Al norte del cazador (NGC 2022 y NGC 2175)

Orión esconde una gran variedad de objetos al margen de los más conocidos, y entre ellos destacan, además de las nebulosas, los cúmulos abiertos. Si juntamos estos dos objetos en uno la visión resultará, sin duda, altamente sugerente. Es el caso de NGC 2175, un bonito cúmulo abierto que se halla inmerso en una nebulosa de emisión. Ha habido discrepancia desde hace años, ya que también ha sido referido con el nombre NGC 2174. Ambas identificaciones hacen referencia principalmente a la nebulosa, que forma parte de una región más extensa, una región HII denominada Sharpless 2-252. El cúmulo parece corresponder a Collinder 84, si bien no hay fuentes muy claras al respecto.

FOto 2175.jpg

Este objeto se encuentra entre la mano derecha levantada de Orión y el pie de Géminis, en una zona muy rica de la Vía Láctea invernal. Está formado por estrellas jóvenes, predominando aquéllas de tipo espectral O, que se hallan a algo más de 6.000 años luz. Su tamaño es  de unos 40 minutos de arco y recibe el nombre de Nebulosa de Cabeza de mono, debido a su forma y estructura interna que puede apreciarse en fotografías de larga exposición.

NGC 2175 es un objeto llamativo desde el primer momento. En el buscador ya se adivina como una nebulosidad salpimentada con diminutas estrellas. Al ocular la vista es espectacular. A bajo aumento todo el campo se halla repleto de estrellas, ninguna especialmente brillante, pero todas guardando una armonía digna de admirar. En el centro hay una que destaca levemente, que parece ser la causante de ionizar a la nebulosa. Unas 70 estrellas se dispersan por toda la zona sin una estructura aparente. Ya desde el principio pude notar una extensa pero muy débil nebulosidad poblando la zona. Nunca hubiera imaginado que la imagen mejorase tanto al aplicar el filtro UHC. Entonces enormes jirones nebulosos saltaron como por arte de magia, con una forma circular pero con zonas internas parcheadas y alargadas de menor densidad. Con visión periférica se aprecian con mucha mayor claridad y se extienden a todo lo largo del cúmulo, recordando con sus franjas más oscuras a una flor de delicados y tenues pétalos. Sin duda, un recuerdo que merece la pena llevarse.

NGC 2175

Bajando hacia la izquierda de la cabeza del cazador encontramos otro curioso objeto, mucho más pequeño y menos llamativo, pero no falto de interés. Es NGC 2022, una bonita nebulosa planetaria anular fácilmente resoluble con telescopios de aficionado. A pesar de tener una magnitud de 12.8, su pequeño tamaño (de unos 30 segundos de arco de diámetro) hace que sea relativamente sencilla de ver. Se encuentra algo más alejada que el anterior, a unos 7.600 años luz.

La observé desde cielos suburbanos en una noche con la atmósfera muy estable, usando para apreciar mejor su estructura el ocular Konus de 7 mm, que proporcionaba unos cómodos 214 aumentos. El anillo quedaba fácilmente distinguible, pequeño pero muy bien definido. En su interior brillaba una diminuta estrella que parecía a punto de apagarse, como si realmente pudiera apreciar por mi telescopio su última exhalación y desapareciera de la vista. La magnitud de esta estrella es de 15, con lo cual me puedo dar por satisfecho teniendo en cuenta la mediana calidad del cielo. En estos objetos con un alto brillo superficial lo más importante es tener una buena estabilidad atmosférica que permita usar altos aumentos. El filtro OIII, además, me ayudó a resaltar la estructura anular, dejándome un buen sabor de boca y sumando una más a la lista de planetarias observadas.

NGC 2022

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