenta dos lóbulos bien definidos y otros dos más tenues y difusos, formados en una etapa anterior. El lóbulo más prominente parece haberse formado hace menos de 2.000 años y llega a alcanzar velocidades de hasta 600 km/s. En su camino hacia el exterior, estas proyecciones de gas se han encontrado con regiones gaseosas de distinta densidad, motivo por el cual podemos apreciar tantas irregularidades. Estas “alas”, que también le han servido para obtener el sobrenombre de la Mariposa, llegan a medir 2 años luz de longitud, y seguirán aumentando paulatinamente hasta que se dispersen por completo, dejando atrás tan sólo la pequeña y caliente enana blanca.

Podemos ver esta nebulosa planetaria a dos grados de NGC 6334, por lo que podremos buscarla desplazando levemente el telescopio si disponemos de un ocular de bajo aumento. Desde un primer momento llama la atención NGC 6302 como “algo” que no es una estrella, una mancha difusa y poco definida. Sin embargo, conforme vayamos usando mayor aumento podremos comprobar que de difusa tiene poco. Habrá que buscar la noche más estable posible para poder usar elevados aumentos. En mi caso, conseguí una imagen bastante aceptable con el ocular de 5 mm, a unos respetables 300 aumentos, y quedé sorprendido por el grado de detalle que mostró. Los dos lóbulos partían de una zona central y alargada muy brillante, como las alas de una mariposa que se van extendiendo conforme se alejan. Por supuesto, no se apreciaba la estrella central, pero uno podía imaginársela escondida tras la banda oscura de polvo, exhalando gargantuescos suspiros. Tras varios minutos noté, asombrado, que las alas no eran ni mucho menos homogéneas. La vertiente izquierda, una vez que se iba apagando, mostraba un nódulo brillante, fácilmente visible con visión lateral. El lado derecho presentaba una zona horadada, como si alguien le hubiera dado un mordisco, para luego continuar su camino hacia el exterior. Estos dos “accidentes geográficos” no son más que volutas e irregularidades como las que hemos comentado, y a medida que dispongamos de una mayor abertura y mejores cielos podremos ver más detalles de este tipo. Terminé de observar NGC 6302 con la sensación de haber conocido a una de las grandes reinas de la noche, y con las ganas de buscar un cielo aún más oscuro para poder perfilar aún más esos enormes chorros de gas. Pasarán varios miles de años hasta que desaparezcan, así que no tenemos prisa…

NGC 6302.png

2 Respuestas a “A lomos del Escorpión (NGC 6334 y NGC 6302)

  1. Esa cola del Escorpión… totalmente oculta para mi por las casas del pueblo y contaminada lumínicamente en el sitio de observación de mi asociación. Que esquiva es para mi.
    Me han encantado los dibujos.

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