De puentes intergalácticos (Arp 104)

Los objetos celestes que observamos suelen tener algún tipo de atractivo. Por un lado, puede ser un atractivo visual, como las extensas nebulosas de verano o definidas galaxias con brazos en espiral. Por otro lado, el interés puede ser puramente “astrofísico”, como las dos galaxias que nos ocupan hoy. Estamos hablando de NGC 5216 y NGC 5218, también conocidas como Arp 104 o con el misterioso nombre del Sistema de Keenan.

Foto Arp 104.jpg

Estas dos galaxias, situadas a unos 130 millones de años luz, fueron descubiertas por Herschel en el siglo XVIII y posteriormente, en la década de los 20, estudiadas por Hubble, ya conociendo su naturaleza extragaláctica. Sin embargo, hubo un detalle que se les pasó a ambos astrónomos y que no fue descubierto hasta 1935 por Philp C. Keenan. Se trata de un curioso puente de luz que parece unir las dos galaxias, un reguero de estrellas que se ha extendido tras una pasada interacción entre ambos universos y transcurre a través de un espacio de 170.000 años luz. Pocas señales tan evidentes se pueden ver como testigo del roce intergaláctico que este puente en Arp 104. Sin embargo, el descubrimiento de Keenan pasó desapercibido hasta que fue nuevamente observado, décadas después, en los observatorios de Lick y Palomar, y en los 60 fue añadido al catálogo de galaxias peculiares como Arp 104. Estas galaxias, ricas en gases, han compartido sus componentes, y por eso se detecta en este puente una importante emisión de radiación infrarroja, indicador de que se ha desatado una gran proliferación estelar, aunque en el momento actual parece haberse detenido. Se han detectado, así mismo, jóvenes estrellas gigantes azules poblando toda su superficie, flotando en la frontera entre dos mundos. En los años venideros, siguiendo este baile cósmico, ambas galaxias terminarán por fusionarse y formar una única galaxia elíptica, pero hasta entonces el espectáculo está servido. Imaginemos por un momento al habitante de un planeta que orbite una de esas estrellas a medio camino en el etéreo puente, imaginemos la magnífica visión que contemplaría, con las dos galaxias en lugares opuestos del firmamento, ocupando cada una la mitad del cielo observable.

Como decíamos, el principal interés de este par de galaxias radica en sus detalles físicos, aunque en el aspecto visual también ofrecen una curiosa estampa. No podremos ver, sin embargo, el puente de estrellas con nuestros instrumentos, a no ser que dispongamos de aberturas mayores de 70 cm y cielos bien oscuros. Tendremos que conformarnos con apreciar los dos componentes de este baile galáctico, como dos pequeñas manchas difusas. NGC 5218 es la más brillante, con una magnitud levemente superior a 12, mientras que NGC 5216, más pequeña, alcanza la magnitud 13.7. La primera presenta un núcleo algo más brillante que decae rápidamente hacia la periferia. Para ver el resto, sus brazos deformados y el largo puente, deberemos hacer uso de la imaginación o contemplar las fotografías de larga exposición. Sea como sea, el Sistema de Keenan tiene, eso no podemos negarlo, una fuerte personalidad propia.

Arp 104.png

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