Técnicas de observación

Este artículo está a escrito a modo de crónica para mostrar diferentes técnicas aprovechables en observación visual y, sobre todo, para demostrar que la paciencia es una de nuestras mejores herramientas. Está ilustrado con dibujos secuenciales de NGC 3242, la Nebulosa del Fantasma de Júpiter, correspondiendo cada dibujo a lo que veía unos 10 o 15 minutos después del anterior. La información sobre esta espectacular nebulosa la tenéis en esta entrada, así que aquí me limito a lo puramente observacional.

Hace dos semanas me encontraba bajo los (relativamente) oscuros cielos del Purche, una ladera montañosa de Sierra Nevada a pocos kilómetros de Granada. Las nubes se fueron despejando rápidamente, dejando un horizonte sur estrellado, así que decidí aprovechar y observar NGC 3242. La primera vez que la vi fue hace exactamente un año, y no me dejó ningún sabor de boca especial, tan sólo recordaba haber visto una nebulosidad redondeada con atisbos de un anillo más denso interno. Sin embargo, un año de práctica da para mucho, y especialmente para tener bien claro que lo que se ve tras el ocular es proporcional al tiempo dedicado. Comencé, pues, sin ninguna prisa, observando la nebulosa a 214 aumentos. La atmósfera parecía comportarse de manera bastante estable, así que usé el ocular de 5 mm, que me proporcionaba unos cómodos 300 aumentos. NGC 3242 me sorprendió como una esfera muy brillante, sin duda una de las planetarias más brillantes que he observado. Desde un primer momento pude apreciar su anillo interno, algo ovalado, especialmente con visión lateral. Viendo que las estrellas del campo aparecían puntuales me envalentoné y probé, por primera vez, el ocular de 3.5 mm, que agrandó aún más la nebulosa con unos respetables 428 aumentos. El seguimiento entonces se hizo más complicado, pero asumí ese pequeño inconveniente.

NGC 3242.1.png

Pasaron los minutos y el óvalo central fue haciéndose cada vez más patente, más grueso, con un estrechamiento a ambos lados. La visión lateral fue dando sus frutos, y a este nivel conviene matizar que la acción de ver algo de reojo tiene más ciencia de la que parece. En primer lugar, nuestro ojo no es perfectamente homogéneo. Dentro de que la mayoría de bastones (los receptores de luz) se disponen en la periferia de la retina, tenemos zonas de ésta más sensibles y otras menos receptivas, de la misma manera que no sentimos el mismo dolor en el dedo pulgar que en el meñique. Por tanto, a lo largo de la práctica astronómica tenemos que ir acotando la zona de mayor sensibilidad, de forma que algunos pueden ver mejor si dirigen su mirada a la derecha, o si miran hacia abajo. En mi caso, por ejemplo, obtengo mejor sensibilidad cuando hacia arriba y a la izquierda.

NGC 3242.2

Una vez visto el anillo interno con facilidad, decidí buscar más detalles. Probé a usar mi ojo “malo”, que, curiosamente, en nebulosas planetarias me suele dar buen rendimiento. Tenemos que conocer muy bien nuestro instrumento principal de observación, y para ello no hay otra que practicar. En mi caso, a los pocos minutos pude comprobar, con gran sorpresa, que los extremos del óvalo central parecían algo más engrosados. Primero pensé que sería sugestión, ya que no recordaba haber visto ninguna imagen similar en fotografías. Sin embargo, volví a mirar y comprobé que allí seguían esos extremos, como si el anillo, por dentro, estuviera relleno de algún material gaseoso. Me centré entonces en la respiración, ya que inconscientemente había estado reteniéndola, fallo común cuando queremos concentrarnos especialmente. Tenemos que respirar para que nuestros ojos y nuestro cerebro se oxigenen adecuadamente, de otra manera nuestra vista se nublará en pocos minutos. Me di cuenta, así mismo, de que tenía una postura muy forzada. NGC 3242 está relativamente baja, y puede ser un suplicio observarla sin una silla. Decidí, por tanto, ponerme de rodillas, notando un intenso alivio en la espalda. Cuando volví la mirada al ocular la imagen aparecía más definida todavía y los extremos del óvalo querían terminar de forma más aguda, aunque sentí, a los pocos minutos, que estaba forzando la vista demasiado.

NGC 3242.3

Me levanté entonces, respiré profundamente, y comencé a andar por la zona de observación, levantando la mirada al cielo estrellado. No había nadie conmigo salvo una enorme vaca que se había tumbado a unos 20 metros, así que me puse a hablar con ella para no asustarla. El asustado fui yo cuando me respondió en forma de un estruendoso mugido que hizo eco en las lejanas montañas, pero me relajé en seguida cuando comprobé que el dócil animal sólo quería conversación. Me acerqué de nuevo al telescopio, dando pequeños saltos y moviendo los brazos como si estuviera en el calentamiento de una clase de aerobic. De esa manera desapareció la tensión muscular generalizada que me estaba dominando y pude asomarme al ocular con renovadas energías. Y entonces, como por arte de magia, apareció en el centro de la nebulosa una débil estrella, la responsable de formar esa maravilla celeste. No es especialmente difícil de ver, pero el alto brillo de la nebulosa hace que pase fácilmente desapercibida. Al mismo tiempo que apareció la estrella central pude notar cómo los extremos del óvalo se extendían a modo de comisura de los ojos. De hecho, el aspecto final me recordó enormemente a un gran ojo cósmico, con esa pequeña estrella marcando el centro de la pupila, una imagen digna de recordar. Es en esos últimos minutos cuando todo el esfuerzo previo te demuestra que ha merecido la pena.

NGC 3242

4 Respuestas a “Técnicas de observación

  1. Muy buen artículo técnico, además contado de manera muy amena.
    Conclusión: paciencia y constancia.
    De los dibujos ya ni los comento… ya está todo dicho.
    Tengo el mismo telescopio que tu y el otro día estuve observando Júpiter con un ocular de 5mm. La vista impresionante, mancha roja incluida, pero el seguimiento crítico. No me imagino como lo consigues con el 3.5mm, 428 aumento, bufff.
    Saludos y felicidades por esta estupenda entrada.

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  2. Hace tiempo que por otras tareas no he podido leerte y eso que tengo mi blog muerto de ris a pesar de las observaciones acumuladas. Como siempre ameno y en este caso didáctico. Enhorabuena

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  3. Miguel Angel: Gracias por tu articulo de observación, me enseño muchísimo…… las palabras explicaron muy bien tus progresos pero las imágenes valen mas de 3.000 palabras… Gracias de nuevo

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