Virgo en espiral (NGC 5247)

Llevo varias semanas sin poder actualizar el blog, y no por falta de ganas, sino porque entre el trabajo y las observaciones públicas de julio y agosto apenas tengo tiempo para nada. No obstante, todavía tengo varios dibujos pendientes sobre los que hablar, y hoy le toca el turno a una galaxia que me sorprendió gratamente. Solemos pensar en los objetos Messier como los más sencillos, pero hay galaxias del New General Catalogue (NGC) que muestran su estructura espiral más fácilmente que las descubiertas por el astrónomo francés. La de hoy es un claro ejemplo, un deslumbrante universo-isla que podemos ver en todo su esplendor en la siguiente fotografía:

NGC 5247 es una espiral que vemos de frente, mostrando dos prominentes brazos espirales que se dividen, a su vez, en otros dos tras dar media vuelta alrededor del núcleo. No vemos ninguna barra central, sino que los brazos se originan en el mismo centro arremolinado. Estamos ante lo que se denomina una galaxia “Espiral de Gran Diseño”, que se diferencian claramente de las floculentas, en las que sus brazos parecen estar disgregados en múltiples fragmentos inconexos. No, aquí  vemos unos destacados brazos con múltiples condensaciones, asociaciones estelares con un reciente origen. Por las regiones más periféricas, algo disgregadas del centro, podríamos pensar que NGC 5247 ha sufrido algún reciente encontronazo con otra galaxia, pero lo cierto es que los datos apuntan a que lleva “flotando” solitaria mucho tiempo, y por eso ha sido objeto de numerosos estudios que buscan encontrar una causa para explicar la formación de los brazos espirales.

La galaxia se encuentra a una distancia estimada entre 60 y 70 millones de años luz, englobándose por tanto en el Cúmulo de Virgo, con el que ya estamos más que familiarizados. Su magnitud de 10.5 permite encontrarla con instrumentos de pequeña apertura, si bien necesitaremos telescopios mayores si queremos resolver sus brazos. Con el Dobson de 30 cm no supuso ningún desafío, a diferencia de otras galaxias del catálogo Messier. A 115 aumentos ya mostraba un prominente y brillante núcleo redondeado con una nube tenue y difusa a su alrededor, que alcanzaba unos 5 minutos de diámetro. A 214 aumentos disminuía su contraste pero, por el contrario, los dos brazos espirales principales salieron a la luz, al menos la porción de ellos previa a la bifurcación. Me recordaba a M91 sin barra central, con su brazo septentrional (abajo en el dibujo) algo más engrosado y ostentoso. Antes de cambiar a otra galaxia no pude evitar preguntarme cuántos otros objetos me esperaban en esa constelación para sorprenderme.

NGC 5247.png

Perseidas en Granada (11 de agosto de 2018)

Hola a todos, os queremos informar de que este año vamos a realizar nuevamente una observación astronómica de esta lluvia tan especial, aunque en esta ocasión será más tranquila y familiar que el año pasado, cuando asistieron más de 120 personas para disfrutar del evento. Os dejo el cartel y el enlace al evento creado en facebook con toda la información, en principio combinaremos la observación de las Perseidas con un recorrido guiado a través de nuestros telescopios de distintos objetos del firmamento, aprendiendo sobre la marcha acerca los procesos que rigen la dinámica del universo.

Perseidas

Evento en facebook

La actividad comenzará a las 21:00 en la Carretera de la Cabra y es necesaria inscripción previa en el siguiente enlace:

http://www.turismoastronomico.org/perseidas/

Una vez realizada la inscripción os enviaremos un correo con todos los datos detallados. Si tenéis cualquier pregunta podéis hacerla en el mismo formulario del enlace. ¡Os esperamos este sábado!

 

Eclipse lunar en Granada (27 de julio de 2018)

Hola a todos, ya quedan cuatro días para el gran evento de este mes y a nosotros nos quedan algunas últimas plazas disponibles. Realizaremos una observación guiada del fenómeno con nuestros telescopios y prismáticos, observando además distintos objetos de cielo profundo y de nuestro Sistema Solar (Saturno, Júpiter, Marte, e incluso algún cometa). Como novedad, contaremos en la actividad con un fotógrafo profesional que realizará espectaculares fotografías de los asistentes que servirán como un recuerdo único y original. Al final del evento sortearemos unos prismáticos entre los participantes de la actividad. Os dejo el cartel y el enlace de inscripción, que es obligatoria para participar. Si tenéis cualquier duda podéis preguntar  a través del mismo enlace:

Eclipse julio

Inscripción al evento

A los que no podáis asistir, mucha suerte en la observación, recordad que el eclipse tendrá lugar desde la salida de la Luna por el horizonte, en torno a las 21:30. ¡Buena caza!

Al borde de Virgo (M85 y NGC 4394)

En Virgo hay varias galaxias que están al alcance de unos buenos prismáticos bajo cielos oscuros, y M85 es una de ellas:

También conocida como NGC 4382, M85 es una galaxia lenticular, aunque algunos estudios recientes parecen identificarla como una elíptica. Ya sabemos lo difícil que puede ser en ocasiones esta distinción, pues los dos tipos de galaxia, dependiendo de la orientación, pueden adoptar la misma forma redondeada u ovalada. M85 fue descubierta por Pierre Méchain en 1781, y es una de las galaxias más septentrionales del Cúmulo de Virgo, al cual pertenece. Presenta poco hidrógeno neutro, lo cual, añadido a varios detalles de su estructura interna, hace pensar que sufrió una colisión con otra galaxia hace entre 4.000 y 7.000 millones de años, cuando nuestro Sol ni siquiera había nacido.

Cerca de M85 podemos observar una pequeña galaxia que está interactuando con ella, NGC 4394. Fue descubierta por William Herschel tres años después que Méchain encontrara a M85. Es una espiral difusa con una prominente barra central que tiene magnitud 11 y  3 minutos de diámetro, lo cual corresponde a unos 40.000 años luz a la distancia a la que se encuentra. Es una galaxia de tipo LINER (Low-ionization nuclear emission-line region), un tipo de galaxias que emiten radiación desde sus regiones más centrales: su causa puede ser la presencia de un agujero negro supermasivo de 100 millones de masas solares o, por otro lado, la emisión producida por una gran cantidad de estrellas jóvenes. Otra galaxia más pequeña está también interactuando con M85, una elíptica enana que se denomina MCG 3-32-38. En 2006 apareció un objeto de aspecto estelar y magnitud 13 en el disco de M85, con un comportamiento que no correspondía con el de las supernovas. Tras un período de observación se llegó a la conclusión de que se debía a la colisión entre dos estrellas de baja masa, un fenómeno poco frecuente que se conoce como “novas rojas luminosas”.

Resultado de imagen de ngc 4394

Rondando la décima magnitud, podemos encontrar sin problema a M85 saltando de galaxia en galaxia. Presenta un aspecto alargado de unos 5 minutos de arco de diámetro mayor, con un núcleo brillante y redondeado que se va difuminando hacia la periferia. Los bordes no son definidos, y un pequeño punto aparece inmerso en su disco, como si fuera una supernova: en realidad es una estrella impostora, un miembro de nuestra propia Vía Láctea que se hace pasar por un viajero lejano. A su lado podemos ver sin dificultad otra nubecilla redondeada que se corresponde con NGC 4394. Presenta un núcleo brillante y puntiforme, y con visión lateral destaca una delicada barra que atraviesa su superficie de lado a lado.

M85.png

El misterioso caso de Japeto

Esta entrada no es el registro de una observación sino algo que me ha sorprendido conocer, una muestra de la genialidad que pueden padecer algunas personas y que me gustaría compartir, así como un reto observacional de cara a los siguientes meses. Vamos a situarnos en el siglo XVII, una época importante para la astronomía, ya que en 1609 Galileo realizaba las primeras observaciones con un telescopio. A finales de siglo, Giovanni Cassini apuntó su rudimentario telescopio hacia Saturno y describió, entre otras cosas, la presencia de una luna que sólo era visible cuando se encontraba al oeste del planeta. Al cruzar al otro lado desaparecía por completo durante más de un mes, para reaparecer al otro lado con renovado brillo. Unos años después, con un telescopio algo más sofisticado, se dio cuenta de que el satélite no desaparecía sino que disminuía su brillo considerablemente. Con solo esta información Cassini hizo dos deducciones increíbles:

-Dicha luna se encontraba anclada gravitacionalmente a Saturno, de manera que siempre mostraba la misma cara al planeta (como ocurre con la Luna y la Tierra).

-La diferencia de brillo del satélite se debía a que la mitad de su superficie presentaba una tonalidad oscura que contrastaba con el brillo de la otra mitad.

Tres siglos después la sonda Cassini nos enviaba estas imágenes:

Giovanni Cassini, con un rudimentario telescopio, dedujo características de un lejano y pequeño mundo que se situaba a millones de kilómetros de distancia. Hoy la causa de esa coloración no está clara, aunque todo parece apuntar a que la luna Febe tiene gran parte de la culpa, probablemente por una transferencia del polvo de su superficie. Esta teoría se vio reforzada, en 2009, con el descubrimiento de un enorme anillo que rodeaba a Saturno a gran distancia, siguiendo la órbita de Febe, tan sólo visible en el rango infrarrojo del espectro. Este anillo podría estar formado por polvo proveniente de la luna Febe y sería una explicación para el tinte oscuro de Japeto. La siguiente imagen es una recreación del anillo descubierto, donde se puede comparar con el “pequeño” tamaño relativo del planeta:

Como curiosidad de Japeto cabe resaltar una curiosa formación sobreelevada que rodea su ecuador como un enorme cinturón, con una media de 13 kilómetros de altura (en algunos puntos alcanza los 20 km) y que otorga al satélite un aspecto de nuez pedregosa. Su origen es incierto también, aunque podría deberse a una colisión que habría generado una nube de material orbitando en torno a la luna: posteriormente habría precipitado sobre su superficie formando esta peculiar cordillera.

Resultado de imagen de iapetus mons

Ya sólo nos queda observar este interesante satélite e intentar averiguar cuál es el hemisferio que podemos ver desde nuestro planeta. Se encuentra al este de Saturno, así que deberíamos verlo próximo a la magnitud 12, pasando al otro lado del planeta dentro de un mes, y entonces su brillo aumentará hasta alcanzar la magnitud 10.2… ¿Somos capaces de simular la hazaña de Cassini?

El pequeño sombrero (NGC 5746)

La astronomía nos brinda, en ocasiones, interesantes sorpresas cuando menos lo esperamos, y eso fue lo que me ocurrió hace unos meses, cuando navegaba con mi telescopio por el Cúmulo de Virgo. Dirigí mi “nave espacial” a NGC 5746, una brillante galaxia que se mostraba como una mancha alargada fácilmente visible con visión directa. Entonces, en cuestión de unos pocos segundos, no pude evitar soltar una exclamación: ¡tiene una banda oscura!

 

 

NGC 5746 es una galaxia espiral que, siguiendo los pasos de las imponentes M104 o NGC 4565, presenta una contrastada banda de polvo que la divide en dos cerca de su región ecuatorial. Se sitúa a unos 90 millones de años luz de nosotros y forma parte de una familia de galaxias conocida como Grupo Virgo III, una nube de galaxias que rotan alrededor del Cúmulo de Virgo en forma de cadenas galácticas. NGC 5746 es una galaxia de considerable tamaño, con un diámetro que se aproxima a los 200.000 años. Presenta un bulbo prominente y de forma rectangular (reflejo de una barra central) que destaca en las fotografías de larga exposición, así como un extenso halo que rodea la galaxia como un aura fantasmal. La formación estelar no es demasiado activa y el estudio en el infrarrojo descarta recientes interacciones con otras galaxias.

NGC 5746 se encuentra cerca de la brillante 109 virginis, una estrella blanca de características similares a Vega pero situada a 129 años luz de distancia. La galaxia es fácilmente visible con pequeños instrumentos bajo un cielo oscuro, apareciendo como una mancha alargada de 7 minutos de largo y apenas uno de ancho. El núcleo brilla con intensidad en medio de un llamativo bulbo, y la banda oscura se distingue sin dificultad con visión periférica, sobre todo en las regiones más centrales. Esta banda parece desplazar el núcleo y el bulbo hacia un hemisferio de la galaxia, dando una imagen que podríamos comparar con una puesta de Sol sobre el agua. NGC 5746 es un pequeño sombrero que está acostumbrado a vivir a la sombra de las grandes galaxias, pero merece, sin duda, una larga y dedicada visita.

NGC 5746.png

 

Anatomía de una galaxia (NGC 4536)

Entre Virgo y Coma Berenices podríamos pasar años descubriendo sus galaxias, con telescopios pequeños podemos ver cientos de ellas y mayor apertura el número alcanza las cuatro cifras. Hoy vamos a centrarnos en un verdadero portento galáctico que se merece estar en la lista de objetos primaverales de cualquier cazador de galaxias (yo no la conocía con anterioridad, y no entiendo cómo se me podía haber pasado por alto).

Se trata de NGC 4536, un espectacular galaxia cuyos brazos son más brillantes que muchos de los de otras galaxias del catálogo Messier. Aunque se encuentra en la zona del cielo que comprende el Cúmulo de Virgo, en realidad no pertenece a él, sino a un conjunto de familias galácticas que reciben el nombre de Grupos de Virgo II (o Nube de Virgo II). Estas galaxias se sitúan al sur del cúmulo y forman una extensión compuesta por diversos grupos de menor envergadura. NGC 4536 pertenece al Grupo de M61, cuya distancia se estima entre los 50 y los 70 millones de años, según el método por el que lo estudiemos. Es una galaxia de tipo SAB, una espiral con una barra central de cuyos extremos parten dos prominentes brazos plagados de regiones de formación estelar, como podemos observar en la fotografía anterior tomada con el Telescopio Espacial Hubble. Su núcleo brilla con intensidad y emite una gran cantidad de rayos X, debido a la presencia de un agujero negro supermasivo cuya masa se estima entre 10.000 y un millón de masas solares (como comparación, el agujero negro de nuestra Vía Láctea tiene una masa estimada de 6 millones de veces mayor que la del Sol).

Hay dos lugares donde se concentra la mayor proliferación estelar de esta galaxia, y curiosamente no son sus brazos espirales. La zona más antigua reside en el núcleo, mientras que una zona de formación más reciente se engloba a su alrededor, formando un anillo a unos 3 años luz del centro. ¿Cómo se puede saber si una región de formación estelar es más antigua que otra? En este caso, comprobando la población estelar de la zona en cuestión. En el núcleo abundan las gigantes rojas y los remanentes de supernova, de manera que muchas de sus estrellas han tenido tiempo de desarrollarse por completo. En cambio, en el anillo predominan las estrellas de tipo espectral O y B, estrellas que han nacido recientemente e iluminan el gas circundante formando regiones HII.

La magnitud de NGC 4731, de 11.1, la pone al alcance de un par de prismáticos bajo cielos oscuros. Tiene un tamaño de 7.6 minutos de arco en su eje mayor y 3.2 minutos de arco de ancho. Su núcleo, visto al telescopio, es brillante y fácilmente visible con visión directa, de forma redondeada. Un débil halo lo rodea, sin atisbo de la barra central, pero inmediatamente saltan a la vista los brazos espirales. “¿Cómo es posible que me haya perdido esto tanto tiempo?”, fue lo primero que pensé al contemplarla. Los dos brazos se expanden en direcciones opuestas en un ángulo muy abierto, claramente visibles con visión periférica. El más septentrional es más definido, sobre todo en su mitad más cercana al núcleo, que aparece con aspecto grumoso, con débiles condensaciones que se aprecian sin mayor dificultad. Esas condensaciones son regiones de formación estelar (aunque no tienen nada que ver con las del núcleo o las del anillo que ya hemos mencionado), y unas de las formaciones extragalácticas más sencillas de distinguir que he conocido. NGC 4536 se ha convertido para mí en una visita obligada en estas noches primaverales, cuando las ganas de infinito se apoderan de nosotros.
NGC 4536.png