Guardianes de la Osa Mayor (1ª parte)

Una de las parejas de galaxias que todo aficionado ha observado en más de una ocasión es, sin duda la que forman M81 y M82, en la Osa Mayor. No necesitan tarjeta de presentación, con sus dos contrastadas formas y su localización cerca de la estrella polar. Forman, especialmente M81, el corazón del denominado Grupo de M81, un conjunto de más de 30 galaxias que se sitúan relativamente cerca de nuestra Vía Láctea, a unos 11 millones de años luz. Junto con nosotros, forman parte del Supercúmulo de Virgo, siguiendo el mismo movimiento a través del espacio infinito.

Foto M81.jpg

M81 es una de las galaxias más brillantes que podemos observar desde nuestro planeta. Con una magnitud de 6.94, es visible a simple vista bajo cielos excepcionales, revelándose sin ningún problema con ayuda de cualquier instrumento óptico. Recibe el nombre de la Galaxia de Bode en honor a su descubridor, Johann Elert Bode, que la detectó en 1774, junto con M82. Cinco años después Méchain la observaría para incorporarla al catálogo Messier, pero haría falta mucho más tiempo para conocer su verdadera naturaleza. M81 mide unos 90.000 años luz de diámetro y contiene unas 250.000 millones de estrellas, cantidad que se acerca a la de la Vía Láctea, que puede llegar a alcanzar las 400.000. Es una galaxia espiral con dos brazos perfectamente definidos y plagados de regiones HII. Emite una importante cantidad de rayos X, especialmente localizados en dichos brazos, proveniente del polvo estelar que es ionizado por las estrellas en formación. Esta proliferación estelar se ha visto motivada en los últimos millones de años por interacciones con sus galaxias compañeras, destacando las ocurridas con M82 y con NGC 3077. En la siguiente imagen obtenida en rayos X podemos ver cómo se disponen sobre toda la extensión de sus brazos, con un color rosado, destacando en su centro una brillante esfera que corresponde con el núcleo, donde reside un enorme agujero negro supermasivo.

Foto M81 X

Con unas 70 millones de masas solares, este agujero negro es 15 veces mayor que el que ocupa el centro de nuestra galaxia. En algunas fotografías de larga exposición se encontró, hace más de medio siglo, un bucle que se relacionó en seguida con su interacción con M82. Recientemente se ha podido comprobar que esa estela luminosa corresponde realmente a nuestra galaxia, y es que la zona del cielo que va desde esta pareja a la estrella polar está poblada por la denominada “Integrated Flux Nebula”, un complejo de nebulosas muy poco iluminadas que se sitúan en regiones externas de nuestra galaxia y a las que dedicaremos una entrada completa por su interés particular.

Messier 82 es menos brillante que M81, pero no por ello menos interesante, ya que ha sido enormemente deformada por su encontronazo pasado. Recibe el apropiado nombre de la Galaxia del Cigarro, por su forma alargada y fina, pero cuando nos sumergimos en ella encontramos una gran cantidad de sorpresas. M82 tiene un diámetro que no llega a los 40.000 años luz y la vemos de perfil, motivo que ha dificultado su clasificación. Inicialmente se había tomado como una galaxia irregular, pero un estudio en 2005 reveló la presencia de dos tenues brazos escondidos tras las estrellas y el polvo de la galaxia. También se considera que M82 es una galaxia de estallido estelar (“starbust galaxy”), es decir, una galaxia en la que la proliferación de estrellas alcanza grados excepcionalmente elevados. La causa de este comportamiento hay que buscarla hace 500 millones de años, cuando pasó cerca de M81 y se vio totalmente alterada. Es mejor imaginarlo como la secuencia de una película para comprenderlo mejor. Ambas galaxias pasan una junto a la otra a gran velocidad. M81, que tiene mayor masa y longitud, produce un fuerte tirón gravitacional de estrellas y gas de M82, que salen disparadas hacia el espacio, pero luego, como todo lo que sube, tiene que volver a caer, de manera que todo ese gas, a elevada temperatura, se precipita en las regiones centrales de M82, produciendo el estallido de estrellas que, a modo de redbull, activó a la galaxia y aumentó su tasa de formación, gestando estrellas a una velocidad 10 veces que la de la Vía Láctea. Formó enormes cúmulos estelares que se pueden observar hoy en el corazón de M82, provocando a su vez una gran tasa de supernovas. Posteriormente han ocurrido otras oleadas de formación estelar, siendo la última hace unos 5 millones de años. La galaxia se encuentra oscurecida por grandes masas de polvo, fruto también de su colisión con M81. Dos grandes penachos compuestos por hidrógeno ionizado surgen del núcleo tumultuoso, visibles en la siguiente imagen tomada por el Hubble.

The magnificent starburst galaxy Messier 82

En 2014 se encontró el púlsar más brillante conocido hasta la fecha, denominado M82 X-2. Un púlsar es lo que queda de algunas estrellas tras explotar en forma de supernova, un pequeño cuerpo celeste que gira a vertiginosas velocidades emitiendo ingentes cantidades de radiación, a modo de faro. La peculiaridad de M82 X-2 es que su luminosidad es 100 veces mayor de lo que su masa sería, en teoría, capaz de producir. Ese mismo año apareció también una supernova, algo nada extraño, teniendo en cuenta que M82 ha sido huésped de supernovas en los años 2004, 2008 y 2009. Tanta proliferación estelar conlleva, como es lógico, una importante tasa de mortalidad, ya que nada es imperecedero.

La estampa que forman ambas galaxias a bajo aumento, enmarcadas entre estrellas de diferente brillo, es algo a lo que estamos acostumbrados, ya que no pasa primavera sin que veamos a estas galaxias un par de veces. Pese a estar habituados, sigue siendo un espectáculo que no se olvida fácilmente. Sin embargo, aprovechemos si estamos en un lugar oscuro para usar mayores aumentos y “desnudar” a estos cuerpos celestes que tanto tienen que mostrar. M81 es grande, midiendo unos 26 minutos de longitud, por lo que no podremos usar un ocular de gran aumento en ella. En mi caso usé el Hyperion de 13 mm, que me proporcionaba 125 aumentos y unos 30 minutos de campo, lo justo para disfrutar holgadamente de la galaxia. Al mirar por el ocular pude apreciar su gran brillo central y un núcleo extremadamente brillante, puntiforme, alrededor del cual se dispone un halo muy intenso en sus primeros 2 ó 3 minutos de radio, de forma ovalada. Posteriormente el brillo superficial va decayendo a medida que nos acercamos a los bordes, que quedan difusos y disimulados con el fondo del cielo. Tres estrellas se hallan inmersas en este halo y nos servirán como guía para cazar uno de sus brazos en espiral, ya que pasa justamente entre estas estrellas, torciéndose después para rodear la galaxia. Es tenue, pero ancho y fácil de ver si somos capaces de “obviar” el brillo de la galaxia en sí. El otro brazo es más débil, pero también visible pasando a través de una estrella más brillante al otro lado. La visión de M81 tiene otros dos alicientes más, dos estrellas dobles que comparten campo con ella. La primera es más evidente, cerca del brazo más visible, compuesta por dos estrellas de magnitud 10.4, SAO 15017 y SAO 15018, dos perlas separadas por 8.9 segundos de arco. La otra, HD 85458, es mucho más cerrada, formada por dos estrellas de magnitud 8.7 y 9.3 que están separadas por tan sólo 2 segundos de arco, distancia más que asequible si la atmósfera está en calma.

M81

Si M81 nos transmite una imagen de tranquilidad y de cierta armonía celeste, M82 es todo lo contrario, transmite una fuerza y un brillo difíciles de encontrar en otro lugar del cielo. Es más pequeña que su compañera, si bien su brillo superficial es mayor, por lo que los aumentos nos permitirán ahondar en su corazón sin ir en detrimento de su claridad. La estabilidad de la noche me permitió usar el ocular de 5 mm, obteniendo 300 aumentos, suficiente para que la galaxia ocupara toda la extensión del ocular. Es entonces cuando su interior se ve fragmentado en varios trozos, destacando las dos porciones más cercanas al centro, que poseen un elevado brillo, con la barra oscura central que, a tanto aumento, deja de ser una barra para adoptar la retorcida forma de un reloj de arena, más abierto en su zona norte. Esta grieta no es completamente negra, sino que es el contraste con los bordes laterales lo que la hace parecer más oscura. A cada lado, otras dos porciones más brillantes destacan sobre el homogéneo halo, parcheando la galaxia y definiendo, finalmente, sus cuatro porciones más notorias. No hay rastro de esos penachos que enarbolan el centro como una gigantesca explosión, pero no es difícil imaginarlos gracias a la gran similitud de lo que vemos con las fotografías de larga exposición. Para quien no guste de estas visiones tan ampliadas, o no quiera hacer un engorroso seguimiento manual, menores aumentos también ofrecen una gran delicadeza a la vista, y la grieta central es fácilmente visible siempre que el cielo tenga un mínimo de calidad.

M82

Un rápido vistazo alrededor de esta pareja nos mostrará pequeñas y difusas manchas, aquí y allá, salpicando la zona, que no son más que el séquito denominado Grupo de M81. Pero dedicaremos otra entrada a ellas para terminar de conocer a esta gran y cercana familia, compañeras de viaje en la inmensidad del cosmos.

5 Respuestas a “Guardianes de la Osa Mayor (1ª parte)

  1. Pingback: Guardianes de la Osa Mayor (2ª parte) | El nido del astrónomo

  2. Pingback: A la sombra de un gigante (M92) | El nido del astrónomo

  3. Pingback: 1. Cómo empezar en astronomía (Introducción) | El nido del astrónomo

  4. Pingback: Opinión sobre el NextStar 102 SLT | El nido del astrónomo

  5. Pingback: Grupos marginales (NGC 2749) | El nido del astrónomo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s