Olor a primavera (NGC 2903)

Las noches invernales en las que la luna invade el cielo hasta la madrugada invitan a quedarse bajo una manta y el calor del hogar. Sin embargo, en estas noches podemos aprovechar para dormir un poco y  salir al campo a respirar el gélido aire que dota a este segundo turno de observación de una atmósfera espectacular, propiciando noches cristalinas con muchas cosas que ofrecernos. La primavera ya se deja notar en esta franja horaria, comenzando con la silueta de Leo, saliendo temprano y situándose en lo más alto a últimas horas de la noche. Precisamente en esta constelación está el objeto que nos ocupa hoy, NGC 2903, una galaxia que reside cerca del hocico del felino.

NGC 2903 es una de esas grandes galaxias que, inexplicablemente, Charles Messier pasó de largo en la elaboración de su lista (llama aún más la atención sabiendo que hasta tres cometas pasaron junto a la galaxia en su época). Esta gran masa de estrellas es una galaxia espiral barrada que mide unos 80.000 años luz de diámetro, considerándose una hermana pequeña de nuestra Vía Láctea. Extensos brazos en espiral salen de su barra central, pero, a diferencia nuestra, se encuentra poblada por numerosas regiones HII que convierten a NGC 2903 en una galaxia de brote estelar, especialmente en las zonas más cercanas a su núcleo. Una de estas regiones es tan brillante que tiene nombre propio, NGC 2905, situada cerca del centro.

Foto 2903.jpg

Se encuentra a unos 20 millones de años luz de nosotros y, con una magnitud de 9.3, es una de las galaxias más brillantes de las que podemos disfrutar en el hemisferio norte. Tiene a su alrededor un gran número de pequeñas galaxias satélite, probables responsables de su alta tasa de formación estelar.

Con un cielo oscuro, puede atisbarse sin ningún problema con el buscador del telescopio, apareciendo como un pequeño manchurrón alargado y difuso situado por debajo de Alterf o Lambda leo, la estrella de magnitud 4.3 situada en el hocico del León. Es necesario mirar por el telescopio para comenzar a distinguir a detalles. A 65 aumentos una gran nube alargada, de unos 15 minutos de longitud, ocupa el centro del ocular. El núcleo es muy brillante y de forma elíptica, extendiéndose alrededor de él un halo uniforme entre dos estrellas más brillantes.

NGC 2903

Alguna región más brillante se llega a intuir, pero es a mayor aumento cuando lo pude con claridad. A 214x la galaxia ocupaba más de la mitad del campo de visión, con un halo brillante fácilmente visible a simple vista, aunque con visión lateral se apreciaba bastante más alargada. Inmediatamente noté una zona más brillante un poco más abajo del núcleo, alargada, perpendicular al eje principal de la galaxia (corresponde a la ya mencionada nube NGC 2905). Tras adaptar un poco mejor la visión pude apreciar que esa especia de línea brillante se continuaba y giraba en espiral hasta encontrarse con el núcleo. Sonreí; no pensaba que me iba a resultar tan fácil ver uno de los brazos principales, aunque sólo fuera el comienzo. Tras varios minutos pude comprobar que el otro brazo se encontraba simétricamente opuesto, aunque mucho más tenue. Sin embargo, por momentos, aparecía a la vista antes de volver a desvanecerse. Aún más, pude apreciar muy cerca del núcleo los fotones de un brazo que recorría la galaxia paralela al eje principal, pasando cerca de la estrella más próxima. Una vez que se compara con fotografías se puede ver que sólo vi la zona más brillante y central, ya que la galaxia prácticamente duplica en tamaño lo visto. Sin embargo, su zona externa es muy pobre en estrellas, exceptuando los dos largos brazos que se prolongan por un área de unos 20 minutos de arco. Sin embargo, ser capaces de ver su comienzo y su forma me parece más que suficiente para seguir apuntando a esta galaxia cada vez que haya ocasión. Poco a poco irá mostrando más detalles, dejándose conocer tras este primer acercamiento. Quién sabe si algún día dejará entrever en toda su plenitud esos prominentes brazos que tanto nos gusta ver a los aficionados. La astronomía se reduce a practicar, a ver todo lo que podamos, a entrenar al ojo y, lo más importante, a disfrutar con cada cosa como un niño pequeño que ve el mar por primera vez.

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