La galaxia de Coddington (IC 2574)

Edwing Coddington fue un astrónomo estadounidense que descubrió varios asteriores y cometas a finales del siglo XIX. Asímismo descubrió, en 1898, una oscura nebulosa en la constelación de la Osa Mayor, que pasaría a conocerse como la Nebulosa de Coddington, posteriormente denominada IC 2574. Hoy en día sabemos que no es una nebulosa, sino una espectacular galaxia situada a 12 millones de años luz de nosotros, que forma parte del Grupo de M81.

Foto IC 2574

Como podemos apreciar en las fotografías, es una galaxia enana irregular, caracterizada por no tener una forma predefinida. No encontraremos en estos objetos brazos armónicamente dispuestos en espiral, sino más bien una masa heterogénea de estrellas, nebulosas y cúmulos dispuestos de forma aparentemente arbitraria. Son fósiles cósmicos, galaxias extremadamente antiguas que a menudo se forman por la interacción entre varias galaxias más pequeñas. Es muy frecuente encontrar en ellas signos de una importante proliferación estelar, e IC 2574 no es diferente en este aspecto. Cualquier imagen nos mostrará una ingente cantidad de manchas rosáceas que pueblan su superficie. Cada una de ellas es una gran nebulosa de emisión, una región HII de hidrógeno que es ionizado por las brillantes estrellas que se están formando en su interior. Es el aspecto que tendrían, desde otra galaxia, las nebulosas de nuestra Vía Láctea como M42 o M8. Esta importante proliferación estelar se ha visto estimulada por la presencia de numerosas supernovas que han removido el caldo de cultivo de la galaxia, promoviendo el choque de sus partículas para formar cuerpos cada vez mayores. La última de estas oleadas de nacimientos celestes parece haber tenido lugar hace apenas 10 millones de años, muestra del gran dinamismo que reina en la galaxia y que no parece llevar a un descanso a corto plazo.

Tenemos que mencionar un detalle importante. Los movimientos de las estrellas dan una idea bastante exacta acerca de la masa galáctica, y en IC 2574, al igual que en muchas otras galaxias irregulares, los estudios indican que las estrellas y nebulosas suponen tan sólo un 10% de la masa total estimada. ¿Dónde reside, entonces, el 90% de masa restante? Es lo que se conoce como materia oscura, cuya verdadera naturaleza todavía es una incógnita. Estrellas tan frías que no emiten luz propia, gas que no deja pasar la luz, planetas errantes (valga la redundancia), neutrinos, otras partículas más exóticas aún… La imaginación puede dejarse llevar, pero lo cierto es que la mayor parte de la galaxia no es visible mediante instrumentos convencionales, y es uno de los grandes misterios que aún nos quedan por resolver.

IC 2574

IC 2574 no es objeto precisamente sencillo de observar. Para disfrutar de él deberemos buscar los mejores cielos que tengamos a nuestra disposición ya que, aunque cuenta con una magnitud total de 10.8, su magnitud superficial roza la 15, ya que se halla dispersa por un área de 13 x 5 minutos de arco. Tras localizarla en el campo relativamente pobre de estrellas, puede pasar perfectamente desapercibida si no buscamos con atención. Si movemos nuestro tubo por la zona podremos notar, en algún momento, algo tremendamente débil que cruza el ocular de lado a lado. Ahí está IC 2574, tenue como pocos objetos hemos visto, aunque se deja ver. Desde un primer momento, a 125 aumentos, impresiona su gran tamaño, aunque sus bordes mal definidos no dejan delimitar su silueta, si bien podríamos decir sin miedo a equivocarnos que es ovalada. El brillo parece uniforme en toda su superficie, y algunas estrellas hacen su aparición junto a la galaxia. Al usar mayores aumentos ésta se pierde en la negrura del ocular, siendo apenas perceptible como un fantasma. Es mejor, por tanto, usar oculares de un aumento bajo o medio, con  un campo generoso. Una vez tengamos la vista adaptada podremos distinguir su forma con mayor facilidad, y entonces podremos atrevernos con su región HII más brillante. Para ello tendremos que conocer perfectamente su posición y usar la visión lateral, teniendo en cuenta que es un objeto de brillo extremadamente bajo. No obstante, si le dedicamos el tiempo que merece podremos apreciarlo como una pequeña mancha blanquecina y difusa, de forma ligeramente redondeada, que juega al escondite con nuestra mirada.

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