A través del espejo (Abell 12 y NGC 2194)

Si alguien nos habla de una brillante estrella que deslumbra a una pequeña nube que hay a su lado pensaremos seguramente en Mirach y NGC 404, en Andrómeda. Sin embargo, hay otros ejemplos de dicho fenómeno, y uno de los más difíciles de ver es sin duda el formado por la estrella Mu orionis y la nebulosa planetaria Abell 12, en la constelación de Orión.

Mu orionis es un sistema estelar muy interesante, cuyas dimensiones podemos comprender atendiendo a nuestro propio sistema solar. Está formado por dos estrellas binarias. La principal, Mu orionis A, tiene una pequeña compañera a una distancia de 0.07 unidades astronómicas, bastante más cerca de lo que Mercurio se encuentra del sol. La secundaria, Mu orionis B, posee a su vez una compañera a idéntica distancia que la principal. Entre el sistema A y el B hay 12 unidades astronómicas, equivalente a algo más de la distancia que separa Saturno del sol. Son algo mayores que nuestra estrella, y juntas brillan con una magnitud conjunta de 4.12. Mu orionis es fácilmente reconocible justo por encima de Betelgeuse.

Para ver Abell 12 deberemos escoger una noche con la atmósfera estable y limpia, ya que será el seeing el factor determinante para poder distinguirla. Encontrar su situación no será difícil, ya que se encuentra a unos escasos 50 segundos de arco de Mu orionis, de ahí la gran dificultad para apreciarla. No es un objeto excesivamente débil. Con una magnitud de 12.39, no debería suponer un gran problema para telescopios de abertura media, pero el halo brillante de la estrella será nuestro principal enemigo. A pesar de verlas tan próximas entre sí, Mu orionis se encuentra a unos 150 años luz, mientras que a Abell 12 se le estima una distancia de casi 7.000 años luz. Impresiona darse cuenta del efecto de la distancia, así como imaginar el gran tamaño que debe tener, a pesar de que se vea eclipsada por una estrella de tamaño normal.

Foto Abell 12.jpg

En la observación de Abell 12 hay dos premisas fundamentales: el aumento y el uso de filtros. La primera vez que intenté verla, a 125 aumentos, el halo brillante de la estrella era todo cuanto podía ver. Sin saber muy bien en qué dirección se encontraba la nebulosa, usé la visión periférica para intentar localizarla, pero mis intentos eran en vano. Ni siquiera el filtro OIII servía para nada. Oscurecía el brillo de la estrella, pero seguía siendo un astro solitario. No me atreví a usar mayores aumentos en ese momento, ya que a 125 la estrella bailaba como si no hubiera un mañana, apreciándose las turbulencias de la atmósfera como pocas veces, y el viento hacía temblar el tubo del telescopio. Ya decidido a continuar intentándolo otro día, unos minutos después tuve la sensación de que las estrellas aparecían más puntuales, y decidí probar suerte de nuevo. Esta vez usé el ocular de 7 mm, con 214 aumentos, y coloqué directamente el filtro OIII. Ahogué una exclamación cuando Abell 12 apareció ante mis ojos, de la manera más evidente posible. Una esfera perfecta de medio minuto de arco de diámetro que parecía una imagen fantasma de la estrella, como si fuera un defecto del espejo. Homogénea y de bordes totalmente definidos, era visible directamente, aunque con visión periférica resultaba aún más evidente.

Abell 12.png

Podemos aprovechar la observación de Abell 12 para hacer una visita a un cúmulo abierto, NGC 2194, que podemos encontrar a apenas 4º al este de la nebulosa. Se sitúa a unos 10.000 años luz, y está formado por más de cien estrellas dispuestas esféricamente simulando un cúmulo globular disperso. Sus estrellas tienen una edad de unos 400 millones de años y su contenido en metal es bastante bajo, lo cual es indicativo de que se formó en una región alejada del núcleo galáctico. Observé NGC 2194 desde cielos semiurbanos, si bien la noche era especialmente limpia. Sin duda, un gran número de estrellas escaparon a mi vista, pero aun así resultó ser un cúmulo muy interesante.

NGC 2194.png

Una vez en la zona, NGC 2194 es evidente ya a bajo aumento. En primer lugar, a 125 aumentos, destaca una veintena de estrellas débiles, con cuatro o cinco más brillantes. Algunas se disponen agrupadas  formando hileras aleatorias. El campo del ocular está plagado de estrellas por doquier, destacando en el centro el cúmulo. Poco a poco, con la visión adaptada, comienza a notarse una débil neblina de fondo, la manifestación de decenas de estrellas que necesitan del trabajo en equipo para hacerse notar. Y bien que lo consiguen, otorgando al grupito de estrellas un aspecto neblinoso que lo hace merecedor de realizar una visita de vez en cuando.

2 Respuestas a “A través del espejo (Abell 12 y NGC 2194)

  1. Impresionante. Eres una caja de sorpresas. Sin duda ya tengo anotado que observar en mi próxima sesión. Enhorabuena
    Ángel Damián

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