Noche de Perseidas en Granada (12/08/2017)

El pasado día 12 de agosto fue el pico máximo de las Perseidas y muchos de vosotros vinisteis a disfrutarlas con nosotros. Fue una velada extraordinaria, tanto por la buena noche que hizo (oscura y sin nubes que importunaran) como por vuestro interés, da gusto mostrar las maravillas que tenemos ahí arriba a ojos que de verdad lo disfrutan con ilusión. Quiero compartir unas fantásticas imágenes que algunos de vosotros hicisteis durante el evento, mostrando el fascinante cielo que teníamos sobre nuestras cabezas. Estad atentos porque, vista la gran aceptación de la actividad, organizaremos nuevas observaciones próximamente. Lo dicho, un placer contar con asistentes con vuestro entusiasmo y nos vemos en breve. Aprovechad estas noches de verano para refrescar lo que aprendisteis ese día:

Sobre la tetera (M28)

De distantes mundos pasamos a un objeto de nuestra propia galaxia que presenta un brillo considerable. Hablamos de otro cúmulo globular, esta vez descubierto por Messier en 1764: M28.

Foto M28

M28, también conocido como NGC 6626, ocupa una posición de dudoso honor al lado del brillante y archiconocido M22. Sin embargo, a diferencia de otros globulares del catálogo NGC, M28 sí puede defenderse ante la presencia de su compañero. Se encuentra a casi 18.000 años luz de distancia, más cerca de nosotros que el núcleo de la Vía Láctea. Con la masa de más de 500.000 soles, su diámetro mide apenas 60 años luz, con lo cual podemos hacernos una idea de las altas densidades que deben tener lugar en su interior. De hecho, sus regiones centrales presentan una concentración bastante elevada de estrellas, siendo un globular de tipo IV en la clasificación de Shapley-Sawyer. Fue el primer cúmulo en el que se descubrió la presencia de púlsar de milisegundos, una estrella de neutrones que gira sobre sí misma muchas veces por segundo, produciendo intensos campos electromagnéticos y la emisión de una gran cantidad de radiación. Posteriormente se han encontrado otros 10 púlsares en el interior de M28, un lugar que resulta ser ciertamente exótico.

Este cúmulo globular puede sorprendernos con cualquiera que sea el telescopio que usemos. Ya es visible con unos simples prismáticos, a menos de un grado de la estrella Kaus Borealis, el extremo septentrional de la tapa de la tetera. Tiene una magnitud de 6.8, por lo que debería incluso ser visible desde los cielos más oscuros de nuestro planeta. Al telescopio presenta un tamaño considerable, llegando a los 10 minutos de arco de diámetro. Lo observé con un Mak 180 mm y debo decir que quedé bastante sorprendido con la imagen que obtuve a 192 aumentos. La esfera nebulosa se convirtió en una inmensa familia de soles, con multitud de puntos que brillaban por todos lados, tanto en la periferia como en las zonas centrales. El núcleo, más brillante y destacado, mediría unos 2 o 3 minutos de arco, desvaneciéndose luego hacia unos bordes más difusos.

M28

El arco celestial (NGC 6670)

La constelación de Draco es tan extensa que a menudo supone un problema orientarse entre sus estrellas, entre las cuales podemos encontrar verdaderas sorpresas. La observación de hoy la realicé con el Dobson de 40 cm del Moral, y no recomendaría emprender la tarea con telescopio de menor apertura (un telescopio de 30 cm podría, quizás, servir bajo cielos extremadamente oscuros).

Foto NGC 6670

La maravillosa fotografía, obtenida con el Hubble, corresponde al objeto conocido como NGC 6670, que en realidad está compuesto por dos galaxias en interacción. Son dos galaxias vistas de perfil que se encuentran a la increíble distancia de 400 millones de años luz. El estudio del hidrógeno neutro que las compone ha proporcionado información muy importante. Por ejemplo, se ha podido saber que ya han sufrido, al menos, un encuentro en un pasado reciente, encontrándose inmersas en su segunda cita cósmica. A pesar de llevar poco tiempo de interacción, las regiones centrales de las galaxias ya muestran signos de estar comenzando un brote estelar, una inmensa proliferación de estrellas propiciada por el encuentro entre sus masas gaseosas. También se ha encontrado una estela de hidrógeno neutro que se extiende mucho más allá de las galaxias, un filamento que llega a alejarse 300 millones de años luz de ambas, una de las consecuencias del mencionado primer encuentro. Al igual que dos coches que colisionan, también se desprenden fragmentos de las galaxias al exterior, sometidas como están a grandes velocidades y fuerzas gravitatorias.

Ambas galaxias tienen un brillo extremadamente bajo, siendo su magnitud menor de 14, de ahí su gran dificultad para observarlas. Sin embargo, merece la pena hacer un esfuerzo, aunque sea por vislumbrar de lejos la magnífica relación entre las dos galaxias. Una vez encontremos el campo tendremos que usar aumentos elevados que aumenten el contraste con el cielo: después, paciencia y visión lateral. Poco a poco las dos galaxias nos irán mostrando sus encantos. La más brillante de ellas será, seguramente, la primera mancha que distingamos, más cercana a una estrella brillante. No podemos pedir ver detalles salvo una etérea condensación alargada de apenas un minuto de longitud. Con el Dobson de 40 cm me pareció apreciar un abombamiento de su región central, como si fuera un huso levemente arqueado pero extremadamente difuso. Su otra compañera, más débil aún, se dejaba ver por el rabillo del ojo, más fina y tenue, continuando el arco que dibujaba la primera. Tras un buen rato al ocular el esfuerzo necesario para verlas fue disminuyendo, aunque no dejaron de ser más que un lejano reflejo de la fotografía que abre esta entrada: un reflejo, sin embargo, más vivo que cualquier foto, sintiendo con los ojos los mismos fotones que esa galaxia, hace 400 millones de años, nos envió a nosotros.

NGC 6670

Ver las Perseidas en Granada

Como ya sabéis, cada agosto tiene lugar una de las lluvias más fructíferas en cuanto a su observación, no tanto por el número de meteoros por hora (que puede llegar a alcanzar unos considerables 150 meteoros por hora) sino por las condiciones benignas de la meteorología estival.

Este año queremos organizar, por vez primera, una observación grupal para disfrutar de este evento, y para ello estaremos con nuestros equipos en la carretera antigua de Granada a Almuñecar, con diversas actividades preparadas:

-Observación (por supuesto) de meteoros, con explicaciones sobre el fenómeno.

-Observación a través de diversos telescopios: veremos Saturno, Júpiter y numerosos objetos de cielo profundo: nebulosas, galaxias, cúmulos de estrellas…

-Explicaciones para aprender a guiarnos por el cielo (ayudados por punteros láser), charlas sobre temas diversos y actividades enfocadas a los más pequeños.

-Uso de grandes prismáticos para perdernos por distintos rincones del cielo.

-Opción de cena campera, consistente en dos bocadillos y un refresco (por 6 euros, previa reserva).

-Observación, para culminar, de una impresionante luna emergiendo por el horizonte.

La actividad será completamente gratuita, con opción a fletar un autobús si un suficiente número de asistentes lo solicita (en ese caso habría que abona un extra). A todos los que vayáis os recordamos que es necesario cumplimentar la solicitud de inscripción en el siguiente enlace:

http://www.turismoastronomico.org/perseidas-2017/

Os dejo el cartel de la actividad, os esperamos a todos los interesados, seguro que pasaremos una noche especial.

Diapositiva1.JPG

Segundo de a bordo (NGC 6642)

1784 fue un año prolífico para William Herschel: los dos anteriores cúmulos que hemos visto en el blog fueron descubiertos en ese año (NGC 6624 y NGC 6569), así como también lo fue el que nos ocupa hoy: NGC 6642.

Foto NGC 6642

Muchos han visto a NGC 6642 en los atlas pero pocos se han acercado a verlo, ya que se encuentra a apenas un grado del famoso M22, permaneciendo bajo su constante sombre. Sin embargo, es un cúmulo muy interesante que, sin duda, merece una visita de vez en cuando. Se encuentra a 26.400 años luz de nosotros, distando del núcleo galáctico unos 5.500 años luz. Su edad es extremadamente avanzada, como se puede inferir de una metalicidad muy baja: cuando se formaron sus estrellas, en el universo apenas se habían formado todavía elementos más pesados que el hidrógeno y el helio. NGC 6642 presenta, además, un número muy bajo de estrellas de baja masa, como si algo las hubiera retirado de entre el resto de estrellas. La causa tiene que ver con un alto movimiento y, probablemente, el “arrancamiento” de las estrellas más pequeñas por parte del núcleo de la Vía Láctea. No es raro que los globulares, al pasar por la región central, vayan anemizándose progresivamente, perdiendo estrellas y disolviéndose poco a poco. No obstante, NGC 6642 tiene todavía vida por delante, ya que su masa se estima en unas 110.000 masas solares. Otra población relativamente frecuente en NGC 6642 son las azules rezagadas, estrellas típicas de lugares de alta densidad. Como ya hemos visto en otras ocasiones, parecen formarse tras la interacción entre dos estrellas: una de ellas pierde sus capas externas y el núcleo, más caliente y brillante, queda a la vista, produciendo una tonalidad azulada por el aumento de la temperatura.

NGC 6642 tiene una magnitud de 8.9 y un diámetro bastante pequeño, de apenas 6 minutos de arco. Pertenece a la categoría IV de Shapley-Sawyer, lo cual ya nos prepara para lo que veremos tras el ocular: un núcleo bien definido con una periferia más débil y extensa. A bajo aumento apenas aparece como una estrella borrosa y desenfocada, con algunas claras irregularidades que pueden captar nuestra atención. Al usar mayores aumentos se define como una pequeña nubecilla grumosa con algunas estrellas brillando en su interior. Cuando uno se fija bien se da cuenta de que, más que estrellas individualizadas, lo que más se distingue son algunas alineaciones de estrellas extremadamente juntas. Es mucho más pequeño que los globulares que hemos visto por la zona, aunque su brillo parece, sin duda, mayor, ya que sus 100.000 estrellas se encuentran congregadas en un espacio mínimo.

NGC 6642

Doble rama horizontal (NGC 6569)

Seguimos nuestro periplo por los cúmulos cercanos al centro de nuestra Vía Láctea, centrándonos esta vez en NGC 6569, un cúmulo globular situado a unos considerables 35.500 años luz de distancia.

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Fue descubierto en 1784 por William Herschel, quien lo describió como una nebulosa redondeada, coinciendo con James Dunlop. Haría falta saltar al siglo siguiente para que se conociera su verdadera naturaleza, salpicada por miles y miles de estrellas. NGC 6569 se encuentra a unos 10.000 años luz del núcleo de la galaxia, perteneciendo por tanto a los globulares del bulbo (en contraposición a los del halo). Su cercanía al núcleo, un lugar donde hay mayor cantidad de elementos químicos a raíz de numerosas supernovas, le ha concedido una alta metalicidad. Una alta metalicidad se asocia, generalmente, a una corta edad, pero hay que tener en cuenta también el lugar donde se ha originado el objeto, ya que, como ocurre en este caso, podemos hablar de objetos extremadamente antiguos con metalicidad más elevada de lo normal.

Vamos a usar a NGC 6569 como excusa para hablar de la rama horizontal. En un diagrama de Hertzprung-Russel se plasman las estrellas de un cúmulo teniendo en cuenta su magnitud absoluta (en vertical) y su color (o temperatura, en el eje horizontal), lo cual nos da una idea de las características de sus estrellas. La mayoría de las estrellas, que pertenecen a la Secuencia Principal, se disponen alineadas formando una diagonal, un lugar donde se encuentra, por ejemplo, nuestro sol. Cuando una estrella de masa media gasta su hidrógeno nuclear se produce la fase de gigante roja, debido a la combustión del hidrógeno en las capas periféricas: el núcleo se encuentra formado entonces por helio, que la estrella irá quemando lentamente, en una fase sin grandes cambios en su luminosidad que se plasma en el diagrama como una línea horizontal, de ahí su nombre: Rama Horizontal. Esta rama es una característica permanente de los cúmulos globulares, ya que el número de estrellas de edad avanzada que presentan es relativamente alto (son verdaderos fósiles estelares). Pues bien, en NGC 6569, así como en unos pocos globulares (como Terzan 5 o NGC 6440), esta rama horizontal presenta un componente doble. Es decir, hay dos poblaciones de estrellas en la rama horizontal, una de ellas algo más luminosa que la otra. En algunos casos esta diferencia se puede atribuir a distintas fases evolutivas en las estrellas, pero en el caso de NGC 6569 parece algo improbable, así que todavía no se conoce realmente la causa de esta duplicidad de su población anciana. ¿Podría ser que se formara a raíz de dos cúmulos menores, cada uno con su historia y composición? Hasta que tengamos más datos no podemos hacer más que especular: es parte del misterio que le otorga a la astronomía un gran encanto.

Foto HB

Podemos buscar NGC 6569 partiendo de NGC 6624 o de delta Sagitarii, saltando de estrella en estrella en esta densa región de la Vía Láctea. Lo observé con el Maksutov-Cassegrain de 180 mm y, la verdad, no quedé decepcionado. A pesar de tener una magnitud de 9.5, sus estrellas más brillantes apenas alcanzan la magnitud 15, así que no contaba con resolverlo esa noche. Resaltaba ya a bajo aumento como una nube redondeada, sin estrellas, tal como describió William Herschel en su momento. A mayor aumento era más patente una región central algo más brillante, justificando su clasificación como globular de tipo VI según la escala Shapley-Sawyer. El centro aparecía grumoso, sin distinguir estrellas individualizadas pero transmitiendo la fuerza retenida de un millar de ellas.

NGC 6569

El exótico globular NGC 6624

Sagitario está repleto de cúmulos globulares, contando con al menos una veintena de ellos que se recortan contra el brillo de la Vía Láctea estival. Desde los oscuros cielos de la Alcarria conquense me decidí a tachar de mi lista algunos de estos cúmulos y, abriendo el atlas por la página de Sagitario, señalé unos cuantos para observar, sin conocer nada sobre ellos.

Foto NGC 6624.png

El primer elegido fue NGC 6624, un cúmulo globular que se encuentra al lado de Kaus Media o delta Sagittarii, la estrella por la cual se vierte el té en la imaginaria tetera que conforma la constelación. Fue descubierto por William Herschel en 1784, aunque, como suele ocurrir, sus estrellas no se resolverían hasta el siglo siguiente. NGC 6624 es uno de los cúmulos globulares más antiguos que conocemos y se encuentra a unos 26.000 años luz de nosotros. Es de clase VI, lo cual indica un gradiente de concentración intermedio. Su particularidad reside en su población de estrellas, entre las que encontramos un interesante sistema doble en el que una enana blanca orbita en torno a una estrella de neutrones, completando una vuelta en 11 minutos… Sí, dos cuerpos separados entre sí por 160.000 km (la mitad, aproximadamente, de la distancia que nos separa de la Luna) dan más de cinco vueltas cada hora que pasa, convirtiéndose en el sistema doble más rápido conocido hasta la fecha. El gas más superficial de la enana blanca es atraído por la estrella de neutrones, formando un disco de acreción que alcanza temperaturas inmensas, resultando en la emisión de intensos rayos X. Por si esto fuera poco, en el centro de NGC 6624 también se ha documentado la presencia de un agujero negro de masa intermedia (unas 7.500 masas solares), un tipo de objeto poco conocido aún, un eslabón perdido entre los agujeros negros de masa estelar y los agujeros negros supermasivos que ocupan el centro de las galaxias.

Para encontrar NGC 6624 podemos partir de la misma Kaus Media. Esta estrella, por cierto, es una gigante roja que se encuentra a más de 300 años luz. Nada nos impide disfrutar, de camino, de su llamativo color amarillento. Una vez centrado el cúmulo en el ocular comprobaremos que tiene un brillo considerable, con una magnitud de 7.6 y un diámetro de 9 minutos de arco. Presenta una zona central más brillante, si bien su gradiente no es nada espectacular, y su intensidad decrece rápidamente hacia su periferia redondeada. En un primer momento puede parecer una nebulosa esférica sin más, aunque con un poco de atención comienzan a titilar algunas lejanas estrellas, apenas perceptibles. Aparecen sobre todo en la periferia, tímidas e intermitentes. Con el Mak de 180 mm pude contar una decena de ellas, extremadamente débiles, pero muy sugerentes, convirtiendo a NGC 6624 en un globular bastante interesante.

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