Despidiendo la primavera (2ª parte)

Tras completar asuntos pendientes en Corvus ahora le tocaba el turno al Cúmulo de Virgo, una aglomeración de más de 2.000 galaxias a unos 60 millones de años luz de distancia, y hacia el cual se dirige nuestro Grupo Local. Comprende en su estructura galaxias tan conocidas como M84, M86 o M87. Para localizarlo podemos partir de β leonis o Denebola, la brillante cola de Leo, y seguir un poco al Éste hasta encontrar un curioso asterismo en forma de “azada” (en el que ya podemos observar, de camino, la alargada galaxia M98 (espiral brillante vista prácticamente de canto) y M99, una bella espiral que se nos presenta de frente. A 125x se puede apreciar claramente cómo uno de sus brazos destaca sobre el resto, abriéndose cómo si la estrella que hay junto a ella la estuviera empujando. Claro está, esto es pura perspectiva. Mientras que la estrella (fría y amarillenta) se encuentra a 670 años luz, M99 nos envía sus fotones desde la friolera de 60 millones de años luz (fotones que, por cierto, salieron al espacio poco después de la extinción de los dinosaurios).

A partir de ahora vamos a ver una serie de parejas de galaxias, cada una especial a su manera, todas distintas, que nos hacen ver el gran dinamismo que reina en el cosmos. La primera, que podemos localizar a partir de Vindemiatrix o épsilon Vir, está formada por NGC 4754 y NGC 4762. Sorprende desde un primer momento la gran diferencia de formas y, sin embargo, el sosiego que transmiten. NGC 4754 se ve como una mancha pequeña y ovalada, con un núcleo brillante y bien definido. NGC 4762, por el contrario, es una nube perfectamente alargada y fina, con un núcleo más ancho. Se piensa que es una galaxia lenticular, si bien su disposición en perfil dificulta su categorización. Aquí podéis ver una espectacular imagen tomada con el Hubble.

NGC4762Big

Esta pareja nos sirve de paso para la siguiente, uno de cuyos componentes es un objeto de la lista Messier, el 60. M60 (o NGC 4649) es una inmensa bola de estrellas, una galaxia elíptica que ocupa el tercer  puesto en cuanto a brillo dentro del cúmulo de Virgo. Se encuentra a unos 55 millones de años luz, y según recientes estudios con el telescopio Chandra, alberga en su interior uno de los mayores agujeros negros conocidos hasta la fecha. Al telescopio se aprecia, a cualquier aumento, como una brillante mancha redonda, con un núcleo muy definido y un halo que va difuminándose rápidamente. Casi en contacto con el halo, llama la atención otra pequeña nube, que corresponde a NGC 4647. Es una galaxia algo más lejana (63 millones de años luz) que se encuentra atraída por M60. A diferencia de ésta, sus estrellas son más jóvenes y se disponen en forma de brazos en espiral, que no son visibles con telescopios de aficionado.

A continuación, viajando hasta la constelación de Coma Berenices, nos encontramos con una peculiar pareja que no es tal, sino un cuarteto. Hablamos de las conocidas como la Galaxia de la Ballena y la del palo de Hockey. La primera de ellas está formada en realidad por NGC 4631 y la pequeña NGC 4627. NGC 4631 tiene un gran brillo superficial que define fácilmente su forma de ballena. Más ancha en su extremo, parece exhalar un chorro de agua, que corresponde a su compañera NGC 4627. Se encuentran de nosotros a 25 millones de años luz. A 125x aprecian perfectamente sus detalles, pero la vista más interesante se obtiene con oculares de menor aumento y gran campo superficial, cuando aparece compartiendo escena con NGC 4656 y NGC 4657.

NGC 4631

NGC 4656 se dispone como una mancha alargada que conforma el mástil del palo de Hockey. Es una galaxia irregular, deformada por su interacción con NGC 4631, y en cuyo extremo se aprecia NGC 4657, una galaxia satélite que termina de darle su forma al conjunto.

Estas cuatro galaxias forman parte del grupo Coma I, con NGC 4631 como su miembro más brillante, y se dirigen lenta pero inexorablemente hacia el cúmulo de Virgo.

La noche terminó de una forma inesperada. NGC 4565 aparecía en mi lista, sin ningún detalle escrito sobre ella. Por eso, no me podía imaginar lo que vería por el ocular. Lo primero que me llamó la atención, al situarme en la zona (junto a la Cabellera) fue el gran tamaño y brillo de la galaxia. En seguida se toma conciencia de que es una de las galaxias de perfil más perfectas que puede existir. La mejor visión la tuve a 125x, ya que a mayores aumentos no cabía en el campo (aunque no deja de ser interesante la sensación de navegar por la galaxia moviendo el telescopio).

NGC 4565

NGC 4565 tiene un brillante núcleo prominente, a partir del cual la galaxia va decreciendo hasta alcanzar sus finos extremos. De repente fui consciente de que había algo más, ¡había una barra que recorría el objeto a todo lo largo! Claramente visible, una línea oscura partía en dos la inmensa galaxia, sumándole puntos a un objeto que ya de por sí era bien notable. Fue entonces el momento en el que me sentí realizado esa noche, lo suficientemente maravillado como para guardar el telescopio con la sensación de haber pasado una noche increíble, aumentando mi lista de objetos para visitar una y otra vez sin cansarme.