El anillo de NGC 4725

Una de las grandes verdades de la astronomía es que hay tantas galaxias a nuestra disposición que nunca seremos capaces de verlas todas, por lo cual deberemos ir seleccionando aquéllas que más nos interesan. De vez en cuando descubriremos algunas que no estaban en nuestra lista de objetivos, y podremos sorprendernos por su apariencia, su estructura o la historia que tiene que ofrecernos. Éste es el caso de NGC 4725, una galaxia solitaria que podemos encontrar en la constelación de Coma Berenices. Pertenece a una estructura conocida como la “nube de Coma-Escultor”, un conjunto de galaxias al que también pertenece nuestra Vía Láctea. Con unos 50 millones de años luz de longitud, este grupo forma una especie de cilindro que apunta en dirección a la constelación de Coma, y el Grupo Local constituye uno de sus extremos.

Foto NGC 4725 hub.jpg

NGC 4725 es una galaxia de transición que va camino de convertirse en una espiral barrada, aunque ya presenta una débil y poco densa barra en su interior. Sin embargo, la estructura más llamativa que podemos apreciar en NGC 4725 es su brazo en espiral. Si, hemos hablado en singular y es que esta galaxia, a diferencia de la mayoría de espirales que poseen dos o más brazos, cuenta tan sólo con un largo brazo espiral que la rodea por completo, formando un peculiar anillo estelar. Dicho brazo, posteriormente, se bifurca en dos, mayores y de menor densidad, que se pierden gradualmente de vista hasta desvanecerse por completo. El principal anillo brilla con un intenso tono azulado y está salpimentado por jirones de luz rosada que no son más que regiones HII en las que se están formando estrellas. El color azul viene dado por la presencia de jóvenes cúmulos de estrellas cuyos componentes tienen unos pocos millones de años de edad. El interior de la galaxia, sin embargo, presenta una gama de colores más amarillenta, alrededor de un brillante núcleo redondeado. El intenso brillo de este núcleo delata la presencia de un agujero negro supermasivo alrededor del cual gira a grandes velocidades un disco de acreción. NGC 4725 es, como tantas otras, una galaxia Seyfert de tipo 2 que produce una importante emisión de radiación, uno de los faros cósmicos que pueblan el universo

Foto NGC 4725

Una posible explicación para la estructura anular de la galaxia podría basarse en la formación de la barra central, que habría provocado una desestructuración gravitatoria en su entorno, de manera similar a la formación de los asteroides troyanos que comparten órbita con Júpiter. Al parecer, su origen puede deberse al cambio de resonancia orbital que ocurrió entre Júpiter y Saturno. Este tema podría dar lugar a un largo artículo, pero, a grandes rasgos, la resonancia orbital hace referencia a la relación entre sus dos períodos orbitales, de manera que cuando están en su mayor punto de acercamiento pueden alterar el movimiento de los cuerpos cercanos. De esta manera, la formación de una barra central en la galaxia NGC 4725 ha podido alterar las condiciones imperantes en la región central, de forma que las estrellas hayan cambiado su rumbo y acabado formando ese característico anillo.

La primera vez que observé NGC 4725 no conocía absolutamente nada sobre ella. Estaba en mi lista de objetos por ver y, aprovechando que estaba bajo un cielo espectacularmente oscuro, decidí buscar galaxias. Una vez localizada, algo que no resulta difícil (ya sea a partir de M64, NGC 4565 o Beta Com), la observé con el Hyperion de 13 mm, a 125 aumentos. Quedé sorprendido inmediatamente por su alto brillo, que me dejó verla con visión directa sin ningún problema. Aún más, en seguida pude notar que mostraba cierta estructura a los lados de un brillante núcleo central. Sin pensarlo, la observé con 214 aumentos y, maravillado por lo que estaba viendo, me olvidé el tiempo y del frío. El núcleo era redondeado, muy brillante en su región más interna, como si fuera una estrella inmersa. Una débil barra apareció entonces atravesándolo, poco marcada pero claramente visible, y al final de cada extremo se abrían unos brazos que parecían simular las alas de un TIE de la Guerra de las Galaxias. Dichos brazos se curvaban en sus extremos, y daba la impresión de que se unirían con los del lado opuesto si seguían adelante. De hecho, uno de ellos continuaba rodeando a la galaxia, enmarcando un halo de gran brillo superficial. Algunas estrellas aparecían inmersas en estos curiosos brazos aumentando el interés del conjunto. No dejan de sorprenderme las pocas referencias que he leído acerca de esta galaxia, siendo una de las que más fácilmente me ha mostrado su original anatomía. Es, sin duda, una de esas galaxias que merece la pena visitar una vez más para degustar sus secretos.

NGC 4725

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