Ahondando en el Lince (NGC 2537, IC 2233, NGC 2683)

La mayoría de las constelaciones se correlacionan, de una forma más o menos aparente, con la silueta o estructura del animal u objeto al que hace referencia, como ocurre llamativamente en el Escorpión o en Leo. Sin embargo, el Lince (o Lynx) es una constelación en la que sólo una estrella supera la magnitud 4, brillando con 3.14, y esos componentes tan débiles son los que han dado el nombre a la constelación, ya que, según Johannes Hevelius, había que tener vista de lince para poder distinguir todas sus estrellas. Se disponen a medio camino entre Auriga y las patas de la Osa Mayor, siendo estos primeros meses del año una buena época para su observación.

Ya hemos visto algunos objetos de esta constelación, como NGC 2419, Arp 315 o NGC 3184. Hoy profundizaremos un poco más en su anatomía y descubriremos algunos otros universos islas que permanecen escondidos en esta tenue vecindad. Son objetos débiles que, más que vista de lince, requieren para su observación un cielo bien oscuro y telescopios de moderada abertura.

Comenzamos con una pareja de galaxias que no guardan ninguna relación entre sí, pero se encuentran relativamente cerca desde nuestro punto de vista. La primera de ellas es NGC 2537, una galaxia cuya peculiar forma le ha valido para ser partícipe del catálogo Arp, pasando a ser conocida como Arp 6. Se encuentra a algo más de 20 millones de años luz de nuestra galaxia, y debido a sus características morfológicas no puede catalogarse como Foto Ngc 2537.jpgespiral ni como elíptica, perteneciendo al subgrupo de galaxias enanas irregulares azules. El término azul hace referencia a la gran cantidad de cúmulos abiertos de jóvenes estrellas que se pueden observar en su superficie. Como podemos ver en fotografías de larga exposición, sus brazos no adquieren una morfología en espiral, sino más bien cierta forma semicircular, con otro brazo rectilíneo en su centro, que otorgan al conjunto una forma de huella de animal, de ahí el sobrenombre de “Bear’s Paw Galaxy” (la galaxia de la pata de oso). Su superficie aparece grumosa debido a la presencia de cúmulos estelares, muestra de la activa formación que se registra en esta pequeña galaxia. Su diámetro se estima en unos 13.000 años luz, lo cual supone un 10% del tamaño de la Vía Láctea.

NGC 2537.png

Visualmente presenta un brillo de 12.3, con lo cual no debe ser especialmente difícil de detectar en una noche oscura. Aparece, en primer lugar, como una esfera muy difusa y pequeña, que ya de entrada sugiere cierta irregularidad en su superficie. Al principio no sabía muy bien qué era, pero notaba que no era tan homogénea como otras galaxias. Usé el ocular de 5 mm y decidí observarla a 300 aumentos, de forma que el cielo se oscureciera al máximo posible. Fue entonces cuando comencé a percatarme de que su periferia era algo más brillante, adquiriendo cierto aspecto anular. Decir que era similar a una planetaria anular sería mentir, pues algo en su superficie (color, textura…) delata que no es una nebulosa. Tras varios minutos de observación conseguí captar otra condensación que partía del centro y se prolongaba hacia la periferia de una forma muy tenue. Tras desaparecer ante mis ojos relajé la vista y respiré hondo, volviendo a visitar a esta curiosa galaxia. En los momentos en los que la atmósfera estaba más estable no tenía problemas para distinguir la periferia semicircular y el brazo interno durante al menos unos segundos, perdiéndose de nuevo rápidamente.

Foto NGC 2537 IC 2233

El frío y la humedad me vencieron esa noche, pero poco después volví a un encuentro pendiente con otra galaxia cercana a NGC 2537. Se trata de IC 2233, otra interesante galaxia situada a unos 40 millones de años luz, bastante más alejada que su compañera. Es una de las galaxias más finas que podemos observar al telescopio y el prototipo de galaxias en huso, espirales que se nos presentan totalmente de perfil. Llama la atención su cercanía a una brillante estrella de magnitud 10, con una compañera más débil a escasos segundos de arco. Su magnitud de 12.63 me parece un poco sobreestimada, ya que me resultó más difícil de apreciar que muchas otras galaxias de magnitud 13 o incluso 14.

IC 2233.png

Sin embargo, merece la pena darle una oportunidad. Tras adaptar completamente la vista, aparece como una fantasmagórica línea perfectamente recta, a la derecha de la estrella principal. Usé 214 aumentos para aumentar el contraste y oscurecer el cielo, porque las cercanas luces de Granada amenazaban con apagar su débil resplandor. Conforme mis ojos iban captando más y más luz pude comprobar que su grosor no era uniforme, de manera que la parte más engrosada correspondía con aquella que se encontraba justo por debajo de otra débil estrella que se interponía en su camino. A medida que descendía, la galaxia se iba haciendo cada vez más fina hasta desaparecer por completo. La imagen de IC 2233, si bien algo complicada, es enormemente agradable a la vista, aunque para disfrutarla de forma completa tendremos que buscar cielos relativamente oscuros. Un ocular de menor aumento puede englobar fácilmente a ambas galaxias, pero en mi caso su débil brillo las hacía desaparecer en cuanto disminuía los aumentos.

Foto 2683

Vamos a terminar esta zona del Lince por todo lo alto. Nos vamos a alejar de esos débiles halos de luz para visitar una galaxia de las grandes. Me extraña que no quedara recogida en el catálogo Messier, pues su alto brillo, de magnitud 10.6, la hace asequible a telescopios pequeños. Se conoce con el sobrenombre de la galaxia UFO, y un rápido vistazo es suficiente para entenderlo. NGC 2683 es una brillante galaxia espiral, recientemente considerada barrada, con un brillante núcleo y una inclinación de unos 20 grados que nos muestra la típica forma de otras galaxias como NGC 7331 o M31, quizás un poco menos inclinada respecto a ellas. Junto a su núcleo predominan los colores amarillentos y rojizos de estrellas maduras y una disminuida tasa de formación estelar. Numerosas bandas de gas oscuro rompen su luz en miles de fragmentos que podemos apreciar en las fotografías de larga exposición. A diferencia de otras, NGC 2683 es una galaxia relativamente estática que se aleja de nosotros a más de 400 kilómetros por segundo. Es, además, rica en cúmulos globulares, contando en su haber con unos 300 de ellos, el doble que la Vía Láctea.

NGC 2683

Al ocular  destaca como pocas galaxias. Con casi 10 minuos de arco de longitud, llama la atención inicialmente su forma alargada, engrosada en el centro, en el cual brilla con fuerza un núcleo redondeado y bien definido, que protruye desde la zona más brillante del halo. El brillo no es homogéneo en toda la superficie de NGC 2683, sino que es mayor alrededor del núcleo, destacando sobremanera respecto al resto del halo. El conjunto adquiere cierta forma abombada, que me recuerda especialmente a M104, pero sin su barra oscura característica. Con el paso de los minutos todos estos detalles se van acrecentando, y convierten a esta galaxia en un objeto digno de ver en estas noches de invierno y primavera. Su visión deja un buen sabor de boca y la sensación de estar viendo “casi” una fotografía.

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