Unión de dos desconocidas (NGC 3395 y NGC 3396)

El hombre ha dado forma al cielo acotándolo en constelaciones que le sugerían formas de seres vivos, objetos o leyendas de su época, de manera que hoy el cielo está completamente parcelado. La mayor parte de las constelaciones son bien conocidas, pero hay unas cuantas que permanecen en la sombra con cierto misterio, bien por su escasez en estrellas brillantes (como la Jirafa) o bien por su pequeño tamaño y, también, parquedad en objetos llamativos de cielo profundo. Esta última característica se puede aplicar a la constelación de Leo Minor, una pequeña constelación creada por Johannes Hevelius en 1687, situada justo el norte de la conocida Leo. Es pequeña, ocupando el puesto 64 en cuanto a superficie con respecto al resto de constelaciones, y su estrella más brillante, 46 LMi, brilla con magnitud 3.8, otro motivo más para que la constelación permanezca en las sombras del interés común. Si hablamos de cielo profundo, su fauna está compuesta por algunas galaxias relativamente débiles, ninguna de las cuales supera la magnitud 11.

Aun así, Leo Minor tiene algunos detalles que mostrarnos, y hoy nos centraremos en un espectáculo de los que tanto nos gustan, un par de galaxias que están en pleno proceso de colisión. Son NGC 3395 y NGC 3396, dos galaxias situadas a la respetable distancia de 85 millones de años y que forman parte del catálogo Arp de galaxias peculiares con la entrada número 270. NGC 3395 es una espiral barrada de magnitud 12.5 y con algo más de 50.000 años luz de diámetro, cuyos brazos están siendo deformados a medida que se acerca a NGC 3396. Esta última es una galaxia irregular que ya ha perdido su forma original, si bien conserva una barra central, los últimos vestigios de lo que pudo haber sido una bella espiral. En fotografías de larga exposición es muy llamativa la superficie de estas dos galaxias, que se halla escindida en múltiples nódulos brillantes, muestra de la gran proliferación estelar que la interacción está produciendo. Un puente de estrellas parece unir ambas galaxias por sus extremos en contacto. Al otro lado de NGC 3395, su prominente brazo espiral que se abre en un grotesco ángulo recibe su propia denominación, IC 2605.

Foto NGC 3395.jpg

Para localizarla podemos partir de la pata trasera de la Osa Mayor, cerca de la cual se halla la estrella 46 LMi o Praecipua. Es la estrella de mayor brillo de la constelación, con una magnitud de 3.8, a pesar de lo cual no cuenta con una “letra” propia (en estas constelaciones compuestas por estrellas débiles no es raro encontrar situaciones similares). Es una estrella de tipo espectral K0 que brilla con un tono anaranjado, situada a tan solo 95 años luz de distancia. Una vez localizadas ambas galaxias no será difícil distinguirlas a bajo aumento si la noche es oscura. Veremos entonces dos pequeñas manchas de unos 2 minutos de longitud, algo alargadas, que parecen tocarse en uno de sus extremos. Al usar 214 aumentos pierden algo de brillo, aunque sus detalles se aprecian con mayor facilidad. NGC 3396 es la más alargada, con su región interna más brillante, en forma de barra de apenas 1 minuto de arco de longitud, visible con más facilidad usando la mirada periférica. NGC 3395 es algo menor y tiene una forma más redondeada, si bien presenta un núcleo mucho más intenso, pequeño y circular, como si fuera una estrella incrustada en su centro. Con la visión adaptada su tamaño es algo mayor, estirándose en dirección opuesta a la zona de contacto con su compañera, como si ambas galaxias formaran una inmensa “V” cósmica.

NGC 3395.png

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