De dobles va la cosa

Hoy vamos a perdernos de nuevo realizando una pequeña excursión por los dominios del Can Mayor, tomando como punto de partida la estrella Tau Canis Majoris, rodeada, como ya hemos visto, por el espectacular cúmulo NGC 2362. Este artículo es el resultado de abrir el atlas y explorar con la mirada, señalando con un círculo los objetos que, en cierta manera, captaron mi atención.

Chart dobles CMa.png

El primer objetivo fue NGC 2367, pero no imaginé que su búsqueda iba a traer ante mis ojos una de las más bellas estrellas dobles que jamás he visto. Subiendo un poco hacia el norte a partir de NGC 2362, moviendo lentamente el tubo mientras disfrutaba del paisaje celeste, apareció ante mí una pareja deslumbrante que marcó mi retina con sus contrastados colores. Rápidamente busqué su nombre y comprobé que era 145 CMa o H3945. Conocida también como la “Albireo del sur”, está formada por dos brillantes componentes de magnitud 5 y 5.9. La más brillante de ellas es de tipo espectral K y posee un intenso color amarillento, casi anaranjado. A poco más de 25 segundos de distancia brilla la estrella secundaria, de tipo espectral F, con un tono de un azul claro que contrasta enormemente con su compañera. Ambas no son realmente un sistema binario, sino que están juntas por efecto de perspectiva, pero el ojo no entiende de tecnicismos cuando tiene un espectáculo semejante ante él. A pesar de estar relativamente baja en el horizonte, su alto brillo y su amplia separación la hace perfectamente asequible a cualquier telescopio, ocupando, sin duda, un lugar en el podio de las estrellas dobles.

145 CMa

Seguimos nuestro camino hacia el este, bajo la atenta mirada de Sirio. El siguiente objeto tras el ocular fue un cúmulo abierto, pequeño y poco llamativo, pero con dos curiosos detalles que le hacen merecedor de una visita. El cúmulo en sí es NGC 2367, una agrupación de apenas una veintena de estrellas, relativamente débiles, con forma triangular. Se encuentra a unos 5.000 años luz de nosotros y es pequeño, de unos 5 minutos de arco de longitud. Una visión atenta nos revelará, en su interior, a medio camino entre dos de las puntas del triángulo, una pequeña estrella doble de la novena magnitud, cuyos componentes, blanquecinos, se encuentran separados por 4.8 segundos de arco. Sin embargo, no es la doble más llamativa en el ocular, y es que muy cerca, a unos 20 minutos de distancia del cúmulo, podemos encontrar a HD 57190, una bonita doble que es la antítesis de la anterior 145 CMa. Sus dos componentes, lejos de presentar un gran contraste, son dos gemas idénticas, de magnitud 7.7 y un color blanco-azulado. Lo que más llama la atención, probablemente, sea lo cercanas que están una de la otra, separadas por tan sólo 3.8 segundos de arco. Sin duda, un agradable complemento que aporta valor añadido al pobre NGC 2367. El cúmulo se encuentra rodeado por una débil nebulosa de emisión, los restos de los gases que formaron a sus estrellas, detalle apreciable en fotografías de larga exposición. De hecho, esa difusa masa de gas forma parte de una inmensa estructura llamada “megaburbuja”, que es el desenlace de grandes explosiones de supernovas que ocurrieron prácticamente a la vez, expulsando todo el gas circundante en forma de una enorme esfera conjunta. Para ver esto no hay más remedio que usar la imaginación, pues no existe otra manera de verla.

NGC 2367

Continuamos nuestra ruta para terminar esta pequeña excursión con lo que podríamos definir, a simple vista, como un cúmulo doble. Estamos hablando de NGC 2383 y NGC 2384, dos cúmulos estelares situados a alrededor de 6.000 años luz de distancia. Miden unos 5 minutos de arco y se encuentran muy cerca cuando los vemos por el ocular. Sin embargo, las apariencias engañan. Estudios recientes confieren a NGC 2383 una edad de unos 200 millones de años, mientras que NGC 2384 tendría apenas unos 8 millones de años, mucho más joven. Además, el primero se encuentra 5.400 años luz y NGC 2384 está a 6.900 años luz de distancia. Una vez más la perspectiva es capaz de engañar a nuestros sentidos. Sin embargo, no por ello dejaremos de disfrutar de la imagen de dos familias de soles tan cercanas, cada una con unos 20 componentes de brillo más bien débil. En NGC 2384 podemos ver una bonita estrella doble similar a las previas, de miembros muy similares entre sí, blanquecinas y unos escasos 4.5 segundos de arco entre ellas. Estas pequeñas parejas tienen algo especial, capaces de convertir un objeto cotidiano en una curiosa muestra de lo caprichosa que puede ser la naturaleza.

NGC 2383

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